16 jun. 2011

CANFRANC, UNA CARRERA DE ALTA MONTAÑA



El sábado 11 de junio se celebró la V edición de la maratón de montaña de Canfranc. Durísimo maratón de montaña de 42 km y 9000m de desnivel acumulado. La carrera se realiza en un ambiente inigualable. Ascendiendo a los altos picos de La Moleta, La Raca, La Tuca Blanca y el collado de Estriviellas pasando por los Ibones de Iserias y el de Tortiellas.

El reto es único, pues no deja de ser el Maratón más cañero del calendario nacional..
La salida y la meta están en la localidad de Canfranc (Estación). El día amaneció despejado, aunque un poco fresco, pero ideal para correr. Se dio la salida a las 8 de la mañana y a partir del primer kilómetro comienza una subida brutal de 1.500m de desnivel positivo en poco más de cinco kilómetros al pico de La Moleta (2.572m), con un tramo final bastante técnico.
A la cumbre llegó primero Samuel, seguido de Jordi(Gaiteru) y después yo. Desde la cumbre había que volver a bajar por el mismo tramo técnico, aunque, una vez bajado ese tramo técnico nos desviaban a la derecha para coger una senda espectacular y zigzagueante hasta el fondo del valle, donde estaba el primer control-avituallamiento.
Poco después de ese desvío ya había cogido a Gaiteru y a Samuel y me puse en cabeza. Desde el fondo del valle teníamos que seguir una senda en ligero ascenso durante aproximadamente un kilómetro para comenzar de nuevo otro vía crucis, la subida a La Raca (2.278m) con 1.200m de desnivel positivo. Una subida a través de un precioso bosque que te lleva a las antenas de la cumbre.



Desde aquí se baja por las pistas de la estación de esquí de Cerler durante un tramo, hasta que te meten por una zona totalmente agreste, hasta que llegas hasta Somport, donde está el segundo control-avituallamiento. Pasado este control se continua por un pequeño bosque con una ligera subida que te lleva a la estación de esquí de Candanchú.
Desde la estación hay que subir por una pista de piedras de esquí con un desnivel de casi 500m que nos lleva a la Tuca Blanca (2.323m). Por aquí bajamos por otra pista que nos lleva a otra parte de la estación donde hay que cruzar el ibón de Iserias y está el tercer control-avituallamiento.
Ahora hay una ligera bajada por una senda, al principio un poco pedregosa y después por un campo de hierba hasta el ibón de Tortiellas que también hay que cruzar para comenzar la última, muy técnica y pedregosa subida hasta el collado de Estriviellas (2.048m) dónde está el último control.
Desde aquí ya vemos al fondo de nuevo Canfranc, pero es muy engañoso. La bajada se hace interminable. Son diez kilómetros de un zigzagueo constante que parece que no acaban nunca. La cantidad de zetas que haces en esta bajada son cientos. Y después de 5 horas y 23 minutos llego a meta (bajando el record de la prueba en dos minutos). En segundo lugar entra Jon Bikendi, un joven corredor de la federación vasca a unos cinco minutos y tercero Samuel Sánchez de la federación aragonesa, a unos quince minutos.



La carrera, el ambiente, el pueblo, la gente, la organización es para quitarse el sombrero. Desde luego, si alguien quiere hacer hoy en día una maratón en España, POR MONTAÑA, esta es su prueba.

6 jun. 2011

EL ANILLO DEL VINDIO O EL ANILLO DE PICOS


Hace unos años, mi amigo Cristino me propuso una idea de esas que me resultan atractivas: unir todos los refugios de Picos a pie, o en mi caso y cuando pueda, corriendo. Lo intenté hace unos 6 años (no lo recuerdo exactamente), pero un accidente ocurrido en una sima de un espeleólogo a la altura del refugio de Cabrones no me dejó continuar del tirón y tuve que hacer noche y continuar al día siguiente. En aquella ocasión la distancia fue de unos 100km y unos 7.000m de desnivel positivo en unas 21 horas, pero no pasé por el refugio de Cabaña Verónica ni el de Vegabaño.
Pero la idea no desapareció y surgió la posibilidad de hacerlo este fin de semana (3-4/ Junio) con mi amigo Pablo Criado de Santander. A pesar de tener los dos el cuerpo todavía en fase de recuperación de una prueba reciente (él por el Soplao y yo en Australia), no lo pensamos dos veces y nos decidimos a hacerlo. Y esta es la historia:
Quedamos en Posada de Valdeón el viernes día 3 a las 16:00. Después de revisar el material que llevaríamos y la comida (justita, pero es que no cabe mucho más en un camel si además llevas una ropa de recambio, barras energéticas, geles,…), salimos de Posada a las 16:20h de la tarde. Buen tiempo, aunque con alguna nube. Y esta fue la ruta:



1- Posada de Valdeón(939m)-Cordiñanes-Refugio de Collado Jermoso (2.072m). Hasta aquí tardamos casi dos horas. Tampoco íbamos a hacer una competición, pero tampoco de paseo. Estuvimos unos 15 minutos charlando con Pablo, el guarda del refugio (que lo está dejando de película, vais a disfrutarlo un montón este verano).

2- Collado Jermoso-Las Colladinas-Tiros de Casares(2.374m)-Refugio de Cabaña Verónica (2.325m). Desde Jermoso hasta Cabaña Verónica empleamos una hora y veinte minutos. Eran casi las ocho de la tarde. Después de las Colladinas subimos por encima del Llagu Cimeru, que aunque tenía varios neveros se podían pasar sin problemas. Lo mismo que la bajada desde los Tiros de Casares, mucha nieve, pero que facilitaba la bajada bastante, pues estaba húmeda, pero lo justo para que no te hundieses. En Verónica también paramos unos 15 minutos de charla con el guarda.

3- Cabaña Verónica-La Vueltona-Refugio de Aliva (1.666m).
Casi 45 minutos tardamos en llegar aquí desde Verónica. También tuvimos que atravesar algunos neveros, pero es, probablemente, el recorrido más asequible entre dos refugios. El refugio estaba cerrado y paramos a “cenar” de lo que traíamos, yo, concretamente un minibocadillo de jamón y queso, unos orejones y un poco de líquido hipercalórico y a seguir.

4- Aliva-Vegas de Sotres-Canal de Jidiellu-Collado Valdominguero(2.215m)-Refugio de Andara(1.789m). En el refugio no había nadie. Este tramo ya es más largo y duro, sobretodo la subida de Jidiellu. Llegamos a Andara a las 12 de la noche y tardamos desde Aliva unas 3 horas y 45 minutos. La bajada desde Aliva hasta las Vegas de Sotres es por pista por lo que se hace cómodo (creo que tardamos media hora). Pero la subida de Jidiellu es letal. Además se nos hizo de noche a algo más de media subida, más o menos cuando se cruza la canal hacia la izquierda. En el tramo final hay que hacer una pequeña trepada (fácil, en la Travesera ponen cuerda fija para subir). En la bajada del Collado de Valdominguero nos volvimos a encontrar con algún nevero, pero se nota que hay mucha menos nieve que el año pasado.

5- Refugio de Andara-Fuente Soles-Sotres-Pandébano-Refugio de la Terenosa-Refugio de Urriellu (1.953m). Este trayecto nos llevó algo más de tres horas. Aquí ya empezamos a tener algún “despiste” pues no cogimos bien la senda de Fuente Soles (por donde iba la antigua Travesera, sino que subimos directamente por el fondo, aunque apenas puede suponer cinco minutos. Pero también tuvimos otro en la bajada a Sotres, y es que de noche las cosas se ven de otra manera, pero tampoco nos supuso apenas otros cinco minutos. Llegamos al pueblo de Sotres a la una menos cinco de la madrugada y estaba todo cerrado, bueno, justo a tiempo llegamos que un señor (creo que del mesón Peña Castil) nos dejó que nos tomáramos una coca-cola, eso sí, en la calle, pues tenía cerrado. Seguimos y cuando subíamos hacia el refugio de la Terenosa vimos luces y pensamos que estaba abierto, pero no, eran dos montañeros que iban a vivaquear fuera, pues también estaba el refugio cerrado. Continuamos subiendo (joer, que larga se nos hizo la primera parte de la subida, esa diagonal no acababa nunca) y llegamos al refugio de Urriellu a las tres y media de la mañana, que también estaba cerrado (en la puerta ponía por obras). Unos frutos secos, barrita, beber en la fuente y a continuar, que la noche es larga y por suerte muy buena, apenas frío. Pablo que es más chicarrón va en manga corta.

6- Refugio de Urriellu-Brecha de los Cazadores(2.295m)-Horcada Arenera (2.283m)-Refugio de Cabrones (2.035m). Aunque este tramo es corto, pero bastante montañero, nos dio algún quebradero de cabeza y nos hizo emplear casi dos horas en llegar a Cabrones. Desde la Brecha de los Cazadores hasta la Hda Arenera hay bastante nieve que oculta la senda, por lo que de noche, que sólo ves lo que ilumina tu frontal, hubo un momento que nos despistamos y no se por donde subimos, pero enseguida nos dimos cuenta que no era por ahí. Vuelta a bajar a buscar la senda hasta que dimos con la ruta adecuada de nuevo. Luego la bajada desde la Hda Arenera, que también tiene bastante nieve, también nos hizo parar algún momento porque veíamos huellas en la nieve que no se dirigían por donde yo creía que debíamos ir y que por suerte no seguimos y así nos plantamos en el refugio a las cinco y media de la mañana (tuvimos tentaciones de despertar a Sergio, pero había gente durmiendo en el refugio).

7- Refugio de Cabrones-Cuetos del Trave-Canal de Amuesa-Bulnes-Poncebos (218m)-Ruta del Cares-Canal de Trea-Refugio de Ario(1.630m). Decidimos esta ruta por si en un futuro alguien se anima a hacer esto ya que tiene más opciones de alojamiento y avituallamiento en los pueblos de Bulnes y Poncebos. La otra opción hubiera sido desde los cuetos del Trave ir al Collado de Cerredo-Canal de Piedra Bellida-Canal de Pando Culiembro-Ruta del Cares y seguir la ruta hasta coger la canal de Trea. Después de los minutos de avituallamiento en el refugio de Cabrones comenzamos la técnica bajada del Trave hacia Bulnes. Antes de llegar a la canal de Amuesa ya había amanecido por lo que guardamos nuestra frontal. Tardamos en llegar a Poncebos aproximadamente una hora y cuarenta minutos. Aquí paramos a desayunar y, otra vez, un minibocadillo de jamón y queso, frutos secos y bebida hipercalórica. Continuamos por la ruta del Cares hasta llegar al puente Bolín y comenzar a subir desde aquí por la espectacular canal de Trea. Paramos en la fuente el Peyu a coger agua y continuar subiendo. Pero la subida no iba a ser como nosotros esperamos. A mi amigo Pablo le dio a una enorme pájara poco antes de llegar al Huerto del Rey. Tuvimos que parar, sentarnos a la sombra de un árbol y que intentara recuperar bebiendo y comiendo algo. Después de un rato intentamos seguir subiendo poco a poco. Ahora el ritmo ya no era tan alegre como antes, pero podíamos continuar con la ruta. Ante esta perspectiva decidimos parar a comer algo en el refugio de Ario al que llegamos, creo recordar, sobre las once y media de la mañana. Esta fue la etapa más larga, pues debimos de tardar unas 6 horas en unir el refugio de Cabrones con el refugio de Ario, pero eso es lo que tiene este tipo de actividades; en cualquier momento te puede surgir cualquier contratiempo que te cambie los planes y hay que estar preparado para ello. Aquí comimos un plato de macarrones, un bote de piña y una coca-cola.

8- Refugio de Ario-Lagos de Covadonga-Refugio de Vegarredonda(1.410m). En alguna ocasión yo he unido estos dos refugios por la ruta más corta, sin ir a los Lagos y yendo por Llampa Buena, pero es una zona caótica, sin senda y sin marcas, por eso decidimos ir por los Lagos. La senda que va a los Lagos desde Ario es buena para ir a buen ritmo, pero la recuperación todavía no era total y, aunque íbamos ligeros, empleamos algo más de tiempo del previsto. En Pan de Carmen unos amigos nos habían dejado colgado del retrovisor del coche una bolsa con sándwiches, plátanos y coca-colas, algo que nos vino de maravilla. Por aquí la ruta estaba bastante transitada y llegamos al refugio de Vegarredonda sobre las tres y media de la tarde. Aquí también paramos, pero ahora sólo a beber y comprar otra bebida que no fuera agua para el camino.



9- Refugio de Vegarredonda-Collado la Fragua-Jou Santu-La Forcadona(2.302m)-Vega Huerta-Canal del Perro-Collado El Frade-Refugio de Vegavaño(1.320m). (Aquí también cabe la opción de hacerla por Fuente Prieta). Cuando salimos de Vegarredonda y miramos hacia arriba, vimos que el tiempo se complicaba un poco. A medida que íbamos subiendo se echó la niebla encima e incluso nos llovió un poco, lo que nos obligó a poner el chubasquero, aunque por suerte, no fue por mucho tiempo. Pero la niebla seguía. A partir del Jou de los Asturianos ya nos encontramos nieve. Pero la subida desde el Jou Santu a la Forcadona estaba espectacular. Bajamos a la fuente Las Balas y desde aquí estaba casi todo cubierto por nieve, pero mucha nieve. Es probable que a la altura de la Forcadona haya más de dos metros de nieve de espesor, o quizás más. Temíamos que la cara sur de la Forcadona tuviese nieve algo más dura, pues esta bajada es muy estrecha y con mucha pendiente y podría estar algo complicada, pero no fue así, había nieve en la parte baja, y se podía bajar sin problemas. Llegamos a Vega Huerta, donde hicimos otro avituallamiento. Lo bueno es que la niebla aquí ya había desaparecido, al igual que la nieve. Y así continuamos por el Camino del Burro hasta llegar al bosque que nos llevaría al refugio de Vegavaño donde eran ya casi las ocho de la tarde. Lo cierto es que desde la Forcadona a Vegavaño empleamos una hora y cincuenta minutos por lo que recuperamos algo de tiempo, y es que cuesta abajo también se va mejor. En Vegavaño estuvimos con Julián, el guarda, hablando un rato y con un grupo de gente que se encontraba allí para afrontar ya el último tramo de nuestra ruta.



10- Refugio de Vegabaño-Collado el Escobaloso(1.547m)-Caldevilla-Posada de Valdeón(939m). La subida del refugio de Vegabaño al Cdo el Escobaloso va por un precioso bosque y por una senda no muy bien definida en algunos tramos y con bastante agua, sobretodo, al principio. En cuarenta y cinco minutos estábamos en el Cdo. Escobaloso y comenzamos la bajada final, también por otra senda increíblemente bonita por el bosque hasta salir a la ya, no tan preciosa pista, pista que se hace interminable y que nos llevará al pueblo de Caldevilla. Una hora y cinco minutos empleamos en la bajada. Y por fin llegamos a Posada de Valdeón a las diez y cinco de la tarde-noche.

Habíamos previsto hacer la ruta en unas 28 horas y al final empleamos 29 horas y 45 minutos en total, paradas incluidas. Tampoco nos lo planteamos en plan competición, sino como un reto personal con el objetivo de hacerlo y acabar, pero de un tirón. Es bastante posible hacerla en 24 horas e incluso menos si se hace en sentido inverso al que hicimos nosotros y se estudia el lugar idóneo desde donde empezar. La distancia recorrida sería aproximadamente de unos 112 kilómetros y el desnivel positivo de unos 9.000 metros. Todo esto a ojo, pues no llevamos GPS.
Cabe destacar la amabilidad, la buena disposición con que nos trataron los/las guardas de los refugios. Queremos agradecerles esa atención. Comentar que esta ruta es más asequible, fácil si se hace sólo de día. El hacerla de un tirón implica una noche y, empieces por donde empieces, te vas a encontrar por la noche tramos que no son fáciles de seguir porque no habrá una senda clara y tendrás que guiarte por los jitos, si los hay o en algunas ocasiones por la pintura, pero verla de noche no es tan fácil, sobre todo si es verde. De todos modos, animo a toda la gente que quiera hacer esto, bien de un tirón, bien en varias etapas, a que disfrute de estos parajes espectaculares, con contrastes de bosques de hayas, praderías, roca y nieve, si bien es cierto, que la noche en Picos es fascinante, tranquila y para soñar, para soñar con volver a hacerlo de nuevo.

24 may. 2011

THE TRACK OUTBACK RACE- AUSTRALIA 10-18 MAYO 2011




Viernes 6:

León-Madrid. Madrid-Londres. Reunión con los otros dos españoles (Xesc y Ana) y con los franceses
Sábado 7:
Londres-Singapur (reunión con los alemanes). Singapur-Darwin
Domingo 8:
Darwin-Alice Springs. Y empieza la fiesta. Llegamos todos los europeos juntos. Llegamos al control de aduanas. Habíamos hablado con la organización respecto al problema que hay en Australia para introducir comida, incluida la liofilizada, pero nos comentaron que no habría problema, aunque el pasado año no nos dejaron meter nada. Pero, en cambio, este año sí que nos dejaron a todos, bueno a todos menos a uno, adivináis a quien….pues sí, me tocó a mí. Me tocó la borde de turno, mirándome sobre a sobre, viendo las cantidades que había en cada sobre, si sobrepasaban lo permitido,….coño, pero si los demás llevan lo mismo y han pasado, por qué yo no puedo? Pues nada, ella a lo suyo. Y al final me quitó parte de la comida. No fue mucha, pero empezamos bien.
En Alice Springs dispusimos de dos horas para hacer cualquier compra extra, lo que necesitáramos, pues el quinto día de carrera, la organización había nos permitía hacer uso de material y comida nueva, que nos llevarían en una mochila. El problema lo tuvieron cinco corredores a quienes no les llegó el equipaje (que por suerte recuperaron al día siguiente). Después nos trasladan al campamento donde están montadas las tiendas y aquí estaremos dos noches. Las tiendas son pequeñas y sólo caben dos personas. A mí me acompaña Xesc (vaya tío más grande que es…). En la tienda de al lado está Ana con el coreano Jesse Jo (otras dos personas excepcionales). Durante el día hace bastante calor y la peor pesadilla son las moscas, son insoportables. Durante la noche, quienes nos invaden son los ratones, cientos de ellos, intentando entrar en la tienda, royéndola,…y algunos lo conseguían.
En la tienda organizamos todo lo que tenemos que llevar en esta carrera, la comida, la ropa, el material obligatorio,... El año pasado pasé bastante calor en Australia y este año he traído ropa y saco más ligero. Primer error. Pues durante la noche hace frío y tuve que usar un polar ligero para dormir.
Lunes 9:
Hoy toca revisión de material y control médico. Briefing explicando de lo que nos espera: 590 Km en autosuficiencia en 9 etapas. Supuestamente salimos de Alice Springs y terminaremos en Ayers Rock. Algo, que como veremos más adelante, tuvo varios cambios significativos, motivados por diversas causas.
Martes 10:
1ª Etapa: 30 km técnicos por un parque nacional. 2 Puntos de Control. Supuestamente transcurre por una senda del propio parque con indicadores azules cada cierto tiempo. Salimos a las 8 de la mañana. Enseguida nos ponemos en cabeza Christophe le Saux y yo. El terreno es muy entretenido, con mucha piedra, un secarral. En las partes más técnicas me voy, pero en el terreno más llano el francés me alcanza. Así hasta el primer Control, donde me voy un poco más, ya que hay subidas duras y el terreno es pedregoso. Así hasta que llego a la cresta y sigo por la senda bien trazada. Continúo por toda la cresta hasta que…la senda se acaba!!! Y ahora por dónde voy? Sigue un cresterío un poco expuesto, pero no veo a nadie detrás, así que doy la vuelta, pues me da que me he equivocado. Pero veo venir a lo lejos a otro corredor, por lo que entonces pensé que si que iba bien y volví a dar la vuelta de nuevo. Y otra vez en la cresta miro y no veo a nadie. Uuuff, esto ya me está cabreando. Otra vez la vuelta. Ahora veo a dos corredores, pero les veo que giran a la izquierda…??? Me dirijo hacia allí y veo que a la altura de un árbol hay otra senda que gira a la izquierda, pero que yo no ví y que tampoco estaba indicado el desvío. De hecho, aquí se perdió más gente (en esta etapa casi la mitad de los corredores). Ahora a intentar recuperar puestos y no perder más tiempo (ya había perdido más de hora y media). Al final conseguí llegar cuarto a meta a una hora y quince minutos del primero, pero agotado y tocado.
Miércoles 11:
2ª Etapa: 40 km también técnicos y continúa por el parque nacional. 3 Puntos de Control. Hoy la organización nos da casi dos litros de agua más para llevar, pues no pueden llevar agua al primer control, debido a lo inaccesible del lugar. A cambio nos llevan dos kilos de nuestra mochila hasta la meta. Salida de nuevo a las 8:00 de la mañana. Después del cabreo de ayer y, a pesar del sobreesfuerzo, mi intención era intentar recuperar tiempo, así que casi se repite lo mismo de ayer. El francés y yo en cabeza desde la salida. Este terreno me gusta para correr. Las subidas no son muy largas, pero sí técnicas, lo mismo que las bajadas o cuando hay que correr por el río. Al llegar al primer Control ya me había adelantado, pero no encontraba las marcas para seguir y el terreno era caótico (aquí hoy se perdió bastante gente). Llega el francés y buscamos las marcas, teniendo que usar el Road Book, hasta que conseguimos ver una en el fondo del río, por donde transcurre la ruta del Parque Nacional. Por el río me vuelvo a ir, esta vez algo más, ya que es un terreno inestable y pedregoso. La ruta sale del río por una senda que sube serpenteante hasta una cresta, luego vuelve a bajar al río y otra vez a subir. Así hasta que en una de las veces en que la senda se vuelve a meter en el río no veo ninguna marca. Veo otra senda a la derecha con marcas naranjas, pero ese color no debemos seguirlo. Sigo por el río pero no veo marcas, así que doy la vuelta y no queriendo que me vuelva a pasar lo de ayer vuelvo hacia la última marca en el río y después de 15 minutos llega el francés. Juntos buscamos la marca a seguir y después de un rato vemos en la otra orilla del río otra marca (nada fácil de ver). Total que estábamos sólo a menos de un kilómetro del siguiente Control y sólo nos quedaban 12 más para llegar a meta, kilómetros nada técnicos, por lo que llegamos juntos en unas cuatro horas. Y mi cabreo en aumento. En esta etapa se perdió todo el mundo, ya que el marcaje no era nada bueno y difícil de seguir, por lo que mucha gente no llegó a tiempo y hubo varios abandonos.
Jueves 12:
3ª Etapa: 60 km por río y pista. 3 Puntos de Control. Debido a la debacle de ayer hoy han recortado la etapa a 41 km. Los españoles vamos muy bien. Yo he recuperado el 2º puesto, Xesc va 4º y Ana es 1ª en chicas. Esta etapa transcurre, en una primera parte, por el cauce de un río que hay que cruzar varias veces, pero es llana. Pasamos el primer Control y poco más de un kilómetro después nos encontramos con un vehículo de la organización que nos dice que es el 2º Control. Cómo????, si acabamos de pasar el primero hace 10 minutos!!!. Pues nada, que nos dan otra botella de agua a mayores ya que tenemos 27 km hasta el siguiente Control y sin más agua, con el calor que hace. Conseguimos llegar al último Control y a partir de aquí los últimos 12 km son un infierno por una pista típica australiana, ancha, pedregosa, polvorienta y picando hacia arriba. Faltando quinientos metros para llegar a meta se me cae una botella, ocasión que aprovecha el francés para sacarme 30 segundos en meta.
Viernes 13:
4ª Etapa: 60 km, que serían cincuenta y pocos. A partir de aquí entramos en la monotonía. Pistas y caminos, caminos y pistas de tierra, arena y piedra, completamente llanos, con viento y con un paisaje repetitivo, seco y desolador. Lo único bonito de esta etapa fue donde estaba la meta, en una especie de playa de río. Volvimos a llegar juntos el francés y yo, ya que éste rueda bien en terreno llano.
Sábado 14:
5ª Etapa: 60 km, que también creo que fueron menos. Esta etapa aparentaba ser un calco de la de ayer. De hecho, orográfica y meteorológicamente casi no hubo diferencias. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. (ahora lo veo con sentido del humor, pero, os juro, que en aquél momento, maldita la gracia que me hizo, y lo que me hizo sufrir a lo largo de los días siguientes, hasta el punto de pensar que tenía que abandonar). Llego al primer Control y, algo me sienta mal, pero realmente mal. Lo noto enseguida. Mi estómago se convierte en una hormigonera. Y cuando vas corriendo, algún esfuerzo imprevisto hace que ocurran situaciones, ahora cómicas, pero en ese momento trágicas. Y mi pantalón “cambia de color” de forma rápida e inesperada. Pero me es igual, no paro. Pero es que quien manda ahora es mi estómago y en esta ocasión o paro o provoco una catástrofe ambiental. Parada técnica. Aún así consigo alcanzar al francés. Pero el estómago sigue dando órdenes, pero ahora no puedo parar, queda poco para llegar a meta y después de un calvario consigo llegar a cinco segundos del francés. Pero la diarrea y el dolor de estómago es brutal. No me entra la comida, no me apetece comer. Estoy deshidratado, sin fuerzas y tumbado en la colchoneta. El médico y la enfermera me dan unas pastillas para el dolor y para la diarrea. También están pendientes de que beba agua con suero oral. Pero no veo yo que esto tenga mucho efecto y como esto no cambie tengo la impresión de que mañana no podré salir y tendré que abandonar. Y os juro que la cosa no tiene buena pinta con el paso del tiempo. Lo único que tengo a favor es que la etapa de mañana, que en un principio era de 60 km, la han acortado (en un principio suspendido) a 18 km, debido a la debacle de la segunda etapa y a que había gente que llegaba demasiado tarde y no tenían tiempo de recuperar. Pero yo no tengo ni idea de lo que pasará mañana. La decisión de poder correr o no tiene que esperar hasta ver como amanezca.
Hoy hemos podido tener comida nueva(aunque a mí de nada me vale, pues no puedo comer) y me he cambiado las zapatillas. Hasta ahora he corrido con las Lab y como de en adelante es todo pistas y caminos correré con las CrossMax (benditas zapatillas, que acierto)
Domingo 15:
6ª Etapa: 18 km (prevista de 60). Completamente llanos por pista de polvo, tierra y piedra. No me encuentro muy bien y estoy algo debilitado, por lo que no sé que podré hacer hoy. Aunque la situación ha mejorado un poco respecto ayer, pero no mucho. Aún así me presentaré en la salida y que sea la carrera la que me ponga en mi sitio, la que me diga las fuerzas de las que dispongo y del ritmo que pueda seguir. Son las 11:30 de la mañana. Dan la salida. El francés y Andrews, el australiano que va tercero, salen fuertes. No puedo seguir su ritmo, pero intento que no se vayan mucho. El estómago empieza a hacer de las suyas. Pero consigo apretar y a mitad de carrera alcanzo al australiano. El francés va doscientos metros por delante solamente. Pero voy muerto. Tengo que aguantar o reventar. El australiano da tirones, pero no consigue irse y así llegamos a meta, casi los tres juntos. Pero no puedo más. Me tumban en un vehículo porque me duele todo. Llega el médico y…tómate más pastillas (algunas las tiro). Nadie da nada por mí (hasta yo mismo lo veo negro). Me ven como a un cadáver (Ana, que me vió como acabé en el TordesGeants, me comenta que estoy mucho peor que allí,…que alegría!!!). Pero ahora quiero terminar. Como a la fuerza, sin ganas, para intentar recuperar algo de energía.
Lunes 16:
7ª Etapa: 63 km. Completamente llana por pistas y caminos de arena y piedra. Hoy la salida es una hora antes, a las 7:00 de la mañana. Parece que he recuperado algo y me encuentro mejor, pero tampoco estoy para tirar cohetes. El francés ha puesto un ritmo alto y voy a gancho, mis pulmones van a estallar y tengo que apretar alguna vez que otra el estómago, pero no consigue irse. Aunque he estado a punto de parar y bajar el ritmo en varias ocasiones ya que iba al límite y este terreno no me hacía ninguna gracia. Todavía no sé cómo pude aguantarle hasta el último kilómetro donde se me fue cien metros, pero conseguí llegar, fundido, roto y en el día, para mí, más duro y sufrido de todos los que había hecho. Pensé, que si mañana se repetía la misma historia, no tendría ninguna opción, vamos, que ni me plantearía el seguirle ni un solo kilómetro.
Martes 17:
8ª etapa: 61 km. Más de lo mismo. Etapa clavada a la de ayer, caminos y pistas totalmente llanos. Diferencia: hoy se ha salido supertranquilos. Menos mal. Tan tranquilos que casi entramos juntos los cuatro primeros de la general. Seguramente todos pensando y reservando para la etapa de mañana.
Miércoles 18:
9ª y última etapa: 129 km. Y sorpresa. Hoy, supuestamente, la etapa era dura y no sólo por la distancia, sino porque debería transcurrir, por caminos con dunas y arena, pistas,…pero la organización ha cambiado el circuito porque, la mayoría de la gente está tocada (o para facilitar mejor la organización de la etapa), así que de los 129 kilómetros, 100 van a ser por asfalto!!!!!!!, casi me da algo. Lo cierto es que hoy me levanté con más humor y con ganas de intentar de hacer lo posible para gastar mis últimos cartuchos. Aunque el asfalto no entraba en mis planes. Se dan dos salidas, una a las 5 de la mañana para el grupo más lento y otra a las 9 para el grupo más rápido. Hasta el segundo Control íbamos tranquilos. De hecho, Silvan, otro francés venía nosotros. Pero había que arriesgar y tiré un poco, consiguiendo descolgar a este corredor que iba con nosotros, pero Christophe se ponía delante para ralentizar la marcha. El asfalto empezó a partir de este segundo Control. Una carretera casi recta, interminable, con viento, calor y que casi siempre picaba hacia arriba, por lo que te iba destrozando mentalmente. Al llegar al cuatro Control volví a dar otro tirón. Vi que el francés se quedaba un poquito pero se pegaba a mí enseguida. Así hasta que las fuerzas empezaron a menguar. Luego estaba lo de los controles. Nos habían dicho que habría cada 14 o 15 km, pero a partir del 6º la distancia aumentó. Lo supimos por los tiempos de paso. Era imposible que viniéramos haciendo sobre 1h 20 o 1h 30 y de pronto nos fuéramos a más de 2 horas, a pesar de que el ritmo era casi parecido. Por si fuera poco en el Control nos decían que había 18 km hasta el siguiente, pero no era así. Eso me estaba alterando. Calculaba el agua y la comida en función de la distancia, y diferencias de 6 o más kilómetros entre controles es mucha diferencia. En el último Control nos dicen que nos quedan 15 km de asfalto y 3 de pista para llegar a meta. Mis fuerzas ya están justas, pero mantengo el ritmo. El tiempo pasa. El francés me dice que ya hemos pasado muchos kilómetros y deberíamos haber llegado al desvío. Llevamos más de dos horas. Es imposible y la falta de fuerzas hace que mi adrenalina se me dispare. Por eso , cuando por fin llegamos al desvío, donde había un coche de la organización y nos dice que aún nos quedan 4 km, me paro jurando en arameo y que corra Rita la cantaora. Christophe me dice que sigamos. No sé cómo me puse a correr de nuevo, pero ahora ya más tranquilamente, quizás para acabar cuanto antes todo este sufrimiento y descansar de una vez. Y así conseguí llegar a meta después de 13 horas y media de etapa.
CONCLUSIÓN:
-Sobre la organización: me pareció buena gente, pero creo que se les fue de las manos. Tienen algunos aspectos que mejorar. Cuando me presentaron la carrera era una cosa diferente a lo que realmente fue. El marcaje fue bastante defectuoso. En algunos sitios ponían marcas innecesarias y donde realmente hacían falta no existían. Y, ojo, perderse aquí puede ser fatal. Hay mucho calor y no hay agua casi por ningún sitio. Las tiendas donde dormíamos tienen que mejorarlas. De hecho, algunas se rompieron al segundo día, aunque conseguían arreglarlas a lo MacGyver. Cuando llegábamos a meta, en bastantes etapas, las tiendas aún no estaban montadas y teníamos que ayudar nosotros o ser nosotros mismos los que lo hiciéramos (después de la paliza que te has dado…). Las distancias entre los Puntos de Control, en ocasiones, eran muy diferentes a lo que nos decían. En la última etapa sería conveniente una llegada a un lugar, sino civilizado, si con alguna infraestructura básica para poder darte una ducha, beber algo y comer algo diferente.
-Sobre la carrera: las tres primeras etapas fueron muy entretenidas, técnicas, divertidas, duras. Me gustaron. Fue una pena lo del marcaje. Pero a partir de la cuarta etapa, se convirtió en una carrera llana, plana, monótona, para rodar y rodar. Le sobró el asfalto final.
-Sobre la alimentación y material: A parte de la comida liofilizada, el gasto en una prueba de estas es inmenso: 25 barras energéticas de Power Bar. Una diaria para el desayuno, el resto distribuidas a lo largo de las etapas. 18 geles de Power Bar. Usados, sobretodo, a partir de mitad de cada etapa. 5 bolsas de caramelos con vitamina C de Power Bar. Usados, casi de la misma manera que los geles. 5 tubos de Magnesio líquido de Power Bar. Sales y recuperador de Power Bar usados durante y al final de cada etapa.
La ropa de Salomon genial. Camiseta (Exo SS Zip Tech Tee) ajustada como un guante. Ni una sola rozadura en los 9 días. Pantalón (Exo Wings TW Short) lo mismo. Increible. Sólo lo lavé un día, por razones evidentes y está como nuevo. Medias de compresión (EXO III Calf), ni las noté que las llevaba. Gorra para el sol. Camel Back Xa20 con parte frontal. De maravilla para llevar todo, sin problemas en el ajuste al cuerpo. Zapatillas, fue lo único que me cambié en los 9 días: XT Wings Lab en la primera parte pedregosa y técnica. De cine. CrossMax en la segunda parte. De lo mejor que he llevado. Ni un solo problema incluso en el temido asfalto.
-Sobre la gente: como siempre, lo mejor de esta carrera. Lo bueno que tiene participar en este tipo de pruebas es la gente con la que vas, con la gente que te relacionas, con la gente que compartes penas, alegrías y sufrimientos. Descubres personas excepcionales. Y algunas todavía son capaces de sorprenderte. Xesc ha sido una de las personas más grandes que he conocido con las que he compartido carreras y tienda (el George Cloony español). Cuando estaba realmente jodido, allí estaba él, buscándome lo que necesitase (no se me olvida cuando apareció con una coca cola en la mano el día que estaba tocado), dándote ánimos y siempre amable y sonriente. Y no lo digo yo sólo lo grande que es. Era un comentario unánime. Un tío que pudo haber quedado tercero y que por echar una mano a su “enemigo”, el australiano Andrews, en la última etapa, quedó cuarto. Pero la vida te da lo que siembras. Y el australiano compartió el tercer premio con Xesc dándole la pintura aborigen. Impresionante. También está Ana. Se está convirtiendo en nuestra “niña mimada”. Llegó primera a meta, en una carrera, que como hablábamos entre nosotros, al principio, iba a ser una carrera de eliminación y ella lo consiguió. El coreano Jesse Jo, fue el recuperador, masajista, animador de Ana e, incluso, conmigo. A pesar de llegar casi siempre de los últimos y con poco tiempo para recuperar, siempre estaba dispuesto para echarte una mano. A mí me daba masajes (en la mano, pues decía que representaba el estómago) para intentar recuperar mis problemas estomacales. Siempre le veías con buen humor. Youssef el kuwaití. Verle llegar el último a meta en la etapa larga, un tipo tan grande, con ese bigote y perilla que impresionaba, y con lágrimas en los ojos, agradeciendo a todo el mundo, fue emocionante.
Y la pregunta de siempre…?: Por qué nos metemos en este tipo de pruebas? En este caso, nueve días corriendo, con calor durante el día, con frío por la noche, con moscas insoportables, con ratones incordiantes,… nueve días sin ducharse ni un solo día, con la misma ropa todos los días, cocinando en una hoguera, donde la ceniza también entraba en el menú, con falta de higiene, con las manos sucias, con arena por todo el cuerpo, durmiendo mal, comiendo peor, sabiendo que no vas a ver a nadie en carrera, que nadie te va a aplaudir, que estás en auténtica soledad, desamparado, sin público, que llegarás a meta sólo y te recibirán dos o tres personas…, yo tampoco lo entiendo…pero me gusta y repetiré, no sé dónde ni cuándo, pero lo haré.

23 may. 2011

THE TRACK Outback Race


Pour sa première édition, 23 participants venant des 5 continents ont pris la départ de THE TRACK Outback Race.

A l'arrivée 5 nationalités sur les podiums !

Podium masculin:

podium masculin

1er / #16 Le Saux Christophe (France) en 46h33'19"

2ème / #17 Calvo Redondo Salvador (Espagne) en 48h00'31"

3ème / #20 Cohen Andrew (Australie) en 53h23'05"

Podium féminin:

podium fminin

1ère / #18 Sebastian Vendrell Ana (Espagne) en 76h52'32"

2ème / #8 Alexi Suzane (Allemagne) avec 421km*

3ème / #20 Hye Jin Kim (Corée du Sud) avec 4O4km*

* Les concurrents hors temps limite sur l'une des étapes ont terminés l'aventure avec un classement kilométrique.


29 abr. 2011

THETRACK-OUTBACKRACE

Australia otra vez en el objetivo: del 10 al 19 de Mayo empezará un nuevo reto, pero ahora en Alice Springs, concretamente en Ayers Rock. Serán 590 kilómetros en 9 etapas y en autosuficiencia. Parece que tanto organizadores como corredores están buscando el no va más en este tipo de pruebas, a ver quien organiza o quien hace la mayor locura...bendita locura.
El día 6 de mayo volaremos hacia nuestros antípodas y esperemos que esta vez no haya ningún volcán, ni nada parecido, que nos amargue el viaje, como ocurrió en la anterior ocasión.

21 mar. 2011

SIBERIA, UNA AVENTURA EN EL FRIO...

JUEVES 4
A las 2:30 de la mañana cojo el bus en León que me llevará a la T1 de Barajas. No sé por qué razón, casi siempre que tengo que coger un avión, siempre pierdo una noche en el bus…. Y la cabeza, también como casi siempre, no para de dar vueltas pensando en que se me olvida, a ver que me dejo esta vez!!!
En Barajas me encuentro con mi compañero de aventuras: Pablo. Qué chaval, donde nos hemos metido esta vez, eh? Vamos a facturar y ya empiezan los primeros problemas: nos pasamos en el peso, pues también llevamos los esquís y todo el equipo necesario. A negociar en el mostrador, a negociar en taquilla, vuelta al mostrador, hasta que finalmente nos perdonan 8 kilos y nos penalizan por 3. Por fin salimos de Madrid a las 11:25 y tras algo más de 4 horas de viaje llegamos a Moscú. Aquí son dos horas más y tenemos que recoger el equipaje y volver a facturar, a pesar de que el vuelto que tenemos que coger es interno, pero estamos en Rusia. Nuestro próximo avión sale a la 1:30 del día siguiente viernes, por lo que tenemos que esperar aquí durante 7 horas.
VIERNES 5
Sale el avión puntual. Nos tocan casi 6 horas de vuelo para llegar a Irkutsk, capital de la república de Irkutsia. Llegamos sobre las 7:30, pero aquí hay cinco horas de diferencia con respecto a Moscú, por lo que son las 12:30 de la mañana. Nos está esperando la organización de la carrera para llevarnos a Litsvianka, una pequeñita ciudad, a unos 70 km de Irkutsk y al mismo lado del lago Baikal, que es donde acaba la maratón. Lo primero que nos encontramos es con lo que nos imaginamos todos de Siberia. Un día muy nublado, mucho frío, nevando y todo el suelo cubierto de nieve. Bonito panorama. El traslado nos lleva por una carretera bastante mala en medio de la taiga siberiana hasta Litsvianka. Nos alojamos en el hotel Majak, el mejor de la ciudad, y el único al que se le puede considerar hotel. Aunque unos amigos nuestros se alojan en casa de un particular (un tío muy majo y enrollao, eso sí, sólo habla ruso y por gestosJ). Después de dejar nuestras cosas en la habitación, lo primero que nos apetece es correr por encima del lago y ver que sensaciones tenemos al correr por encima de una superficie helada y cubierta de nieve y así aclimatarnos un poco a estas condiciones. Además hace un frío que pela y así comprobamos que ropa y equipación nos puede venir bien para el día de la carrera. Salimos unos 45 minutos y nos quedamos flipando un poco con eso de ver el agua debajo de nuestros pies y lo primero que te viene a la cabeza es: coño, y si se rompe el hielo???
Pero ves pasar coches, vehículos por encima del lago y ya te relaja un poco. Vámonos al hotel a darnos una ducha, que no veas como se agradece después de estar corriendo con tanto frío y nos vamos a cenar a un chiringuito que hay en el pueblo.
SABADO 6
Después de la paliza del viaje, llevábamos casi dos noches sin ver una cama, aprovecharnos para darnos una buena dosis de cama. En el hotel teníamos desayuno tipo buffet y dimos buena cuenta de él para ir cogiendo energías y poder aguantar el frío. A eso de las 12 de la mañana volvimos a ponernos el traje de faena y volver a entrenar otro poco por el lago. Hoy tenemos un día soleado, pero aún así, parece que hace más frío. También hoy probamos los pinchos en las zapatillas, para ver la sensación de adherencia y como se devolvían por esa masa de hielo y nieve. Estuvimos rodando unos 45 minutos y mientras entrenábamos, debatíamos sobre que deberíamos llevar mañana para la competición. Así mismo aproveché para probar los productos de PowerBar que llevaba, tanto los geles, las barritas, como los aminoácidos líquidos. Fue curioso, pues los geles no perdían su densidad y se podían tomar bien, eso sí, parecía que habían estado un mes en el frigorífico. Los aminoácidos que llevaba en el cinturón, se podían beber, pero estaban como cristalizados, sin llegar a helarse. El que llevaba en el bolsillo de la malla, estaba más disponible, pero también frío. Lo de las barritas ya es aparte. Es increíble la dureza que llegan a coger. Por lo que la mejor opción es comerlas antes de la salida, o llevarlas en algún bolso interno, pegadas al cuerpo.
A las 5 de la tarde teníamos una charla técnica en el hotel con la organización, en la que nos informaban de la carrera, el traslado hacia la salida, nos dieron el dorsal, nos comentan el grosor del hielo (un metro y medio) y que este año es el más duro porque ha nevado muchísimo y nos encontraremos con los 7 primeros kilómetros impracticables y con medio metro de nieve.
DOMINGO 7
Carrera al infierno helado. No consigo dormir casi nada en toda la noche. Me levanto a las 7:30 para desayunar ya que a las 9 nos trasladan a la otra orilla del lago, un pueblo llamado Tanhoi, que pertenece a la república de Buriatia, desde donde se dará la salida, prevista a las 11h. La meta está ubicada en Litsvianka, que pertenece a la república de Irkutsia. Por lo que pude apreciar, la zona de Buriatia me pareció más abandonada, más precaria y, también, con más frío. Nos ubican a los 79 corredores de 14 países diferentes en diversos vehículos. Tengo suerte y me toca en un overcraft. El trayecto hasta la otra orilla resulta accidentado debido a la cantidad de nieve que hay, hasta medio metro, y por los bloques de hielo que sobresalían. Todo esto hizo que algunos vehículos se bloquearan durante el trayecto y llegásemos con retraso a la salida. El día amaneció con sol pero con un frío del carajo, -21 grados...no sabía que ropa poner, que zapatillas, vamos todo un dilema. Finalmente he decidió llevar dos camisetas térmicas debajo, una de manga larga y otra de manga corta, más una camiseta más gruesa de manga larga por encima, además de malla larga, calzoncillos térmicos, gorra con forro, buff, guantes, gafas,…Para más inri este año es el más duro de todos.
Finalmente se da salida a las 12:25 por un patatal de medio metro de nieve por donde se hace extremadamente difícil correr y donde las piernas se sobrecargan en los primeros kms de una manera espectacular. Mantener el equilibrio en estos primeros kms es todo un poema a pesar de llevar clavos en los pies. La carrera se estira ya desde los primeros kms. Un ruso se pone en cabeza, seguido de otros dos corredores, yo voy después de ellos. Consigo pasar a uno, pero los otros dos se han ido bastante. El frío me congela la cara, sobretodo la boca, que solo me entra en calor cuando llego a los avituallamientos y bebo te caliente, pero a los dos minutos ya vuelve a estar helada. A pesar de correr por las rodadas de los vehículos es muy difícil reaccionar con las zapatillas ya que a veces te hundes hasta por encima del tobillo. Antes del km 20 consigo dar alcance al segundo, pero el ruso corre que se las pela y además en su terreno, joeer es siberiano. A medida que avanza la carrera hay menos nieve, unos 20cm, pero se puede correr algo mejor, aunque ahora lo que faltan son fuerzas y el frío empieza a congelar el sudor, por lo que más vale que no pares si no quieres que te de un espasmo y te quedes pajarín... Después de un calvario llego meta el segundo, detrás del ruso (alexandrei no se qué) en un tiempo de 3h 42 minutos, a 11 minutos del primero. En tercer lugar entro otro español, Juan Antonio Alegre y en cuarto lugar mi compañero Pablo Criado.
Al igual que las tropas de napoleónicas o las alemanas de la segunda guerra mundial cuando invadieron Rusia, no se habían llegado a imaginar que el mayor enemigo que se iban a encontrar no iban a ser los soldados, ni las armas,….sino un fenómeno a lo que los rusos están muy bien acostumbrados,…el frío.
Después de la carrera no puedes quedarte quieto. Tenía hielo en la gorra, en los cordones de las zapatillas, en el cinturón, en el buff, así que inmediatamente hay que ir al hotel a cambiarse y a darse una buena sauna.
Por la tarde fue la entrega de premios y la cena de gala (o algo parecido). Eso sí, el vodka no llegaba ni a la mesa……………

LUNES 8
Nos levantamos tranquilamente para desayunar. Hemos quedado con Alexei (el organizador de la carrera) y con Liza (su secretaria). Como nos vamos a quedar unos 6 días por la zona, les pedimos que nos informen y aconsejen sobre actividades y alojamientos para pasar estos días. Finalmente, viendo las distancias y el tiempo empleado para desplazarnos, resumimos nuestro plan a dos objetivos: subir el pico Cherski (el más alto del lugar, dos mil y pico metros) con esquís y visitar la isla de Oklhon en el lago Baikal, la cuestión era por cuál de los dos empezar.
Liza nos lleva de vuelta a Irkutsk a eso de las 12 de la mañana. Hemos decidido ir a Sludianka, una pequeña ciudad situada al sur del lago Baikal y desde donde intentaremos subir el pico Cherski. Llegamos a una pequeña estación de autobuses, de donde salen minibuses (de 13 plazas, aunque reales son 9) a Sludianka. El trayecto dura casi tres horas, aunque creo que no hay ni 100 km. El precio del billete es de 120 rublos, pero como llevábamos esquís y mochila grande nos cobran 100 más. Pero no se que discutían Liza y el conductor, que al final no podemos ir en ese bus (mafia rusa???), pero vamos en el siguiente que sale media hora después, pero ahora en vez de pagar 100 rublos por el equipaje tenemos que pagar 300. Lo del minibús ya es la leche, parecía un ataúd donde no podías ni moverte de lo achuchado que ibas. Vamos que no necesitábamos calefacción de lo juntitos que íbamos (la pena es que a mí me tocó un pedazo ruso al lado!!!). Cuando llegamos a Sludianka teníamos que ir a un sitio llamado Zhigalov para dormir. El conductor del bus se ofreció para llevarnos……por otros 200 rublos más, por supuesto, y eso que estaba a 5 minutos, pero no por no pujar todo el equipaje, aceptamos. El sitio, como dije antes, llamado Zhigalov(Museo de las Piedras), pues debe ser eso, un museo tras un muro de pared, son pequeñas casitas con cocina, algo parecido a los apartamentos, pero en ruso. Eso sí, es muy acogedor y muy recomendable para el que quiera acercarse a este lugar, aunque la ciudad es bastante fea y sucia. Además es barato, 1000 rublos para dos personas. Dejamos nuestras cosas y salimos a hacer la compra para cocinar algo. La señora nos dijo (en ruso, pues no hablaba otro idioma, pero era muy amable) que compráramos para dos días, pues al día siguiente era fiesta y estaba todo cerrado. Cuando le dijimos lo que queríamos a hacer nos dijo que no era posible, que subir al pico Cherski desde allí nos llevaría entre 12 y 15 horas, pues hay 25 km y que además nos podíamos perder. Nosotros teníamos intención de hacerlo en menos pues queríamos irnos al día siguiente a Oklhon y el últimos bus salía a las 6:30 de la tarde. Y si no nos daba tiempo pues haríamos hasta donde pudiésemos y daríamos la vuelta. Hicimos la compra. Como habíamos visto en Litsvianka que la gente compraba peces en los mercados, tanto en la calle como en los demás y luego los comía directamente, nosotros pensamos hacer lo mismo. Pero nos debimos equivocar en algo, ya que los que compramos estaban crudos y tuvimos que cocinarlos (así nos miraba con cara extraña y con gestos de incredulidad la señora del super).
Estos son los baños que tienen en esta pequeña ciudad:
MARTES 9
Habíamos pensado levantarnos a las 6:30 y así tener posibilidades de hacer cumbre si madrugábamos, pero el cuerpo estaba todavía resentido de la maratón y se aletargó y no quería salir de la cama. Total que mientras desayunamos y nos preparamos la salida fue a las 8:10 de la mañana. Empezamos a caminar con los esquís en la mochila, aunque ya se podía ir con ellos puestos, por la calle arriba y enseguida entramos en un camino ya rodeados de la sempiterna taiga. El camino era en subida muy suave con algunos pequeños toboganes hasta que poco a poco se iba estrechando hasta convertirse en una estrecha senda de nieve parecida a una pista de bosleig. Al cabo de una hora y cuarenta minutos llegamos a una especie de refugio, que daba la sensación de estar abandonado y un poco destartalado. No entramos y seguimos caminando por la senda hasta que nos encontramos con la primera subida fuerte que nos lleva a una planicie de unos 700 metros de larga y un claro en el bosque. Al terminar esta planicie comienza la segunda subida fuerte que nos lleva esta vez a una estación meteorológica y donde hay algunas cabañas en las que se puede dormir. Hasta aquí tardamos tres horas y cuarenta minutos. El guarda, un ruso con pinta de bonachón y simpático, nos dice que en llegar a la cumbre tardaremos unas dos horas más. Desde la estación comienza otra subida, ésta más en zigzag que las otras y al llegar a una loma hay dos huellas, una tira de frente y la otra gira a la izquierda en subida fuerte. Seguimos la de frente y……..nos equivocamos. Menos mal que nos dimos cuenta en seguida, pero perdimos veinte minutos. Retrocedimos y comenzamos la subida hasta un collado, desde donde ya se divisa la cumbre del Cherski. Desde este collado hay que bajar un poco para luego subir otro montículo y desde aquí ir por una cresta a la izquierda. La cresta es un poco expuesta, pero se puede pasar. Después de cinco horas y media llegamos a la cumbre.
Fotos de rigor y de vuelta porque vamos con el tiempo justo y pensamos que podemos llegar a tiempo, aunque no las tenemos todas con nosotros (aunque ya habíamos pensado que si no llegábamos a tiempo, nos quedábamos a dormir y al día siguiente haríamos lo mismo, pero corriendo). A la vuelta nos ponemos los esquís después del penúltimo montículo, pues este último tramo apenas tiene nieve y hay mucha piedra. La bajada sí que tiene nieve, pero es como el algodón. Si te sales fuera de la senda te hundes hasta las orejas y te frena casi en seco, por lo que la bajada se convierte en un espectáculo, con caídas muy alucinantes. Si vas por la senda, te lanzas y coges una velocidad flipante por lo que para no arriesgar hay que intentar bajar en cuña, pero casi tampoco hay espacio ni para eso, así que toca bajada rápida, castañazo, bajada rápida y otro castañazo, eso sí con cuidado de no ir contra un árbol. A veces, cuando hay algún hueco, te sales de la senda y te paras en la nieve, eso sí, te quedas hundido. Os podéis imaginar bajando las subidas fuertes de la ida, ahora me da la risa, pero allí…. Hubo momentos que íbamos como motos, claro que también tuvimos la nieve en la cara varias veces. Lo mejor fue la última parte, ahí sí que volábamos con los esquís. Después de tres horas de bajada y con los cuádriceps, los aductores y las piernas en general bastante sobrecargadas, llegamos hasta la puerta de nuestro alojamiento. Eran las cinco y diez de la tarde. El último bus a Irkutsk salía a las 18:30 por lo que nos quedaba tiempo, así que nos cambiamos, comimos un poco y nos fuimos a la estación. Pero para nuestra sorpresa, y como suele ocurrir cuando haces todo sobre la marcha, pues no hay billetes. La dependienta (no sé si en esta zona del país las eligen, pero son bastante bordes o al menos me tocaron a mí) ni nos miró, le pregunté si había más, ni me respondió. Como no nos apetecía quedarnos empezamos a negociar con el taxista que nos llevó a la estación, para ver por cuanto nos llevaba a Irkutsk. Después de negociarlo llegamos a un acuerdo y nos llevaría por 1700 rublos, que al final agradecimos, pues íbamos más cómodos, más rápidos y directos al hotel. Eso sí, el taxista iba emulando a Fernando Alonso, coño como iba el tío…
Nos alojamos en el hotel Angara, en pleno centro de la ciudad. Nos lo aconsejaron como algo medianamente bueno y por el precio (1500 rublos cada uno) así debería ser, pero la realidad es bien distinta. Aunque al entrar parece que está muy bien, las habitaciones son bastante cutres, viejas y con un aspecto de usado del año que reinó Carolo. Vamos, que cualquier pensión de aquí está bastante mejor, no me quiero imaginar cómo serán el resto de los hoteles de otras categorías…Lo bueno que tiene, pues eso, que tienes todo a tiro de piedra.
MIERCOLES 10
Nos levantamos a las 7 para desayunar. Nuestro objetivo hoy es coger un bus (aquí son también minibuses) para ir a la isla de Olkhon en el lago Baikal, recorrer el Pequeño Mar y regresar el sábado. Dejamos parte de nuestro equipaje en el hotel (50 rublos por día y bolsa) y nos vamos a la estación de buses (aquí se repite la misma historia que en Sludianka, la dependienta contesta: ne panimaju, ne gavarite, pero coño, yo entiendo algo de ruso y se lo pregunto en ruso, pues ni caso, se levanta y se va). A preguntar en la calle y aquí ya nos dicen exactamente donde es. Subimos al minibús y a las nueve y diez de la mañana arrancamos con dirección a Olkhon. Son trescientos kilómetros de carretera, en una primera parte la carretera es mala, pero los últimos kilómetros son pésimos, pues ya no hay asfalto. Menos mal que íbamos casi vacíos y podíamos ir cómodos. Hace alguna parada en el camino para comer y beber algo. Así llegamos al estrecho helado que separa la isla. Cruzamos esta parte del lago helado y es curioso, porque por primera vez veo señales de tráfico en el lago!!!. El minibús no nos llevó exactamente a la isla, sino a un pequeño poblado. Hasta aquí tardamos cuatro horas y nos cobró 400 rublos a cada uno. Pero desde este poblado tuvimos que coger un taxi (o lo que fuera) para ir a la isla, a un lugar llamado Khuzhir que se encuentra hacia la mitad de la isla y por un camino de nieve y tierra. El alojamiento es muy bonito y curioso, bastante agradable y muy recomendable. La verdad es todavía no sé ni cómo se llama, pero si preguntáis por Nikita, ya lo tenéis resuelto, pues debe conocerle todo el mundo. El precio de la habitación es de 950 rublos y te incluye dormir y las tres comidas. La verdad es que está bastante bien. Eso sí, nos llevamos una sorpresa con la que no contábamos y nos hizo cambiar los planes. No hay bus de vuelta los sábados, y como el domingo tenemos que coger al avión, tenemos que regresar el viernes, un día menos para estar aquí. Comimos un poco y como era ya algo tarde, salimos a dar una vuelta por el lago viendo espectaculares cascadas de hielo y, pasando frío, por supuesto. Durante la cena nos exponen la actividad que tienen pensado realizar mañana: ir en todo terreno al cabo más septentrional de la isla, a unos 40 km. No nos atrae, pues nosotros queremos ir al otro lado del lago, a Buriatia. La chica nos dice que eso es mucho más caro, 3000 rublos, pero no nos importa y queremos ir. Tras llamar por teléfono a alguien, nos dice que no puede, pues es difícil hacer eso en un día (bueno, yo creo que no es tanto, pues son unos 50 km de ida, pero en vehículo). A la vista que eso no es posible, decidimos ir también hasta el cabo, pero………corriendo por Pequeño Mar helado. Durante la cena conocemos a un señor autóctono que canta e imita a Raphael de maravilla; es increíble, lo clava, y eso que no tiene ni idea de español, ni entiende lo que está cantando, pero se ha aprendido sus canciones y sus gestos de memoria viendo un DVD.

JUEVES 11
Al estar en un lugar más remoto, aquí se toman las cosas con más tranquilidad. El desayuno no empieza hasta las 9 de la mañana. Después nos vestimos con nuestra ropa de “guerra” y nos disponemos a afrontar un nuevo reto: correr por el Pequeño Mar helado hasta el cabo Kaboi, el lugar más septentrional de la isla. Comenzamos a correr a las 9:55 de la mañana y enseguida entramos al hielo. En un primer momento se va muy cómodo, pues sólo hay que seguir la “carretera” helada con una fina capa de nieve por encima, pero pronto aparecen los primeros contratiempos. Las placas de hielo chocan y se forman pequeñas montoneras de bloques de hielo (hummocks), a veces de varios cientos de metros, por las que es imposible correr y que tienes que tratar de franquear lo mejor que puedas.
También tienes la opción de seguir la “carretera”, pero el rodeo que tienes que dar es considerable y, seguramente, perdamos más tiempo. Además también tenemos el efecto óptico; vemos una isla y decimos: está a diez minutos. Pasan los diez minutos y vuelves a pensar: ya sólo está a diez minutos. Coño con los putos diez minutos. Al final se convierten en casi una hora. Cuando puedes correr por un tiempo más continuado y por un tramo más limpio, se hace interminable y la cabeza se empieza a rallar, coño, nieve y más nieve y sólo ves nieve y al fondo…todo blanco. Después de llevar tres horas corriendo pensamos en cambiar de estrategia. Decidimos salir del lago helado y entrar en la isla para regresar por tierra firme a través de una pista de nieve y tierra. Suponemos que nos faltarían cuatro o cinco kilómetros para llegar al cabo. Durante la vuelta cruzamos varios poblados que parecían deshabitados, aunque se veía ganado. El regreso por la pista es más largo que por el lago, ya que da más rodeos y hay varias cuestas, por lo que tardamos tres horas y veinticinco minutos en llegar al pueblo, así que todo ello nos llevó 6h 25 minutos. Cuando paramos a la entrada del pueblo, notas como el frío se empieza a meter en el cuerpo, por lo que hay ir rápido a nuestro alojamiento y calentar tomando unos tés. Tenemos también sauna (muy artesanal, pero que bien viene). Hay que reservar y cuando llegamos ya estaba todo el horario cubierto. Cuando subimos a la habitación nos encontramos a nuestro vecino el coreano que nos saluda efusivamente, pues nos ha visto corriendo por el lago y muy amablemente nos cede sus veinte minutos que tenía reservado en la sauna. A las 20:00 nos vamos a cenar y nos encontramos de nuevo al imitador de Raphael, que esta vez, no sólo nos canta, sino que también toca la guitarra española y nos deleita con algunas canciones. Y ahora, a dormir que la paliza fue guapa y los dedos están doloridos.

VIERNES 12
A las 12 de la mañana salimos hacia Irkutsk. Hasta hoy hemos tenido unos días bastante “buenos”, es decir, con sol. Pero hoy ha amanecido otro día típico siberiano, muy cubierto y nevando y así ha estado sin parar. Llegamos a Irkutsk y nos fuimos al hotel. Y poco más, pues esta ciudad tiene poco que ver. Ah, por la noche suelen llamarte a la habitación del hotel a ofrecerte “cosas raras” (ay con la mafia rusa)

SABADO 13
Una réplica del día de ayer. Nevando. Turismo y algunas compras.
Cena en un restaurante muy chulo de comida mongoliana.
DOMINGO 14
Vuelta a casa y esta vez no nos ponen inconvenientes en el aeropuerto por exceso de equipaje.

16 feb. 2011

BAIKAL ICE MARATHON


Mi próximo destino será el 6 de marzo de 2011 en la 7ª edición del Baikal Ice Running Marathon, prueba de 42 kilómetros de recorrido que atraviesa el lago helado en Siberia.El Baikal International Ice Running Marathon es una prueba que permite a los competidores la oportunidad única de correr sobre la superficie congelada de hielo de agua dulce del lago más grande, más viejo y más profundo de la Tierra. Esta carrera única se celebra en uno de los sitios más hermosos del lago Baikal, y la base está ubicada en la pequeña población de Listvyanka, a 65 km al sur de Irkutsk, en el sur de Siberia, Rusia.La superficie congelada del lago Baikal está cubierta en gran parte por “hummocks”, que son unas pequeñas formaciones de hielo que sobresalen de la superficie plana. Durante la primavera la temperatura no es muy rigurosa (-10ºC a -20ºC, pero puede llegar a -30ºC depende como amanezca el día), en comparación a la del invierno, pero mantiene el grosor del hielo que cubre la totalidad del lago Baikal con un grosor de 1 metro y medio lo que permite el tránsito de camiones y vehículos de hasta 10 toneladas de peso.La organización prepara el recorrido de distancia marathon (42 Km), como es lógico la carrera no tiene ningún desnivel ya que es totalmente plana de costa a costa donde el lago Baikal es más estrecho por una zona segura entre las poblaciones de Tanhoi y las proximidades de Listvyanka. Los avituallamientos están a una distancia de 5 kilómetros con algo de comida y bebidas calientes e incluso vodka!