21 sept. 2010
10 ago. 2010
ALTOS TATRAS Y TATRAS DEL OESTE (ESLOVAQUIA-POLONIA) 03 AL 06/ 08/2010
9 ago. 2010
ULTRA TRAIL ANETO 2010
ULTRA TRAIL ANETO (BENASQUE- HUESCA) 31/07/2010
Como la mayoría de la gente sabe, esta carrera es en autosuficiencia total y sin marcas, aunque, según la organización, el recorrido es fácil pues está muy bien definido por las marcas de los GR’s que hay que seguir. Bueno, ya veremos que no es tan fácil….
No iba yo a esta carrera con muchas pretensiones, pues había estado los últimos 15 días tocado en el culo, yo creo que del piramidal, según el fisio, la inserción del isquio o del glúteo en el hueso del culo. Bueno, es igual, el caso es que Javier Elorrieta, del Grupo Fisioclinícas, hace maravillas con sus manos…y “putadas” porque cada vez que voy a verlo me hace de todo menos cosquillas. Aún así, como no había podido entrenar fuerte y tenía bastantes molestias, venía con bastante preocupación, y eso que el fisio me dijo el jueves: …a correr…, bueno, pues le haremos caso (y es que no se equivoca el tío….gracias majo).
Antes de la salida te hacen una revisión del material obligatorio, aunque en realidad no lo miran todo, pero yo soy legal y me gusta llevar lo que piden.
762 participantes venidos de España además de Portugal, Francia, Andorra, Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia, Paraguay y Trinidad y Tobago, se han repartido entre las tres carreras del Trail del Aneto de 42, 67 y 96 km.
Se da la salida a las 8 de la mañana con una temperatura muy agradable y nos reunimos un pequeño grupo en cabeza que vamos subiendo tranquilamente hasta que cogemos el desvío del valle de Ballibierna, donde ya nos ponemos tres en cabeza: un portugués, un balear (Miguel Capo) y yo. El portugués parece que va sobrado, pues de vez en cuando, pega un tirón y se va unos cientos de metros, pero luego se relaja y le volvemos a coger. Esto lo va haciendo varias veces y a mí me mosquea un poco; coño este tío va tocándose las narices. Pues no. En cuanto llegamos al puente de Corones, al lado del refugio, justamente cuando todavía llevábamos una hora y cuarto, el portugués va y se para y dice que no sigue. Joer, eso también lo sé hacer yo…
El caso es que nos quedamos solos Miguel y yo y así seguimos juntos hasta llegar al collado de Ballibierna (2.732 m). En la bajada por unos neveros el balear se queda y me voy en solitario. La verdad es que iba cómodo, sin forzar mucho, pensando que todavía quedaba mucha carrera. Así que paso Llausets y bajo por el valle d’Angllos “disfrutando” de la carrera, pues esta parte es bastante técnica y me resulta atractiva. A veces sentía alguna molestia en el culo, pero lo cierto es que no me llegó a impedir correr en ningún momento y solamente fue por poco tiempo.
Así que sigo corriendo y llego al embalse de Senet y aquí es donde se lía parda. Dos chicas me dicen que pase por debajo del puente, donde hay una marca y luego otra que te sube a la carretera. Veo unos postes con pintura roja y blanca y sigo carretera abajo. Voy pasando unos túneles y ya me voy dando cuenta que esto no me cuadra. Tanta carretera no es normal. El caso es que había mirado el mapa, pero lo interpreté mal, pues como la marca de la carrera en el mapa es roja y las carreteras marcadas en el mapa también, seguí el rumbo de la carretera, así durante 10 km, hasta que me paré. Al rato llegó detrás de mi Miguel, pues había preguntado en el puente y le dijeron que habían visto a uno corriendo por la carretera y él detrás. Vaya putada. Al final paramos un coche para que nos subiera, pero ya habíamos perdido cuando llegamos de nuevo al puente una hora y 10 minutos (ya he leído en algún sitio, que media hora; de eso nada, por mi reloj fue una hora y 10 minutos).
Ya os podéis imaginar el cabreo. Reconozco que la carrera es sin marcas, pero es que 800 metros más arriba había un control con 14 personas. Coño, distribuir a la gente en los pasos más complicados no cuesta tanto. El caso es que no sabíamos cuantos corredores nos habían pasado, ni el tiempo que nos sacaban, por lo que yo pensé en abandonar en Vielha. Iba muy desanimado, pues fue demasiado tiempo perdido.
Subiendo el Port de Vielha (una subida fuerte y dura), vamos adelantando a otros corredores y nos dicen que ahora iremos por el quinto puesto, más o menos. Sigo como un autómata y continúo pasando corredores.
Curiosamente llego a Vielha en segundo lugar y me dicen que el primero ha pasado hace 10 minutos. Aunque ya llevamos más de la mitad de la carrera y no es fácil recuperar ese tiempo, se me pasa lo del abandono y continuo, pensando que todavía puedo cogerle. A partir de aquí, la organización ha puesto marcas, pues es un terreno un poco más complicado, que te puede despistar.
Intento subir rápido para ir recortando tiempo, pero cuando bajaba por un collado de hierba, donde no hay senda y había banderas naranjas, poco antes de la cabaña de Geles, que había que seguir, de pronto desaparecen. Bajo por el collado y no hay marcas; vuelvo a subir hasta la última y veo una hacia la derecha, bajo, pero después tampoco hay marcas; vuelvo a subir y bajo hacia la izquierda, y tampoco hay marcas. Así que, cabreado de nuevo, me siento a ver el mapa y no me orienta nada. Subo más arriba, bajo más hacia la izquierda y veo una senda y una marca. Os podréis imaginar lo que bajó por mi mente en esos momentos. Joer, si se ponen marcas, que se pongan bien, coño. Las últimas banderas estaban puestas en el collado, por debajo de donde empezaba la senda hacia la izquierda y estaba la otra marca. Y no era fácil de ver. Otros 15 o 20 minutos perdidos.
Eso fue demoledor para mi mente. Llegué a la cabaña y allí había un control donde unos bomberos me habían visto e iban a ir a buscarme en moto. La faena fue que ahora el primero me sacaba media hora y eso ya era mucho tiempo en poca distancia. Después de bajar el collado de Geles había que subir 5 km por carretera hasta el pueblo de Artiga de Lin. Aquí me dijeron que iba a 25 minutos, pero “sólo había que subir al Puerto de la Picada y luego era casi todo bajada.
Para más inri, subiendo a la Picada me volví a despistar, aunque esta vez fueron cinco minutos. Cuando llegué a la cima de puerto y con las ganas que tenía de llegar, bajé a buen ritmo. Aquí ya nos mezclamos con los corredores de las otras pruebas. Unos te decían que iba a una hora, otros a 20 minutos,…joer, creo que lo mejor es que no te digan nada e ir a tu bola.
El caso es que llegué a meta en 13 horas 20 minutos y Jose Antonio había llegado “sólo” 6 minutos antes. Manda huevos. Una hora y media perdida, más el ir corriendo, a veces, con desánimo, si sumamos todo, podría haber llegado casi dos horas antes que él. En fin, las carreras son así y, de una cosa estoy seguro: si la hago de nuevo el próximo año, seguro que no me vuelvo a perder :) :) :)
29 jul. 2010
Aneto y Altos Tatras
Lo que más risa me da de todo es que el domingo me voy a Polonia para intentar cruzar los Altos Tatras corriendo desde el sur de Polonia hasta el norte de Eslovaquia. Ida y vuelta. La ida por la cresta y la vuelta por los valles colindantes. Unos 300 km. Y sólo llevo un mapa. Joer, si es que cuando a uno le da mucho el sol en la cabeza, debería meterla en agua fría y no pensar en semejantes pajas mentales. Pero la suerte está echada. Ya os contaré a la vuelta.
12 jul. 2010
Andorra UltraTrail 2010
El año pasado no se pudo hacer el circuito original previsto y esta fue la causa de que este año volviera de nuevo a esta carrera. Era un objetivo, un reto el recorrer circularmente un país como Andorra. La distancia se había incrementado con respecto al año pasado y este año eran 112 km y 9.700 m de desnivel positivo. Lo curioso es que miraba el perfil de la carrera y, bueno, veía que era un circuito rompepiernas, típico de las condiciones orográficas de este país. Lo que nadie esperaba fue lo que ocurrió después. En la carrera había inscritos casi 600 personas. El día antes, hablando con Agustí Roc, me comentaba que no acabarían ni 250. El es un buen conocedor de la zona y nos describió por donde transcurría la prueba. Al parecer era dura, bastante más dura de lo que habíamos imaginado. La organización había previsto que los primeros acabaran en 15 horas. Como pitonisas creo que no tienen mucho futuro…
Por suerte, este año la meteorología parece que nos iba a respetar e íbamos a tener buen tiempo (deben cambiar de meteorólogo….).
La salida fue a las 12 de la noche el viernes 25 de junio desde el pueblo de Ordino. Comenzamos por una pista que enseguida se convirtió en una senda empinada que nos llevaba al Pic Clot del Cavall. Aquí íbamos un grupo que nos equivocamos de senda y perdimos unos minutos. Así que se formaron dos pequeños grupos de cuatro-cinco corredores cada uno. Después de la bajada del anterior pico comenzó la subida más técnica de la carrera. Se trataba de subir a Comapedrosa (2.942 m) en el km 20. En la subida nos encontramos con bastante nieve y la organización puso cuerdas fijas en algunos tramos. La bajada también tenía mucha nieve, pero esto hizo que fuera más rápida y “cómoda”. Aquí los dos grupos se había reducido a dos-cuatro. A partir de aquí la carrera transcurre por sendas con continuos toboganes hasta llegar al Bony de la Pica (2.405 m). Desde aquí comenzaba una bajada infernal, sin senda ninguna y terriblemente técnica. La organización puso cuerdas fijas y cadenas en algunos tramos de la bajada debido a la exigencia tan dura del terreno. Fue una bajada de más de 1.500 m de desnivel en 8 km, prácticamente monte a través. En este tramo creo que se cayó todo el mundo. Yo, personalmente, cuatro veces. La dureza de esta bajada y del recorrido quedó reflejado en el siguiente control, en la Margineda, km 44. Aquí podías dejar una bolsa con material o comida para uso personal. Y la organización, que había puesto tiempos de paso en los controles, en este punto neutralizó a más de 200 corredores. Increíble, nunca había visto nada semejante. Dejar fuera de carrera de una tacada a más de 200 corredores y sólo llevábamos 44 km. Pero como se pudo comprobar después fue un acierto total. A partir de aquí ya íbamos 6 corredores destacados sobre el resto, aunque los dos primeros ya habían marcado la diferencia (Chorier y Heras), después iban Jordi y Darmaillacq y poco después Oscar y yo. Ahora comenzaba la subida más dura de la carrera. Joder, si hizo eterna. Me dolían los pulmones y eso no paraba de subir. Por fin llegamos al Coll Bou Mort para continuar de nuevo por una senda algo más corrible pero también con muchos toboganes hasta llegar a un refugio (no recuerdo ahora el nombre) y empezar a subir a la segunda cumbre más alta de la carrera, la collada de Pessons (2.820 m). Desde aquí comienza un descenso vertiginoso, espectacular, muy técnico y terriblemente bonito, a través de lagos hasta llegar a los Bordes de Envalira. Aquí nos encontramos al francés que se había retirado por agotamiento. Hablamos con él y le animamos para que siguiera. Al final, con la ayuda de otro amigo que estaba con él, conseguimos convencerle y se unió a nosotros. Salimos los tres juntos en una fuerte subida y aquí Oscar dijo que no podía seguir, que nos fuéramos que él iba más despacio. Al final nos fuimos el francés y yo. De vez en cuando le preguntaba que tal iba, si quería ir más rápido que tirara y me contestaba que no, que no podía y que iba bien detrás de mí. Así subimos hasta el Pas de les Vaques (2.600m) y comenzaba otra bajada vertiginosa. Además se puso a llover, lo que hizo que el terreno se convirtiera en un baile de pies para no caerse. Le volví a preguntar al francés cómo iba y decía que bien, así que continuamos dándole a las zapatillas hasta comenzar de nuevo otra subida a la Cresta Cabana Sorda y otra vez a bajar. De vez en cuando paraba un poco, pero cuando llegamos a Incles se puso a llover con ganas y con tormenta. Nos pusimos el chubasquero y comenzamos a subir en medio de una tormenta y un chaparrón de tres pares de narices. Y para colmo, el francés con bastones. Igual que el año pasado me pasó con Oscar. Hala, si cae un rayo que nos dé bien… En fin, seguimos para arriba y al llegar al refugio de Ransol (creo) la carrera está neutralizada y allí nos encontramos a Jordi, al lado de la chimenea, que estaba bastante agotado. Y para colmo, estaban haciendo unas chuletas a la brasa que olía que alimentaba y mi estómago que sólo podía comer el olor!!!!!!!, ay que duro es esto!!!
Al poco tiempo nos dicen que está despejado y que podemos salir cuando queramos. Me asomo a la puerta y no sé dónde narices ven ellos despejado, pues yo lo veo todo negro, pero si dicen que se puede salir, yo quiero salir cuanto antes. Bueno, muy despejado no debía estar porque tuvimos que salir con chubasquero. Pero cómo sólo nos queda una subida y luego ya es todo para abajo hasta meta, y queremos acabar cuanto antes con este sufrimiento nos vamos los tres. Pero el francés de pronto parece que se ha recuperado (yo creo que al coger al tercero, se ha dado cuenta que puede hacer pódium) y se va como una moto para arriba. Intento seguirle, pero va muy fuerte (joer, podía haber dado algún relevo en los 30 km anteriores que hicimos juntos, o podía haber dicho que se iba porque se encontraba bien,…) Al final el que se queda es Jordi (luego me dijo que le parecía que estaba escalando un 8.000 de lo jodido que iba). Así consigo llegar a la collada dels Meners (2.700m), también con nieve en algunos tramos, sin dejar de llover y con algún rayo que otro. En el collado, los voluntarios hicieron un túnel sobre la nieve para que pudiésemos pasar. A partir de este lugar comenzaba la última bajada hacia meta por una senda bastante corrible, excepto en algún tramo que exigía mucho cuidado dónde ponías los pies. Eso sí, no paraba de llover en ningún momento. Los últimos 9 km transcurrían por una pista y era casi llano. Se hicieron eternos y un infierno. Prácticamente se convierte en lo más duro, porque parece que no acaba nunca. Finalmente consigo llegar de nuevo a Ordino después de 20 h y 13’, en cuarto lugar. Después de todo, contento por haber acabado, porque esta carrera se convirtió en una odisea para los corredores. Pero mis piernas no podían más. Después de ducharme intenté salir a cenar, pero para mover mis piernas necesitaba ayudarlas con las manos, así que, aunque tenía hambre y soñaba con comer algo de “porquería” no podía moverme de la cama y decidí quedarme allí hasta el día siguiente.
Para comprobar la dureza de esta carrera basta ver los corredores que consiguieron acabar. De los casi 600 en la salida que había el viernes, el domingo a las 2 de la tarde sólo había llegado 98.
Parece que últimamente se está tratando de ver quien hace la carrera más larga, más dura, más salvaje,…y veo que a la mayoría nos sigue fallando la neurona.
9 jun. 2010
Transvulcania 2010

El día 5 de junio se celebró la II Transvulcania en la isla de La Palma (Islas Canarias). La carrera es de 83 km y sale a las 6 de la mañana del Faro de Fuencaliente (a nivel del mar) y acaba en Los Llanos de Aridane, pasando por el pico más alto de la isla, el Roque de los Muchachos, a algo más de 2.400m de altitud. Los primeros 20 km son por terreno volcánico, con arena y piedra que hacen muy difícil correr, en continúa subida. Después se va convirtiendo en senda a través de bosque de pinos hasta llegar al pico de las Nieves, donde desaparece la vegetación y la senda es más rocosa y pedregosa, así hasta la cima del Roque. A partir de aquí hay unos dos o tres km con continuas subidas y bajadas para luego empezar un vertiginoso descenso por una senda entre bosques y que al final es muy pedregosa hasta Tazacorte. Desde aquí quedan 6 km para meta, pero hay que superar un fuerte repecho hasta llegar a la carretera que nos lleva a meta.

El sábado me levanté a las 4 de la mañana. Y mi estómago no se encuentra nada bien. Voy a desayunar, pero no consigo meter nada en el estómago. No es un buen presagio, pero aún así nos plantamos en la salida. Los primeros km ya noto que algo no va bien, mi ritmo no es como a mí me gustaría y mi estómago va haciendo ruidos extraños. A partir del km 26 la cosa se complica, me empiezan a dar arcadas. Continúo por la pista, pero debo parar a vomitar en una ocasión. Sigo subiendo un poco encogido y corriendo cuando me encuentro algo mejor, pero tengo que volver a parar para vomitar de nuevo. El asunto no me gusta nada, así que me planteo seguir tranquilamente, encogido y apretando el estómago. Así consigo llegar hasta el Roque de los Muchachos. Aquí me paro a hidratarme y comer algo, porque estaba sin fuerzas. Cuando comienzo la bajada, parece que algo ha hecho efecto y me voy encontrando mejor, así que aprieto algo más el ritmo y, efectivamente, han desaparecido casi por completo las malas sensaciones, aunque haya perdido ya algo de tiempo. Finalmente consigo llegar a meta en cuarto lugar y bajando 6 minutos el tiempo del año pasado, terminando en 8 horas y 54 minutos. Eso sí, blanco como la nieve, pero contento por haber superado el machaqueo continuo que mi cabeza me decía para que me retirara.

La organización de la carrera es fabulosa. No encuentro palabras para describir el trato tan espectacular y maravilloso que ha tenido esta gente con los corredores. Una prueba altamente recomendable de la que no os arrepentiréis. El recorrido es espectacular y muy bien marcado, pues es un GR que, prácticamente, no tiene pérdida y en el que, además, había una persona en la mayoría de los cruces. Además este año el tiempo fue mucho más benévolo que el año pasado para poder correr, pero aún así hace calorcillo. No os la perdáis