19 feb. 2010

Esqui de travesía al Tambarón

Os voy a colgar unas fotos de la Ruta del Tambarón de ayer. Salimos desde el Pto. de la Magdalena por el Valle de Fasgarón, creo, hasta llegar a una cabaña en ruinas.
Decidimos pasar el collado de enfrente por la izquierda, lo que nos llevó a acabar subiendo a la Peña Negra (1.889 m según el mapa). Al fondo, a la derecha de Salva se puede ver el Tambarón, aunque algo lejos todavía. Aquí el grupo se dividió: los que vamos a la Alta Ruta tiramos para el Tambarón, mientras Eva y cia. bajaron hacia los coches aprovechando las palas que habíamos dejado a la derecha, según subíamos...

Poco a poco nos fuimos acercando, aunque estaba lejos todavía....
Quizás lo más difícil era salvar la cornisa cimera...



Una vista del valle de Montrondo, hacia el que vamos a bajar.





Salva y Pablo subieron a la siguiente cumbre para ver la posibilidad de pillar mejores nieves y evitar unas cornisas que había en el Collaín Sarnoso, desde donde bajamos nosotros (bueno, desde un poco por encima del mismo).
La nieve estaba bastante buena, con una capa de polvo sobre nieve dura.
Y por fin llegamos al camino... Remamos un rato, hasta que se acabó la nieve, como a 1 km y pico de Montrondo.
En resumen, una buena ruta. Creo que salieron 19 km, según el GPS, con unos 1.000 m de desnivel positivo y tardamos unas 6 horas.
Seguimos preparándonos para la Alta Ruta.
Espero que os guste.







5 feb. 2010

Carrera Picos de Europa



El leonés Salvador Calvo gana una de las pruebas más duras

El atleta de Brimeda acaba primero en la travesía integral de Picos con media hora sobre el segundo
Miguel Ángel Tranca astorga efe | avilés efe | madrid

La élite del ultrafondo también habla cepedano. Y buena culpa de ello la tiene el atleta de Brimeda Salvador Calvo que tras su billante triunfo en el Sáhara logró hace unos días subir a lo más alto del podio de la Travesía Intregral «Picos de Europa». Considerada una de las pruebas más duras de Europa.

La cita se convirtió en un auténtico monólogo del leonés que llegaba a la línea de meta después de nueve horas y 24 minutos, con más de media hora de ventaja sobre el segundo y un poco más con el tercero en discordia. Con la salida fijada para las cinco de la madrugada con el fin de evitar el intenso calor y organizada por la Fempa, los mejores fondistas nacionales se dieron cita en una prueba que tuvo como escenario el Parque Nacional de Picos y a 90 intrépidos corredores en la línea de partida (de todos ellos sólo llegaron a meta 53).


A mil metros de altura, los participantes comenzaron su carrera con Salvador Calvo como uno de los grandes favoritos que ya desde los primeros compases de la prueba dejaba patente sus intenciones situándose en el selecto grupo de cabeza.

Jon Santu, a 2.000 metros de altura fue la primera prueba de fuego para los participantes empezando a contabilizarse los primeros abandonos mientras el grupo delantero se iba reduciendo de manera paulatina. La bajada a Caín, la hornada del mismo nombre y el Naranjo de Bulnes convirtieron a Salva Calvo en el líder de la prueba que poco a poco iba sumando minutos de distancia respecto al resto de competidores.

El paso por el canal de Jidiellu y el de la collada de Valdominguero (2.200 metros) fueron otros de los exámenes que tuvieron que pasar los competidores en una nómina que se redujo hasta poco más de los 60. Todo para finalizar en Sotres después de 55 intensos kilómetros de alta montaña por terreno de piedras, rocas e incluso pasos con cuerdas.


Esta dureza de la prueba a la que junto a Salva Calvo tuvieron que hacer frente el resto de atletas se cobró 37 bajas, de las que dos de ellas necesitaron la asistencia de un helicóptero de rescate. Y es que los 10 kilómetros de desnivel acumulable hicieron mella en esta travesía integral por los Picos de Europa, considerada una de las más duras del mundo que en esta ocasión tuvo como vencedor final al ultrafondista cepedano.

Corriendo entre el silencio

Las propuestas de utilización de la nieve como recurso comienzan a aparecer en la zona de la montaña de Riaño y Picos de Europa sin que el objetivo final al que todo el mundo parece mirar, la estación de San Glorio, haya dejado de ser todavía algo más que titulares de prensa. Poco a poco se comienzan a dar pasos sencillos, pero firmes y evaluables, en la explotación de la nieve natural. El movimiento de público y la expectación generada durante el pasado fin de semana en el valle de Valdeón así lo corroboran de forma objetiva, multiplicándose su interés si se tiene en cuenta la escasa inversión realizada: los premios, la promoción y la organización. Uno de los aspectos que caracterizó la carrera de ayer en fue el alto nivel de los participantes, quienes coincidieron sin reparos en exaltar la belleza de la prueba.

El valle de Valdeón vivió durante el día de ayer una intensa jornada en torno a la nieve, tanto para los 22 participantes que se dieron cita en la salida, como para el numeroso público que acudió a seguir la primera carrera de raquetas de nieve en Valdeón en torno a los controles de más fácil acceso o desde donde se podía divisar a los participantes con prismáticos.

La meteorología también se alió con la organización durante el día de ayer, pocas horas después de que cesara un temporal de viento y lluvia que afectó la zona leonesa de Picos durante los tres días anteriores y que alteró bastante la calidad de la nieve.

Más de la mitad de los participantes provenían de fuera de la montaña, principalmente de León y de Asturias, registrándose un alto nivel competitivo, como quedó reflejado en las marcas realizadas por los corredores de los primeros puestos y en el hecho de que sólo se produjeran tres abandonos, pese a la dureza de la prueba.

La salida se dio a las once de la mañana en Santa Marina, teniendo que pasar los corredores cinco controles entre los casi quince kilómetros de distancia y 750 metros de desnivel que los participantes tuvieron que superar antes de llegar a la meta. El primero de los controles estaba situado en el alto de Pandetrave, que se convirtió en el punto estratégico para seguir durante más tiempo el discurrir de una carrera que, desde el principio hasta el final, estuvo encabezada por Salvador Calvo, quien se mostró intratable y fuera del alcance de sus rivales

Los ganadores en categoría masculina fueron, Salvador Calvo, de León, quien con una marca de 2 horas y 50 minutos se llevó los 300 euros en material deportivo; a un minuto llegó Justo Fernández, de Valencia de don Juan, quien se adjudicó el fin de semana para dos personas en Valdeón y con 2.59 horas llegó a la meta, entre el clamor de sus vecinos, el primer concursante local, Sergio Sadia, de Prada de Valdeón quien recibió su merecido lote de productos locales. En categoría femenina el primer premio recayó sobre la única concursante, Sol González, habilitándose a última hora un premio especial para el joven Gonzalo Valbuena, de Los Llanos de Valdeón, quien con a penas doce años logró completar la prueba, recibiendo otro lote de productos locales.

El alcalde de Posada y artífice de la iniciativa, Mariano Rojo, manifestó su satisfacción tanto por el discurrir de la prueba como por gran aceptación de la misma expresada por el público y los participantes. Larry Corresponsal/Posada

Videos



racingtheplanet



Ryan Sandes (Sudáfrica) y Salvador Calvo Redondo (España) están por delante en el descenso a Fish River Canyon.



Entrevista a Salvador Calvo. Vencedor de Ultra-Trail Aneto 2008.




Ganadores ultra trail aneto 2008



Salvador Calvo Redondo (España) lidera el campo de los competidores y hace amigos en el camino.



Más de 1.200 corredores de 37 países subieron la muralla este año. La verdad, la experiencia increíble para todos nosotros. El español Salvador Calvo batió el récord del recorrido.



Salva haciendo este paso, el más complicado de este río. para situarlo en el mapa consultar el mapa en la lista de kayak-leon http://valdesamario.blogspo... http://es.groups.yahoo.com/...

21 ene. 2010

Rumania 2010

Después de hacer escala en el aeropuerto completamente nevado de Praga, cogemos el avión que nos lleva en menos de 2 horas a Bucarest y aquí empezamos a discutir el precio del taxi que nos debería llevar a Cabana Capra. Después de llegar a un acuerdo nos dirigimos a nuestro destino, pero 75 km antes, en un pueblo llamado Curtea de Arges, un indicador dice que está la carretera cortada y el taxista no quiere continuar. Le decimos que nos lleve hasta donde pueda y ya veremos que podemos hacer después. La carretera transcurre por una especie de desfiladero y ya se empieza a ver la nieve. Justamente cuando la carretera está cortada por casi medio metro nieve, llegamos a nuestro destino: Cabana Capra, después de casi cuatro horas de trayecto. Aquí estamos sólos. No hay nadie más en el “hotel”.
Día 1: Preparamos los esquís y decidimos intentar cruzar ya el primer día el macizo que separa la provincia de Arges de la de Sibiu. El hotel está a 1585 metros de altitud, por lo que tenemos que subir hasta algo más de los 2.200. Subimos por la carretera que tiene casi un metro de nieve y varias avalanchas. Después de tres horas llegamos a Balea Lac, al otro lado ya del macizo de los Fagaras. En una pequeña bajada se me rompe un esquí y me salta la fijación. Intentamos arreglarlo, pero el “alma” del esquí está rota. Decidimos dar la vuelta foqueando ya que así si podía desplazarme. Conseguimos llegar a un refugio, pero no tenían esquís ni material para arreglarlo y en la primera bajada fuerte terminó de romper el esquí y perderse los tornillos de la fijación. Subimos de nuevo al refugio y el guarda me prestó unas raquetas para terminar de bajar. Ya era de noche, por lo que tuvimos que hacer uso de las frontales para llegar.
Día 2: El guarda del refugio nos dijo que para hoy daban mal tiempo: nieve. Y no se equivocó. Amaneció nevando, con una fuerte ventisca que no te dejaba ver nada. Y en la carretera se había acumulado casi medio metro de nieve. Ante esta situación decidimos ponernos las zapatillas e intentar correr carretera abajo por la nieve. Por suerte la nieve era polvo y se podía ir relativamente cómodo. Después nos desviamos por una pista que nos llevaba hacia el pico Caltun, pero que nos fue imposible alcanzar ya que la pista se acabó y la nieve tapaba las marcas; además ya era imposible correr porque la cantidad de nieve acumulada en algunos sitios era excesiva para poder correr. Pero nos llevó todo el día y así lo aprovechamos para preparar nuestra próxima carrera el fin de semana que viene en Font Romeu (Pirineo francés).

Día 3: Hoy también amaneció nevando pero más suave y con algo más de visibilidad por lo que decidimos hacer una ruta que iba hacia el pico Podragu (2.462m). Había mucha nieve y peligro rojo de avalanchas. A medida que subíamos la visibilidad se hacía más escasa y hubo momentos de duda para seguir la ruta adecuada. Tras varias horas de subida conseguimos llegar al cordal a casi 2.200 metros, pero no veíamos la cara norte debido a lo cerrado que estaba. Además la cresta era muy expuesta, bastante vertical, que hacía imposible hacerla con esquís o raquetas. Sólo era posible andando, pero después de subir varios metros, la verticalidad de la pared, la visibilidad casi nula y el frío que teníamos en las manos nos hizo imposible continuar y tuvimos que dar la vuelta. De vuelta visitamos al guarda del refugio y nos comentó que para el día siguiente daban más nieve ¡!!!! Y nos invitó a hacer alguna actividad con él, bien escalada en hielo o intentar subir algún pico.

Día 4: El guarda no se equivocó y volvió a amanecer nevando, todavía más que el día anterior y con menos visibilidad. Así que decidimos subir a visitarle. El refugio se encuentra a 2.000 metros de altura y nos comenta que él en esas situaciones se queda en el refugio meditando, pero esta idea no nos atrae, mejor para la noche. Decide acompañarnos y en el trayecto que hay por la carretera se han producido grandes avalanchas que han taponado casi completamente los túneles que tienen previstos para este tipo de incidentes. En algunos hay más de cinco metros de nieve, pero conseguimos pasarlos por algún hueco que hay. Finalmente subimos a un collado llamado Lezerului, pero sin ninguna visibilidad. Bajamos a otro refugio de Salvamento de montaña donde otros guardas nos invitan a tomar un té caliente y frutos secos. Después decidimos dar la vuelta y se nos echa la noche encima y vuelta a utilizar las frontales. Conseguimos llegar al refugio, pero esta noche la pasaremos aquí.

Día 5: Mejor no mirar por la ventana. No ha parado de nevar. Cada vez hay más nieve y sigue sin poder verse nada. Ni tan siquiera las huellas que habíamos hecho los días anteriores. Bajamos a tientas, teniendo varias caídas porque no puedes ver con claridad el relieve del suelo. Aún así decidimos hacer un último intento y subir por otro valle hacia el pico Paltinului, siguiendo unas marcas azules que hay en piedras grandes o en árboles. No para de nevar pero la senda parece evidente hasta que el valle se bifurca. Conseguimos ver una marca en una roca y comienza una subida muy fuerte en la que después de subir durante un buen tiempo no conseguimos ver ninguna marca más y donde la nieve te llega en algunos momentos a la cintura. Es probable que nos hayamos equivocado, como luego pudimos comprobar, por lo que ante la hora que era decidimos dar la vuelta. Viendo como se presentaban los días y el estado en el que estaba la carretera decidimos adelantar un día la salida porque nos podíamos quedar allí incomunicados. Por suerte los coches en este país suben y bajan por cualquier sitio y nos consiguieron sacar de allí.

A pesar de no poder hacer lo previsto debido a los percances y a las condiciones meteorológicas, la experiencia ha sido muy buena ya que hemos estado en las montañas más escarpadas del país y hemos vuelto decididos a regresar de nuevo este verano para hacer los Carpatos Fagaras corriendo desde un extremo hasta el otro. Hemos hecho unos cálculos aproximados y creemos que en dos días sería posible. Ahí queda el reto.

18 ene. 2010

RACINGTHEPLANET-VIETNAM2008


A MODO DE INICIO:

Revisión de material en el hotel Sheraton (casi na). A las 18 horas nos llevan en bus a la estación de Hanoi para coger el tren a Lao Cai. Vamos en literas de cuatro y el tren sale a las 20h y llega a Lao Cai a las de la mañana. Nos llevan a un hotel a desayunar y después a un “hospital” donde opera una ONG en la llamada Operación Smile (sonrisa). Se llama así debido a que aquí los niños nacen con una deformación en la boca y nariz que no les permite hablar bien y un idioma como el vietnamita que se basa en los tonos, eso es muy delicado. Este problema es debido a la falta de ácido fólico (creo) en las mujeres embarazadas. Al menos tenemos la satisfacción de que una parte de nuestro ingreso en la carrera va a parar aquí. Después ya nos vamos directamente al campamento donde están instaladas las tiendas y a mí me toca con Carlos, Laura, Pancho el mejicano y ahora no recuerdo el nombre del suizo.

18-19 FEBRERO

ETAPA 1: Distancia estimada 100-120 km

Condiciones de la etapa: Inicio en Si Ma Cai. Se pasa por Pha Long, Muong Khoung, y Coc Ly. Serpenteante camino-carretera de montaña (a veces asfaltada, a veces no). Cruce de un río en canoa.Hay un campamento a los 70 km por si alguien se quiere quedar a dormir. Fin de la etapa en Ben Den.

El día amanece con niebla y medio lluvioso. Se retrasa un poco porque faltaban los músicos que amenizaban la salida. Allí estuvimos bailando antes de la salida para calentar motores. Y sobre las 8:30 salimos ese grupo variopinto de 21 nacionalidades y con esa dosis de locura en la cabeza. Y en seguida nos pusimos en cabeza Carlos y yo hasta que nos pasó un yanqui escopetao con un mochilón en la espalda. Pues nada, a pegarse a él…aunque en el primer repecho se me paró y comenzó a andar, así que hasta luego Lucas, que yo me voy. En el primer Check Point (C.P. de ahora en adelante) había que cruzar un río y nos pusieron dos canoas. El tramo era de un camino, pero a partir de aquí se puso cuesta arriba y con mucho barro (eso pensé yo cuando acabé, sin poder imaginar lo que me esperaba todavía). Así durante 40 km. Los C.P. estaban situados entre los 12 y 15km de distancia más o menos. A partir del Km 40 se acabó el barro y comenzó el asfalto (un asfalto malo, pero asfalto) y además prácticamente todo cuesta abajo, con algunos repechos. Un inciso antes de continuar. La organización no tenía intención de meter asfalto, pero debido a las malas condiciones metereológicas que han reinado durante los días anteriores de lluvia y niebla desaconsejaron la opción inicial que tenían. Esto, en un principio, no me gustó nada, porque el asfalto no me hace gracia, pero después te das cuenta que fue una decisión acertada, ya que si no lo llegan a hacer así, al día siguiente creo que sólo salimos dos…si hubiésemos llegado. La etapa transcurrió buena parte con la frontera china, ya que en varios tramos teníamos indicadores fronterizos. Vamos que si te ponías a mear en la cuneta izquierda, llovía en China. Bueno, pues después de estos kilómetros de asfalto y sorteando a todos los perros que nos salían por el camino (eran muchos, pequeños, pero incordiones), llegamos a meta después de 12 horas y 28 minutos. Lo cojonudo era que el campamento estaba a 40 km de meta, por lo que tuve que esperar a que llegasen otros dos más para ir juntos. Para mi sorpresa veo que el segundo es segundA. Coño, una chica llega segunda a media hora. No me lo puedo creer. Stephanie de Canada. Una chica majísima, simpática y agradable. Que pena que mi inglés no sea tan fluido como mi manera de correr,coj…

En fin. Tercero llega el coreano Ahn a casi una hora. Nos vamos al campamento. Cena de esa comida rara (liofilizada) y a descansar. La gente va llegando a lo largo de la noche, por lo que dormir, lo que es dormir no lo haces, pero descansas. Al día siguiente, como todavía había gente que no ha llegado, pues algunos se quedaron a dormir en el C.P. 5 (km 70) aprovechamos para secar la ropa, comer, charlar e intentar relacionarnos con la gente local que se acercaba al campamento, sobre todo niños.

Otro inciso. Yo no me había puesto la mochila-camel antes de la carrera y no me entraba todo el material, asi que me compré una riñonera, pero ese mismo día, después de la carrera se la regalé a una señora y su niño, pues ya había quitado peso de comida. Lo peor de todo (seré gilip…..) es que había puesto la cámara del agua del camel boca abajo y la rosca me hizo un daño en la espalda de tres pares de narices, que me hizo una rozadura que me duró toda la carrera y….aún hoy. Además no se para que leches la metí, si luego no la usé, pues con dos botellines que llevaba me fue suficiente. FIN DE LA PRIMERA ETAPA.

20 FEBRERO

ETAPA 2: Ben Den – Sin Chai – Nam Nhiu - Nam Tham - Nam Cang -Nam Sai

Distancia estimada: 48 km. Condiciones de la etapa: Senderos y caminos con barro y pequeñas tribus en la ruta. Campamento: sobre una colina con vistas a exuberantes valles

A las 8 nos dan la charla matutina sobre la etapa. Desayunamos esos polvos de sobre liofilizado con te y alguna barrita energética. La etapa empieza en un poblado de minoría Tay, subiendo colina arriba con la posibilidad de disfrutar con hermosas vistas del valle del Rio Rojo para luego aventurarse en un area montañosa, la parte más remota de Sapa donde habitan la minoría de los Red Dao y donde transcurre la prueba a través de bosques de bambu y jungla donde habitan los H’Mong Verde.

Y ahora vamos a lo interesante. El principio es un camino-senda llano con algunos toboganes hasta que a los 8 km aproximadamente tenemos que cruzar un río (sin puente, ni canoa esta vez), asi que a mojarse toca. En seguida está el primer C.P. de esta epata, y aquí casi me equivoco y sigo a derecho, menos mal que ahí estaban los del control para corregirme ya que había que girar a la derecha y empezar a subir una larga pista de varios kilómetros y ya con algo de barro. Hasta aquí me acompañaba el coreano con el que iba intercambiándonos fotos (con su cámara),él me las hacía a mí y yo luego a él. Así hasta poco a poco se fue quedando y me presenté en el segundo C.P. en solitario, pero ya con bastante más barro. Lo bueno venía a partir de aquí. Continuas subidas y bajadas pero en mi vida había visto tanto barro. No os podéis hacer una idea del barro que tuvimos que pisar. En algunos momentos desaparecía el pie por completo, fueras por donde fueras. A partir de un poblado, en una bajada estaba un desvío a la izquierda. Aquí mucha gente se perdió (incluido Carlos y la canadiense que perdieron mucho tiempo. La canadiense creo que hizo 30 km extra). A partir de este desvío empezaba una bajada estrecha y jodida, sobre todo por la pendiente que tenía y por el barro. Te la jugabas incluso andando. Al final de la bajada habían puesto, incluso unas cuerdas. Aún así se cayó la mayoría de la gente. Lo “bueno” fue que al final de la bajada había que cruzar otro río y aquí podías lavarte todo, aunque sólo fuera por poco tiempo, ya que el barro empezaba otra vez en la subida…y ¡¡¡que subida!!!. Tres kilómetros cuesta arriba, pero cuesta arriba y con el omnipresente barro que te hacía dificilísimo dar un paso sin irte para atrás. Aquí me encontré con un mejicano de la organización que me dijo que el C.P. estaba arriba del todo. Pues menos mal que me lo dijo en castellano, porque a partir de una preciosa cascada no vi ni una sola marca y creí que estaba perdido, pero como seguía subiendo y el mejicano me había dicho que estaba arriba del todo, pensé…bueno cuando llegue arriba ya veremos a ver que hay, si no me he equivocado de monte, claro. Iba preguntando a alguna gente de las tribus que me encontraba, que ingenuo, pero por probar. La verdad es que me iba poniendo nervioso llevar tanto tiempo sin ver marcas y pensar que tenía que deshacer lo andado no me hacía maldita gracia. Hasta que en una “casa” volví a preguntar, con señas y gestos de las manos indicando si iba bien. Eureka, me respondieron con el mismo gesto indicándome hacia arriba, uf que alivio, espero que me hayan entendido. Y así fue, pues en menos de cinco minutos conseguí llegar al C.P. ubicado en una escuela arriba del todo. Les comenté lo de las marcas y aún todavía hoy no se si llegué por la senda buena o no. Yo estoy convencido que no, pero me quedaré con la duda. A partir de aquí, un poco más de barro hasta llegar a una pista y comenzar a bajar ya un poco más a gusto hasta llegar al campamento en 6 horas y media. Aquí lo peor fue que cuando llegué todavía no habían hecho la hoguera y eso venía muy bien para secar las zapatillas y la ropa (ya me imagino lo que está pensando alguno: no haber llegado tan pronto, mamón!!!). El caso es que esta etapa fue durísima, para mí la más dura de todas y de hecho, cuando veías llegar a la gente, lo pude ver reflejado en sus caras. La canadiense no tenía un hueco del cuerpo donde no tuviera barro (no penséis mal, me refiero por el exterior). Aunque hay reflejado en alguna instantánea, el momento sexy del cambio. Espero que la persona que la tiene tenga la deferencia de hacérmela llegar. Aquí hubo momentos duros. La gente llegaba con frío. Laura pasó un momento malo, pero el mejicano venía el pobre muerto. Ya de noche, cuando voy a entrar a la tienda, me lo encuentro que acaba de llegar y se había metido sin cambiarse en el saco, con la ropa todavía húmeda. Le animo a que se cambie primero, pero no tiene fuerzas. Yo iba con un té en la mano, así que le incorporo y se lo hago beber. Joer, se lo bebió en un visto y no visto, por lo que fui a por otro, pero esta vez traía medio litro, pues nada otra vez todo pa’dentro. Creo que esto le hizo entrar en calor y un poco en reacción y conseguimos que se cambiara de ropa, descansara y luego se fuera a cenar. Pero todavía hubo gente que llegó peor y más tarde. Esto obligó a cambiar la etapa del día siguiente ya que estaba prevista todavía más dura y con 50 km. Al final la dejaron en 30 y pocos, pero esto es ya para mañana.

21 FEBRERO

ETAPA 3: Nam Sai- Thanh Phu – Nam Toong – Ta Trung Ho – Ban Ho

Distancia estimada: 31 km. Condiciones de la etapa: pequeños senderos. Campamento: Con familias en pequeñas casas rurales.

Salimos por una pista cuesta arriba en un principio el vietnamita de la tribu H’mong Sung A Lung y yo, pero este pobre chaval se quedó en seguida (ya veréis por qué y como andaba el jodío de él por “su terreno”). Total que me voy sólo hasta el primer control. A partir de aquí acaba la pista y empieza el susodicho barro por una senda que gira 180º. No veo a nadie y sigo tranquilamente rodando por el barro hasta el siguiente C.P. Joder, cuando miro para atrás veo al vietnamita a mis espaldas. Coño, a este tío le han tenido que subir en moto, pienso. Y es cuando me fijo en su indumentaria. Alucino en colores. Va con sandalias y calcetines, unos pantalones como de pana arremangados hasta la rodilla, un jersey como de lana y también subido hasta el codo y una mochila que le bajaba hasta el culo. Sigo flipando. Me acelero un poco más y se queda descolgado. Y más todavía cuando comienza una pista cuesta abajo, en la que se puede correr y nos lleva al siguiente C.P. Pero a partir de aquí empieza “la fiesta”. Unas sendas estrechas con barro y pasos de arroyos con rocas, donde el chaval este se defiende como pez en el agua. Y yo no me lo puedo creer. Pero si es que se va a matar con esas chanclas. Y el tío como si nada. Tanto que se me pone delante. Y entonces ya casi me da el sofoco. ¡¡¡¡Pero como coños va a ir un tío así por delante. Y por si fuera poco el terreno cada vez es “peor”. Cruzar por campos de arroz, por esas sendas tan estrechas, que a esa velocidad hace que más de una vez los pies vayan al fondo de los campos de arroz. Y luego viene otra subida de vértigo y barro, como no. Y esto ya es para rematarlo. Veo delante a dos chicas-señoras con un cesto en la espalda a menos de media subida y pienso,..bueno las cogeré un pocos metros. Iluso de los coj…. Bueno, subía como un tiro y las mujeres cada vez más arriba. Y el vietnamita en mi culo. Cuando por fin las doy alcance, casi me da un soponcio. Vamos que me daban ganas de mandar las zapatillas a tomar por el c….. Las mujeres iban…. Descalzas, y como subían las condenadas, y con un cesto a la espalda con una correa y yo con mi supermochila camelback ajustable y bla, bla, bla. Total que después de esta subida, se continuaba por una estrecha senda barrosa, pero ya se podía correr un poco más, así que pongo el acelerador y el pobre vietnamita se me empieza a quedar. Así le voy sacando ventaja hasta llegar al siguiente C.P. que ya estaba muy próximo y antes de cruzar el puente. Ahí le habría sacado 4 o 5 minutos. Cruzo el puente y empieza una pista ancha cuesta arriba, por la que se puede correr y…de pronto me paro y miro para atrás. Veo al vietnamita y le hago gestos para que venga. El pobre sube andando y a veces, trota un poquito. Cuando llega hasta mí le pregunto que tal, primero en español, luego en inglés y al final a lo práctico, por señas. Le hago el gesto con los pulgares hacia arriba y me contesta con el mismo gesto y una sonrisa. Intento que corra suave, pero me hace gestos con las manos diciendo que no, que no puede, así que vamos andando hasta que llegamos al final de la subida. Desde aquí ya vemos la meta a poco más de un kilómetro. Le vuelvo a animar a que corra, pero me vuelve a hacer los gestos que no, que no puede con las piernas. Finalmente le empujo un poquito y comenzamos un trote pachanguero hasta llegar cogidos de la mano a meta (sin amor, eh). Después de un rato, de haberme cambiado, viene la TV para decirme que si puedo volver a entrar otra vez en meta y claro, con la ropa de la carrera. Joder, vaya gracia. Lo que hay que hacer para que quede bonito en los medios. Asi que a volver a repetir la entrada otra vez Lo mejor de aquí fue la estancia. En la casa, hecha de bambú, estábamos tres tiendas del campamento, o sea, unas 15 personas. Lo mejor era la parte alta, ya que tenía colchones y mantas y así no necesitabas sacar el saco ni la esterilla, como le pasó a la gente que durmió en la parte intermedia (alguna ventaja tiene que tener alguna vez llegar pronto, así puedes coger sitio y eso la espalda lo agradece). Aquí también fui a tomar unos baños termales que había cerca y que me vinieron de maravilla, después de llevar varios días sin ver una ducha.


22 FEBRERO

ETAPA 4: Ban Ho – Ma Qoi Ho – Den Thang – Seo Mi Ty – Ta Van

Distancia aproximada: 33 km. Pista a veces asfaltada a veces no y senda con barro.

Campamento: En un granero habilitado como “albergue” en un pequeño poblado.

Esta etapa parecía más accesible y fácil. Lo cual genera un exceso de confianza que puede acabar en algún error o despiste, como así ocurrió. Salimos por un camino y en seguida comenzó una carretera asfaltada. Todo ligeramente cuesta arriba. Iba muy cómodo a mi ritmo y me sentía con fuerzas este día. Durante el trayecto empecé a ver a mucha gente local andando. Luego me enteré que había una especie de fiesta-feria justamente donde acababa la etapa. Y aquí fue donde se me unieron dos críos que fuimos juntos, cogidos de la mano durante casi 3 km. Casi nada. La madre que los parió, como corrían los condenados. Y justamente cuando se paran porque han llegado a la feria, yo no me percaté que llevaba un tiempo sin ver marcas. Sigo subiendo y ni una marca. De pronto me fijo al fondo del valle y veo una bandera, de las grandes, de la organización que fijaban en cada C.P. y me digo, pues mira donde han puesto el C.P. y sin una marca en el desvío del camino. Así que doy la vuelta, bajo por el camino y… sorpresa. No es el C.P., sino la meta. Hala majo, vuelve a subir otra vez los 2 km de camino y vuelve a coger la carretera. Coño, empecé a subir como un tiro. Tenía a cinco delante y en dos kilómetros de carretera les cogí. Lo bueno fue que aquí la carretera sí que se puso cuesta arriba, con un desnivel fuerte, algo que me favoreció bastante. Así pude llegar en primer al último C.P. y empezar a bajar los últimos 7 km por una senda de barro (como no) y que tenía bajadas espectaculares y también se vieron por primera vez algunos turistas, y así consigo presentarme en meta, esta vez de verdad, donde había un bullicio de gente espectacular. El final de esta etapa fue diferente, ya que aquí no tuvimos que echar mano de nuestra comida (si no queríamos) ya que en meta, debido al festival que había, teníamos para comer bastante. Los famosos noodles con carne de caballo, una especie de tortilla de arroz, un arroz envuelto en una especie hojas verdes apretadas (esto sabía a rayos y no hubo manera de hincarle el diente), y mucho dulce, ah y una especie de vino que te servían en unos tubos de caña de bambú. Me puse morao. No de vino,eh, de dulces. Aquí nos tocó dormir a todos juntos y al igual que ayer, la ventaja de llegar delante es que puedes elegir sitio y colchón (que no había para todos) y te vuelves a ahorrar el saco y la esterilla. Aquí también nos obsequiaron con unos bailes, pero sólo bailaban chicas, por lo que de nuestro grupo se animaron a salir Laura y Stephanie (las de siempre).



23 FEBRERO

ETAPA 5: TaVan – Heaves Gate – Cat Cat – Sapa

Distancia estimada: 13 km. Condiciones de la etapa: pequeñas sendas del sempiterno barro, terrazas de arroz y poblados.

Hoy la organización, bueno en realidad fue ayer, decidió que se saliera en tres grupos. Los más rezagados a las 10, los intermedios a las 11 y los rapidillos a las 12. Creo que aquí tuvieron un pequeño error, no al hacer los tres grupos, sino al retrasar tanto la hora de salida, pues como se vió más tarde, mucha gente anduvo con apuros para terminar de comer y poder coger el bus que nos llevaría a Lao Cai. Hoy Carlos decidió acompañar a Laura en el grupo intermedio, aunque él estaba en el de los rapidillos (todo un detalle, entre otros muchos). Pues lo que parecía un paseo se convirtió en una odisea, pues al poco de salir nos perdemos todos, no encontramos las marcas, cada uno empieza a ir por un sitio, hasta que conseguimos encontrar una. Pero la alegría dura poco, pues no llevábamos otro kilometro, cuando nos volvemos a perder otra vez. Yo ya pensaba, estos cabrones del primer grupo o del segundo nos la han preparado y nos están gastando una broma. Al final conseguimos dar con la senda buena, pero se había disgregado el grupo. No teníamos ni idea si alguien iba delante u otros se habían quedado atrás buscando la senda. Así que empecé a darle caña, alcanzando a gente del segundo grupo. La verdad es que aquí hubo un tramo precioso por una senda con un cañón al fondo que hacía sentirte en el paraíso, además por primera vez, teníamos sol. En un control intermedio me dicen que era el primero del tercer grupo, algo que dudaba mucho, pues el vietnamita y el americano estaba seguro que habían acertado con la senda antes que nosotros, por lo que seguí acelerando por el barro hasta llegar al famoso poblado de Cat Cat. Aquí tuve que preguntar a la gente por donde seguía, ya que tampoco ví marcas en un desvío, menos mal que estos si que me entendieron enseguida. Después de una bajada fuerte por unas escaleras que te dirigen a una cascada y luego una ligera subida, consigo ver a los dos fugados que empiezan a subir el tramo final, una carretera ya asfaltada, unos tres kilómetros faltan hasta la meta pero con un desnivel muy fuerte de subida.. Bueno, pues según cruzo el puente y comienzo a subir a su caza por la carretera a los 100 metros decido pararme en seco y sentarme en una pequeña explanada a esperar al grupo con el que había venido. Y así veo con satisfacción que ligeramente en cabeza de ese grupo viene……Stephanie, mi chica del alma. Me pongo con ella, codo a codo y empiezo a animarla. La empujo por detrás (por la mochila degeneraos, que es que hay que explicarlo todo) para que coja fuelle y consiga irse un poco de los que venía detrás, pues estaban a escasos cien metros. Le digo que se agarre a mi camelback y comienzo a tirar con fuerza. La vuelvo a empujar otra vez y así conseguimos llegar a meta, juntos de la mano y nos fundimos en un abrazo (lo siento pero la cosa no acabó en romance). Allí había recibiéndonos un festival de gente, con danzas y música. Muy bonito. Pero lo que más nos apetecía era una ducha caliente y una buena comida, que además andábamos con el tiempo apretado, por lo que comenté anteriormente. Es más, algunos se quedó sin postre porque como sólo hay un tren que sale de Lao Cai a Hanoi, no lo podíamos perder.

Pues nada, de vuelta otra vez por la noche en tren a Hanoi, nos llevan al hotel Hilton a desayunar y donde es la entrega de premios.


CONCLUSIÓN

Ha merecido la pena. Como en todo, ha habido pequeños fallos, a veces por despiste, a veces ajenos a la organización, especialmente en el marcaje, pues algunas marcas las quitaban los niños. La prueba ha sido dura, muy dura, pero muy emocionante. Lo que me cuesta entender un poco, es como hay gente que se apunta a este tipo de pruebas sin una preparación mínimamente aceptable. Es un riesgo muy alto, que puede traer mayores desgracias. Y, como en este caso, provoca que la organización tenga que cambiar recorridos. Y estas carreras son muy exigentes, aunque sólo las quieras hacer andando. Personalmente me he “divertido”, porque hago lo que me gusta. Me ha gustado la zona, el recorrido, el ambiente, la gente. Sobre todo la gente, tanto corredores, como organizadores o lugareños. Es un ambiente genial. La pena es que mi dominio de la lengua de Shakespeare todavía deja mucho que desear, pero todo se andará. Debo recalcar el mérito que ha tenido Laura al hacer esta prueba. No venía en condiciones, sin entrenar apenas y con problemas de salud. Y ha acabado tercera. Lo mismo que Carlos, todo un detallazo lo que hizo en esta prueba con Laura.

Pero lo que ha tenido realmente mérito es… que me hayan aguantado a mí durante todos estos días, que hemos compartido viajes y tienda durante toda la carrera. Para mí ha sido un lujo y un placer el estar con ellos compartiendo impresiones, comentarios y aventuras.

N A M I B I A 2 0 0 9

DIA 14-JUEVES

Sale el avión de Madrid a las 14:10 con destino a Londres. Aquí me toca una espera de 7 horas para coger el siguiente avión que me llevará a Johannesburgo. El avión se retrasa una hora y media por motivos técnicos (como casi siempre).

DIA 15-VIERNES

Llego a las 10:30 de la mañana a Johannesburgo. Dispongo de una hora y media para coger el siguiente avión a Windhoek y que sale a las 12:00. Lo consigo, pero cuando llego a Windhoek, a las 15:00, mi mochila no aparece ni la de los otros siete corredores que iban conmigo en el avión. Nos trasladan al hotel Windhoek Country Club y aquí empiezo a conocer a alguna gente de otras carreras y al grupo de españoles que también iban a participar. Me uno a ellos para pasar la revisión de material y me tienen que prestar comida y navaja porque venía en mi mochila extraviada. Me ponen en la habitación con Pep, un chico de Vic (Barcelona) y después cenamos en el hotel.

DIA 16-SABADO

Nos levantan a las 5:00 de la mañana para desayunar, pues a las 6:00 tenemos que coger el bus que nos trasladará a la salida de la primera etapa. Nos dan un bocadillo para el camino. Yo voy en el bus 6. El camino se hace eterno y el paisaje es desolador: árido y seco. Vemos algunos animales por el camino como avestruces, onix,… Después de 9 horas de bus llegamos a la orilla del Big Fish Canyon donde acampamos para dormir. Nos dan de cenar pasta y carne a la barbacoa. El terreno donde se asientan las tiendas es muy pedregoso, por lo que se agradece una buena esterilla para estos casos. A mi me toca en la tienda 24 con un mejicano, uno de Sri Lanka, un americano, dos chicas de Hong Kong (madre e hija), un chico de Singapur y un ruso.

Se trata de una carrera de autosuficiencia (tienes que correr con toda la comida, saco y ropa contigo durante los 6 días) de 250 km en 6 etapas, una de ellas muy larga de 100 km por lo que en esta etapa te dan dos días para hacerla. Te dan únicamente 3 botellas de agua de litro y medio al día más otra más en cada punto de control durante la carrera. Unos 220 corredores de 40 países.

DIA 17-DOMINGO ETAPA 1ª: 39 km

Después de intentar dormir algo nos levantamos a las 6:00 de la mañana para desayunar tranquilamente y preparar toda la mochila. La etapa tiene cuatro controles. A las 8:15 se da la salida y se forma un pequeño grupo en la cabeza. El terreno es pedregoso y sin senda. Poco a poco nos destacamos Ryan Sandes (Sudáfrica) y yo. Llegamos al primer control que estaba, más o menos en el km 4. A partir de aquí se inicia un pronunciado y largo descenso al fondo del Big Fish Canyon (el segundo mayor del mundo). Nos dicen que no corramos por lo peligroso del descenso (aunque tampoco es para tanto). La carrera transcurre por el fondo del cañón durante unos 7 km. El terrero es de arena con muchas y grandes rocas por lo que no se puede correr muy a gusto. Tenemos que cruzar varias veces el río del fondo del cañón de un lado a otro, al principio saltando por las enormes piedras, pero finalmente era inevitable tener que meter los pies en el agua. Después del último cruce empezaba la subida del cañón (unos 9 km de subida). Hasta aquí íbamos juntos los dos, pero al comenzar la subida Ryan se va quedando. El terreno es caótico, piedras, muchas y grandes piedras durante la larga subida por el fondo del cañón. Hay tramos con mucha inclinación y en otro han tenido que poner cuerdas fijas y una escalera para poder subir. La verdad es que está peligroso, pues un resbalón aquí puede resultar fatal. La salida del cañón se hace por una fuerte pendiente con muchas piedras sueltas y justo arriba estaba el segundo control (km 24). A partir de aquí se puede correr, pero no muy bien, pues el terreno parece un campo de piedras, un auténtico pedregal con lo que hay que tener mucha precaución donde apoyas los pies. Finalmente se coge una pista, también con las “benditas” piedras, durante unos kilómetros que a veces cortan para volver al campo a través y así hasta llegar a la meta en 4 h 9 minutos. Unos 24 minutos después entra Ryan y 6 minutos después el italiano Marco Olmo.

Esta noche me he cambiado de tienda y he ido a dormir con los españoles.

DIA 18-LUNES ETAPA 2ª: 38 Km

Se retrasa la salida una hora ya que la etapa de ayer fue un auténtico calvario para muchos corredores. Dos corredores se tuvieron que quedar a dormir en el cañón por agotamiento y tuvieron que rescatarles a la mañana siguiente. La etapa de hoy es por un terreno con más piedras todavía que ayer y con continuas subidas y bajadas aunque no muy largas. Al igual que en la etapa de ayer, enseguida nos ponemos en cabeza Ryan y yo. Vamos intercalándonos en la cabeza por un terreno muy inestable. Consigo irme un poco en una cuesta pero al llegar al km 29, justo uno antes del último control, tengo una caida que me hace daño en la pierna izquierda. Me levanto pero no puedo correr, parece que no tengo fuerzas y me duele la pierna, por lo que comienzo a andar a ver si recupero. Me pasa Ryan. Llego al último control y me dicen que tengo la mochila abierta. Compruebo si me falta algo y efectivamente, he perdido parte del material obligatorio, la malla larga y el forro. No sé donde lo perdí (luego me enteré que fue justo después del primer control, pero mi rival no dijo nada y seguro que lo vio pues iba detrás de mí). Conseguí recuperarme y terminar segundo a 10 minutos de Ryan. Nos hacen revisión de material y, lógicamente me faltan dos prendas, pero que corredores que venían detrás recogieron y entregaron en uno de los controles. Me querían penalizar, aunque finalmente lo consideraron como un accidente de carrera y además conseguí recuperar el material ese mismo día.

Comida y cena a base comida liofilizada (como todos los días). Uno acaba hasta el gorro de estas comidas, pero hay que reconocer que es lo mejor en estos casos.

DIA 19-MARTES ETAPA 3ª: 35 Km

Etapa muy similar a la anterior pero que transcurre por un terreno todavía más pedregoso, sobre todo al principio de la etapa. Hoy he tirado un poco más porque me he dado cuenta que Ryan flojea más en las subidas fuertes, aunque en el terreno llano está muy fuerte. Pero consigo irme en una de las cuestas. Hoy las marcas no están muy visibles y he tenido que parar en varias ocasiones para poder divisar la siguiente. Muy poco después de pasar el segundo control no encuentro ninguna marca y doy la vuelta. Llega Ryan y seguimos buscando la dichosa marca. Llega Marco Olmo y continuamos en busca del buen camino y consigue llegar un cuarto corredor de Nueva Zelanda y entre los cuatro, después de 15 minutos encontramos la banderita de marras que estaba colocada en arroyo arenoso y seco. Continuamos por este arroyo hasta llegar a una pista. Dejamos la pista y continuamos pegados a una valla. Sigo delante y me vuelvo a equivocar, por lo que Ryan se adelanta. La verdad es que estaba cabreado con tanta pérdida. Así que acelero el ritmo, paso a Ryan y al llegar al último control nos desvían por un arroyo seco, pedregoso y con bastante arena. Mi ritmo es fuerte y consigo despegarme. Poco después aparece algo de agua en el arroyo y nos desvían por las orillas del río por un terreno rocoso con grandes piedras, sinuoso e inestable. Además ha empezado a hacer mucho calor. Llego a la meta en 3 h 24 minutos y 5 minutos después llega Ryan.

Hoy nos podemos lavar en el río, aunque no es muy aconsejable el agua que hay. Lo que si hago es lavar la ropa (por primera vez) y los pies (también por primera vez).

DIA 20- MIERCOLES ETAPA 4ª: 100 Km

Hoy nos levantan a las 3 de la mañana para trasladarnos en bus hasta la salida de esta cuarta etapa. Son 3 horas y media de bus. La etapa de hoy es la más temida por todos. Unos 100 km de piedras, arena y dunas. Y el fuerte calor ya empieza a notarse. Se da la salida a las 8:20. Los primeros diez km son de arena fina y piedras. Empieza tirando un neozelandés hasta el primer control. A partir de aquí se pone en cabeza el surafricano y yo detrás. Pero también aparece el viento. Y Ryan para a “atarse” los cordones (llevaba polainas) así que me pongo delante a parar el viento y él pegado detrás, así hasta el segundo control. A la salida se pone otra vez él delante, pero vuelve a hacer lo mismo que antes diez minutos después y otra vez yo delante y así de nuevo hasta el tercer control (km 30). Así que a partir de aquí decido tirar y despegarme para que seamos los dos los que paremos el viento. El calor empieza a pegar fuerte. La temperatura ha alcanzado los 45 ºC. Mi cabeza se resiente de tanto calor y el km 50 me paro a recuperar y esperar a Ryan que llega 10 minutos después. Dos kilómetros después hay que subir una inmensa duna que se hace interminable. El recorrido va intercambiando arena, dunas y terreno pedregoso. Continuamos juntos hasta el séptimo control (km 70). Desde aquí se inicia un suave descenso por pequeñas dunas durante 4 km donde se vislumbra una pequeña senda. Aquí el surafricano da un fuerte cambio y se me hace muy difícil seguirle, pues su ritmo es muy alto. Aún así decido ir detrás de él, lo más pegado posible y aguantar aunque sólo sea hasta el siguiente control (km 80) y a partir de aquí, si sigue a ese ritmo, dejarle seguir. Llegamos a este control cansados y bebemos como camellos, pero ya casi se ha hecho de noche y no pega el sol. Por suerte, ahora no sigue el mismo ritmo y puedo ir cómodamente con él, es más, me siento bastante bien. Cuatro km más adelante me habla por primera vez y me pide si me puedo poner a su lado pues su frontal no ilumina bien y no ve con claridad el camino. Efectivamente, cuando me pongo a su lado, su luz es bastante débil. Cinco minutos después me vuelve a preguntar si podemos ir juntos hasta la meta. Lo pienso brevemente, pero acepto, pues sólo queda otra etapa algo dura. Un km más adelante, cuando empieza una subida, se me para y va andando. Le animo a correr, aunque sea más despacio, pero no puede y me dice que si quiero que me vaya, pero ya había dicho que iríamos juntos por lo que renuncio a irme y le acompaño. Cuando se suaviza el terreno podemos correr y llegamos al último control (km 90). Aquí parece que ha recuperado y podemos correr más rápido, pero 4 km más adelante el terreno cambia bruscamente y empiezan a aparecer dunas de arena y en las subidas no puede correr. Estos últimos kilómetros se hacen interminables y agónicos.Aparece un montón de arena tras otro. Parece que no llega nunca la meta. Finalmente y después de unas 11 horas y 20 minutos conseguimos llegar juntos a meta, totalmente agotados.

DIA 21-JUEVES

Como la etapa de ayer ha sido tan larga y tan dura mucha gente está llegando hoy. Y otros muchos se han retirado. Yo me he dedicado a descansar y a recuperar para mañana, que dicen será una de las etapas más duras.

DIA 22-VIERNES 5ª ETAPA: 28 Km

La etapa de hoy debía ser de 28 km, pero debido a la “masacre” de ayer la han acortado a 21. La han catalogado de extremadamente dura, pues transcurre totalmente por dunas de arena, dunas, algunas muy altas en las que subir es toda una odisea sin caer para abajo. Salimos a las 8 de la mañana y se vuelve a repetir la historia de todos los días. Hasta el primer control tira el neozelandés, después yo hasta el último control donde da un fuerte tirón el surafricano para irse e intentar recuperar algunos minutos. Pero hoy me encuentro muy bien, le sigo y ahora doy yo otro cambio en la subida a una duna, que es su punto flojo, y me voy en solitario hasta la meta situada a la orilla del mar (Skeleton Coast o Costa de los Esqueletos). Han transcurrido 2 horas y 6 minutos y dos minutos después llega el surafricano. Personalmente me divertí bastante en esta etapa y no me pareció tan dura, aunque no deben opinar lo mismo quienes entraron de noche.

DIA 23-SABADO 6ª ETAPA: 10 Km

Aunque dicen que eran 10 km, creo que fueron 8. Esta etapa transcurrió por la playa hasta la ciudad de Lüderitz y pasó por un territorio de diamantes que había estado cerrado a la gente hasta el año pasado. Se salió en tres grupos. Los más lentos salieron a las 8, los medianos a las 9 y los más rápidos a las 9:45 para intentar llegar todos lo más juntos posibles. Es una etapa de transición, pero aún así la gente sale muy rápido. Se conoce que tienen ganas de acabar y comer algo decente. Me limito a seguir a Ryan que entra el primero y yo segundos después. La recepción en meta es con pizza y coca cola (por fin comemos y bebemos algo distinto en varios días).

Al final, en la general, creo que le he sacado unos 19 minutos a Ryan Sandes (Surafrica) y varias horas a Marco Olmo (Italia) que ha sido tercero.

Desde aquí nos trasladan en bus otra vez (estoy hasta los cojones de tanto bus) hasta el lodge donde es la cena de la entrega de premios. Cinco horas de bus, manda huevos, para luego ducharte por fin después de 8 días sin hacerlo, cenar, entrega de premios y a las 22:00 otra vez al jodido bus (8 horas) que nos llevará al aeropuerto a coger el avión. Y no quiero pensar lo que me queda todavía de viaje: avión de Windhoek a Johannesburgo, de aquí a Londres, de aquí a Madrid. Luego coge el metro y después otras cuatro horas de bus para llegar a León….Me cago en todas las carreras!!!!!!!!!!