24 may. 2011

THE TRACK OUTBACK RACE- AUSTRALIA 10-18 MAYO 2011




Viernes 6:

León-Madrid. Madrid-Londres. Reunión con los otros dos españoles (Xesc y Ana) y con los franceses
Sábado 7:
Londres-Singapur (reunión con los alemanes). Singapur-Darwin
Domingo 8:
Darwin-Alice Springs. Y empieza la fiesta. Llegamos todos los europeos juntos. Llegamos al control de aduanas. Habíamos hablado con la organización respecto al problema que hay en Australia para introducir comida, incluida la liofilizada, pero nos comentaron que no habría problema, aunque el pasado año no nos dejaron meter nada. Pero, en cambio, este año sí que nos dejaron a todos, bueno a todos menos a uno, adivináis a quien….pues sí, me tocó a mí. Me tocó la borde de turno, mirándome sobre a sobre, viendo las cantidades que había en cada sobre, si sobrepasaban lo permitido,….coño, pero si los demás llevan lo mismo y han pasado, por qué yo no puedo? Pues nada, ella a lo suyo. Y al final me quitó parte de la comida. No fue mucha, pero empezamos bien.
En Alice Springs dispusimos de dos horas para hacer cualquier compra extra, lo que necesitáramos, pues el quinto día de carrera, la organización había nos permitía hacer uso de material y comida nueva, que nos llevarían en una mochila. El problema lo tuvieron cinco corredores a quienes no les llegó el equipaje (que por suerte recuperaron al día siguiente). Después nos trasladan al campamento donde están montadas las tiendas y aquí estaremos dos noches. Las tiendas son pequeñas y sólo caben dos personas. A mí me acompaña Xesc (vaya tío más grande que es…). En la tienda de al lado está Ana con el coreano Jesse Jo (otras dos personas excepcionales). Durante el día hace bastante calor y la peor pesadilla son las moscas, son insoportables. Durante la noche, quienes nos invaden son los ratones, cientos de ellos, intentando entrar en la tienda, royéndola,…y algunos lo conseguían.
En la tienda organizamos todo lo que tenemos que llevar en esta carrera, la comida, la ropa, el material obligatorio,... El año pasado pasé bastante calor en Australia y este año he traído ropa y saco más ligero. Primer error. Pues durante la noche hace frío y tuve que usar un polar ligero para dormir.
Lunes 9:
Hoy toca revisión de material y control médico. Briefing explicando de lo que nos espera: 590 Km en autosuficiencia en 9 etapas. Supuestamente salimos de Alice Springs y terminaremos en Ayers Rock. Algo, que como veremos más adelante, tuvo varios cambios significativos, motivados por diversas causas.
Martes 10:
1ª Etapa: 30 km técnicos por un parque nacional. 2 Puntos de Control. Supuestamente transcurre por una senda del propio parque con indicadores azules cada cierto tiempo. Salimos a las 8 de la mañana. Enseguida nos ponemos en cabeza Christophe le Saux y yo. El terreno es muy entretenido, con mucha piedra, un secarral. En las partes más técnicas me voy, pero en el terreno más llano el francés me alcanza. Así hasta el primer Control, donde me voy un poco más, ya que hay subidas duras y el terreno es pedregoso. Así hasta que llego a la cresta y sigo por la senda bien trazada. Continúo por toda la cresta hasta que…la senda se acaba!!! Y ahora por dónde voy? Sigue un cresterío un poco expuesto, pero no veo a nadie detrás, así que doy la vuelta, pues me da que me he equivocado. Pero veo venir a lo lejos a otro corredor, por lo que entonces pensé que si que iba bien y volví a dar la vuelta de nuevo. Y otra vez en la cresta miro y no veo a nadie. Uuuff, esto ya me está cabreando. Otra vez la vuelta. Ahora veo a dos corredores, pero les veo que giran a la izquierda…??? Me dirijo hacia allí y veo que a la altura de un árbol hay otra senda que gira a la izquierda, pero que yo no ví y que tampoco estaba indicado el desvío. De hecho, aquí se perdió más gente (en esta etapa casi la mitad de los corredores). Ahora a intentar recuperar puestos y no perder más tiempo (ya había perdido más de hora y media). Al final conseguí llegar cuarto a meta a una hora y quince minutos del primero, pero agotado y tocado.
Miércoles 11:
2ª Etapa: 40 km también técnicos y continúa por el parque nacional. 3 Puntos de Control. Hoy la organización nos da casi dos litros de agua más para llevar, pues no pueden llevar agua al primer control, debido a lo inaccesible del lugar. A cambio nos llevan dos kilos de nuestra mochila hasta la meta. Salida de nuevo a las 8:00 de la mañana. Después del cabreo de ayer y, a pesar del sobreesfuerzo, mi intención era intentar recuperar tiempo, así que casi se repite lo mismo de ayer. El francés y yo en cabeza desde la salida. Este terreno me gusta para correr. Las subidas no son muy largas, pero sí técnicas, lo mismo que las bajadas o cuando hay que correr por el río. Al llegar al primer Control ya me había adelantado, pero no encontraba las marcas para seguir y el terreno era caótico (aquí hoy se perdió bastante gente). Llega el francés y buscamos las marcas, teniendo que usar el Road Book, hasta que conseguimos ver una en el fondo del río, por donde transcurre la ruta del Parque Nacional. Por el río me vuelvo a ir, esta vez algo más, ya que es un terreno inestable y pedregoso. La ruta sale del río por una senda que sube serpenteante hasta una cresta, luego vuelve a bajar al río y otra vez a subir. Así hasta que en una de las veces en que la senda se vuelve a meter en el río no veo ninguna marca. Veo otra senda a la derecha con marcas naranjas, pero ese color no debemos seguirlo. Sigo por el río pero no veo marcas, así que doy la vuelta y no queriendo que me vuelva a pasar lo de ayer vuelvo hacia la última marca en el río y después de 15 minutos llega el francés. Juntos buscamos la marca a seguir y después de un rato vemos en la otra orilla del río otra marca (nada fácil de ver). Total que estábamos sólo a menos de un kilómetro del siguiente Control y sólo nos quedaban 12 más para llegar a meta, kilómetros nada técnicos, por lo que llegamos juntos en unas cuatro horas. Y mi cabreo en aumento. En esta etapa se perdió todo el mundo, ya que el marcaje no era nada bueno y difícil de seguir, por lo que mucha gente no llegó a tiempo y hubo varios abandonos.
Jueves 12:
3ª Etapa: 60 km por río y pista. 3 Puntos de Control. Debido a la debacle de ayer hoy han recortado la etapa a 41 km. Los españoles vamos muy bien. Yo he recuperado el 2º puesto, Xesc va 4º y Ana es 1ª en chicas. Esta etapa transcurre, en una primera parte, por el cauce de un río que hay que cruzar varias veces, pero es llana. Pasamos el primer Control y poco más de un kilómetro después nos encontramos con un vehículo de la organización que nos dice que es el 2º Control. Cómo????, si acabamos de pasar el primero hace 10 minutos!!!. Pues nada, que nos dan otra botella de agua a mayores ya que tenemos 27 km hasta el siguiente Control y sin más agua, con el calor que hace. Conseguimos llegar al último Control y a partir de aquí los últimos 12 km son un infierno por una pista típica australiana, ancha, pedregosa, polvorienta y picando hacia arriba. Faltando quinientos metros para llegar a meta se me cae una botella, ocasión que aprovecha el francés para sacarme 30 segundos en meta.
Viernes 13:
4ª Etapa: 60 km, que serían cincuenta y pocos. A partir de aquí entramos en la monotonía. Pistas y caminos, caminos y pistas de tierra, arena y piedra, completamente llanos, con viento y con un paisaje repetitivo, seco y desolador. Lo único bonito de esta etapa fue donde estaba la meta, en una especie de playa de río. Volvimos a llegar juntos el francés y yo, ya que éste rueda bien en terreno llano.
Sábado 14:
5ª Etapa: 60 km, que también creo que fueron menos. Esta etapa aparentaba ser un calco de la de ayer. De hecho, orográfica y meteorológicamente casi no hubo diferencias. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. (ahora lo veo con sentido del humor, pero, os juro, que en aquél momento, maldita la gracia que me hizo, y lo que me hizo sufrir a lo largo de los días siguientes, hasta el punto de pensar que tenía que abandonar). Llego al primer Control y, algo me sienta mal, pero realmente mal. Lo noto enseguida. Mi estómago se convierte en una hormigonera. Y cuando vas corriendo, algún esfuerzo imprevisto hace que ocurran situaciones, ahora cómicas, pero en ese momento trágicas. Y mi pantalón “cambia de color” de forma rápida e inesperada. Pero me es igual, no paro. Pero es que quien manda ahora es mi estómago y en esta ocasión o paro o provoco una catástrofe ambiental. Parada técnica. Aún así consigo alcanzar al francés. Pero el estómago sigue dando órdenes, pero ahora no puedo parar, queda poco para llegar a meta y después de un calvario consigo llegar a cinco segundos del francés. Pero la diarrea y el dolor de estómago es brutal. No me entra la comida, no me apetece comer. Estoy deshidratado, sin fuerzas y tumbado en la colchoneta. El médico y la enfermera me dan unas pastillas para el dolor y para la diarrea. También están pendientes de que beba agua con suero oral. Pero no veo yo que esto tenga mucho efecto y como esto no cambie tengo la impresión de que mañana no podré salir y tendré que abandonar. Y os juro que la cosa no tiene buena pinta con el paso del tiempo. Lo único que tengo a favor es que la etapa de mañana, que en un principio era de 60 km, la han acortado (en un principio suspendido) a 18 km, debido a la debacle de la segunda etapa y a que había gente que llegaba demasiado tarde y no tenían tiempo de recuperar. Pero yo no tengo ni idea de lo que pasará mañana. La decisión de poder correr o no tiene que esperar hasta ver como amanezca.
Hoy hemos podido tener comida nueva(aunque a mí de nada me vale, pues no puedo comer) y me he cambiado las zapatillas. Hasta ahora he corrido con las Lab y como de en adelante es todo pistas y caminos correré con las CrossMax (benditas zapatillas, que acierto)
Domingo 15:
6ª Etapa: 18 km (prevista de 60). Completamente llanos por pista de polvo, tierra y piedra. No me encuentro muy bien y estoy algo debilitado, por lo que no sé que podré hacer hoy. Aunque la situación ha mejorado un poco respecto ayer, pero no mucho. Aún así me presentaré en la salida y que sea la carrera la que me ponga en mi sitio, la que me diga las fuerzas de las que dispongo y del ritmo que pueda seguir. Son las 11:30 de la mañana. Dan la salida. El francés y Andrews, el australiano que va tercero, salen fuertes. No puedo seguir su ritmo, pero intento que no se vayan mucho. El estómago empieza a hacer de las suyas. Pero consigo apretar y a mitad de carrera alcanzo al australiano. El francés va doscientos metros por delante solamente. Pero voy muerto. Tengo que aguantar o reventar. El australiano da tirones, pero no consigue irse y así llegamos a meta, casi los tres juntos. Pero no puedo más. Me tumban en un vehículo porque me duele todo. Llega el médico y…tómate más pastillas (algunas las tiro). Nadie da nada por mí (hasta yo mismo lo veo negro). Me ven como a un cadáver (Ana, que me vió como acabé en el TordesGeants, me comenta que estoy mucho peor que allí,…que alegría!!!). Pero ahora quiero terminar. Como a la fuerza, sin ganas, para intentar recuperar algo de energía.
Lunes 16:
7ª Etapa: 63 km. Completamente llana por pistas y caminos de arena y piedra. Hoy la salida es una hora antes, a las 7:00 de la mañana. Parece que he recuperado algo y me encuentro mejor, pero tampoco estoy para tirar cohetes. El francés ha puesto un ritmo alto y voy a gancho, mis pulmones van a estallar y tengo que apretar alguna vez que otra el estómago, pero no consigue irse. Aunque he estado a punto de parar y bajar el ritmo en varias ocasiones ya que iba al límite y este terreno no me hacía ninguna gracia. Todavía no sé cómo pude aguantarle hasta el último kilómetro donde se me fue cien metros, pero conseguí llegar, fundido, roto y en el día, para mí, más duro y sufrido de todos los que había hecho. Pensé, que si mañana se repetía la misma historia, no tendría ninguna opción, vamos, que ni me plantearía el seguirle ni un solo kilómetro.
Martes 17:
8ª etapa: 61 km. Más de lo mismo. Etapa clavada a la de ayer, caminos y pistas totalmente llanos. Diferencia: hoy se ha salido supertranquilos. Menos mal. Tan tranquilos que casi entramos juntos los cuatro primeros de la general. Seguramente todos pensando y reservando para la etapa de mañana.
Miércoles 18:
9ª y última etapa: 129 km. Y sorpresa. Hoy, supuestamente, la etapa era dura y no sólo por la distancia, sino porque debería transcurrir, por caminos con dunas y arena, pistas,…pero la organización ha cambiado el circuito porque, la mayoría de la gente está tocada (o para facilitar mejor la organización de la etapa), así que de los 129 kilómetros, 100 van a ser por asfalto!!!!!!!, casi me da algo. Lo cierto es que hoy me levanté con más humor y con ganas de intentar de hacer lo posible para gastar mis últimos cartuchos. Aunque el asfalto no entraba en mis planes. Se dan dos salidas, una a las 5 de la mañana para el grupo más lento y otra a las 9 para el grupo más rápido. Hasta el segundo Control íbamos tranquilos. De hecho, Silvan, otro francés venía nosotros. Pero había que arriesgar y tiré un poco, consiguiendo descolgar a este corredor que iba con nosotros, pero Christophe se ponía delante para ralentizar la marcha. El asfalto empezó a partir de este segundo Control. Una carretera casi recta, interminable, con viento, calor y que casi siempre picaba hacia arriba, por lo que te iba destrozando mentalmente. Al llegar al cuatro Control volví a dar otro tirón. Vi que el francés se quedaba un poquito pero se pegaba a mí enseguida. Así hasta que las fuerzas empezaron a menguar. Luego estaba lo de los controles. Nos habían dicho que habría cada 14 o 15 km, pero a partir del 6º la distancia aumentó. Lo supimos por los tiempos de paso. Era imposible que viniéramos haciendo sobre 1h 20 o 1h 30 y de pronto nos fuéramos a más de 2 horas, a pesar de que el ritmo era casi parecido. Por si fuera poco en el Control nos decían que había 18 km hasta el siguiente, pero no era así. Eso me estaba alterando. Calculaba el agua y la comida en función de la distancia, y diferencias de 6 o más kilómetros entre controles es mucha diferencia. En el último Control nos dicen que nos quedan 15 km de asfalto y 3 de pista para llegar a meta. Mis fuerzas ya están justas, pero mantengo el ritmo. El tiempo pasa. El francés me dice que ya hemos pasado muchos kilómetros y deberíamos haber llegado al desvío. Llevamos más de dos horas. Es imposible y la falta de fuerzas hace que mi adrenalina se me dispare. Por eso , cuando por fin llegamos al desvío, donde había un coche de la organización y nos dice que aún nos quedan 4 km, me paro jurando en arameo y que corra Rita la cantaora. Christophe me dice que sigamos. No sé cómo me puse a correr de nuevo, pero ahora ya más tranquilamente, quizás para acabar cuanto antes todo este sufrimiento y descansar de una vez. Y así conseguí llegar a meta después de 13 horas y media de etapa.
CONCLUSIÓN:
-Sobre la organización: me pareció buena gente, pero creo que se les fue de las manos. Tienen algunos aspectos que mejorar. Cuando me presentaron la carrera era una cosa diferente a lo que realmente fue. El marcaje fue bastante defectuoso. En algunos sitios ponían marcas innecesarias y donde realmente hacían falta no existían. Y, ojo, perderse aquí puede ser fatal. Hay mucho calor y no hay agua casi por ningún sitio. Las tiendas donde dormíamos tienen que mejorarlas. De hecho, algunas se rompieron al segundo día, aunque conseguían arreglarlas a lo MacGyver. Cuando llegábamos a meta, en bastantes etapas, las tiendas aún no estaban montadas y teníamos que ayudar nosotros o ser nosotros mismos los que lo hiciéramos (después de la paliza que te has dado…). Las distancias entre los Puntos de Control, en ocasiones, eran muy diferentes a lo que nos decían. En la última etapa sería conveniente una llegada a un lugar, sino civilizado, si con alguna infraestructura básica para poder darte una ducha, beber algo y comer algo diferente.
-Sobre la carrera: las tres primeras etapas fueron muy entretenidas, técnicas, divertidas, duras. Me gustaron. Fue una pena lo del marcaje. Pero a partir de la cuarta etapa, se convirtió en una carrera llana, plana, monótona, para rodar y rodar. Le sobró el asfalto final.
-Sobre la alimentación y material: A parte de la comida liofilizada, el gasto en una prueba de estas es inmenso: 25 barras energéticas de Power Bar. Una diaria para el desayuno, el resto distribuidas a lo largo de las etapas. 18 geles de Power Bar. Usados, sobretodo, a partir de mitad de cada etapa. 5 bolsas de caramelos con vitamina C de Power Bar. Usados, casi de la misma manera que los geles. 5 tubos de Magnesio líquido de Power Bar. Sales y recuperador de Power Bar usados durante y al final de cada etapa.
La ropa de Salomon genial. Camiseta (Exo SS Zip Tech Tee) ajustada como un guante. Ni una sola rozadura en los 9 días. Pantalón (Exo Wings TW Short) lo mismo. Increible. Sólo lo lavé un día, por razones evidentes y está como nuevo. Medias de compresión (EXO III Calf), ni las noté que las llevaba. Gorra para el sol. Camel Back Xa20 con parte frontal. De maravilla para llevar todo, sin problemas en el ajuste al cuerpo. Zapatillas, fue lo único que me cambié en los 9 días: XT Wings Lab en la primera parte pedregosa y técnica. De cine. CrossMax en la segunda parte. De lo mejor que he llevado. Ni un solo problema incluso en el temido asfalto.
-Sobre la gente: como siempre, lo mejor de esta carrera. Lo bueno que tiene participar en este tipo de pruebas es la gente con la que vas, con la gente que te relacionas, con la gente que compartes penas, alegrías y sufrimientos. Descubres personas excepcionales. Y algunas todavía son capaces de sorprenderte. Xesc ha sido una de las personas más grandes que he conocido con las que he compartido carreras y tienda (el George Cloony español). Cuando estaba realmente jodido, allí estaba él, buscándome lo que necesitase (no se me olvida cuando apareció con una coca cola en la mano el día que estaba tocado), dándote ánimos y siempre amable y sonriente. Y no lo digo yo sólo lo grande que es. Era un comentario unánime. Un tío que pudo haber quedado tercero y que por echar una mano a su “enemigo”, el australiano Andrews, en la última etapa, quedó cuarto. Pero la vida te da lo que siembras. Y el australiano compartió el tercer premio con Xesc dándole la pintura aborigen. Impresionante. También está Ana. Se está convirtiendo en nuestra “niña mimada”. Llegó primera a meta, en una carrera, que como hablábamos entre nosotros, al principio, iba a ser una carrera de eliminación y ella lo consiguió. El coreano Jesse Jo, fue el recuperador, masajista, animador de Ana e, incluso, conmigo. A pesar de llegar casi siempre de los últimos y con poco tiempo para recuperar, siempre estaba dispuesto para echarte una mano. A mí me daba masajes (en la mano, pues decía que representaba el estómago) para intentar recuperar mis problemas estomacales. Siempre le veías con buen humor. Youssef el kuwaití. Verle llegar el último a meta en la etapa larga, un tipo tan grande, con ese bigote y perilla que impresionaba, y con lágrimas en los ojos, agradeciendo a todo el mundo, fue emocionante.
Y la pregunta de siempre…?: Por qué nos metemos en este tipo de pruebas? En este caso, nueve días corriendo, con calor durante el día, con frío por la noche, con moscas insoportables, con ratones incordiantes,… nueve días sin ducharse ni un solo día, con la misma ropa todos los días, cocinando en una hoguera, donde la ceniza también entraba en el menú, con falta de higiene, con las manos sucias, con arena por todo el cuerpo, durmiendo mal, comiendo peor, sabiendo que no vas a ver a nadie en carrera, que nadie te va a aplaudir, que estás en auténtica soledad, desamparado, sin público, que llegarás a meta sólo y te recibirán dos o tres personas…, yo tampoco lo entiendo…pero me gusta y repetiré, no sé dónde ni cuándo, pero lo haré.

23 may. 2011

THE TRACK Outback Race


Pour sa première édition, 23 participants venant des 5 continents ont pris la départ de THE TRACK Outback Race.

A l'arrivée 5 nationalités sur les podiums !

Podium masculin:

podium masculin

1er / #16 Le Saux Christophe (France) en 46h33'19"

2ème / #17 Calvo Redondo Salvador (Espagne) en 48h00'31"

3ème / #20 Cohen Andrew (Australie) en 53h23'05"

Podium féminin:

podium fminin

1ère / #18 Sebastian Vendrell Ana (Espagne) en 76h52'32"

2ème / #8 Alexi Suzane (Allemagne) avec 421km*

3ème / #20 Hye Jin Kim (Corée du Sud) avec 4O4km*

* Les concurrents hors temps limite sur l'une des étapes ont terminés l'aventure avec un classement kilométrique.


29 abr. 2011

THETRACK-OUTBACKRACE

Australia otra vez en el objetivo: del 10 al 19 de Mayo empezará un nuevo reto, pero ahora en Alice Springs, concretamente en Ayers Rock. Serán 590 kilómetros en 9 etapas y en autosuficiencia. Parece que tanto organizadores como corredores están buscando el no va más en este tipo de pruebas, a ver quien organiza o quien hace la mayor locura...bendita locura.
El día 6 de mayo volaremos hacia nuestros antípodas y esperemos que esta vez no haya ningún volcán, ni nada parecido, que nos amargue el viaje, como ocurrió en la anterior ocasión.

21 mar. 2011

SIBERIA, UNA AVENTURA EN EL FRIO...

JUEVES 4
A las 2:30 de la mañana cojo el bus en León que me llevará a la T1 de Barajas. No sé por qué razón, casi siempre que tengo que coger un avión, siempre pierdo una noche en el bus…. Y la cabeza, también como casi siempre, no para de dar vueltas pensando en que se me olvida, a ver que me dejo esta vez!!!
En Barajas me encuentro con mi compañero de aventuras: Pablo. Qué chaval, donde nos hemos metido esta vez, eh? Vamos a facturar y ya empiezan los primeros problemas: nos pasamos en el peso, pues también llevamos los esquís y todo el equipo necesario. A negociar en el mostrador, a negociar en taquilla, vuelta al mostrador, hasta que finalmente nos perdonan 8 kilos y nos penalizan por 3. Por fin salimos de Madrid a las 11:25 y tras algo más de 4 horas de viaje llegamos a Moscú. Aquí son dos horas más y tenemos que recoger el equipaje y volver a facturar, a pesar de que el vuelto que tenemos que coger es interno, pero estamos en Rusia. Nuestro próximo avión sale a la 1:30 del día siguiente viernes, por lo que tenemos que esperar aquí durante 7 horas.
VIERNES 5
Sale el avión puntual. Nos tocan casi 6 horas de vuelo para llegar a Irkutsk, capital de la república de Irkutsia. Llegamos sobre las 7:30, pero aquí hay cinco horas de diferencia con respecto a Moscú, por lo que son las 12:30 de la mañana. Nos está esperando la organización de la carrera para llevarnos a Litsvianka, una pequeñita ciudad, a unos 70 km de Irkutsk y al mismo lado del lago Baikal, que es donde acaba la maratón. Lo primero que nos encontramos es con lo que nos imaginamos todos de Siberia. Un día muy nublado, mucho frío, nevando y todo el suelo cubierto de nieve. Bonito panorama. El traslado nos lleva por una carretera bastante mala en medio de la taiga siberiana hasta Litsvianka. Nos alojamos en el hotel Majak, el mejor de la ciudad, y el único al que se le puede considerar hotel. Aunque unos amigos nuestros se alojan en casa de un particular (un tío muy majo y enrollao, eso sí, sólo habla ruso y por gestosJ). Después de dejar nuestras cosas en la habitación, lo primero que nos apetece es correr por encima del lago y ver que sensaciones tenemos al correr por encima de una superficie helada y cubierta de nieve y así aclimatarnos un poco a estas condiciones. Además hace un frío que pela y así comprobamos que ropa y equipación nos puede venir bien para el día de la carrera. Salimos unos 45 minutos y nos quedamos flipando un poco con eso de ver el agua debajo de nuestros pies y lo primero que te viene a la cabeza es: coño, y si se rompe el hielo???
Pero ves pasar coches, vehículos por encima del lago y ya te relaja un poco. Vámonos al hotel a darnos una ducha, que no veas como se agradece después de estar corriendo con tanto frío y nos vamos a cenar a un chiringuito que hay en el pueblo.
SABADO 6
Después de la paliza del viaje, llevábamos casi dos noches sin ver una cama, aprovecharnos para darnos una buena dosis de cama. En el hotel teníamos desayuno tipo buffet y dimos buena cuenta de él para ir cogiendo energías y poder aguantar el frío. A eso de las 12 de la mañana volvimos a ponernos el traje de faena y volver a entrenar otro poco por el lago. Hoy tenemos un día soleado, pero aún así, parece que hace más frío. También hoy probamos los pinchos en las zapatillas, para ver la sensación de adherencia y como se devolvían por esa masa de hielo y nieve. Estuvimos rodando unos 45 minutos y mientras entrenábamos, debatíamos sobre que deberíamos llevar mañana para la competición. Así mismo aproveché para probar los productos de PowerBar que llevaba, tanto los geles, las barritas, como los aminoácidos líquidos. Fue curioso, pues los geles no perdían su densidad y se podían tomar bien, eso sí, parecía que habían estado un mes en el frigorífico. Los aminoácidos que llevaba en el cinturón, se podían beber, pero estaban como cristalizados, sin llegar a helarse. El que llevaba en el bolsillo de la malla, estaba más disponible, pero también frío. Lo de las barritas ya es aparte. Es increíble la dureza que llegan a coger. Por lo que la mejor opción es comerlas antes de la salida, o llevarlas en algún bolso interno, pegadas al cuerpo.
A las 5 de la tarde teníamos una charla técnica en el hotel con la organización, en la que nos informaban de la carrera, el traslado hacia la salida, nos dieron el dorsal, nos comentan el grosor del hielo (un metro y medio) y que este año es el más duro porque ha nevado muchísimo y nos encontraremos con los 7 primeros kilómetros impracticables y con medio metro de nieve.
DOMINGO 7
Carrera al infierno helado. No consigo dormir casi nada en toda la noche. Me levanto a las 7:30 para desayunar ya que a las 9 nos trasladan a la otra orilla del lago, un pueblo llamado Tanhoi, que pertenece a la república de Buriatia, desde donde se dará la salida, prevista a las 11h. La meta está ubicada en Litsvianka, que pertenece a la república de Irkutsia. Por lo que pude apreciar, la zona de Buriatia me pareció más abandonada, más precaria y, también, con más frío. Nos ubican a los 79 corredores de 14 países diferentes en diversos vehículos. Tengo suerte y me toca en un overcraft. El trayecto hasta la otra orilla resulta accidentado debido a la cantidad de nieve que hay, hasta medio metro, y por los bloques de hielo que sobresalían. Todo esto hizo que algunos vehículos se bloquearan durante el trayecto y llegásemos con retraso a la salida. El día amaneció con sol pero con un frío del carajo, -21 grados...no sabía que ropa poner, que zapatillas, vamos todo un dilema. Finalmente he decidió llevar dos camisetas térmicas debajo, una de manga larga y otra de manga corta, más una camiseta más gruesa de manga larga por encima, además de malla larga, calzoncillos térmicos, gorra con forro, buff, guantes, gafas,…Para más inri este año es el más duro de todos.
Finalmente se da salida a las 12:25 por un patatal de medio metro de nieve por donde se hace extremadamente difícil correr y donde las piernas se sobrecargan en los primeros kms de una manera espectacular. Mantener el equilibrio en estos primeros kms es todo un poema a pesar de llevar clavos en los pies. La carrera se estira ya desde los primeros kms. Un ruso se pone en cabeza, seguido de otros dos corredores, yo voy después de ellos. Consigo pasar a uno, pero los otros dos se han ido bastante. El frío me congela la cara, sobretodo la boca, que solo me entra en calor cuando llego a los avituallamientos y bebo te caliente, pero a los dos minutos ya vuelve a estar helada. A pesar de correr por las rodadas de los vehículos es muy difícil reaccionar con las zapatillas ya que a veces te hundes hasta por encima del tobillo. Antes del km 20 consigo dar alcance al segundo, pero el ruso corre que se las pela y además en su terreno, joeer es siberiano. A medida que avanza la carrera hay menos nieve, unos 20cm, pero se puede correr algo mejor, aunque ahora lo que faltan son fuerzas y el frío empieza a congelar el sudor, por lo que más vale que no pares si no quieres que te de un espasmo y te quedes pajarín... Después de un calvario llego meta el segundo, detrás del ruso (alexandrei no se qué) en un tiempo de 3h 42 minutos, a 11 minutos del primero. En tercer lugar entro otro español, Juan Antonio Alegre y en cuarto lugar mi compañero Pablo Criado.
Al igual que las tropas de napoleónicas o las alemanas de la segunda guerra mundial cuando invadieron Rusia, no se habían llegado a imaginar que el mayor enemigo que se iban a encontrar no iban a ser los soldados, ni las armas,….sino un fenómeno a lo que los rusos están muy bien acostumbrados,…el frío.
Después de la carrera no puedes quedarte quieto. Tenía hielo en la gorra, en los cordones de las zapatillas, en el cinturón, en el buff, así que inmediatamente hay que ir al hotel a cambiarse y a darse una buena sauna.
Por la tarde fue la entrega de premios y la cena de gala (o algo parecido). Eso sí, el vodka no llegaba ni a la mesa……………

LUNES 8
Nos levantamos tranquilamente para desayunar. Hemos quedado con Alexei (el organizador de la carrera) y con Liza (su secretaria). Como nos vamos a quedar unos 6 días por la zona, les pedimos que nos informen y aconsejen sobre actividades y alojamientos para pasar estos días. Finalmente, viendo las distancias y el tiempo empleado para desplazarnos, resumimos nuestro plan a dos objetivos: subir el pico Cherski (el más alto del lugar, dos mil y pico metros) con esquís y visitar la isla de Oklhon en el lago Baikal, la cuestión era por cuál de los dos empezar.
Liza nos lleva de vuelta a Irkutsk a eso de las 12 de la mañana. Hemos decidido ir a Sludianka, una pequeña ciudad situada al sur del lago Baikal y desde donde intentaremos subir el pico Cherski. Llegamos a una pequeña estación de autobuses, de donde salen minibuses (de 13 plazas, aunque reales son 9) a Sludianka. El trayecto dura casi tres horas, aunque creo que no hay ni 100 km. El precio del billete es de 120 rublos, pero como llevábamos esquís y mochila grande nos cobran 100 más. Pero no se que discutían Liza y el conductor, que al final no podemos ir en ese bus (mafia rusa???), pero vamos en el siguiente que sale media hora después, pero ahora en vez de pagar 100 rublos por el equipaje tenemos que pagar 300. Lo del minibús ya es la leche, parecía un ataúd donde no podías ni moverte de lo achuchado que ibas. Vamos que no necesitábamos calefacción de lo juntitos que íbamos (la pena es que a mí me tocó un pedazo ruso al lado!!!). Cuando llegamos a Sludianka teníamos que ir a un sitio llamado Zhigalov para dormir. El conductor del bus se ofreció para llevarnos……por otros 200 rublos más, por supuesto, y eso que estaba a 5 minutos, pero no por no pujar todo el equipaje, aceptamos. El sitio, como dije antes, llamado Zhigalov(Museo de las Piedras), pues debe ser eso, un museo tras un muro de pared, son pequeñas casitas con cocina, algo parecido a los apartamentos, pero en ruso. Eso sí, es muy acogedor y muy recomendable para el que quiera acercarse a este lugar, aunque la ciudad es bastante fea y sucia. Además es barato, 1000 rublos para dos personas. Dejamos nuestras cosas y salimos a hacer la compra para cocinar algo. La señora nos dijo (en ruso, pues no hablaba otro idioma, pero era muy amable) que compráramos para dos días, pues al día siguiente era fiesta y estaba todo cerrado. Cuando le dijimos lo que queríamos a hacer nos dijo que no era posible, que subir al pico Cherski desde allí nos llevaría entre 12 y 15 horas, pues hay 25 km y que además nos podíamos perder. Nosotros teníamos intención de hacerlo en menos pues queríamos irnos al día siguiente a Oklhon y el últimos bus salía a las 6:30 de la tarde. Y si no nos daba tiempo pues haríamos hasta donde pudiésemos y daríamos la vuelta. Hicimos la compra. Como habíamos visto en Litsvianka que la gente compraba peces en los mercados, tanto en la calle como en los demás y luego los comía directamente, nosotros pensamos hacer lo mismo. Pero nos debimos equivocar en algo, ya que los que compramos estaban crudos y tuvimos que cocinarlos (así nos miraba con cara extraña y con gestos de incredulidad la señora del super).
Estos son los baños que tienen en esta pequeña ciudad:
MARTES 9
Habíamos pensado levantarnos a las 6:30 y así tener posibilidades de hacer cumbre si madrugábamos, pero el cuerpo estaba todavía resentido de la maratón y se aletargó y no quería salir de la cama. Total que mientras desayunamos y nos preparamos la salida fue a las 8:10 de la mañana. Empezamos a caminar con los esquís en la mochila, aunque ya se podía ir con ellos puestos, por la calle arriba y enseguida entramos en un camino ya rodeados de la sempiterna taiga. El camino era en subida muy suave con algunos pequeños toboganes hasta que poco a poco se iba estrechando hasta convertirse en una estrecha senda de nieve parecida a una pista de bosleig. Al cabo de una hora y cuarenta minutos llegamos a una especie de refugio, que daba la sensación de estar abandonado y un poco destartalado. No entramos y seguimos caminando por la senda hasta que nos encontramos con la primera subida fuerte que nos lleva a una planicie de unos 700 metros de larga y un claro en el bosque. Al terminar esta planicie comienza la segunda subida fuerte que nos lleva esta vez a una estación meteorológica y donde hay algunas cabañas en las que se puede dormir. Hasta aquí tardamos tres horas y cuarenta minutos. El guarda, un ruso con pinta de bonachón y simpático, nos dice que en llegar a la cumbre tardaremos unas dos horas más. Desde la estación comienza otra subida, ésta más en zigzag que las otras y al llegar a una loma hay dos huellas, una tira de frente y la otra gira a la izquierda en subida fuerte. Seguimos la de frente y……..nos equivocamos. Menos mal que nos dimos cuenta en seguida, pero perdimos veinte minutos. Retrocedimos y comenzamos la subida hasta un collado, desde donde ya se divisa la cumbre del Cherski. Desde este collado hay que bajar un poco para luego subir otro montículo y desde aquí ir por una cresta a la izquierda. La cresta es un poco expuesta, pero se puede pasar. Después de cinco horas y media llegamos a la cumbre.
Fotos de rigor y de vuelta porque vamos con el tiempo justo y pensamos que podemos llegar a tiempo, aunque no las tenemos todas con nosotros (aunque ya habíamos pensado que si no llegábamos a tiempo, nos quedábamos a dormir y al día siguiente haríamos lo mismo, pero corriendo). A la vuelta nos ponemos los esquís después del penúltimo montículo, pues este último tramo apenas tiene nieve y hay mucha piedra. La bajada sí que tiene nieve, pero es como el algodón. Si te sales fuera de la senda te hundes hasta las orejas y te frena casi en seco, por lo que la bajada se convierte en un espectáculo, con caídas muy alucinantes. Si vas por la senda, te lanzas y coges una velocidad flipante por lo que para no arriesgar hay que intentar bajar en cuña, pero casi tampoco hay espacio ni para eso, así que toca bajada rápida, castañazo, bajada rápida y otro castañazo, eso sí con cuidado de no ir contra un árbol. A veces, cuando hay algún hueco, te sales de la senda y te paras en la nieve, eso sí, te quedas hundido. Os podéis imaginar bajando las subidas fuertes de la ida, ahora me da la risa, pero allí…. Hubo momentos que íbamos como motos, claro que también tuvimos la nieve en la cara varias veces. Lo mejor fue la última parte, ahí sí que volábamos con los esquís. Después de tres horas de bajada y con los cuádriceps, los aductores y las piernas en general bastante sobrecargadas, llegamos hasta la puerta de nuestro alojamiento. Eran las cinco y diez de la tarde. El último bus a Irkutsk salía a las 18:30 por lo que nos quedaba tiempo, así que nos cambiamos, comimos un poco y nos fuimos a la estación. Pero para nuestra sorpresa, y como suele ocurrir cuando haces todo sobre la marcha, pues no hay billetes. La dependienta (no sé si en esta zona del país las eligen, pero son bastante bordes o al menos me tocaron a mí) ni nos miró, le pregunté si había más, ni me respondió. Como no nos apetecía quedarnos empezamos a negociar con el taxista que nos llevó a la estación, para ver por cuanto nos llevaba a Irkutsk. Después de negociarlo llegamos a un acuerdo y nos llevaría por 1700 rublos, que al final agradecimos, pues íbamos más cómodos, más rápidos y directos al hotel. Eso sí, el taxista iba emulando a Fernando Alonso, coño como iba el tío…
Nos alojamos en el hotel Angara, en pleno centro de la ciudad. Nos lo aconsejaron como algo medianamente bueno y por el precio (1500 rublos cada uno) así debería ser, pero la realidad es bien distinta. Aunque al entrar parece que está muy bien, las habitaciones son bastante cutres, viejas y con un aspecto de usado del año que reinó Carolo. Vamos, que cualquier pensión de aquí está bastante mejor, no me quiero imaginar cómo serán el resto de los hoteles de otras categorías…Lo bueno que tiene, pues eso, que tienes todo a tiro de piedra.
MIERCOLES 10
Nos levantamos a las 7 para desayunar. Nuestro objetivo hoy es coger un bus (aquí son también minibuses) para ir a la isla de Olkhon en el lago Baikal, recorrer el Pequeño Mar y regresar el sábado. Dejamos parte de nuestro equipaje en el hotel (50 rublos por día y bolsa) y nos vamos a la estación de buses (aquí se repite la misma historia que en Sludianka, la dependienta contesta: ne panimaju, ne gavarite, pero coño, yo entiendo algo de ruso y se lo pregunto en ruso, pues ni caso, se levanta y se va). A preguntar en la calle y aquí ya nos dicen exactamente donde es. Subimos al minibús y a las nueve y diez de la mañana arrancamos con dirección a Olkhon. Son trescientos kilómetros de carretera, en una primera parte la carretera es mala, pero los últimos kilómetros son pésimos, pues ya no hay asfalto. Menos mal que íbamos casi vacíos y podíamos ir cómodos. Hace alguna parada en el camino para comer y beber algo. Así llegamos al estrecho helado que separa la isla. Cruzamos esta parte del lago helado y es curioso, porque por primera vez veo señales de tráfico en el lago!!!. El minibús no nos llevó exactamente a la isla, sino a un pequeño poblado. Hasta aquí tardamos cuatro horas y nos cobró 400 rublos a cada uno. Pero desde este poblado tuvimos que coger un taxi (o lo que fuera) para ir a la isla, a un lugar llamado Khuzhir que se encuentra hacia la mitad de la isla y por un camino de nieve y tierra. El alojamiento es muy bonito y curioso, bastante agradable y muy recomendable. La verdad es todavía no sé ni cómo se llama, pero si preguntáis por Nikita, ya lo tenéis resuelto, pues debe conocerle todo el mundo. El precio de la habitación es de 950 rublos y te incluye dormir y las tres comidas. La verdad es que está bastante bien. Eso sí, nos llevamos una sorpresa con la que no contábamos y nos hizo cambiar los planes. No hay bus de vuelta los sábados, y como el domingo tenemos que coger al avión, tenemos que regresar el viernes, un día menos para estar aquí. Comimos un poco y como era ya algo tarde, salimos a dar una vuelta por el lago viendo espectaculares cascadas de hielo y, pasando frío, por supuesto. Durante la cena nos exponen la actividad que tienen pensado realizar mañana: ir en todo terreno al cabo más septentrional de la isla, a unos 40 km. No nos atrae, pues nosotros queremos ir al otro lado del lago, a Buriatia. La chica nos dice que eso es mucho más caro, 3000 rublos, pero no nos importa y queremos ir. Tras llamar por teléfono a alguien, nos dice que no puede, pues es difícil hacer eso en un día (bueno, yo creo que no es tanto, pues son unos 50 km de ida, pero en vehículo). A la vista que eso no es posible, decidimos ir también hasta el cabo, pero………corriendo por Pequeño Mar helado. Durante la cena conocemos a un señor autóctono que canta e imita a Raphael de maravilla; es increíble, lo clava, y eso que no tiene ni idea de español, ni entiende lo que está cantando, pero se ha aprendido sus canciones y sus gestos de memoria viendo un DVD.

JUEVES 11
Al estar en un lugar más remoto, aquí se toman las cosas con más tranquilidad. El desayuno no empieza hasta las 9 de la mañana. Después nos vestimos con nuestra ropa de “guerra” y nos disponemos a afrontar un nuevo reto: correr por el Pequeño Mar helado hasta el cabo Kaboi, el lugar más septentrional de la isla. Comenzamos a correr a las 9:55 de la mañana y enseguida entramos al hielo. En un primer momento se va muy cómodo, pues sólo hay que seguir la “carretera” helada con una fina capa de nieve por encima, pero pronto aparecen los primeros contratiempos. Las placas de hielo chocan y se forman pequeñas montoneras de bloques de hielo (hummocks), a veces de varios cientos de metros, por las que es imposible correr y que tienes que tratar de franquear lo mejor que puedas.
También tienes la opción de seguir la “carretera”, pero el rodeo que tienes que dar es considerable y, seguramente, perdamos más tiempo. Además también tenemos el efecto óptico; vemos una isla y decimos: está a diez minutos. Pasan los diez minutos y vuelves a pensar: ya sólo está a diez minutos. Coño con los putos diez minutos. Al final se convierten en casi una hora. Cuando puedes correr por un tiempo más continuado y por un tramo más limpio, se hace interminable y la cabeza se empieza a rallar, coño, nieve y más nieve y sólo ves nieve y al fondo…todo blanco. Después de llevar tres horas corriendo pensamos en cambiar de estrategia. Decidimos salir del lago helado y entrar en la isla para regresar por tierra firme a través de una pista de nieve y tierra. Suponemos que nos faltarían cuatro o cinco kilómetros para llegar al cabo. Durante la vuelta cruzamos varios poblados que parecían deshabitados, aunque se veía ganado. El regreso por la pista es más largo que por el lago, ya que da más rodeos y hay varias cuestas, por lo que tardamos tres horas y veinticinco minutos en llegar al pueblo, así que todo ello nos llevó 6h 25 minutos. Cuando paramos a la entrada del pueblo, notas como el frío se empieza a meter en el cuerpo, por lo que hay ir rápido a nuestro alojamiento y calentar tomando unos tés. Tenemos también sauna (muy artesanal, pero que bien viene). Hay que reservar y cuando llegamos ya estaba todo el horario cubierto. Cuando subimos a la habitación nos encontramos a nuestro vecino el coreano que nos saluda efusivamente, pues nos ha visto corriendo por el lago y muy amablemente nos cede sus veinte minutos que tenía reservado en la sauna. A las 20:00 nos vamos a cenar y nos encontramos de nuevo al imitador de Raphael, que esta vez, no sólo nos canta, sino que también toca la guitarra española y nos deleita con algunas canciones. Y ahora, a dormir que la paliza fue guapa y los dedos están doloridos.

VIERNES 12
A las 12 de la mañana salimos hacia Irkutsk. Hasta hoy hemos tenido unos días bastante “buenos”, es decir, con sol. Pero hoy ha amanecido otro día típico siberiano, muy cubierto y nevando y así ha estado sin parar. Llegamos a Irkutsk y nos fuimos al hotel. Y poco más, pues esta ciudad tiene poco que ver. Ah, por la noche suelen llamarte a la habitación del hotel a ofrecerte “cosas raras” (ay con la mafia rusa)

SABADO 13
Una réplica del día de ayer. Nevando. Turismo y algunas compras.
Cena en un restaurante muy chulo de comida mongoliana.
DOMINGO 14
Vuelta a casa y esta vez no nos ponen inconvenientes en el aeropuerto por exceso de equipaje.

16 feb. 2011

BAIKAL ICE MARATHON


Mi próximo destino será el 6 de marzo de 2011 en la 7ª edición del Baikal Ice Running Marathon, prueba de 42 kilómetros de recorrido que atraviesa el lago helado en Siberia.El Baikal International Ice Running Marathon es una prueba que permite a los competidores la oportunidad única de correr sobre la superficie congelada de hielo de agua dulce del lago más grande, más viejo y más profundo de la Tierra. Esta carrera única se celebra en uno de los sitios más hermosos del lago Baikal, y la base está ubicada en la pequeña población de Listvyanka, a 65 km al sur de Irkutsk, en el sur de Siberia, Rusia.La superficie congelada del lago Baikal está cubierta en gran parte por “hummocks”, que son unas pequeñas formaciones de hielo que sobresalen de la superficie plana. Durante la primavera la temperatura no es muy rigurosa (-10ºC a -20ºC, pero puede llegar a -30ºC depende como amanezca el día), en comparación a la del invierno, pero mantiene el grosor del hielo que cubre la totalidad del lago Baikal con un grosor de 1 metro y medio lo que permite el tránsito de camiones y vehículos de hasta 10 toneladas de peso.La organización prepara el recorrido de distancia marathon (42 Km), como es lógico la carrera no tiene ningún desnivel ya que es totalmente plana de costa a costa donde el lago Baikal es más estrecho por una zona segura entre las poblaciones de Tanhoi y las proximidades de Listvyanka. Los avituallamientos están a una distancia de 5 kilómetros con algo de comida y bebidas calientes e incluso vodka!


28 sept. 2010

TORDESGEANTS 12 A 18/09/2010




INTRODUCCION
Soy una persona que descubrió en su interior esa semilla que todos llevamos dentro, y que si la regamos lo suficiente nos hace vivir la vida, recordando que la estamos viviendo...de forma intensa, con la intensidad que nuestro propio "yo" nos marca. Y mi "yo" me marca este camino.



Esta locura la pensé con toda la ilusión del mundo, sabía a lo que me enfrentaría, pero pensé que podría conseguirlo sin tanto sufrimiento.Y esa es la palabra clave, sufrimiento.



Septiembre, día 10.



Como viene siendo habitual cuando preparas una carrera, has estado, lógicamente, entrenando y preparándote para un evento de esta magnitud, tratando de afrontarlo con las mayores garantías posible. Del mismo modo también has ido colocando encima de la cama todo el material que consideras necesario, así como el obligatorio que exige la organización, tratando que no se te olvide nada, algo, que, por otra parte, casi nunca ocurre. Meto en mi mochila de mano el material obligatorio y algo de comida y el resto a otra bolsa de viaje. Así que, ya con los nervios aflorando ante lo que se viene encima, me voy a Madrid a coger el avión con destino a Milán. Facturo mi maleta, jamás imaginando lo que se avecinaba.


Llego a Milán sobre las 11 de la mañana del viernes y cuando voy a recoger mi maleta no aparece (veáse entrada en el blog de lo que estaba en mi cabeza!!!!!!). Para no ser repetitivo, omitiré esos comentarios que algunos ya habréis leído y que otros os podéis imaginar. El caso es que mi maleta se quedó en Madrid y quedaron de enviarla ese mismo día en un vuelo nocturno, pero que también se les olvidó enviarla y así la enviaron el sábado por la mañana. Pero no me la enviaban a Courmayer hasta el día siguiente, ya que tenían su propio sistema de entrega. Ni tan siquiera pagando yo el transporte. (si señor, este país es maravilloso. Cada día que pasa me gusta más ser eficaz en mi trabajo, productivo, rentable, me siento estimulado, animado, …..igualito, igualito que mis adorables políticos,….que haría yo sin ellos!!!). A la mierda todos, pandilla de cabrones.



DIA 11



En fin, tenemos la enorme suerte de contar con buena gente en este mundo de las carreras de montaña. Mi amigo Jordi (Martinez de Marsay) (espero que se recupere pronto de esa lesión en el dedo que le obligó a abandonar y nos veamos pronto en otra movida) se ofreció a ir con su coche desde Courmayer a Milan para buscar la maleta al aeropuerto. Conseguí hacerme con ella, pero me faltaba toda la comida especial que traía. No me habían dejado absolutamente nada. Menudo comienzo. Por si ya no tuvieras poca presión, añade ahora, no sólo el aspecto alimenticio, sino el factor psicológico que supone no disponer de algo con lo que contabas y que era una parte muy importante para la carrera.
Me alojo en el hotel Croux y comparto habitación con Ana Sebastian, una chica de Valencia que también va a participar en esta locura. Retiramos el dorsal y nos dan la bolsa de 50 litros en la que tendremos que meter todo lo que suponemos que nos hará falta a lo largo de esta prueba y que nos van trasladando de campo de vida a campo de vida. A lo largo del trazado están previstos diferentes puntos de avituallamiento, descanso y socorro, además de siete bases de acogida de mayor tamaño (bases vida) que dividirán el recorrido en siete sectores:

Courmayeur – Valgrisenche 49 km 3996 D+
Valgrisenche – Cogne 56 km 4141 D+
Cogne – Donnas 44 km 3348 D+
Donnas – Gressoney St Jean 53 km 4107 D+
Gressoney St Jean – Valtournenche 39 km 2601 D+
Valtournenche – Ollomont 44 km 2702 D+
Ollomont – Courmayeur 48 km 2880 D+



El recorrido se articula a lo largo de las Vías Altas del Valle de Aosta, con salida y llegada en Courmayeur, por un total de unos 330 km (200 millas) (según la medición de varios corredores que llevaban GPS, les salieron 340 km) y 24000 metros de desnivel positivo (y al igual que antes, a los que llevaban GPS, les salieron 26.000 m), aunque a estas alturas ya todo te da lo mismo; siguiendo primero la Vía Alta nº 2 hacia el bajo Valle y volviendo por la Vía Alta n°1.
Durante la tarde del sábado termino de preparar lo que voy a llevar en carrera y lo que voy a meter en la bolsa que nos llevarán a los campos de vida (excepto la comida que me desapareció en el aeropuerto).


Prácticamente no pego ojo en toda la noche. Los nervios y la tensión no me dejan dormir a gusto, además de la presión a la que te ves sometido por parte de la gente y de los medios. Nada aconsejable y que hace muy difícil llevar a cabo el planteamiento que tienes para el desarrollo de la carrera. Mi primer objetivo es acabar, como creo que es el de la casi totalidad de los que participan en esta carrera. Esto no es una carrera contra los demás, olvidaros del resto de los corredores. Aquí se corre contra uno mismo, contra tu cuerpo, contra tu mente, contra los medios de la naturaleza,….



DIA 12



Me levanto a las 7 y bajo a desayunar. Un desayuno completo y abundante. Nos queda un largo camino y hay que cargar bien el depósito. Mi intención es intentar salir en el grupo de cabeza, pero sin ir delante. Espero que no haya ningún desaprensivo que salga a saco…. Los nervios te atenazan. Deseas salir cuanto antes porque eres un manojo de nervios….Joer, donde nos hemos metido…. pero ya no hay vuelta atrás. Alea jacta est.
Por primera vez decido correr con bastones. Creo que en una prueba tan larga y con tanto desnivel, al final pueden ayudar. Además la organización no permite abandonarlos, ni tampoco cogerlos en ningún otro punto de la carrera. Así que o los llevas desde la salida o no hay otra alternativa.
Son las 10:00 y suena el pistoletazo de salida. Sale un grupo tirando y me pego atrás. Creo que se va un poco rápido, especialmente porque la carrera es muy, muy larga. En un principio vamos un grupo de 8 a 10 personas en fila india, intercalándose en cabeza algunos corredores. Poco a poco van quedándose rezagados algunos porque se ha puesto en cabeza un italiano, Nico, que tira bastante fuerte. Cuando le vi por primera vez, no pude dejar de llevarme una sorpresa. Parecía un friki. Cascos grandes para escuchar música, cinta al pelo y lo más curioso, llevaba un pantalón corto por encima de la rodilla, pero de montaña. Y además parecía que nos iba vacilando, coño. Subía con las manos en los bolsillos y a un ritmo endiablado. Era difícil seguirle y de vez en cuando, se nos iba. Con este ritmo nos quedamos tres en el grupo. El italiano Nico, el alemán Uli y yo. En la bajada a Valgrisenche (km 48) veo a un chico que sube corriendo (no era de la carrera) y se encuentra con el italiano, se pega a él y bajan juntos. Se ponen a bajar a un ritmo muy fuerte y trato de seguirlos. El alemán se queda. Cuando llegamos a la carretera hay dos coches esperándole (imagino que coches de apoyo de el italiano) y les dan comida, bebida,….al verme a mí también me ofrecen, pero prefiero esperar a llegar al punto de vida, ya que es lugar reglamentario. Cuando llego, el italiano no para. Yo paro a comer un poco, junto con el alemán que también ha llegado. Ahora comienza una dura subida hacia el Col de Fenetre, pero lo más espectacular es la bajada por una canal muy estrecha al principio y unas zetas espectaculares. La noche está cayendo y vemos al fondo el siguiente control de Rheme N.D. Aquí ya vamos los tres de nuevo juntos, pero en la bajada el italiano vuelve a tirar fuerte y voy tras él. Se nos hace de noche poco antes de llegar al control, pero por no parar bajamos si usar la frontal y nos jugamos algo más que los pies. El alemán se vuelve a quedar y llegamos al control donde comemos un poco. A partir de aquí el italiano se va quedando y nos vamos el alemán y yo, aunque sin mucha diferencia con respecto a Nico.


Comenzamos la subida al Col Entrelor (3.002m) ya entrada la noche. Abajo llovía un poco, pero a medida que subimos nos damos cuenta que el agua es nieve. No para de nevar durante toda la subida y la bajada se hace un tanto delicada. Han caído unos tres centímetros de nieve y la bajada por la senda de piedras se pone resbaladiza. Mientras bajamos vuelvo a ver a otro chico que sube con frontal (y que de nuevo se une a Nico y baja con él iluminándole el camino). En esta bajada me voy unos minutos, pero pasa un tiempo y no veo ninguna señal, por lo que espero al alemán y nos vamos juntos hasta Cogne (segundo campo de vida). Desde aquí no recuerdo casi nada, pues era de noche y el objetivo era llegar a Donnas. Recuerdo que la bajada a Donnas era bastante larga y por mucha pista, aunque, a veces, recortaban por sendas.


Llegamos a media tarde a Donnas Uli y yo. Aquí nos dicen que le llevamos casi cuatro horas al tercero, por lo que comemos bien y nos damos un pequeño masaje. Lo curioso es que al salir nos dicen que sólo le llevamos una hora y media al tercero. En aquél momento no paré a pensarlo, pero a medida que subíamos, Uli me comenta cómo es posible que en tan poco espacio nos recorten tanto tiempo, cuando hemos bajado a buen ritmo (¿????).


En este campo de vida estoy con un representante italiano de Salomon y le pregunto cómo es el terreno que nos queda, pues voy a cambiar de zapatillas y en función del terreno pondré unas u otras. Éste habla con otro chico que dice conocer bien la zona y me pregunta que modelos tengo. La Speed Cross y la Xa Pro 5. Me dice que él lo ha hecho con la Speed Cross y que va muy bien (bueno, cuando me lo encuentre alguna vez ya le diré yo cuatro cosas; totalmente no recomendables para este terreno; tuve que cambiarlas en el siguiente campo de vida, las Xa Pro 5 van de maravilla).


Aquí los cuadríceps ya empezaban a dar pinchazos, con lo que quedaba todavía…, pero el cuerpo humano es un misterio y en la siguiente subida me encuentro bastante bien. Después de hacer más de 150 km con Uli, se rompe la unión y me voy en solitario. El calor es sofocante saliendo de Donnas y peor todavía subiendo por una fuerte pendiente. Intento refrescarme en alguna fuente y en los arroyos, pero hay una cosa curiosa y es que el agua de estos lugares me sabe muy rara y casi no la puedo beber. Subiendo al refugio de Coda se echa de nuevo la noche. Este tramo se me hace largo, pues son continuas subidas y bajadas en las que algún momento se me hizo complicada la orientación. En una ocasión hice un círculo volviendo a pasar dos veces por el mismo sitio, aunque fue poco tiempo.


Todavía no había decidido dónde dormir, pues la primera noche no había parado nada y había pensado en dormir esta segunda. Todavía era pronto para dormir, así que decidí continuar. Después de subir al col Marmontana (2.348m) venía una fuerte y dura bajada. Había pensado dormir en el siguiente control, pero no estaba habilitado para dormir, por lo que tuve que seguir hasta el siguiente control en Niel. Eran las 3:45 de la mañana y llevaba 186 km. sin parar. Aquí me comentan que el segundo, el italiano Ulrich, viene a una hora. Me es igual, voy a intentar dormir un poco. No puedo dormir de lo que me duelen las piernas, los hombros y creo que todo lo demás, así que después de estar una hora tumbado sin poder dormir, me levanto y voy a comer algo. Me dicen que justamente acaba de pasar el italiano. Salgo enseguida y espero ver su frontal durante la noche, pero no veo nada. Después de llevar algo más de 15 minutos subiendo por una senda, aparece como un fantasma, una persona de entre las rocas y fuera del sendero. Parece que viene entrenando, con malla larga, chubasquero,…y le pregunto a ver si es de la carrera (en inglés y en francés), pero no habla estos idiomas y me responde en italiano algo que no entiendo muy bien. Así que le vuelvo a preguntar a ver si está entrenando y me dice que sí. Entonces sigo tranquilamente para arriba esperando ver la luz de Ulrich, pero sigo sin ver nada. Olvidé coger agua en el control y le pregunto a mi “compañero” si sabe donde hay agua, y me dice que cuando empecemos a bajar (es raro que no me haya ofrecido de la suya, cuando aquí todo el mundo estaba más que predispuesto a darte lo que sea). Está amaneciendo y hace un frío del carajo. Paro a ponerme los guantes y por primera vez mi “compañero” dice que continúa. Lo dejo ir, total está entrenando y sigo a mi ritmo, pensando que Ulrich debió pasar con más de una hora, ya que aquí, la gente de los controles era un desastre con los tiempos (sólo en eso, por lo demás chapeau por ellos). Así que llego a Loo, otro control y me dicen que acaba de pasar el primero hace cuatro minutos. Les digo que es imposible, ya que debería haberle visto. Y me repiten que sí, que acaba de pasar con una malla larga y un chubasquero; eh!!!!!!!!!!!!!!!!, me quedé perplejo, de piedra, flipando en colores. No sabía que pensar, pero de lo que no cabía duda era que tenía que seguir.


Ya había amanecido y en poco tiempo llegué al quinto campo de vida, Gressoney S.J. (km. 200). Paro a comer y salgo enseguida. El estómago lo noto pesado, pero a seguir. Me acompaña por una pista un coche de la organización y le pregunto cuánto tiempo lleva el primero y me dicen que el primero soy yo. Joer, vaya cacao, no entiendo nada. Hasta que me dicen que Ulrich se quedó a dormir en Gressoney. Pues nada, a subir por otra más de las jodidas y duras sendas de este recorrido.


Durante el día el calor es agobiante y peor todavía subiendo. Se hace muy dura esta subida, pasamos por dos refugios, donde paro a comer algo, pero el estómago cada vez me admite menos comida. En estas paradas he perdido más tiempo, pero necesito algo más de energía para afrontar la dura subida al collado de Pinter (2.776m). Aquí el calor ha hecho daño. Voy subiendo despacio y veo al italiano detrás. Llegué arriba primero, pero paré a comer una barrita y nos unimos en la bajada. A la senda por la que bajábamos también se podía acceder por pista, y en algunos tramos había coches donde salía gente para pasarle comida, geles,…. al italiano. Yo vi que llevaba una riñonera y le pregunté a ver si llevaba todo el material obligatorio en ella, pero no entendí bien la contestación. Llegamos juntos al siguiente campo de vida en Cretaz (km236) y él no para a comer??? Pero sale con una mochila como la mía???
Este sector de la carrera es más “corrible” una vez subes al refugio de Barmasse. Aquí se me echa de nuevo la noche encima. El inconveniente es que estamos casi siempre por encima de los 2.000m y la senda es estrecha y con tramos bastante técnicos y, además, de noche y con las fuerzas ya al límite. Por si fuera poco, las subidas y las bajadas, aunque no son tan largas como hasta entonces, son bastante más cortas, pero muy duras. El italiano me saca unos 40 minutos, pero voy bien y creo que puedo recuperarlos. El sueño empieza a apoderarse de mí y empiezo a tener palpitaciones. Tengo que desabrochar la parte frontal del camelback, para poder sentir que respiro. En algún momento siento que voy subiendo con los ojos cerrados. Siento la respiración. Llega un momento en el que necesito beber algo, pues no he podido comer nada. Por primera vez me siento en una piedra para parar a beber y…………………me quedo dormido encima de ella. Por suerte, al estar a tanta altura, el frío apareció enseguida y me desperté sobresaltado, jurando que no lo volvería a hacer y que tenía que tirar para arriba sin parar hasta llegar al siguiente control y dormir un poco.


Así llegué al refugio de Cuney sobre la una de la madrugada. Aquí intenté dormir algo más de una hora, pero fue imposible. A los 55 minutos ya estaba en pie, pues tampoco podía dormir nada de los dolores que tenía. Seguí subiendo hasta llegar al Bivac de Clairmont (2.705m). Intenté comer algo, pero lo vomitaba, así que salí de nuevo y aquí empezó mi calvario.


La rodilla se negaba a seguir. Me dolía mucho cuando estaba terminando de subir el último collado antes de empezar la larga e interminable bajada a Closé. Pensé que en la bajada me molestaría menos y en la primera parte, que era de piedra suelta y muy pendiente, bajé como un obús, pero cuando desapareció el pedrero y comenzó la senda, también empezó el infierno. Mi rodilla dijo basta. El dolor era insoportable. Intentaba apoyarme en los bastones, pero ni así. NO podía levantar la pierna ni cinco centímetros del suelo. Y quedaba una eternidad hasta el control de Closé. Y de noche. En este momento se me vino el cielo encima. Mi ilusión era acabar y pensé que aquí se había terminado todo. Bajé arrastrando, literalmente, la pierna. Lo que era para bajar en 40 minutos, tardé más de dos horas sufriendo lo que no está escrito en los libros de tortura. Pensé, ya no sólo en mi, sino en la gente que había puesto muchas esperanzas en mí (amigos, familia, fisio, medios,…), todo al traste. Llego a Closé cuando acababa de amanecer. Cuando me vieron llegar a Closé, tuvieron que agarrarme (se adjunta foto).


Tuve la enorme suerte que en este control había puesto sanitario. Me tumbaron enseguida en la camilla y empezaron a hacerme las clásicas preguntas de dónde me duele, cómo había sido,… Me dieron un masaje en las piernas, después un analgésico (creo que feldene, pues tuve que ponerlo debajo de la lengua). Seguían dándome masajes e intentaron que comiera algo, pero ahora tenía otro problema. No distinguía los sabores. Había perdido el gusto. Todo me sabía igual y me picaba la lengua.


Después de casi dos horas intenté ponerme de pie, pero el dolor seguía sin dejarme mover la pierna. Me dieron otro analgésico y dijeron que éste era más fuerte. No tengo ni idea de qué era; lo único que sé es que era una especie de palillo que terminaba en forma de bola y tenía que chuparlo. De vez en cuando me lo sacaban de la boca y comentaban que tenía que seguir un poco más. No tengo ni la más remota idea que diablos veían en el dichoso palillo. Después de otras casi dos horas me volví a levantar; si al menos hubiese podido dormir algo, pero nada de nada. El dolor ha disminuido pero sigue ahí. Hago intentos por correr, pero lo veo difícil. Me aconsejan que no salga, pero hay una enfermera que me dice que si el dolor sigue puedo parar en el siguiente control (quiero agradecer enormemente el maravilloso trato de esta enfermera de la que desconozco su nombre).


Finalmente salgo andando, pero como es cuesta arriba y tampoco se puede correr no tengo problemas. Por causas que todavía desconozco, el dolor desaparece bastante (quizás los analgésicos…). Ahora, incluso puedo correr y con menos dolores musculares, sólo la molestia de la rodilla pero ya he perdido casi 6 horas y el francés Guillaume se acercó bastante a mí.


Me voy encontrando mejor e incluso me permito el lujo de correr rápido a estas alturas de la prueba. También es cierto que el terreno favorece, pues es una pista de hierba casi llana. Así llego a la sexta base de vida en Rey. No recuerdo exactamente la hora, pero sería a primeras horas de la tarde. Intenté comer algo, pero me era imposible. En cuanto salía, vomitaba todo, por lo que tenía que suplir la ausencia de comida con geles y bebidas. A pesar de todo, llegué muy cómodo a Saint-Rhemy. Desde aquí comenzaba la última subida dura hacia el collado de Malatra (2.925m).


Cuando empezaba la subida debió pasarse los efectos de los analgésicos y rodilla comenzó a doler otra vez bastante. Además empezó a anochecer y pensé que si la cosa seguía a mayores no podría llegar, con lo poco que me quedaba. Esta subida se me hizo muy dura. Volvieron a aparecer las palpitaciones y la respiración era agitada. No tenía ganas ni de comer, ni de beber, sólo seguir, seguir y seguir. Es una autentica batalla mental tomar la decisión de continuar hora tras hora. Me está costando "media vida" esta experiencia..., y si al menos pudiera disfrutarla.


Lo bueno de todo esto fue que la bajada del collado de Malatra se me hizo muy cómoda y pude correr a buen ritmo (todo lo que mi rodilla y mis cuádriceps me permitían) hasta llegar al refugio de Bonatti. Aquí no paré ni cinco minutos. Quería acabar cuanto antes y que no se enfriara la rodilla para que el dolor no fuera a mayores. El tramo desde el refugio de Bonatti al refugio de Bertone se me hizo interminable, a pesar de ser un trayecto muy cómodo, con una buena senda casi llana con algunos repechos. Además ya empiezas a ver las luces de las ciudades al fondo. Sobre las 23:30 llegaría al refugio de Bertone. Desde aquí ya se ve Courmayer, pero quedaba la dura y pedregosa bajada hacia la ciudad. Por si fuera poco había empezado a llover y me decían que el francés estaba a 30 minutos, por lo que tuve jugarme un poco los pies bajando.


A las 00:40 minutos de la madrugada del miércoles se acababa el sufrimiento y entrabas en la gloria. 86 horas corriendo, prácticamente sin dormir. Acabar aquí es un triunfo, hagas lo que hagas, emplees el tiempo que emplees, esto es agónico, pero la recompensa, la satisfacción final no tiene precio.



RESUMEN



Durante estos días he pensado sino salí demasiado rápido. Quizás arriesgué demasiado, y cometí un error, pero no hay errores, sólo lecciones. El crecimiento es un proceso de prueba y error: es una experimentación. Los experimentos fallidos forman parte del proceso en igual medida que el experimento que funcione bien.
El dolor es un gran maestro. Los únicos límites son aquellos que tú mismo te pones. Cuando te atreves a salir de tu círculo de comodidad y explorar lo desconocido, empiezas a liberar tu verdadero potencial humano. Cuando se fuerzan los límites, estás abriendo reservas físicas y mentales que ni siquiera imaginabas tener. Lo único que se interpone entre la gente y sus sueños es el miedo al fracaso. Sin embargo, el fracaso es esencial para triunfar. El fracaso nos pone a prueba y nos permite crecer. Cada flecha que da en la diana es el resultado de cien flechas erradas. Y triunfar no significa llegar el primero. En este caso significa sólo llegar.
He tenido muchos daños colaterales: los ya clásicos de uñas negras, tendinitis en la rodilla, pérdida del sabor durante dos días, palpitaciones, sangre por la nariz y alteración del sueño. Pero al final siempre merece la pena. La expresión que más he oído estos días es que estamos locos, como cabras, que nos falla algo,…pero escuchar eso ahora mismo es sinónimo de cualquier piropo. Me suena bien!!!
Quiero hacer una mención especial al grupo de españoles que fuimos y que cuando daba por perdida mi maleta estaban dispuestos a ayudarme en lo que necesitase. Y ánimo para los que tuvieron que retirarse.
Felicitar a la organización por lo bien que lo hicieron y especialmente a los voluntarios y gentes de los pueblos que nos trataron de una manera increíble.