9 jul. 2018

PEÑALBA DE SANTIAGO...


PEÑALBA DE SANTIAGO, UNO DE LOS PUEBLOS MÁS BONITOS “E INCOMUNICADOS” DE ESPAÑA

Soy casi “medio vecino” de este pueblo. Es un pueblo catalogado como de “los más bonitos de España” (aunque esto a mí no me dice mucho, conozco muchos pueblos, pero bueno ya que te lo dan habrá que aprovecharlo). Pero sigamos. Este fin de semana volví a pasar allí unos días, primero a trabajar un poco en la huerta, limpiándola y adecentándola para dejarla lista y el sábado para ayudar como voluntario en una prueba de bicicleta de montaña (mi lesión todavía no me deja competir), la Mountemplaria. Paso muchos días allí (quizás demasiados, algo se me está contagiando de San Genadio JJJ). 

Pero, ¿cómo se llega a este bonito pueblo? Pues por una mala, muy mala, larga y estrecha carretera. Hay muchos tramos en los que sólo pasa un vehículo. Tiene otros dos accesos, pero son pistas sin asfaltar, una pista que une Peñalba con San Cristóbal de Valdueza y son 7,5km, que es por dónde mejor se podría ir y por donde, si el tiempo es bueno, yo suelo ir. Otra pista que une Peñalba con el alto de La Cruz, la carretera que sube al Morredero, y es otra pista de tierra de unos 4km cuesta arriba.

Y ¿qué ha pasado? Pues que el año pasado hubo un incendio y se quemó una buena parte del monte. Y ¿cuáles son las consecuencias? Que al no haber apenas vegetación se produce una fuerte erosión, especialmente cuando llueve que arrastra todo lo que pilla por delante. Y ¿qué ha pasado este año? Pues que no ha parado de llover y este verano estamos teniendo tormentas casi todos los días. Y ¿qué está deduciendo el lector que está leyendo esto? Pues no es muy difícil de imaginar.
Este invierno ya hubo un corte de carretera por desprendimientos quedando el pueblo incomunicado varios días. Hace un mes, con la llegada del verano y las tormentas, otro desprendimiento en el mismo sitio y otra vez incomunicados. El jueves 28 de junio otra tormenta dejó de nuevo incomunicado al pueblo con varios turistas en él. La semana pasada ídem. Y este sábado más de lo mismo (y esta vez me pilló a mí, así que lo grabé en vídeo. 



También tengo grabaciones de las anteriores que pondré aquí para que las veáis.


¿Cuál ha sido la solución que ponen nuestros políticos? Seguro que a alguien ya le ha dado la risa cuando he nombrado a los políticos. Si no fuera por lo serio del asunto, a mí también. ¿Qué problema hay? Pues como estamos en un reino de taifas, pues ya sabéis, la pelota va pasando de tejado en tejado. El Ayuntamiento no tiene potestad y pide ayuda a Diputación. Ésta contesta que no tiene presupuestos y que no puede porque la Junta de CyL no aporta casi nada. La Junta se queja de que la aportación presupuestaria del estado se ha reducido con la crisis,… para que lo entendáis mejor: Ayuntamiento le pasa la pelota a Diputación, diputación se escora por la derecha y dribla al Ayuntamiento y pasa la pelota a la Junta, la Junta se cierra atrás y con un pase largo se la pasa al gobierno central, el gobierno central tira contra los del pueblo y….goooool, gooool…: políticos 1-Peñalba 0. La carretera “pertenece” a Diputación, pero la culpa es del monte que “tira piedras, barro y agua a la carretera”. Y el monte y las pistas “pertenecen” a la Junta de Costilla y Jamón (en otros lugares se conoce como Castilla y León). Es que a nuestros políticos si les llamas para ferias de “comercio y bebercio” allí les tienes a todos, bien fondones y orondos, con esa cara redonda y colorada y con ayudas y subvenciones para todo lo que sea papear, que estamos en el año de capital gastronómica de España, que no falte el vino y el jamón, pero para arreglar una mísera carretera,…
Así van poniendo parches, hasta que como siempre, no tomarán una decisión hasta que haya un accidente grave, porque, ojo, algunos sabemos que con lluvias o tormentas se puede producir una avalancha, pero los turistas (o no turistas, que nos podría pasar a cualquiera) desconocen eso y subirán tranquilamente por la carretera sin pensar que llegando a esa curva les puede arrastrar una corriente de agua, piedras y barro.





Ya se han propuesto soluciones. Una era asfaltar la pista de San Cristóbal, que es muy ancha y bastante segura (bueno lo era hasta este sábado). Porque antes de este sábado, como dije, con buen tiempo se viene sin ningún problema con un turismo, pero en anteriores tormentas, el agua iba “comiendo” parte de la pista en una curva. Solución: una cinta roja y blanca advirtiendo que si ibas muy por la derecha te ibas al fondo. Otra tormenta y otro trozo de pista “comido”. Solución: movían la cinta un poco más adentro. Tormenta del sábado: la pista se fue a la mierda y desapareció en ese tramo, ahora te vas al fondo directamente.

Nos queda la pista que sube al alto de La Cruz, pero volvemos a lo de siempre, con mal tiempo solo apta para 4x4 y además te obligan a dar un rodeo considerable. Esta fue la opción que tuvimos que coger el sábado, eso sí, ayudados por dos coches de la Policía Local y otros dos de Protección Civil, y eso porque la gente del pueblo, principalmente turistas con familia, empezaron a llamar al 112.

 Al final, como siempre, son los “curritos” los que te sacan del atolladero,


 los señores políticos allí no se presentan, ya irán cuando inauguren el nuevo tramo, o la nueva carretera o lo que sea (por supuesto con vino y jamón), lo que no sabemos es si será este año, este siglo o este milenio (me decanto por lo último). Eso sí, yo les voy a votar por su eficiencia y su diplomacia,…perdón quise decir botar con “b”, en qué estaría pensando.
Y seguiría, porque intentar llamar por teléfono, conectarse a internet,…eso ya es Misión Imposible IV. Continuaremos informando desde el culo del mundo.


Actualizaciones: Otro corte más esta semana y otra chapuza más:






Y creían que arreglando la pista del Alto de La Cruz ya estaba todo arreglado. No tienen dinero, pero la calle de Ordoño II, la calle principal de León, la han arreglado en los últimos cinco años, cuatro veces, caramba aquí si  hay dinero. Y nos preguntamos,...¿tanto se estropea esta calle para levantarla y arreglarla tantas veces? ¿A que pensáis lo mismo que yo?
y esto es lo que ha ocurrido este nuevo fin de semana:




4 may. 2018

MONTE RANEDO TRAIL 2018 y Seguridad???


MONTE RANEDO TRAIL 2018

No escribo sobre todas las carreras que hago, pero, a veces, haces carreras que tienen algo, un toque diferente, no sé, a mis años y con mi experiencia, poco me sorprende o me llama la atención, pero, de pronto te vas a un pequeño pueblo “perdido” en medio de la montaña y te sorprenden con algo así. Echo de menos este tipo de carreras y espero que el próximo año hagan todo el itinerario, independientemente de la climatología que haya. Vamos a la montaña, no a un parque de la ciudad.
29 de abril de 2018. Se celebra la II edición de la Monte Ranedo Trail en la localidad de Lario, dentro de la montaña de Riaño y Mampodre (una de las zonas más bonitas y olvidadas de León). Había acudido en su primera edición y me habían ofrecido participar esta segunda. Se había hecho una modificación con respecto al año pasado, incluyendo más kilómetros (en la carrera larga, pues se hacen tres distancias) alargándola hasta los 28km y haciendo un recorrido más técnico, más montañoso (subiendo al pico Pozúa) y más espectacular. Pero este año ha venido cargado de nieve, mucha nieve, y el día antes, que estuvo nevando, como no, anulan parte del recorrido, reduciendo la distancia a poco más de 20km. Lo hacen por seguridad (hablaré al final sobre esta palabra tan utilizada últimamente). Parece ser que hay mucha nieve (hasta un metro y grietas). La nieve no la vamos a evitar, con lo que nevó el día anterior, pero el domingo amaneció bueno, sol y nubes.









El primer kilómetro transcurre por una “senda” en medio de una pradería hasta el pueblo de Polvoredo, donde se sigue por un camino otro par de kilómetros. Lógicamente, con bastante agua y barro sin parar debido al tiempo que ha hecho. La carrera se “complica” a partir de aquí, cuando dejamos el camino y subimos por una senda, ya con nieve hasta la collada Cerranzona. A partir de aquí hay mucha nieve, se crestea varios kilómetros hasta llegar a la cumbre del mismo nombre, pero, a pesar de la nieve que hay (se ve alguna pequeña grieta a la derecha, pero sin “peligro”, no son grandes y si caes tampoco vas a desaparecer!!!) se puede casi correr suavemente, pues no te hundes mucho. El problema empieza en la bajada. La senda entre los brezos casi no se ve por lo que a veces (o casi siempre) bajas entre los brezos. La nieve es más escasa, pero suficiente para no distinguir la senda, y la pendiente es considerable. Yo creo que en menos de un kilómetro me caí seis o siete veces (tengo las huellas de “guerra” en mis piernas; mis tibias parecen un queso de gruyere). Pero, aunque luego se llegaba a un camino, éste estaba, en su mayor parte, también cubierto de nieve y a veces se atravesaban praderías, en suave bajada. La cantidad de agua que salía de la nieve en las calvas que había, convertían todo eso en una pista de patinaje y, al menos, en otras tres ocasiones le di un fuerte beso, o mejor culazo, al suelo. Cuando desaparecía la nieve aparecía el barro o el agua. Incluso en algún tramo de subida por el bosque de hayas parecía que nevaba de la nieve que caía de los árboles. Todavía quedaban otras dos subidas, una con nieve y otra con barro en la que era todo un juego de equilibrio el intentar mantenerse en pie en las bajadas.



La verdad es que esta carrera me recuerda un video que circula por la red sobre un niño que llega hasta un charco y lo cruza una y otra vez o de otro que no para de tirarse al charco lleno de  barro. Bueno, pues así me he encontrado yo aquíJ. Así que, espero y deseo que el próximo año esté similar o peorJJJ.
La organización increíble. A lo largo de la cresta había siempre alguna persona con un silbato (una gran idea) por si el tiempo empeoraba y tocaban el silbato cuando llegaba algún corredor para avisar al siguiente voluntario. Y ya no digo nada respecto a la comida de final de meta, menudo buffet!!! Ah, y como no, después volvió a llover y a nevar:)

Y ahora vayamos con el ya últimamente “aburrido” y manido tema de la seguridad (y no va por esta carrera, sino en general)
Pues ya lo he dicho más de una vez y lo vuelvo a repetir. Se me hinchan las…narices… cada vez que oigo que hacemos esto por tu seguridad. Pues no. NO. Nadie vela por mi seguridad. Por mi seguridad velo yo. Es que cada vez que oigo esto pienso que me están tomando por gilipollas: “…mira, es que eres tonto, sabes, y esto que hay aquí delante de ti es un agujero y si pasas por encima te vas a caer y te puedes matar…” – Ah, gracias, entonces no pasaré por encima del agujero (y esto es mera coincidencia con lo que ocurrió en una carrera hace poco; la diferencia fue que allí el agujero no se veía). Los peligros en la montaña están ahí y unos son inevitables y otros no. Pero yo, YO, decido y yo soy responsable de mis decisiones y acarreo con lo que me venga. Así que si vamos a una carrera de Montaña, sabemos o deberíamos saber a dónde vamos. La búsqueda de los propios límites y el flirteo con lo imposible y hasta con lo imprudente forma parte de nuestro propio ser y en el deporte llevado al límite encontramos una de las más básicas y evidentes manifestaciones de ello, por eso respeto profundamente cualquier tipo de actuaciones aunque a veces tengan consecuencias fatales (incluida la mía). A mi juicio la propia vida no es ningún don que tengamos obligación divina de proteger ni ningún regalo social por el que debamos mostrar agradecimiento metiéndola en una urna. A mi juicio la propia vida no es más que una circunstancia biológica casual que tenemos la oportunidad de aprovechar como más nos apetezca (si nos dejan) con una sola limitación fundamental; el respeto hacia las opciones vitales ajenas.
Las organizaciones de las pruebas tienen la última palabra. Pueden intentar prevenir que nada pase pero no tienen la varita mágica ya que ellos tampoco controlan la variable meteorológica. El hecho de que llueva, haga calor o frío es algo que el corredor debe contemplar y retirarse si considera que en un punto de la carrera no está en condiciones de continuar. Pueden poner controles médicos, controles de horario, obligar a llevar un material necesario........todo esto lo hacen muchas carreras, pero las carreras, y más por montaña, tienen aspectos incontrolados: te puedes resbalar y partirte una pierna o darte un golpe en la cabeza en el lugar más inesperado y fácil, después de atravesar el terreno más complicado.......

Al igual que en la montaña cada uno debe asumir sus responsabilidades y por desgracia accidentes los hay y los habrá. Ahora bien, al igual que en la montaña, cuando hay un fallecido o un accidente, rápidamente salen las mentes más claras del panorama estatal para decirnos lo locos que estamos y lo mucho que arriesgamos.

Pues bien, que nos dejen con nuestra locura y que se queden ellos en el mundo de los cuerdos. Por el momento no tienen la capacidad para "recortarnos" nuestras ganas de superarnos, probarnos, conocer otras experiencias, compartir el esfuerzo de los entrenos y carreras, pasar un buen rato con los amigos, bien en la montaña o en las carreras.....
Mi pregunta es: ¿estamos dispuestos a renunciar a la intensidad vital a cambio de vivir más años que nadie...?. Cada cual ha de responderse a esa pregunta y mi repuesta, para mí, es que NO, un tajante NO y no vendrá "salvador" perdonavidas alguno que me haga cambiar de opinión. Si cambio de opinión será por decisión propia y no porque un ignorante se me presente como portador de la máxima seguridad, de la razón absoluta y la moralidad verdadera.

Larga vida a Monte Ranedo Trail…


21 feb. 2018

DEPORTE NACIONAL: LA ESTUPIDEZ HUMANA (IN CRESCENDO)


La historia se repite (León, tierra de cazurros)
O también de hidalgos, como los del Lazarillo de Tormes, los que hacen muchas promesas que luego no cumplen o aún peor, que se creen hidalgos, un buen título nobiliario, pero no tienen donde caerse muertos (o qué comer como el hidalgo del Lazarillo, aunque ahora no sueltan la escusa del hidalgo de que para vivir mucho hay que comer poco;… algunos vivirían eternamente; ahora son más “guays”, no se ponen aguamanos ni espadas en el talabarte, ahora van con sus motos y 4x4 de mierda), pero eso sí, cualquiera que les vea no pueden sospechar eso, ante todo las apariencias, y en eso somos los mejores. Aquí muchos se creen “el marqués de Babia”, “el conde de Valdeón” o “el duque del Bierzo”,…
Qué, algunos empezaréis a pensar, ¿de qué coños está hablando este tío o por dónde van los tiros? Tendré que consultarlo en mi blog, pero creo que fue el año pasado ya escribí algo al respecto y por eso digo que la historia se repite, pero con nocturnidad y alevosía. Otra vez vuelve el deporte nacional: La estupidez humana, el daño por diversión. Me pregunto si en otras provincias ocurre lo mismo. Me imagino que alguno habrá. Pero, ¿llegarán al nivel que tenemos aquí? Lo dudo.
Todos los inviernos la historia se repite, cada vez hay más tontos,…cuando un tonto sigue una linde, la linde se acaba y el tonto sigue. Este año ha nevado más que otros años y, como las setas, han germinado más tontos. No subidos en Rocinantes, sino más bien en Rucios en forma de Yamahas, Hondas, Range Rovers, Suzukis,…(con todos los respetos para el pobre Rucio). No tengo nada en contra de motos, 4x4, quads,…siempre y cuando no se extralimiten, vayan como deben ir y no  pasen a hacer el ganso. Pero parece ser que vehículo todo terreno y educación son incompatibles. Si, si, hay excepciones y yo me he encontrado con ellas estos días, pero son excepciones. Lo que he visto son una mayoría destrozando caminos y campos. Y qué curioso, parece que sólo aparecen cuando nieva, como los caracoles cuando sale el sol, pero estos al revés. Mira que llevo años y años entrenando por estos montes y he hecho miles de kilómetros y me conozco hasta las piedras, pero estos tontos sólo aparecen cuando nieva o llueve, justo cuando más pueden joder los caminos y no, no van tranquilos, disfrutando del paisaje,…sino escarbando y derrapando,…hay caminos que tienen ya más carriles que la M30. Os aseguro que cuando entreno a finales de primavera, verano o el otoño no veo prácticamente a ninguno, se me hace muy raro ver a alguno,  pero amigo, cuando nieva, la cosa cambia.
Lo que muchos de estos tontos no saben es muchos de esos caminos son usados por agricultores o ganaderos. En mi pueblo, para ir a buscar la leña al monte hay que subir por caminos con cierta inclinación, que gracias a estos “rucios” quedan imposibles de transitar, por lo que hay que arreglarlos, al igual que en otros muchos sitios.
Como “curiosidades”, dos ejemplos. Algunos “simpáticos” 4x4 (cuidadín con la broma del Angliru:16J) estuvieron derrapando en el campo de fútbol de Boñar (independientemente que a mí el fútbol me la refanfinfla), dejándolo inservible, lo que no es de recibo. Os podría mostrar muchas fotos, pero os voy a dejar un video:
En este video se ven a los “rucios” pasando por un faedo.  Este video, con una carta, ha sido enviado a Medio Ambiente,…largaaaa es la esperaaaa.. habrá que enviársela a Evole!!!
Y ¿qué hacen nuestros políticos? Se me acaba de atragantar un cacahuete. Pues esto es a lo que hace alusión el titular del artículo.
Y para el que quiera saber más les dejo este otro artículo de mi querido León y sus administraciones, lo mucho que “trabajan” por nosotros:
León (casi) desaparece del mapa
Hartazgo de errores. Busdongo en Burgos, Arbas del Puerto en Asturias, el puente Fernández Casado de la AP-66 como icono del Principado, las Médulas en Asturias, Valdeón en Cantabria (adjunto foto),....etc, etc

     ... Y a la gente de León, castellana. La proliferación de errores con la geografía y el territorio leonés se han disparado y disparatado. Muchas voces dicen que no es casualidad..
  • León (casi) desaparece del mapa -
Como si León hubiera desaparecido del mapa. O casi. Lo que empezó en una larga y cansada polémica por la apropiación que hace Asturias de Picos de Europa cuando se trata de territorios leoneses, se ha extendido como un sarpullido.
La frontera entre Asturias y León ya no es el Negrón, donde están los carteles oficiales. El puente Fernández Casado, en la AP-66, se ha convertido en un símbolo del Principado y se usó estos días para ilustrar la información de la Asturias helada. La AP-66, entre León y Campomanes, es llamada autopista del Huerna y la comunicación de Asturias no es con León sino con la Meseta. «Es como si dijéramos que León tiene rotas las comunicaciones con el mar», alega Fernando Cano Población, un boñarense que lleva años ‘coleccionando’ postales con paisajes leoneses que aparecen situados en Asturias.
Está indignado. Los ha repartido a políticos leonesistas de unas y otras siglas, al servicio de Turismo de la Diputación. Pero nada... De la letra impresa se ha pasado a los rótulos de los telediarios, especialmente en la información meteorológica, y a la ausencia en las aplicaciones de localización. Los días de nieve, que atraen como imanes a las montañas a las teles, han situado a Arbas del Puerto y Busdongo, dos pueblos leoneses separados por 3,9 kilómetros de distancia, del municipio de Villamanín, a más de 200 kilómetros, al ubicar al primero en Asturias y el segundo nada menos que en Burgos.
«Tanta confusión no es gratuita ni casual», asegura Alicia Valmaseda. El problema, añade, es que «ningún político defiende la territorialidad leonesa y se puede decir impunemente cualquier cosa». O dicho, gráficamente, «cuando un león está herido todo el mundo le da zarpazos», concluye la coordinadora de ComunidadLeonesa.Es.
Es otra de las ciudadanas que no se cansa de escribir y hacer pedagogía con el territorio leonés. Con poco éxito. La última carta la remitió a Televisión Española tras argumentar la cadena pública que llamar castellanos a los leoneses es una «técnica narrativa». «No nos encontramos ante una equivocación sino ante una manipulación consciente y programada cuyos motivos no alcanzamos a comprender», afirma en la misiva.
«León existe», recalca. Para quienes lo ignoran, recuerda que el segundo cuartel del escudo de España está ocupado por un león. «El problema es que León no ruge», sentencia.
«Geográficamente, León no es difícil de identificar, pero hay cosas que han calado en el argot y son imposibles de desmontar», señala José Cortizo, director del Departamento de Geografía de la Universidad de León. Pone como ejemplo, la acepción «cornisa cantábrica», tan usual, «es un abstracto, geográficamente no tiene sentido y ahí lo tenemos», añade. La banalización y la falta de preocupación por contrastar la información son algunas de las razones que arguye el profesor de Geografía de la Universidad de León, José Cortizo, para explicar las meteduras de pata con el territorio leonés y otras muchas que ha detectado a lo largo del tiempo. Los mapas de la información meteorológica son otro ejemplo de imprecisión y falta de rigor en la era de los satélites. «León ya ni aparece y Pamplona lo sitúan al lado de Valladolid», indica.
Apunta el profesor a razones más altas. La desidia de la administración y en particular de la Junta de Castilla y León que en sus propias guías adolece del rigor debido. Poner a Picos de Europa en la zona de La Magdalena o seguir sin señalizar las reservas de la Biosfera o parques naturales de León mientras el Principado de Asturias se adelanta y coloca una señal al Parque de Somiedo en la salida de la AP-66 por Villablino, como ocurre desde noviembre, son ejemplos palmarios.
«Si no señalizamos, informamos, no valoramos lo suficiente. Hoy día ya no vale aquel dicho de que el buen paño en el arca se vende y además hay que darle un valor de cara a la población que reside en estas ‘reservas’», subraya.
El procurador leonesista Luis Mariano Santos ha recogido el guante de la reivindicación lanzada desde la Asociación Montaña de Babia y Luna para que se señalicen estos espacios. «Que se anuncie una reserva asturiana en la salida que es también el acceso a las reservas de Babia, Alto Bernesga y los Argüellos y Omaña-Luna debería avergonzar a los gobernantes y a todos los leoneses», asegura el portavoz de la asociación, que tiene intención de hacer una acción reivindicativa (yo esto lo dudo mucho de estos políticos, incluidos los políticos leonesistas,…y a la historia me remito)
La falta de señalización es «pérdida de PIB y abandono de los pueblos» y se suma a otras carencias como la ausencia total de las reservas y parques leoneses en aplicaciones de uso corriente como Google Maps y Apple Maps, denuncia la misma asociación.
En definitiva, hace más difusión un hostelero de Huergas de Babia, Pepe Moriscal, con las fotos que publica a diario en Facebook que todas las administraciones juntas, que hasta «se resisten a señalizar la carretera autonómica de San Emiliano a Pinos» o miran para otro lado en el alto de la Farrapona mientras Asturias la tiene niquelada y con todo tipo de servicios.
Luis Mariano Santos suma a la lista de errores comunes con lo leonés que la Denominación de Origen de los vinos Tierra de León sea atribuida muchas veces a Valladolid y a Sahagún, indubitada villa terracampina, sea identificada con la estepa castellana.
Para el político leonesista el desaguisado es fruto de los 35 años que «llevamos ninguneados y perdiendo identidad» por la política de la Junta de Castilla y León. «Es una forma perfectamente estudiada por los diferentes gobiernos del PP para que León pierda su identidad porque es lo único que les impide crear esa identidad artificial de lo ‘castellanoleonés’», apostilla.
Añade Santos un factor económico «sangrante» en el caso de Picos de Europa. «Durante muchos años se ha desviado la entrada de visitantes por Asturias o Cantabria y se ha desarrollado Potes y Cangas, y de la parte de León nadie gastó un duro pese a que es la que más población y territorio tiene», concluye. La UPL (ya veremos) prepara un protocolo para que las instituciones de León para evitar el desastre. Que León desaparezca del mapa definitivamente.
Nunc est bibendum
Somos la capital gastronómica de España,…¡¡¡qué bien!!!
El futuro ya está aquí y tenía razón aquel replicante de Blade Runner: estamos viendo cosas que no creeríais. Muchos jamás imaginamos que llegaría el día en que alguna ciudad pudiera vanagloriarse por tener más bares por habitante que ninguna otra. León sí. León ensalza tal hazaña en el vídeo promocional de la capitalidad gastronómica. Con un par (de copas). «¿A quién no sorprende y maravilla/ esta máquina insigne, esta riqueza?», por citar otro clásico.

Este año que apenas arrancó nos augura hartazgos de ditirambos cárnicos, y, tal vez, alguno piscícola. A la inefable expresión «desafío soberanista» le sucederá, bien que localmente, la no menos admirable «buen yantar» y todas sus variantes, castizas, casposas y mediopensionistas. Lo pícnico se impone como forma de pensamiento y como forma de panzamiento.

Con el ánimo puesto en superar a Huelva o a Burgos –asequible intención pues antes pocos oyeron hablar de tan nutritivas plazas– nuestro ordoñudo ayuntamiento saca tripa a la mínima oportunidad aludiendo a la gran unanimidad y aplauso social y hasta ciudadano que la rolliza efeméride ha despertado en el otrora lánguido y escéptico leonés, churro o merino. A algunos las unanimidades no solo nos amedrentan, sino que nos dan que temer: «Y el que dijere lo contrario, miente», sigue aquel.

Todo esto de la capitalidad culinaria suena conocido y cocido. Suena a la capitalidad de la literatura infantil, con aquel despliegue de carpas, citas ineludibles y eventos esfumados como humo de papel de periódico. Suena a la ciudad literaria, al milenarismo romano o medievalizante, a la coña parlamentaria o a la farsa copona… a una ciudad instalada en un quiero y no puedo por inventarse ceremonias y acontecimientos cada año, a ver si uno cuela, que no es el caso. Suena e indigesta bastante. Porque la procesión de Gargantúa ha comenzado con su abundamiento de trajeadas comitivas y sonrisillas acecinadas paradas donde hubiere cámara con flash, sus arengas a dos carrillos, sus folletos de mucha guarnición y colorante, sus quiosquetes y burladeros de sobremesa y su pizpireta mascotilla grotesca (ese canuto de papel higiénico con cucharón…).

Y acabo por barruntar (los de poco comer somos de recelar) que el fiesteo tragaldabas acabará por aprovechar a los de siempre. Esos que tienen ronda cara y a la hora de pagar van al lavabo. Dicen que decía Rabelais, que de pantagrueles sabía algo: «deudas y mentiras andan, de ordinario, barajadas juntas». Y en este motor inmóvil de España que es Región (sea en homenaje no tanto a Benet como a don Tomás Hoyas), a León, ciudad empeñada donde las haya, le ha tocado ser capital de mentirijillas, solo de las cosas de comer, con las que por supuesto que se juega. Casi no ha empezado el festín y ya da pesadez de estómago. Se anhela esa siesta del final, estrambote en que, incontinente, «fuese y no hubo nada».
Ah, y también somos la cuna del parlamentarismo
Hace 830 años, en la primavera de 1188, en el claustro de la Basílica de San Isidoro de León, durante el reinado de Alfonso IX, se celebraron las primeras Cortes, reconocidas por la Unesco como «cuna del parlamentarismo»
Vamos, que el 23 de enero hicimos venir al mismísimo Rajoy a que rectificara de sus declaraciones (había dicho que la cuna fue Inglaterra,… pero qué se habrán creído esos ingleses…). Es que los leoneses somos muuuu malos cuando nos enfadamos.
Pues sí, todo esto ha creado miles de puestos de trabajo,…ah que no, que me he equivocado de provincia, que somos la segunda provincia de España que más población ha perdido. No me lo puedo creer, pero si tenemos la mejor comida del mundo mundial y somos la cuna casi, casi de la democracia (malditos griegos…y chorizos ingleses)
En fin, a León, nos pasa como a muchos países de Africa o de Sudamérica. Somos una tierra rica y fértil, con una biodiversidad única, pero en manos de incompetentes o lameculos. Se cierran las minas de carbón, pero se podrían aprovechar para extraer lo que llaman el material del futuro, el grafeno. Vamos hombre, ni hablar que igual se nos independizan estos cazurros. Y además os vamos a quitar la mayor parte del agua que tenéis, que tenéis mucha y sois pocos. Así que se han puesto a hacer un agujero en Pajares (León) y este ha sido el resultado:
Pérdida actual de agua por la variante de Pajares:
- 300 litros por segundo.
- 1.080.000 litros por hora.
- 25.920.000 litros al día.
- 9.460.800.000 litros al año. (!!!!!!!!)
Para los de letras como yo que no sabemos ni leer ese último número, una imagen gráfica: una botella de litro y medio de agua mide unos diez centímetros de base, diez botellas harían un metro y 10000 botellas un kilómetro.
Cada día se pierde una fila de botellas de agua de 1728 Km, prácticamente de Gijón a Cádiz ida y vuelta.
CADA DÍA.
La obra lleva, inacabada, 17 años.
Por cierto, y esto es completamente cierto (valga la redundancia), no sé cómo se llama el alcalde de León; sé que le llaman “risitas”, quizás sea por eso que estamos como estamos.
Es posible que haya una segunda parte, sino aplican alguna ley de esas que sacan, cuando alguien les toca las partes nobles, y termine en Mansilla (para los que no lo sepan, es la cárcel de León).
Por cierto, ¿alguien podría decirle a los periodistas que lo del frío polar y la nieve se llama INVIERNO y que estamos en FEBRERO?. Gracias.
Eso es todo amigos, voy a seguir escuchando al Reno Renardo.

1 ene. 2018

VIAJANDO POR ASIA, VIAJE DE CONTRASTES

DIARIO DE UN VIAJE CON CONTRASTES

Aviso, me ha salido largo, casi 11 folios, pero es que el viaje también ha sido largo. Intentaré reflejar con fotos todo lo que voy escribiendo, porque, a veces, algunas imágenes dicen más que muchas palabras, especialmente en este viaje. 

Debo sentirme afortunado en esta vida. Bastante afortunado, a pesar de la dura infancia, la vida me ha tratado bien, cada día mejor. Después de mi viaje a China en Octubre, en noviembre he vuelto a viajar de nuevo y otra vez invitado, sí, y a gastos pagos (avión, hotel e inscripción de la carrera). Incluso más, nos han dado (digo nos, porque hemos ido Nary y yo) cien dólares para gastos extras durante tres días. Primero a Singapur a correr una media maratón. Además íbamos como VIPs,


es decir, teníamos nuestro propio stand con todo tipo de comida y bebida, tanto a la salida como a la llegada. Y por si fuera poco nos alojaban en el hotel Ritz Carlton. Demasiado lujo para mi cuerpo. Sólo el desayuno costaba 50$




 y dormir una noche 400$ en habitación “normalita”. La carrera era el domingo a las 4:30 de la mañana, todavía de noche, debido al calor y a la humedad que hay. Era salir del hotel y empezar a sudar, incluso a esas horas. Tengo que decir que sólo corría ella, pues esta carrera es sólo para mujeres, pero yo podía correr sin interrumpir la carrera ni acompañar a nadie, y eso fui lo que hice.


Ya habíamos ido el año pasado también. El trato es excepcional (Singapur tiene dinero) y está muy bien organizada, aunque este año tuvieron un error, ya que las primeras corredoras se perdieron en un punto de la carrera y eso duele, porque aquí los premios económicos son bastante altos (10.000 dólares para la primera y bajando hasta la décima). Lo curioso es que en la prueba “oficial” sólo pueden correr mujeres asiáticas, donde están los mejores premios.

 En la carrera popular ya había keniatas pero los premios eran menores. Aún así, había más de 3.000 mujeres corriendo. En Singapur estuvimos cuatro días. Tampoco hay mucho que ver, aunque estuviéramos a todo lujo.
El domingo, después la carrera cogimos un avión con desino a Phnom Penh en Camboya. Dentro del programa que llevábamos cabía la posibilidad de correr la media maratón de Angkor Watt, pero tampoco nos hacía mucha ilusión, ya que a la semana siguiente teníamos una maratón en Phuket. Así que decidimos conocer mejor Camboya. Aunque ya había estado aquí en otras tres o cuatro ocasiones, mi visita se reducía a Phnom Penh, Siem Riep, Sihanouk Ville, Kampot y poco más. Y Camboya tiene mucho y muchas cosas más interesantes que ver.
Pero empecemos por la capital, Phnom Penh. Si vais de vacaciones y para desplazaros utilizáis cualquier medio, bien autobús, tuk tuk o moto (estos dos últimos son los más utilizados), pues no tendréis muchos problemas, más que tener paciencia y calma. Muy diferente es si sois vosotros los conductores, es decir, si alquiláis una moto, que es lo que hace mucha gente, por ser mucho más barato y no depender de nadie. En mi caso, no tuve necesidad de alquilarla, ya que el chico (Neim) que trabaja para Nary en casa  tiene moto y la cogíamos cuando la necesitábamos, es decir, casi todos los días.
Yo tengo moto en León; vamos, he tenido motos diferentes, desde hace muchos años y estoy acostumbrado a conducir, pero conducir en Phnom Penh es otro mundo. Lo primero que tenéis que saber son las normas y las reglas de tráfico: NO HAY. Sí, como lo leéis. No hay normas de tráfico, o si las hay es como si no las hubiera. No las respeta nadie, absolutamente nadie. Aquí vale todo. Da igual que haya calles con dos carriles por sentido. Te pueden venir de frente por cualquier calle. Lo mismo ocurre con los semáforos. Los hay, y algunos se respetan si están en el centro, pero no todo el mundo, aún así siempre hay bastantes que se los saltan. Imaginaos cuando llegas a un cruce donde no hay semáforos. Es la ley del que tenga más valor o el vehículo más grande. Lógicamente, con este caos, la velocidad es muy baja y los atascos son descomunales, por eso el mejor vehículo es la moto, que puedes circular por cualquier sitio, incluidas aceras y direcciones prohibidas. En relación con esto último me pasó una anécdota para que veáis hasta donde llega el desmadre aquí. No recuerdo dónde íbamos, pero Nary me dice: métete por esta calle que atajamos. Y le digo: pero si es dirección prohibida. No importa, mira cuanta gente hace lo mismo. Pues allá voy y llegando al final de la calle está la policía que me manda parar. Nary me dice que no pare. ¡Cómo no voy a parar, es la policía!. Y paré. A ver, documentación. No tengo. Permiso de la moto. Es alquilada. Algún documento. Tengo el dni español. Nary dice: no se lo des. El policía, en un inglés bastante deficiente, me enseña un libro con las señales de tráfico, para decirme la infracción que he cometido y que tengo que pagar una multa. ¿Cuánto es? 20 dólares. Y por fin Nary se decide a hablar en jemer con el policía. Ah, pero eres camboyana?. Sí. Y por qué no lo dijiste antes? Y así empezaron a hablar…No me conoces? Me suena tu cara. Corrí en los Juegos Olímpicos y me llamo Nary Ly. Ah sí, he oído hablar de ti. ¿Cuánto es la multa? ¿Cuánto quieres pagar?. Dos dólares. Ok. Adiós. Adiós. Y lo curioso es que no debería haber parado, pues nadie lo hace. Joder, haz lo mismo aquí… En Camboya se negocia todo. Absolutamente todo. Como podréis comprobar más adelante. Otro dato curioso es que es muy normal ver conduciendo motos a niños de diez o doce años llevando a otros niños más pequeños detrás.  Y como os podéis imaginar, pueden ir hasta tres o cuatro, sin casco, por las noches sin luz,… toda una aventura, quizás más arriesgada que correr en la selva.
Entrenar en Phnom Penh es horroroso. Primero, hay que madrugar mucho porque el calor es insoportable y segundo, porque si no madrugas, el tráfico por las calles se convierte en intransitable. Porque además no hay ni un solo parque donde puedas entrenar tranquilamente. Lo lógico es empezar a entrenar en cuanto amanece, sobre las 5:30 de la mañana y ya hace calor, mucho calor a esas horas y vais a sudar como patos aunque vayáis a ritmo futbolero.
Hay mucha gente que se queja de la administración en España. Bueno, no os voy a hablar de la de Camboya. O de la corrupción. Si en España es un desastre y una vergüenza (sobre todo la corrupción; no voy decir nada que ya no sepáis), en Camboya nos ganan por goleada, por mucha goleada. Pero no voy a hablar ahora de eso. Sino de la administración francesa, que tampoco es mejor que la española, más bien, bastante peor. Nary tiene nacionalidad francesa también. Fue a la embajada a sacar el DNI. Tienes que traer dos fotos y pagar 30€. Traigo las fotos. No valen, son algo grandes. A hacerse nuevas fotos. Vuelta a la embajada. No valen tienes algo de pelo en el flequillo (no le llegaba a las cejas, sino a media frente; nada, ni así). A hacerse nuevas fotos. Ahora vale, pero al ser la primera vez no tienes que pagar. Gilipollas. A los quince días te enviamos un SMS para que vengas a recogerlo. Voy a saltarme los quinces días y ya os contaré lo que hicimos más adelante. A la vuelta de esos días, no había recibido ningún SMS así que fuimos a la embajada. Se le olvidó tramitarlo y enviarlo a París. ¿Ocurre esto a menudo? Le preguntó a otra persona. No, es muy raro que haya ocurrido eso, respondió. Bueno, es que ahora no puedo venir a recogerlo porque me voy de viaje. Te lo enviamos a la embajada de Madrid. Ok. En fin, parece ser que los puestos de las embajadas funcionan en todos los países de la misma manera. Parásitos, amigos, familiares, inútiles de esa persona que tiene poder para colocarte (habrá alguna excepción?).
Seguimos con nuestro viaje. Después de unos días en Phnom Penh, decidimos conocer el noreste del país. Y decidimos visitar la provincia de Mondol Kirí o Mondulkiri (que significa Encuentro de Montes), muy cerca de la frontera de Vietnam (de hecho hay muchos vietnamitas trabajando o con negocios aquí). El viaje en autobús dura unas cinco horas y cuesta unos 7 dólares (negociar siempre precios y con varias compañías; si te ven turista, siempre te van a pedir más dinero).
El autobús hace una o dos paradas para comer. La comida, típica de aquí, no esperéis nada “europeo”, cuesta unos dos dólares,… tirando de largo.
El autobús llega a la capital de la provincia, Sen Monorom.


Nosotros no reservamos hotel, ni creo que es necesario hacerlo. Aquí no hay apenas turismo y no encontraréis problemas por buscar alojamiento. El alojamiento, en general, es bastante barato, depende de lo que queráis. Eso sí, si lo queréis con aire acondicionado es un poco más caro. Nosotros pagamos 9 dólares por una habitación, pero los hay hasta por 5 dólares. Normalmente no incluyen desayuno, pero tampoco es necesario. Si queréis desayunar bien y barato (y también comer o cenar), lo mejor es ir al mercado que está en el mismo centro de la ciudad (es una ciudad muy pequeña) y al lado de muchos “guest houses”.Tened en cuenta que aquí la actividad empieza muy pronto, sobre las 6 de la mañana esto ya tiene vida. Y aunque comentan que esta zona es más fría que el resto del país, bueno, para los nativos es posible, para nosotros sigue haciendo mucho calor, tanto, que para dormir, el aire acondicionado es a veces muy útil, aunque no me guste un pimiento.
Mondol Kirí es, todavía, un paraíso natural, aunque hay mucho cazador furtivo, leñadores, buscadores de minerales y especuladores que están intentando controlar la zona. Hay muy poco turismo, por lo que es una zona muy tranquila, a diferencia de Angkor Wat.
Las principales “atracciones” están relacionadas con la naturaleza y las tribus. Hay multitud de cascadas y minorías étnicas (la más conocida son los bunong, ideales como guías si quieres hacer alguna incursión por la selva). Otra atracción de esta zona son los paseos con elefantes. Nosotros los descartamos.
Nosotros el primer día alquilamos un tuk tuk para visitar algunos lugares típicos de la zona.
El primer objetivo era la cascada de Bou Sra, la más conocida y espectacular de la zona. Está a unos 33km de Sen Monorom. Pero por el camino paramos en una aldea de una minoría, Sre Ambum, donde les dejamos comida y ropa.







Luego seguimos ruta hacia la cascada. Para entrar en el recinto hay que pagar una entrada (creo que un dólar). La cascada está muy bien y se puede hacer una ruta casi alrededor. Allí puedes comer o beber. Hay bastantes puestos de comida y bebida.








Después de la visita a la cascada volvimos y nos desviamos un poco para ver una plantación de café

y luego subir hasta el mirador de Doh Kromom donde hay una pagoda y unas vistas del valle.


Finalmente volvimos al hotel.
Debo decir que salíamos todas las mañanas, sobre las 5:30am, a correr. No mucho, entre 10 y 12km, pero así luego desayunabas con ganas y te bebías un café con hielo o un zumo de caña con hielo que te sabía a gloria. También había bebidas algo más raras...
Al día siguiente alquilamos una moto. Creo que es la mejor opción para moverse por la zona. Además de ser mucho más barato. Te cuesta 5 dólares por día más la gasolina, pero con dos o tres dólares de gasolina tenías para todo el día. Decidimos visitar más cascadas, las de Romnear ( o Rum Near) 1 y Romnear 2. El problema de la moto es que es más difícil orientarse. Apenas hay indicadores y tienes que preguntar a la gente continuamente. Aunque teníamos un mapa, era bastante malo para orientarse, con apenas caminos ni indicadores. Pero aún así conseguimos llegar a la primera, pues está muy cerca de la carretera. En esta no hay vigilantes por lo que es gratis. Tampoco es gran cosa.


Y nos dirigimos a buscar la segunda. Esta ya resultó más difícil de encontrar. Con la moto por unos caminos bastante malos y preguntando y cuando veíamos a alguien preguntarle por el camino. Pero también llegamos. Ésta es más difícil de encontrar y no vas a ver ni un solo turista (tampoco es gran cosa, es más la aventura de llegar,…y volver).


Cuando volvíamos una persona nos dijo que podíamos atajar por un camino y llegar a la carretera que va a la frontera de Vietnam y hacia allí nos dirigimos. Pero empezó a llover y…empezó la fiesta. Estos caminos son como de arcilla y al primer contacto con el agua se convierte en pistas de patinaje.
Y las motos aquí no son como en Europa. Bastante malas, sin apenas frenos o cubiertas desgastadas, sin luces, sin intermitentes, no funciona el indicador de velocidad, al menos funciona el indicador de gasolina… (lo ideal es comprobar todo eso antes de alquilarla), por lo que la moto empezó a bailar. La cosa se complicó cuando aparecieron algunas subidas y bajadas. El camino tenía rodadas profundas e intentar evitar eso te llevaba a que la moto patinara y casi nos vamos al suelo. Y en una pequeña bajada, la moto bailó más de la cuenta, frena…resbala, frena un poco más…vuelve a resbalar y…a pesar de ir a 5 por hora,…terminamos en el suelo. Ya era extremadamente difícil mantener la moto en pie. Al menos, si el camino fuera llano,…pero no, muy irregular, por lo que en los tramos con cuestas decidimos ir con la moto de la mano, hasta que llegamos a la carretera (nos llevaría unos 20 o 30 minutos). Luego ya a la ciudad. El día no despejó por lo que pasamos el resto del día mercadeando.
Al día siguiente decidimos irnos a la provincia de Ratanak Kiri…JJJ.

con un conductor muy especial...(creo que hubiera conducido él mejor que el "original"


Ratanak Kiri se encuentra más al norte y también hace frontera con Laos al norte. El viaje dura unas tres horas. Ratanak Kiri es parecido a Mondol Kiri. Mucha naturaleza, mucha selva, muchas etnias,… La capital es Ban Lung. Es más grande que Sen Monorom. Tiene algo más de turismo que Mondol Kiri, pero sigue siendo muy poco. También habitan muchas minorías étnicas (jarai, tompuon, brau, kreung) y también con muchas cascadas o el parque nacional de Virachey. Quizás el mayor atractivo sea el lago volcánico de Boeng Yeak Laom, un lugar ideal para para darse un baño con sus aguas azules cristalinas y donde habitan los indígenas tompuon. Pero a mí lo que más me gustó fueron la cantidad de cascadas que hay y en las que te puedes dar un baño en la mayoría de ellas: Ka Tieng, Ka Chang, Cha Ong,… también se puede hacer rafting, kayak, rutas por la jungla o paseos en elefante, el parque nacional de Virachey con el río Tonle San (aún mucho sin explorar en esta zona) o visitar el buda reclinado en Wat Rah-Tahn-Ah-Rahm.
Nosotros nos alojamos en un hotel enfrente del lago que hay en la ciudad.
El precio fue de 14 dólares, con aire acondicionado (también sin desayuno; pero como dije antes, eso aquí es lo menos importante). No he comentado nada respecto a la forma de vida de estas gentes, lo podréis ver mejor en las fotos. Pero en este hotel me llamó la atención de que la persona que prácticamente se encargaba de todo: de la recepción, de limpiar las habitaciones, de aparcar la moto,…era un niño que no tendría diez años y que dormía en una colchoneta en la misma recepción. Pero no era el que peor vivía…ni por asomo. Las condiciones de vida de la mayoría de estas etnias son de miseria y pobreza, en muchos casos, extrema. Pero este crío era muy espabilado, muy despierto y hablaba perfectamente en inglés. La verdad es que nos cayó genial. Nos pasó algo parecido en Phnom Penh una noche que fuimos a cenar con una pareja americana a un restaurante callejero. Aquí nos atendió otro crío de unos once años, que también hablaba muy bien inglés. Era muy simpático, hablador,…Cuando acabamos de cenar nos preguntó si nos había gustado la cena. Y, la verdad, es que estuvo muy bien, pero la señora americana no la terminó, pero, lógicamente, le dijo que muy buena. Entonces el niño le pregunta: Si estuvo tan buena, ¿por qué no la terminaste?. Joder con la espontaneidad del chaval, me dio un ataque de risa.
En Ban Lung ya alquilamos una moto desde el primer día. El precio es el mismo en prácticamente todos los lugares: 5 dólares más la gasolina. Y aquí, como en los demás sitios, también el desayuno lo hacíamos en la calle, en cualquier mercado: un café con hielo, mucho hielo, té, fruta o cualquier dulce típico de la zona (no encontraréis nada similar a lo que tenemos aquí). A mí me encantaban los plátanos fritos y una especie de crepes. Por cierto, yo no tomo café, pero debo reconocer que aquí sabía diferente o que con el calor que hacía y el hielo que le echaban sabía a gloria.
El primer día nos dirigimos al lago volcánico de Boeng Yeak Laom. Se llega en unos 25 o 30 minutos. Hay que pagar una entrada, también creo de un dólar. El lugar es muy guapo. Un precioso lago con una senda de un kilómetro y medio aproximadamente que lo rodea. En el lago te puedes dar un baño (con suerte irán pequeñitos boquerones a comerte la piel seca de los pies, ideal para un masaje) , también hay casetas para descansar, comer o tomar algo. Y, a pesar de ser lo más turístico, creo que sólo vimos a media docena de turistas o….menos. Aquí habita una etnia dónde las mujeres tienen los dientes negros (no sé si del tabaco o de la alimentación) y suelen llevar frutas en sus cestos que ofrecen a los turistas (especialmente pomelos; cada pomelo pesa un kilo!!!).









Después del lago fuimos a ver la cascada de Ka Chang. Es la que más agua traía y tiene un puente de madera enfrente por el que puedes cruzar a la otra parte de la cascada. Desde el puente te queda la cascada de frente.JJJ. La cascada tiene unos 30m verticales y hay un hueco por dentro por donde puedes pasar y darte una ducha de campeonato. Yo lo hice y es una maravilla. Además a los diez minutos de salir estás seco!!!. Aquí no había nadie, ni un solo turista. 







Aquí abajo un video de un león...o un mono (el mono, ya lo sé)


Regresamos y en el cruce de la carretera general, nos dirigimos a la cascada de Cha Ong. También a pagar. Esta cascada está más solitaria todavía, aunque en esta ocasión sólo había un turista alemán, es decir, en total estábamos tres personas. Bajamos por unas escaleras para llegar a la parte baja de la cascada. También me di un baño.







Luego subimos a la parte alta para ver la puesta de sol. Impresionante.
Eso sí, la vuelta, por el camino, de noche, con una luz de “mechero”, no es tan impresionante, hasta que llegas a la carretera.
Aquí también estábamos solos, ningún turista. Y también pagar a la entrada. Luego nos dirigimos a visitar la cascada de  Ka Tieng, que no está muy lejos de ésta, donde también, por supuestos, hay que pagar a la entrada. En este lugar también se pueden hacer excursiones con elefantes. Por cierto, los mosquitos te pueden acribillar, así que aconsejable manga larga y pantalón largo muy liviano. A la entrada hay también un pequeño “museo” o tienda con artesanía “peculiar”...



Por cierto, el símbolo de la ciudad es una fruta, el durian. Para los que no la conozcan, es la fruta más apestosa del mundo, es como comerse una crema de vainilla en una letrina, y su olor se puede describir como excremento de cerdo, barniz y cebollas, todo mezclado con un calcetín sudadoJJJ. Lo cierto es que para comerla hay que taparse la nariz y, de hecho, está prohibida llevarla a hoteles, aeropuertos o transporte público. Pero está muy dulce y a mí me gusta.
Bueno, al día siguiente, cambiamos de actividad y dejamos de ver cascadas y nos fuimos a un lugar que me impresionó: Bey Sroks, donde hay minas de gemas. Hay muchas minas de gemas desperdigadas por la zona y elegimos esta por azar. Nos llevó casi una hora en moto llegar hasta allí. Por el camino y muchísimas plantaciones de caucho y mucha gente recolectándolo.


Pero las minas son “curiosas”. La zona no es muy grande, quizás no llegue al tamaño de un campo de fútbol y las minas son un agujero en el suelo, pero un agujero dónde solo cabe una persona. El diámetro del agujero no creo que llegue a los 50cm. Vamos que parecen topos. Se atan a una cuerda en una especie de torno, bajan con un cubo, lo llenan de tierra, suben y criban la tierra con las manos. Cuando salen del agujero, están completamente embarrados. Duermen en una tienda de mala muerte, no tienen agua, ni luz, ni nada de nada. Les dimos algo de ropa y comida, que devoraron como si no hubieran comido en una semana. Suelen encontrar varias gemas, pero el valor no debe ser muy alto. Nos querían vender algunas, unas por un precio de 10 dólares, otras por algo más.













Volvimos al hotel y al día siguiente regresamos a Phnom Phen en una van. En general, estos vehículos son bastante nuevos y están muy bien para viajes algo largos. Tratad de evitar las furgonetas más viejas. Son más incómodas, se llenan de gente y vas a ahorrar como mucho dos dólares. Ya os lo contaré un poco más adelante.
Pasamos unos días en Phnom Penh antes de volver a viajar. Esta vez al sur de Camboya y en primer lugar a Kampot y Bokor Hill. Aquí ya había estado en otra ocasión, visitando los campos de sal, las plantaciones más famosas del mundo de pimienta, la cueva de Phnom Chhngok, Bokor Hill,… pero hay más cosas que ver que anteriormente no ví. Y, como comentaba antes, cuidado con el vehículo de transporte. Vimos una agencia que tenía precios más baratos que el resto. En una van. Así que pensamos, pues genial, nos ahorramos 4 dólares. Pues ya os imagináis. Bastante “mugre” y recogiendo gente por la ciudad antes de salir. Total, que si tenía capacidad para 12 personas, al final íbamos 20 apelotonados, y como nota curiosa, eran todos musulmanes. Pero bueno, ningún problema. Al final conseguimos llegar a Kampot tras unas tres horas. Aquí nos alojamos en una guest house en el centro. Aquí ya hay más turismo pues Kampot es un “refugio” de jubilados y de hippies “blancos” o de hippies jubiladosJ. Aunque no tanto como en Sihanouk Ville, zona de playas y la más masificada, dónde estuve en el viaje anterior. También alquilamos una moto. Y el primer destino fue Bokor Hill, el punto más alto de Camboya, donde ahora hay un hotel de lujo (de los chinos). El lugar está a casi 30km de Kampot, los últimos 20km son continuamente hacia arriba. Suele estar cubierto de niebla y el tiempo refresca, pero nosotros no encontramos nada de esto. Pudimos subir (al menos yo) en manga corta y pantalón corto). Pero aquí hay más cosas que ver que no suelen venir en las guías (al menos yo no he visto en ninguna).  Unos 5km antes de llegar a lo más alto, hay un buda inmenso al lado de la carretera, con unas vistas muy chulas, por lo que hay que hacer una parada para visitarlo.




Una vez llegas a arriba (hay una especie de arco con un policía dentro, y muy cerca ya del hotel), la carretera se bifurca. A la derecha está lo mejor. Puedes visitar el lago, la cascada de Popokvil y un parque donde la mayor atracción son las plantas Nepenthes (o plantas pene).Y hacia este parque nos dirigimos. Hay que pagar a la entrada del parque.
Luego vas unos 6km más con la moto y ya vas viendo cientos de plantas “eróticas”. Nos paramos a la altura de un panel que indicaba como un templo de rocas. Y hacia allí nos dirigimos andando. El lugar es bonito; a veces me recordaba al Torcal de Antequera.







Lógicamente también paramos en los lugares donde había más “flores de estas” y, lógicamente también nos hicimos las fotos típicas que todo el mundo imagina:):):)!!!...






Luego regresamos, pero nos dimos cuenta que la gasolina estaba a punto de acabarse. Yo le decía a Nary que no llegábamos ni a mitad de camino y ella tan tranquila (y luego me di cuenta de porqué). Le preguntamos a los guardas de la entrada del parque dónde podíamos echar gasolina y nos dijeron que unos dos kilómetros más adelante podíamos echar. Pero uno se dio cuenta y debió pensar: aquí tengo chollo y nos dijo que nos podía dar él la gasolina, por supuesto a doble precio. Bueno, con un litro teníamos suficiente. También nos dijo que teníamos poco aire en una rueda y que más adelante también nos podían hinchar la rueda. Efectivamente, después te das cuenta, que aquí en cualquier poblado, casa o chabola te venden gasolina en botellas de medio, uno o dos litros. Y después de dos o tres kilómetros encontramos una especie de nave donde había unos hombres trabajando. Allí paramos a hinchar la rueda y echamos otro litro de gasolina.
Desde aquí nos quedaba muy cerca, a un kilómetro más o menos, la cascada de Popokvil. Y vuelta a pagar, con la ventaja que aquí la entrada te incluía una bebida en el hotel que hay al lado de la cascada. La cascada está bien, pero lo ideal es bajar hasta abajo por una senda. Tienes que cruzar el río hacia el otro lado y bajar por una senda con bastante pendiente. Es muy chulo. Y luego darte un baño, por supuesto. Llevamos nuestra propia comida y comimos en las mesas que hay alrededor. 

Cuando fuimos a regresar nos dimos cuenta que la moto estaba pinchada, la rueda de atrás si aire. Como la nave donde hinchamos la rueda estaba cerca fuimos hasta allí para ver si nos la podían arreglar. Y por supuesto que la arreglaron. Fue divertido ver a todos esos chavales alrededor de la moto, arreglando un pinchazo a la antigua usanza, bueno, en realidad quien trabajó fue sólo uno. Al final, le dimos 5 dólares y el chaval tan contento. 
Y volvimos a Kampot.
Kampot también es conocido por su seafood, su comida de marisco. Así que había que ir a comer marisco a algún restaurante que hay al lado del mar.
Al día siguiente otro destino. De nuevo una van para ir a la provincia de  Koh Kong, en la frontera con Tailandia. Koh Kong es uno de los últimos paraísos de Camboya. Junto con la zona noreste, es de lo más espectacular y salvaje del país. Aunque aquí  ya está llegando el turismo. Pero hay mucho y muy variado que ver y hacer. Desde viajes por las diferentes islas hasta rutas y senderismo por la selva, visitas a parques nacionales, santuarios de vida salvaje, cascadas,…
Nosotros nos alojamos en una Guest House, la Kolab Koh Kong, justo al lado del conocido Ritthys y enfrente del mar. El precio entre 8 y 10 dólares, dependiendo de la habitación. Fuimos al Kolab porque el dueño nos “regaló” para el resto del día el alquiler de la moto. Aprovechamos para viajar hasta la frontera con Tailandia cruzando el largo puente de un kilómetro. La frontera está a unos 12 km de la ciudad. Yo no pude cruzarla porque no llevaba el pasaporte, pero Nary, como tiene nacionalidad camboyana no tuvo problemas.

Al día siguiente reservamos un viaje en barco para visitar diferentes islas. Nary es muy buena negociando y sacó un precio de 19 dólares para todo el día, comida incluida. Al final nos reunimos 7 personas en el barco: dos franceses, un inglés, dos portugueses y nosotros dos. Primero fuimos a una isla donde estuvimos varias horas haciendo snorkel. Las gafas y el tubo las pone el barco, todo un detalle. Y así pudimos bucear un poco y ver pececitos de colores. La playa es muy pequeña y no hay nadie (exceptuando mosquitos y otro animalitos). Estamos solos.





Luego nos prepararon la comida. Espectacular, pescado a la plancha con verdura, otro pescado hervido, agua fresca, mucha fruta,…

Después nos llevaron a la zona de los manglares. Otro lugar guapo. También hay que pagar para entrar y recorrer por pasarelas de madera los inmensos manglares que hay por aquí.



 Finalizada la visita, vuelta a Koh Kong. Por supuesto, que el mejor lugar para desayunar o cenar es, como en el resto de Camboya, los mercados y, aquí, no iba a ser diferente. Además estaba muy cerca del hotel.
Al día siguiente cogimos la moto y nos dirigimos a visitar la cascada de Tatai. Está a unos 18km de Koh Kong. Los últimos dos o tres kilómetros son por un camino. El tramo final, es una senda que hay que bajar andando. Quizás, la mayoría de la gente que visita esta cascada, viene en barco desde el mar, subiendo río arriba.
Nosotros íbamos con la intención de verla, como las demás, durante un rato y volver. Pero esta vez fue diferente. Cuando llegamos estábamos solos. Luego fueron llegando poco a poco más turistas. La cascada es bonita e idea para darse un baño. Quizás la mejor de todas para bañarse. Yo miraba la cascada desde arriba y añoraba mis tiempos de kayakista. Cómo me gustaría tener mi kayak aquí y poder descender esta cascada. Pero tuve que conformarme con meterme debajo de ella y estar allí durante toda la mañana. Aquí viven dos familias en dos chozas lúgubres, pero que están adecentando para los turistas. Te venden un poco de todo, muy limitado, pero sobretodo fruta o refrescos. También puedes comer, en plan rural, no hay mesas, ni sillas. Decidimos comer allí. Mataron un pollo para nosotros, con arroz y verdura. Algo más caro que en el mercado, pero estaba delicioso y así ayudas a esta gente un poco.











Por la tarde de vuelta a Koh Kong y a pasear por las playas que hay al otro lado del puente, que son las más conocidas. Aun así hay muy poco turismo, estábamos prácticamente solos y nos dedicamos a pasear y ver como corrían los cangrejos y las caracolas a la orilla del mar.

El martes volvimos a Phnom Penh, esta vez en un autobús “normal”. Muy buena opción, pues el viaje es largo y el autobús es muy cómodo y también barato.
Dos días en Phnom Penh y el viernes volamos a Phuket (Tailandia). ¿Por qué fuimos a Phuket? Bien sencillo, porque nos invitaron a correr la primera edición de la maratón de Phuket. Y nos pagaron todo. Billetes de avión, hotel e inscripción.
Phuket es la Ibiza o el Sitges de España, pero con espectáculos mucho más “salvajes” y, curiosamente “legales”, algo que aquí no lo sería ni de coña. Mucho,  muchísimo turismo y mucha fiesta nocturna. Pero también tiene otros atractivos más “sanos” o digamos “diferentes”.
 Nos van a recoger al aeropuerto y de nuevo a un hotel de lujo, el Isis enfrente del mercado.



La carrera era el domingo. Fuimos a recoger el dorsal y a una charla técnica donde sólo estábamos los VIP, un grupo muy reducido (unos 15 corredores) de maratonianos. Era una carrera por asfalto en un circuito de casi ida y vuelta por el mismo sitio, excepto los últimos cinco kilómetros. No me había parado a pensar, ni en el circuito, ni en nada de nada. Me había hecho a la idea de correr en unas tres horas, debido a que últimamente no había entrenado como dios manda y me lo había tomado más como un mantenimiento. Pero cuando vi el perfil, la temperatura y la hora, algo en mi interior me dijo que no iba a ser tan fácil. Primero el perfil: aunque era una maratón por asfalto, pero parecía una carrera de montaña, con subidas y bajadas continuas y un subidón en el km 18 cojonudo. Segundo la hora: a las 3:30 de la mañana, de noche. Y ya también os haréis a la idea de porqué. Tercero: el calor y la humedad son insoportables. Y eso, que la organización puso avituallamientos cada 4 kilómetros.
 Es salir a entrenar a las 5am y estar ya sudando, como nos había venido ocurriendo en toda la zona este de Asia.
Pero bueno, éramos VIP y teníamos privilegios, al igual que en Singapur. Nuestra sala aparte con bebida y comida. Avituallamientos personalizados. Nos trasladan a la salida en microbús (y eso que solo estaba a un kilómetro del hotel). Salida en primera fila y dorsal con nombre (en mi caso Caldo, no CalvoJ), nada de números como al resto.
Como dije, la carrera es el domingo. Nos levantamos a la 1 de la mañana para desayunar algo ligero. A las dos de la mañana nos trasladan a la salida, donde podemos volver a desayunar de nuevo. Allí tenemos que posar para las fotos oficiales. Hay mucha gente, más de lo que me imaginaba. Es cierto que hay tres carreras a la vez: maratón, media  maratón y diez kilómetros, pero es que casi somos seis mil corredores.
Casi no hace falta ni calentar debido al calor que hace, pero bueno, rodamos algo y estiramos un poco antes de la salida. Y, puntualmente, a las 3:30am disparo de salida. Al principio iba cómodo, con el grupo de cabeza, pero a partir del kilómetro 4 y 5 el calor me estaba matando y eran las 4 de la mañana. Los avituallamientos cada cuatro kilómetros me parecían una eternidad. Por suerte, la organización puso cada dos kilómetros puntos/avituallamientos con vasos de agua con hielo. Eso me salvó, pero poco. Cada vez que llegaba a un avituallamiento de estos cogía un vaso con cada mano y me los tiraba por la cabeza. Mi “ventilador” no refrigeraba lo suficiente y la temperatura corporal subía cada vez más. Mi cabeza era un volcán a punto de entrar en erupción. A buscar alternativas y tuve que reducir el ritmo, pero ni aún así. El calor y la humedad me estaban machacando. Esto, unido a los continuos y duros repechos de la carrera, me dejaron en estado catatónico a partir del kilómetro 21. Y me convertí en un zombi. Ahora ya solo pensaba en acabar. El ritmo era “patético”, a 4’45” e incluso algunos a 5’. Podía entender ese ritmo en las subidas, pero en el llano… Pero es lo que toca cuando te toca y a ajo y a agua; y a terminar como un cabrón que para eso te han invitado. Al final acabé en 3h17’, casi hasta estaba contento porque hubo un momento que no llegaba o que me iba a las cuatro horas. Pero luego en la zona VIP a recuperar con mucho hielo por mi cuerpo, bebidas, cocos, el agua de coco es lo mejor, sobre todo si en ese momento te lo dan frío. Y regalos, bastante regalos. En fin, que al final no me puedo quejar, coño como para quejarse. Hombre, siempre te gusta darlo todo y que no te adelanten, pero es que es una competición.



Vuelta al hotel a ducharse y a desayunar otra vez. Mañana de relax. Por la tarde fuimos al otro extremo de Phuket, concretamente a Patong, probablemente la zona más turística de todas. Fuimos en tuk tuk unos 30 minutos. Habíamos quedado con la hermana de Nary y su familia que venían de Vietnam a pasar unos días.
Teníamos intención de pasar el día siguiente haciendo un recorrido en barco por las famosas islas de Phang Nga (Koh Tap: formación rocosa que se eleva verticalmente en medio del mar; Khao Phing Khan: o la isla de James Bond; Koh Panyi: pueblo de pescadores construido sobre pilotes en el mar; además de otras islas con cuevas y lagunas interiores donde se puede practicar kayak).
De camino al hotel donde se alojaba su familia, paramos a preguntar en una agencia por un paquete turístico. Nary, que como dije antes, es una negociadora neta, llegó a un buen precio, pero antes teníamos que consultarlo con el resto de la familia. Llegamos al hotel, después de una odisea de vueltas y más vueltas en moto (que no nos cobró) y esperamos a que llegara su familia. Cuando llegaron comenzamos a hablar del viaje del día siguiente y el dueño del hotel (siempre están a la expectativa de todo) nos dijo que él nos podía ofrecer lo mismo y mejor, pero más barato. Nary otra vez a negociar y llegamos a un acuerdo (ojo, en los folletos de las agencias este viaje viene por un precio entre 3.000 y 4.000 bahts: 75€ a 100€ aprox, pero negociando bien se puede conseguir por 1600 bahts). Un aspecto a tener en cuenta, es el tipo de barco que contratas. Hay varios, pero los más usados son barcos grandes con capacidad para mucha gente y los más lentos, un poco más baratos o barcos rápidos con capacidad para menos gente y un poco más caros. Estos últimos son los más recomendados y los que nosotros elegimos, son tipo fuera borda. El viaje también incluye una comida en el poblado de Koh Panyi, agua, refrescos y fruta a lo largo de todo el viaje, un paseo en kayak por una isla y el interior de sus cuevas, una cueva,…
Pero esta noche nos fuimos a celebrar la carrera a un restaurante a base de una buena mariscada.
Al día siguiente, a las 8 de la mañana una van fue a buscarnos al hotel. Fuimos recogiendo más gente que también iba a ir con nosotros y a eso de las 9 llegamos al embarcadero. Mucha gente, mucho turismo haciendo esto. Nos pusieron una pulserita verde (lancha rápida) y al barco. Seríamos unas quince personas. La lancha va rápida. Íbamos pasando por diversas islas. Y me imaginaba lo bueno que sería escalar esas paredes verticales, muchas extra plomadas, como si estuvieran comidas por debajo, con caída al agua.
Y llegamos a otra isla. Aquí nos esperaban canoas, para hacer kayak alrededor de la isla y por una cueva en su interior. Tres personas en cada canoa. Al subir a la canoa, le comenté al guía si me dejaba a mí el remo. Añoraba mis tiempos de canoista. Y él encantado (estaría hasta el gorro de llevar turistas y de deslomarse dando paladas al agua) y yo también por no estar sentado en la canoa como una estatua. Coño, fue divertido. Eso sí, en la cueva, como era muy estrecha, se produjo algún atasco que otro.







Vuelta al barco y ahora vamos dirección a la isla de Khao Ping Khan, más conocida como la isla de James Bond porque fue aquí donde se rodó la famosa escena de la película de “el hombre de las pistolas de oro”. La isla es preciosa, pero está bastante masificada de turismo. Enfrente de la playa está el también famoso islote de Koh Tap, un gigantesco pirulo de piedra en forma de cono invertido. Creo, que a pesar del turismo, merece la pena visitarlo, al menos una vez.





Luego nos dirigimos a la isla de Koh Panyi. Aquí habitan pescadores originarios de Malasia que viven en casas sobre el mar. Y ahora, prácticamente viven del turismo, pues es donde paramos a comer y donde paran a comer casi todos los barcos. El lugar para comer es genuino, muy bueno y muy buena comida, espectacular, no me lo esperaba. Luego visitamos el pueblo y ahora son prácticamente todo pequeñas tiendas. Eso sí, la basura ya os imagináis a donde va a parar.


Acabada la comida y la visita viajamos hasta otra isla con unas playas más grandes y bonitas. Allí estuvimos unas dos horas y se podía alquilar motos de agua o vuelos guiados por una cuerda y tirados por un barco.

Luego nos dirigimos a otra pequeña isla a visitar una cueva (si lleváis frontal, mejor) con estalactitas y estalagmitas. A la entrada, incluso se pueden ver monos.



De nuevo al barco y llegada al puerto sobre las cuatro de la tarde.
Nosotros nos duchamos y nos cambiamos aquí, sin regresar de nuevo al hotel, pues debíamos ir directamente al aeropuerto, ya que nuestro vuelo de regreso a España era a las ocho de la tarde y así no arriesgábamos con el tiempo de ir al hotel, ducharte y regresar de nuevo, lo que nos haría perder, al menos, una hora y media. Así fue todo más tranquilo y relajado.
Pues como habéis leído en el título y visto en las fotos, ha sido un viaje de contrastes. De un hotel de lujo a “hoteluchos” con sus bichitos o simples tiendas hechas con plásticos. De estar en lugares super desarrollados a lugares donde no hay ni luz, ni agua corriente. De estar con gente con ropa “super guay” a estar con gente que no tiene ni ropa o que llevan la misma ropa durante prácticamente todo el año, y así podía seguir…

Y ahora llego a España y me entero que en León la gente habla de Cataluña (en un mes y medio que he estado fuera ni me había enterado)…me voy a escuchar al Reno Renardo…https://www.youtube.com/watch?v=XIxZ7Slx-CQ
https://www.youtube.com/watch?v=gpo60e3SrbQ

Sed felices, y quizás algún año os desee eso de Feliz Falsedad:)