Dentro de unas horas cogeré un avión con destino a Ucrania. Iré con mi amigo Oscar Pérez. El objetivo: Cruzar los Cárpatos Ucranianos corriendo desde Volovets hasta Rakhiv, a través de las montañas más altas del país. Son unos 280 km. Y esperamos tener tiempo de subir el pico más alto (el Hoverla), que nos queda un poquito más lejos del recorrido, pero a tiro. No tenemos ni idea de dónde empieza, ni de dónde podremos dormir, ni dónde podremos comer, ni nada de nada ya que hay muy poquita información en internet. Por no tener, aún no tenemos el billete de tren que debe llevarnos a Ivano-Frankovks. De momento sólo tenemos un mapa, así que no sé dónde acabaremos....
4 ago. 2011
TRANSCARPATHIAN HIKING ROAD
Dentro de unas horas cogeré un avión con destino a Ucrania. Iré con mi amigo Oscar Pérez. El objetivo: Cruzar los Cárpatos Ucranianos corriendo desde Volovets hasta Rakhiv, a través de las montañas más altas del país. Son unos 280 km. Y esperamos tener tiempo de subir el pico más alto (el Hoverla), que nos queda un poquito más lejos del recorrido, pero a tiro. No tenemos ni idea de dónde empieza, ni de dónde podremos dormir, ni dónde podremos comer, ni nada de nada ya que hay muy poquita información en internet. Por no tener, aún no tenemos el billete de tren que debe llevarnos a Ivano-Frankovks. De momento sólo tenemos un mapa, así que no sé dónde acabaremos....
2 ago. 2011
ANETO ULTRA TRAIL 2011
El 30 de Julio se celebró el Ultra Trail del Aneto (conjuntamente con otras dos pruebas: las dos caras del Aneto y la Maratón del Aneto). Una ultra por montaña de casi 100 km que rodea el macizo de la Maladeta, con el Aneto incluído. Algo más de mil corredores, entre las tres pruebas, nos citamos en Benasque.
La previsión meteorológica era un poco imprecisa. Hasta entonces había hecho bastante mal tiempo, pero parecía que este fin de semana nos podía dar un respiro. Al final, incluso nos hizo calor.
La carrera es en autosuficiencia absoluta. No hay avituallamientos, ni tan siquiera de agua, por lo que tienes avituallarte por ti mismo, tanto de la comida como del agua. Sólo puedes llevar una bolsa al control de Vielha con lo que puedas necesitar. La ventaja es que agua la encontramos continuamente de la multitud de arroyos y fuentes que hay por el camino. La organización obliga a llevar material obligatorio, tanto de comida como de ropa, por si la meteorología cambia y te pilla algún “marrón” por el camino. No es agradable encontrarse con una tormenta a 2.500m de altura y era una posibilidad.
La salida de la Ultra era a las 8 de la mañana. Allí estábamos poco más de 250 participantes. Yo venía un poco quemado por el abandono que tuve que hacer en Andorra. Lo pasé fatal y no pude dormir en dos días del disgusto. Y quería resarcirme: correr o morir, como dice Kilian. Aún así hay que seguir con la cabeza fría en este tipo de pruebas. El batacazo puede ser de escándalo.
Y salimos de Benasque, al principio, por una pista, durante unos 7 km hasta llegar al primer control: Senarta. Aquí cogemos un desvío que sigue el GR-11 a través de una gran pista. Solamente tomamos un atajo al principio, para evitar una inmensa curva de la pista y luego continuar por el GR 11, por la pista de Vallibierna hasta llegar de nuevo a otro control: Coronas. Excepto los primeros 7 km que son prácticamente llanos, desde el desvío hasta aquí es una continua subida, que se puede hacer corriendo, excepto el atajo. Al principio íbamos un pequeño grupo de 6 corredores que se fue estirando poco a poco y a este control llegamos juntos Manuel Merillas, una joven promesa con un gran futuro (20 años), y que además es de León, como yo.
Una vez pasado este control desaparece la pista y entramos ya en terreno montañero. Ahora seguimos por una senda pedregosa con continuas subidas y bajadas, pero casi siempre en ascenso. La senda se va transformando en algunas ocasiones en pradería hasta comenzar a subir por un auténtico pedrero que nos lleva al control de Ballibierna (2.732m). Seguimos juntos Manuel Merillas y yo, aunque detrás vienen de cerca apretando. Desde este collado comienza una ligera bajada, en un principio por un pedrero, que poco a poco se va transformando en senda, pero que hay andar con cuidado donde se ponen los pies. Pero el recorrido es bastante entretenido y ameno para correr. Corremos al lado del lago Llauset que nos lleva al siguiente control: Llauset. Y empieza la fiesta. Una primera subida no muy larga, pero dura nos lleva a la collada de Anglos (2.438m) para comenzar a bajar por otra senda de piedras sueltas que nos lleva a los lagos de Anglos y al refugio del mismo nombre, y donde el terreno se ha vuelto llano y verde por unos momentos, justo para relajarnos un poquito antes de comenzar la, probablemente, bajada más dura y técnica de la carrera. Una senda retorcida e irregular con fuertes desniveles, en los que, a veces, era conveniente agarrarse a algún árbol. Una vez llegados al fondo del valle, la senda transcurre por un precioso bosque, muy corrible, aunque el terreno sigue siendo irregular.
Continuamos por el GR 11 hasta llegar al pantano de Senet (lugar donde me perdí el año pasado más de una hora, pero que este año estaba seguro no ocurriría, al menos aquí). Subimos un pequeño tramo por la carretera para luego coger un desvío a la derecha y seguir una pista que nos lleva al siguiente control: Conangles. Continuamos juntos Manuel y yo, buscando agua fresca en todas la fuentes y arroyos, pues hace calor. Hasta ahora íbamos bien, normalmente yo delante pues conocía el terreno. Y en una parada para coger agua, se puso Manuel delante. La verdad es que era igual, pues al ir juntos teníamos menos problemas de perdernos. Pero poco después de pasar este último control, en una bifurcación Manuel giró a la derecha pues había pintura roja y blanca. Yo iba detrás y, la verdad, es que sólo le veía los pies, pero al levantar la cabeza me di cuenta que ese no era el camino correcto. Se lo dije a Manuel, pero aún así seguimos un poco más y, definitivamente, pude asegurarme que esa no era la senda correcta. Le preguntamos a dos montañeros que vimos y efectivamente, confirmaron mis sospechas. Dimos la vuelta por la pista que iba por encima de la senda, pues yo sabía que teníamos que retomar la pista. Y así fue. No perdimos mucho tiempo, quizás unos diez minutos, pero fue lo justo para que el tercero se acercara bastante a nosotros. Continuamos por la pista para, poco después, en un giro de noventa grados, empezar otra dura subida, en un principio por un bosque, luego por pasto de alta montaña y finalmente roca y piedra, hacia el puerto de Vielha(2.448m), donde estaba el siguiente control. Y comienza otra larga bajada, la primera parte por la clásica senda de piedra suelta y descompuesta, que puede darte un disgusto como tengas una mala pisada. Después vuelve de nuevo la senda por praderías y pastos de alta montaña hasta finalmente coger una pista, que también hay que cortar por otra senda, que nos llevará a otra pista hormigonada que es lo que te hace saber que estás llegando a la civilización. Y así llegamos juntos a Vielha donde estaba el control en el cual habíamos dejado la bosla que nos permitía la organización. Hasta aquí, creo recordar, habíamos empleado seis horas y cuarto. Paramos un poquito a beber y comer algo y justo, cuando íbamos a salir llega el tercer corredor: Oscar Pérez, otro de los grandes (segundo en Andorra).
Ahora hacía bastante calor y humedad. Sudábamos como patos. Y para más inri, comenzaba otra eterna subida. Procuraba beber a menudo, no mucho, pero si frecuentemente. No suelo comer mucho en estas carreras, pero intento beber, especialmente si hay humedad. No estoy acostumbrado a estos ambientes húmedos e intento evitar problemas mayores, y aún así llegan… Esta parte del recorrido estaba marcada, pues era fácil despistarse (aún así siempre se pierde alguien). Bueno seguimos subiendo, meto la cabeza en el agua y sigo subiendo. Hacia la mitad de la subida me doy cuenta que voy sólo. Manuel se ha quedado. Al principio no sé cual ha podido ser el motivo (luego ya me enteré que le vino el hombre del mazo). Esta subida va cortando una carretera. Luego se suaviza un poco e incluso llanea. Paso al lado de dos cabañas y llego a un pequeño collado (donde también estuve “desorientado” el año pasado), pero este año estaba muy bien trazada la senda y no había ningún problema de pérdida. Continúo por la senda y llego al siguiente control situado en una cabaña: Gèles.
Toda esta parte del recorrido es con pequeñas subidas y bajadas, muy asequibles para correr. Después de pasar este control y tras una pequeña subida por una senda herbosa, comienza una bajada a través de una senda en medio de un bosque con un fortísimo desnivel que hace temblar los cuádriceps. Es increíble, pero cuando estás subiendo, tienes ganas de bajar, y cuando estás bajando, tienes ganas de subir,…y otras veces llegar a un terreno llano para recuperar. Y llego al terreno llano. Otra pista que me lleva a, quizás la parte menos deseada de todo corredor de montaña, el asfalto. Una carretera en continua subida durante unos cinco kilómetros. No tengo ni idea de dónde viene el segundo, ni tan siquiera quien puede ser, aunque sospecho que sea ya Oscar, pues está muy fuerte. Por fin se acaba la carretera y aquí se encuentra el próximo control: Artiga de Lin.
Y continúa la subida, aunque ahora es por medio del bosque, y por una senda embarrada hasta que llegas a un pequeño cruce, donde a más de uno le puede dar un disgusto (si no llevas GPS, claro), pues la senda continúa de frente, pero hay unos jitos a la izquierda, que te indican que debes girar ahí y dejar la senda principal. Además esta subida es horrorosa. Pues no parece una senda “normal” ya que es un barrizal, con mucha agua y parece más un camino de vacas que una senda. Pero poco a poco va apareciendo la senda, que además se vuelve llana, pero sólo lo justo para darte un disgusto cuando miras hacia delante y ves lo que te queda por subir. Como consuelo puedes pensar que es ya la última subida(al menos de las consideradas duras) y que a partir de ahí es ya todo para abajo. Pero hay que subir primero.
Además empiezan a aparecer nubes y parece que algo de niebla, pero por suerte son nubes que vienen y van. Y por fin llegas al Puerto de la Picada(2.477m). Y aquí me encuentro con muchos de los corredores que participar en las otras pruebas, por lo que esta parte del recorrido se hace más amena, aunque también con algún inconveniente, pues a veces, los adelantamientos no son fáciles en una senda donde se cruza tanta gente. Pero estoy bajando bastante bien, hasta que de pronto el primer disgusto, calambres en los gemelos. Joer es la primera vez que me pasa esto. Pero para lo que me queda no estaba dispuesto a pararme. Y cada vez que agilizaba el ritmo, otra vez calambres. Bueno, esto era cuestión de cabezonería. No estaba dispuesto a pararme aunque me temblaran los pies. Ya se pasarán, pensé. Menos mal, que llegué pronto a terreno llano y la situación se normalizó y pude seguir corriendo más cómodo y llegar al control de Vado.
Desde aquí, tras unos metros de carretera, empieza una pequeña subida por una senda que nos lleva al siguiente control: Baños. Hasta ahora iba bien, pero tras la bajada por la carretera y donde comienza la pista, las fuerzas se empezaron a notar. Ya no tenía la chispa de hace un rato. Y en algunos toboganes tenía que andar. También es verdad que desde La Picada, no había comido nada y bebido muy poco y eso se paga. Pero también es cierto, que para lo poco que me quedaba no iba a terminar andando y en esos momentos sacas fuerzas de cualquier sitio. Además había llegado al último control, que coincidía con el primero: Senarta y desde aquí sólo me quedaban siete kilómetros para llegar a meta. Sólo era cuestión de aguantar y sufrir media hora más. Y cuando ves Benasque desaparece el dolor, el sufrimiento y la angustia porque entonces sabes que lo has hecho. Y llegas a meta. Y todo se transforma en satisfacción, placer y alegría. Y miras el crono: 12 horas 2 minutos. Ni te lo crees. No vas con la intención de bajar records, ni tan siquiera de ganar, pero cuando te comentan como puedes bajar el anterior record en más de una hora y diez minutos, pues la realidad es que es simple: te ha salido bien. Lo mismo que te había podido salir mal.
Casi veinte minutos después llega Oscar Pérez y cincuenta minutos más tarde Manuel Merillas. Un pódium singular: un veterano, un senior y un junior.
Y esto es todo. Una carrera más, una experiencia más y dentro de cinco días me iré, con Oscar Pérez, a Ucrania, a la Transcarpathian Hiking Road. Si es que donde tienes tus mayores “enemigos” tienes a tus mayores amigos.
1 ago. 2011
5 jul. 2011
VIII TRAVESERA PICOS DE EUROPA
El sábado 25 de junio se celebró la VIII Travesera de Picos de Europa, casi con toda seguridad, la prueba más dura y técnica que existe ahora mismo en el territorio nacional. Y podríamos decir que, incluso a nivel internacional, si comparamos la distancia y el desnivel con otras carreras, ya que esta prueba tiene “sólo” 74 kilómetros de distancia, pero 6.560m de desnivel positivo y 6.685 de desnivel negativo, lo que la hace muy dura, ya que apenas existen terrenos llanos y, tanto las subidas como las bajadas, son tremendamente técnicas.
Este año, la previsión meteorológica era bastante buena, quizás demasiado, ya que tanto calor, al final resulta ser más un inconveniente que una ventaja, como luego ocurrió. Además no había tanta nieve como otros años, y en contra de lo que parece, es mucho mejor, más rápido y más seguro correr con nieve que sin ella.
También este año la participación se dispara…hay casi trescientos corredores inscritos y muchos “galgos” dispuestos a dar batalla. Personalmente vengo indeciso, ya que llevo participando varias pruebas seguidas y mi cuerpo necesita recuperar, y además, tengo el próximo fin de semana otra competición y una más el siguiente en Andorra, por lo que me planteo hacer un entrenamiento ligero (eso es lo que pasa por mi mente,…hasta que te ponen el maldito dorsal en el pecho).
Son las 12:05 de la madrugada del sábado. Estamos en El Repelao, justo al lado del Santuario de Covadonga (233m). Noche bastante cerrada y nos dan la salida. Los primeros metros son por la carretera hasta que entramos de lleno en una senda empinada por medio de un bosque. En varios tramos hay agua y barro, por lo que tarde o temprano terminas metiéndote de lleno, aunque en una ocasión mi pie entró tan de lleno en el barro, que no podía salir. Menos mal que venía un pequeño grupo detrás, pero ni tirando de mí conseguía salir, hasta que otro corredor agarró mi pie por detrás y entre el que tiraba de mis brazos y el que tiraba de los pies consiguieron sacarme!!!!(alguno después comentaba que hubiera sido mejor haberme dejado allí y clavarme un poco más). Se habían formado dos pequeños grupos, uno iba delante y yo iba en el segundo y así llegamos al primer avituallamiento en la Vega de Enol (1.080m) aproximadamente en una hora y veinte minutos.
A partir de aquí se empezaron a estirar los grupos. Delante iban Txus Romón y Fran y siguiéndoles íbamos Juan Fuego, Manuel Merillas y yo y un poquito detrás Eulogio. En el Jou Santo, Juan Fuego se había quedado un poco rezagado y comenzamos la espectacular bajada de la canal de Mesones. Hay que tener cuidado con esta canal, no sólo porque tiene un sedo estrecho y con precipicio, sino porque también te puede recalentar los pies y aguarte la carrera. Aún así, a mitad de canal me pasó un corredor que bajaba como una moto, tanto que en Caín (460m y segundo avituallamiento) me llegó a sacar más de cinco minutos…
En Caín comenzamos a subir la canal de Dobresengros. Antes de llegar al sedo Mabro, a unos 500 m de Caín, me encontré con el que me pasó como una moto (lógicamente había “gripao”). Seguí subiendo y veo la luz roja intermitente del que va delante de mí (aún no se quien de los dos es) y cuando llego al Canalón veo bajar una luz blanca y veo que es Fran, que se ha retirado porque tiene un problema en el tendón de Aquiles (muchos ánimos para la próxima). Poco después ya clarea y podemos seguir sin la frontal y así llego al Hoyo Grande. Detrás de mí creo que viene Manuel Merillas. Pero todavía hay que seguir subiendo por esa pala pedregosa que te pone a prueba tu sentido del equilibrio, ya que hace que resbales bastante con esas piedrecitas del carajo, hasta llegar a la Horcada de Caín(2.344m). En la bajada encontramos los mayores neveros que hay en la carrera, y que nos ayudan a bajar más rápido y a refrescarnos un poco los pies.
Y rápidamente llegamos al refugio de Urriellu (1.955m), sobre las 7 de la mañana y dónde está el tercer avituallamiento. Txus me saca veinte minutos, pero yo voy a hacer mi carrera.
Ahora empieza una corta pero fuerte subida por la canal de la Celada, luego se suaviza, pero queda lo peor, la subida a la collada Bonita(2.382m). Como este año hay menos nieve, la subida es un suplicio, pues es un pedrero, donde das un paso para adelante y dos para atrás. Con nieve hubiese sido más rápido y más cómodo. Al final había cuerdas fijas para ayudarte a subir, lo que se agradece. En la bajada también pusieron cuerda fija y como tampoco había nieve este año, pues se hizo más lenta. Y desde aquí comienza, lo que para mí es el tramo más comprometido y es la bajada de la canal de Moñetas. Ya que aunque sea una bajada, no hay prácticamente senda, es todo terreno de llambrias, donde una mala pisada te la puede jugar y donde correr es bastante complicado, precisamente por la ausencia de senda definida.
Y llegamos a las Vegas de Sotres (1.067m), cuarto avituallamiento. Txus me sigue sacando 25 minutos. Ya no veo al que viene detrás y voy a intentar exprimirme un poco subiendo la temible canal de Jidiellu. Mejor no mirar para arriba y no verlo. Después de todo lo que te has metido para el cuerpo, ver eso te mina la moral, pero es lo que hay. Así que a saco para arriba. Iba “cómodo” subiendo, por lo que cuando llegué al collado de Valdominguero (2.140m) me dicen que Txus va sólo a 14 minutos.
La bajada hacia Andara y al Jito de Escarandi la hago a saco, de tal manera que cuando llego al Jito (1.323m y quinto y último avituallamiento) le he recortado otros 6 minutos y lo tengo a menos de 8 minutos. Hasta ahora he tenido suerte con el sol, pues he subido todo Jidiellu a la sombra, pero a partir del collado Valdominguero ya nos da de lleno y, sobre todo, a partir del Jito de Escarandi se hace notar el calor agobiante, y eso que son las 10 de la mañana. Me viene a la mente todos los corredores que les toque bajar Moñetas y subir Jidiellu con “Lorenzo” dándoles de lleno, ni imaginármelo quiero.

Quedan todavía 15 km, la mayoría cuesta abajo, pero con unos repechos que hacen bastante daño. Después de cinco kilómetros, en un control me dicen que ha pasado el primero a ocho minutos. Eeeehhh, me paro de repente. Coño, no le he recortado nada en cinco kilómetros. Así que lo más probable es que también a él le hayan ido cantando los tiempos y estando como está tan cerca de meta esté exprimiéndose al máximo (como así fue, tal y como me lo dijo después). Pero yo hice mis cálculos, si quedan unos diez kilómetros y me saca ocho minutos, es prácticamente imposible recortarle casi un minuto por kilómetro, por lo que decidí no arriesgar nada en la pedregosa senda del Caoru y dedicarme a bajar “contemplando el paisaje”, vamos, de paseo. Y fue la decisión acertada, como pude comprobar después. Y por fin llegamos a la meta en Arenas de Cabrales (138m) después de 12 h y 25 minutos.
Sólo puedo decir una cosa. Esta es la “madre” de todas las pruebas de montaña. Intentar hacer esta carrera pone en duda tu salud mental…
Las horas y horas que llevas corriendo-andando-trepando te van cargando las articulaciones, los tendones, los músculos, la cabeza. Es una auténtica batalla mental tomar la decisión de continuar. Pero llegar a meta es la mayor compensación que pueda existir. La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha y no en la victoria.
16 jun. 2011
CANFRANC, UNA CARRERA DE ALTA MONTAÑA
El sábado 11 de junio se celebró la V edición de la maratón de montaña de Canfranc. Durísimo maratón de montaña de 42 km y 9000m de desnivel acumulado. La carrera se realiza en un ambiente inigualable. Ascendiendo a los altos picos de La Moleta, La Raca, La Tuca Blanca y el collado de Estriviellas pasando por los Ibones de Iserias y el de Tortiellas.
El reto es único, pues no deja de ser el Maratón más cañero del calendario nacional..
La salida y la meta están en la localidad de Canfranc (Estación). El día amaneció despejado, aunque un poco fresco, pero ideal para correr. Se dio la salida a las 8 de la mañana y a partir del primer kilómetro comienza una subida brutal de 1.500m de desnivel positivo en poco más de cinco kilómetros al pico de La Moleta (2.572m), con un tramo final bastante técnico.
A la cumbre llegó primero Samuel, seguido de Jordi(Gaiteru) y después yo. Desde la cumbre había que volver a bajar por el mismo tramo técnico, aunque, una vez bajado ese tramo técnico nos desviaban a la derecha para coger una senda espectacular y zigzagueante hasta el fondo del valle, donde estaba el primer control-avituallamiento.
Poco después de ese desvío ya había cogido a Gaiteru y a Samuel y me puse en cabeza. Desde el fondo del valle teníamos que seguir una senda en ligero ascenso durante aproximadamente un kilómetro para comenzar de nuevo otro vía crucis, la subida a La Raca (2.278m) con 1.200m de desnivel positivo. Una subida a través de un precioso bosque que te lleva a las antenas de la cumbre.
Desde aquí se baja por las pistas de la estación de esquí de Cerler durante un tramo, hasta que te meten por una zona totalmente agreste, hasta que llegas hasta Somport, donde está el segundo control-avituallamiento. Pasado este control se continua por un pequeño bosque con una ligera subida que te lleva a la estación de esquí de Candanchú.
Desde la estación hay que subir por una pista de piedras de esquí con un desnivel de casi 500m que nos lleva a la Tuca Blanca (2.323m). Por aquí bajamos por otra pista que nos lleva a otra parte de la estación donde hay que cruzar el ibón de Iserias y está el tercer control-avituallamiento.
Ahora hay una ligera bajada por una senda, al principio un poco pedregosa y después por un campo de hierba hasta el ibón de Tortiellas que también hay que cruzar para comenzar la última, muy técnica y pedregosa subida hasta el collado de Estriviellas (2.048m) dónde está el último control.
Desde aquí ya vemos al fondo de nuevo Canfranc, pero es muy engañoso. La bajada se hace interminable. Son diez kilómetros de un zigzagueo constante que parece que no acaban nunca. La cantidad de zetas que haces en esta bajada son cientos. Y después de 5 horas y 23 minutos llego a meta (bajando el record de la prueba en dos minutos). En segundo lugar entra Jon Bikendi, un joven corredor de la federación vasca a unos cinco minutos y tercero Samuel Sánchez de la federación aragonesa, a unos quince minutos.
La carrera, el ambiente, el pueblo, la gente, la organización es para quitarse el sombrero. Desde luego, si alguien quiere hacer hoy en día una maratón en España, POR MONTAÑA, esta es su prueba.
6 jun. 2011
EL ANILLO DEL VINDIO O EL ANILLO DE PICOS

Quedamos en Posada de Valdeón el viernes día 3 a las 16:00. Después de revisar el material que llevaríamos y la comida (justita, pero es que no cabe mucho más en un camel si además llevas una ropa de recambio, barras energéticas, geles,…), salimos de Posada a las 16:20h de la tarde. Buen tiempo, aunque con alguna nube. Y esta fue la ruta:
1- Posada de Valdeón(939m)-Cordiñanes-Refugio de Collado Jermoso (2.072m). Hasta aquí tardamos casi dos horas. Tampoco íbamos a hacer una competición, pero tampoco de paseo. Estuvimos unos 15 minutos charlando con Pablo, el guarda del refugio (que lo está dejando de película, vais a disfrutarlo un montón este verano).

4- Aliva-Vegas de Sotres-Canal de Jidiellu-Collado Valdominguero(2.215m)-Refugio de Andara(1.789m). En el refugio no había nadie. Este tramo ya es más largo y duro, sobretodo la subida de Jidiellu. Llegamos a Andara a las 12 de la noche y tardamos desde Aliva unas 3 horas y 45 minutos. La bajada desde Aliva hasta las Vegas de Sotres es por pista por lo que se hace cómodo (creo que tardamos media hora). Pero la subida de Jidiellu es letal. Además se nos hizo de noche a algo más de media subida, más o menos cuando se cruza la canal hacia la izquierda. En el tramo final hay que hacer una pequeña trepada (fácil, en la Travesera ponen cuerda fija para subir). En la bajada del Collado de Valdominguero nos volvimos a encontrar con algún nevero, pero se nota que hay mucha menos nieve que el año pasado.
5- Refugio de Andara-Fuente Soles-Sotres-Pandébano-Refugio de la Terenosa-Refugio de Urriellu (1.953m). Este trayecto nos llevó algo más de tres horas. Aquí ya empezamos a tener algún “despiste” pues no cogimos bien la senda de Fuente Soles (por donde iba la antigua Travesera, sino que subimos directamente por el fondo, aunque apenas puede suponer cinco minutos. Pero también tuvimos otro en la bajada a Sotres, y es que de noche las cosas se ven de otra manera, pero tampoco nos supuso apenas otros cinco minutos. Llegamos al pueblo de Sotres a la una menos cinco de la madrugada y estaba todo cerrado, bueno, justo a tiempo llegamos que un señor (creo que del mesón Peña Castil) nos dejó que nos tomáramos una coca-cola, eso sí, en la calle, pues tenía cerrado. Seguimos y cuando subíamos hacia el refugio de la Terenosa vimos luces y pensamos que estaba abierto, pero no, eran dos montañeros que iban a vivaquear fuera, pues también estaba el refugio cerrado. Continuamos subiendo (joer, que larga se nos hizo la primera parte de la subida, esa diagonal no acababa nunca) y llegamos al refugio de Urriellu a las tres y media de la mañana, que también estaba cerrado (en la puerta ponía por obras). Unos frutos secos, barrita, beber en la fuente y a continuar, que la noche es larga y por suerte muy buena, apenas frío. Pablo que es más chicarrón va en manga corta.



9- Refugio de Vegarredonda-Collado la Fragua-Jou Santu-La Forcadona(2.302m)-Vega Huerta-Canal del Perro-Collado El Frade-Refugio de Vegavaño(1.320m). (Aquí también cabe la opción de hacerla por Fuente Prieta). Cuando salimos de Vegarredonda y miramos hacia arriba, vimos que el tiempo se complicaba un poco. A medida que íbamos subiendo se echó la niebla encima e incluso nos llovió un poco, lo que nos obligó a poner el chubasquero, aunque por suerte, no fue por mucho tiempo. Pero la niebla seguía. A partir del Jou de los Asturianos ya nos encontramos nieve. Pero la subida desde el Jou Santu a la Forcadona estaba espectacular. Bajamos a la fuente Las Balas y desde aquí estaba casi todo cubierto por nieve, pero mucha nieve. Es probable que a la altura de la Forcadona haya más de dos metros de nieve de espesor, o quizás más. Temíamos que la cara sur de la Forcadona tuviese nieve algo más dura, pues esta bajada es muy estrecha y con mucha pendiente y podría estar algo complicada, pero no fue así, había nieve en la parte baja, y se podía bajar sin problemas. Llegamos a Vega Huerta, donde hicimos otro avituallamiento. Lo bueno es que la niebla aquí ya había desaparecido, al igual que la nieve. Y así continuamos por el Camino del Burro hasta llegar al bosque que nos llevaría al refugio de Vegavaño donde eran ya casi las ocho de la tarde. Lo cierto es que desde la Forcadona a Vegavaño empleamos una hora y cincuenta minutos por lo que recuperamos algo de tiempo, y es que cuesta abajo también se va mejor. En Vegavaño estuvimos con Julián, el guarda, hablando un rato y con un grupo de gente que se encontraba allí para afrontar ya el último tramo de nuestra ruta.
10- Refugio de Vegabaño-Collado el Escobaloso(1.547m)-Caldevilla-Posada de Valdeón(939m). La subida del refugio de Vegabaño al Cdo el Escobaloso va por un precioso bosque y por una senda no muy bien definida en algunos tramos y con bastante agua, sobretodo, al principio. En cuarenta y cinco minutos estábamos en el Cdo. Escobaloso y comenzamos la bajada final, también por otra senda increíblemente bonita por el bosque hasta salir a la ya, no tan preciosa pista, pista que se hace interminable y que nos llevará al pueblo de Caldevilla. Una hora y cinco minutos empleamos en la bajada. Y por fin llegamos a Posada de Valdeón a las diez y cinco de la tarde-noche.

24 may. 2011
THE TRACK OUTBACK RACE- AUSTRALIA 10-18 MAYO 2011
León-Madrid. Madrid-Londres. Reunión con los otros dos españoles (Xesc y Ana) y con los franceses
Londres-Singapur (reunión con los alemanes). Singapur-Darwin
Domingo 8:
Darwin-Alice Springs. Y empieza la fiesta. Llegamos todos los europeos juntos. Llegamos al control de aduanas. Habíamos hablado con la organización respecto al problema que hay en Australia para introducir comida, incluida la liofilizada, pero nos comentaron que no habría problema, aunque el pasado año no nos dejaron meter nada. Pero, en cambio, este año sí que nos dejaron a todos, bueno a todos menos a uno, adivináis a quien….pues sí, me tocó a mí. Me tocó la borde de turno, mirándome sobre a sobre, viendo las cantidades que había en cada sobre, si sobrepasaban lo permitido,….coño, pero si los demás llevan lo mismo y han pasado, por qué yo no puedo? Pues nada, ella a lo suyo. Y al final me quitó parte de la comida. No fue mucha, pero empezamos bien.
En Alice Springs dispusimos de dos horas para hacer cualquier compra extra, lo que necesitáramos, pues el quinto día de carrera, la organización había nos permitía hacer uso de material y comida nueva, que nos llevarían en una mochila. El problema lo tuvieron cinco corredores a quienes no les llegó el equipaje (que por suerte recuperaron al día siguiente). Después nos trasladan al campamento donde están montadas las tiendas y aquí estaremos dos noches. Las tiendas son pequeñas y sólo caben dos personas. A mí me acompaña Xesc (vaya tío más grande que es…). En la tienda de al lado está Ana con el coreano Jesse Jo (otras dos personas excepcionales). Durante el día hace bastante calor y la peor pesadilla son las moscas, son insoportables. Durante la noche, quienes nos invaden son los ratones, cientos de ellos, intentando entrar en la tienda, royéndola,…y algunos lo conseguían.
En la tienda organizamos todo lo que tenemos que llevar en esta carrera, la comida, la ropa, el material obligatorio,... El año pasado pasé bastante calor en Australia y este año he traído ropa y saco más ligero. Primer error. Pues durante la noche hace frío y tuve que usar un polar ligero para dormir.
Lunes 9:
Hoy toca revisión de material y control médico. Briefing explicando de lo que nos espera: 590 Km en autosuficiencia en 9 etapas. Supuestamente salimos de Alice Springs y terminaremos en Ayers Rock. Algo, que como veremos más adelante, tuvo varios cambios significativos, motivados por diversas causas.
Martes 10:
1ª Etapa: 30 km técnicos por un parque nacional. 2 Puntos de Control. Supuestamente transcurre por una senda del propio parque con indicadores azules cada cierto tiempo. Salimos a las 8 de la mañana. Enseguida nos ponemos en cabeza Christophe le Saux y yo. El terreno es muy entretenido, con mucha piedra, un secarral. En las partes más técnicas me voy, pero en el terreno más llano el francés me alcanza. Así hasta el primer Control, donde me voy un poco más, ya que hay subidas duras y el terreno es pedregoso. Así hasta que llego a la cresta y sigo por la senda bien trazada. Continúo por toda la cresta hasta que…la senda se acaba!!! Y ahora por dónde voy? Sigue un cresterío un poco expuesto, pero no veo a nadie detrás, así que doy la vuelta, pues me da que me he equivocado. Pero veo venir a lo lejos a otro corredor, por lo que entonces pensé que si que iba bien y volví a dar la vuelta de nuevo. Y otra vez en la cresta miro y no veo a nadie. Uuuff, esto ya me está cabreando. Otra vez la vuelta. Ahora veo a dos corredores, pero les veo que giran a la izquierda…??? Me dirijo hacia allí y veo que a la altura de un árbol hay otra senda que gira a la izquierda, pero que yo no ví y que tampoco estaba indicado el desvío. De hecho, aquí se perdió más gente (en esta etapa casi la mitad de los corredores). Ahora a intentar recuperar puestos y no perder más tiempo (ya había perdido más de hora y media). Al final conseguí llegar cuarto a meta a una hora y quince minutos del primero, pero agotado y tocado.
Miércoles 11:
2ª Etapa: 40 km también técnicos y continúa por el parque nacional. 3 Puntos de Control. Hoy la organización nos da casi dos litros de agua más para llevar, pues no pueden llevar agua al primer control, debido a lo inaccesible del lugar. A cambio nos llevan dos kilos de nuestra mochila hasta la meta. Salida de nuevo a las 8:00 de la mañana. Después del cabreo de ayer y, a pesar del sobreesfuerzo, mi intención era intentar recuperar tiempo, así que casi se repite lo mismo de ayer. El francés y yo en cabeza desde la salida. Este terreno me gusta para correr. Las subidas no son muy largas, pero sí técnicas, lo mismo que las bajadas o cuando hay que correr por el río. Al llegar al primer Control ya me había adelantado, pero no encontraba las marcas para seguir y el terreno era caótico (aquí hoy se perdió bastante gente). Llega el francés y buscamos las marcas, teniendo que usar el Road Book, hasta que conseguimos ver una en el fondo del río, por donde transcurre la ruta del Parque Nacional. Por el río me vuelvo a ir, esta vez algo más, ya que es un terreno inestable y pedregoso. La ruta sale del río por una senda que sube serpenteante hasta una cresta, luego vuelve a bajar al río y otra vez a subir. Así hasta que en una de las veces en que la senda se vuelve a meter en el río no veo ninguna marca. Veo otra senda a la derecha con marcas naranjas, pero ese color no debemos seguirlo. Sigo por el río pero no veo marcas, así que doy la vuelta y no queriendo que me vuelva a pasar lo de ayer vuelvo hacia la última marca en el río y después de 15 minutos llega el francés. Juntos buscamos la marca a seguir y después de un rato vemos en la otra orilla del río otra marca (nada fácil de ver). Total que estábamos sólo a menos de un kilómetro del siguiente Control y sólo nos quedaban 12 más para llegar a meta, kilómetros nada técnicos, por lo que llegamos juntos en unas cuatro horas. Y mi cabreo en aumento. En esta etapa se perdió todo el mundo, ya que el marcaje no era nada bueno y difícil de seguir, por lo que mucha gente no llegó a tiempo y hubo varios abandonos.
Jueves 12:
3ª Etapa: 60 km por río y pista. 3 Puntos de Control. Debido a la debacle de ayer hoy han recortado la etapa a 41 km. Los españoles vamos muy bien. Yo he recuperado el 2º puesto, Xesc va 4º y Ana es 1ª en chicas. Esta etapa transcurre, en una primera parte, por el cauce de un río que hay que cruzar varias veces, pero es llana. Pasamos el primer Control y poco más de un kilómetro después nos encontramos con un vehículo de la organización que nos dice que es el 2º Control. Cómo????, si acabamos de pasar el primero hace 10 minutos!!!. Pues nada, que nos dan otra botella de agua a mayores ya que tenemos 27 km hasta el siguiente Control y sin más agua, con el calor que hace. Conseguimos llegar al último Control y a partir de aquí los últimos 12 km son un infierno por una pista típica australiana, ancha, pedregosa, polvorienta y picando hacia arriba. Faltando quinientos metros para llegar a meta se me cae una botella, ocasión que aprovecha el francés para sacarme 30 segundos en meta.
Viernes 13:
4ª Etapa: 60 km, que serían cincuenta y pocos. A partir de aquí entramos en la monotonía. Pistas y caminos, caminos y pistas de tierra, arena y piedra, completamente llanos, con viento y con un paisaje repetitivo, seco y desolador. Lo único bonito de esta etapa fue donde estaba la meta, en una especie de playa de río. Volvimos a llegar juntos el francés y yo, ya que éste rueda bien en terreno llano.
Sábado 14:
5ª Etapa: 60 km, que también creo que fueron menos. Esta etapa aparentaba ser un calco de la de ayer. De hecho, orográfica y meteorológicamente casi no hubo diferencias. Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. (ahora lo veo con sentido del humor, pero, os juro, que en aquél momento, maldita la gracia que me hizo, y lo que me hizo sufrir a lo largo de los días siguientes, hasta el punto de pensar que tenía que abandonar). Llego al primer Control y, algo me sienta mal, pero realmente mal. Lo noto enseguida. Mi estómago se convierte en una hormigonera. Y cuando vas corriendo, algún esfuerzo imprevisto hace que ocurran situaciones, ahora cómicas, pero en ese momento trágicas. Y mi pantalón “cambia de color” de forma rápida e inesperada. Pero me es igual, no paro. Pero es que quien manda ahora es mi estómago y en esta ocasión o paro o provoco una catástrofe ambiental. Parada técnica. Aún así consigo alcanzar al francés. Pero el estómago sigue dando órdenes, pero ahora no puedo parar, queda poco para llegar a meta y después de un calvario consigo llegar a cinco segundos del francés. Pero la diarrea y el dolor de estómago es brutal. No me entra la comida, no me apetece comer. Estoy deshidratado, sin fuerzas y tumbado en la colchoneta. El médico y la enfermera me dan unas pastillas para el dolor y para la diarrea. También están pendientes de que beba agua con suero oral. Pero no veo yo que esto tenga mucho efecto y como esto no cambie tengo la impresión de que mañana no podré salir y tendré que abandonar. Y os juro que la cosa no tiene buena pinta con el paso del tiempo. Lo único que tengo a favor es que la etapa de mañana, que en un principio era de 60 km, la han acortado (en un principio suspendido) a 18 km, debido a la debacle de la segunda etapa y a que había gente que llegaba demasiado tarde y no tenían tiempo de recuperar. Pero yo no tengo ni idea de lo que pasará mañana. La decisión de poder correr o no tiene que esperar hasta ver como amanezca.
Hoy hemos podido tener comida nueva(aunque a mí de nada me vale, pues no puedo comer) y me he cambiado las zapatillas. Hasta ahora he corrido con las Lab y como de en adelante es todo pistas y caminos correré con las CrossMax (benditas zapatillas, que acierto)
Domingo 15:
6ª Etapa: 18 km (prevista de 60). Completamente llanos por pista de polvo, tierra y piedra. No me encuentro muy bien y estoy algo debilitado, por lo que no sé que podré hacer hoy. Aunque la situación ha mejorado un poco respecto ayer, pero no mucho. Aún así me presentaré en la salida y que sea la carrera la que me ponga en mi sitio, la que me diga las fuerzas de las que dispongo y del ritmo que pueda seguir. Son las 11:30 de la mañana. Dan la salida. El francés y Andrews, el australiano que va tercero, salen fuertes. No puedo seguir su ritmo, pero intento que no se vayan mucho. El estómago empieza a hacer de las suyas. Pero consigo apretar y a mitad de carrera alcanzo al australiano. El francés va doscientos metros por delante solamente. Pero voy muerto. Tengo que aguantar o reventar. El australiano da tirones, pero no consigue irse y así llegamos a meta, casi los tres juntos. Pero no puedo más. Me tumban en un vehículo porque me duele todo. Llega el médico y…tómate más pastillas (algunas las tiro). Nadie da nada por mí (hasta yo mismo lo veo negro). Me ven como a un cadáver (Ana, que me vió como acabé en el TordesGeants, me comenta que estoy mucho peor que allí,…que alegría!!!). Pero ahora quiero terminar. Como a la fuerza, sin ganas, para intentar recuperar algo de energía.
Lunes 16:
7ª Etapa: 63 km. Completamente llana por pistas y caminos de arena y piedra. Hoy la salida es una hora antes, a las 7:00 de la mañana. Parece que he recuperado algo y me encuentro mejor, pero tampoco estoy para tirar cohetes. El francés ha puesto un ritmo alto y voy a gancho, mis pulmones van a estallar y tengo que apretar alguna vez que otra el estómago, pero no consigue irse. Aunque he estado a punto de parar y bajar el ritmo en varias ocasiones ya que iba al límite y este terreno no me hacía ninguna gracia. Todavía no sé cómo pude aguantarle hasta el último kilómetro donde se me fue cien metros, pero conseguí llegar, fundido, roto y en el día, para mí, más duro y sufrido de todos los que había hecho. Pensé, que si mañana se repetía la misma historia, no tendría ninguna opción, vamos, que ni me plantearía el seguirle ni un solo kilómetro.
Martes 17:
8ª etapa: 61 km. Más de lo mismo. Etapa clavada a la de ayer, caminos y pistas totalmente llanos. Diferencia: hoy se ha salido supertranquilos. Menos mal. Tan tranquilos que casi entramos juntos los cuatro primeros de la general. Seguramente todos pensando y reservando para la etapa de mañana.
Miércoles 18:
9ª y última etapa: 129 km. Y sorpresa. Hoy, supuestamente, la etapa era dura y no sólo por la distancia, sino porque debería transcurrir, por caminos con dunas y arena, pistas,…pero la organización ha cambiado el circuito porque, la mayoría de la gente está tocada (o para facilitar mejor la organización de la etapa), así que de los 129 kilómetros, 100 van a ser por asfalto!!!!!!!, casi me da algo. Lo cierto es que hoy me levanté con más humor y con ganas de intentar de hacer lo posible para gastar mis últimos cartuchos. Aunque el asfalto no entraba en mis planes. Se dan dos salidas, una a las 5 de la mañana para el grupo más lento y otra a las 9 para el grupo más rápido. Hasta el segundo Control íbamos tranquilos. De hecho, Silvan, otro francés venía nosotros. Pero había que arriesgar y tiré un poco, consiguiendo descolgar a este corredor que iba con nosotros, pero Christophe se ponía delante para ralentizar la marcha. El asfalto empezó a partir de este segundo Control. Una carretera casi recta, interminable, con viento, calor y que casi siempre picaba hacia arriba, por lo que te iba destrozando mentalmente. Al llegar al cuatro Control volví a dar otro tirón. Vi que el francés se quedaba un poquito pero se pegaba a mí enseguida. Así hasta que las fuerzas empezaron a menguar. Luego estaba lo de los controles. Nos habían dicho que habría cada 14 o 15 km, pero a partir del 6º la distancia aumentó. Lo supimos por los tiempos de paso. Era imposible que viniéramos haciendo sobre 1h 20 o 1h 30 y de pronto nos fuéramos a más de 2 horas, a pesar de que el ritmo era casi parecido. Por si fuera poco en el Control nos decían que había 18 km hasta el siguiente, pero no era así. Eso me estaba alterando. Calculaba el agua y la comida en función de la distancia, y diferencias de 6 o más kilómetros entre controles es mucha diferencia. En el último Control nos dicen que nos quedan 15 km de asfalto y 3 de pista para llegar a meta. Mis fuerzas ya están justas, pero mantengo el ritmo. El tiempo pasa. El francés me dice que ya hemos pasado muchos kilómetros y deberíamos haber llegado al desvío. Llevamos más de dos horas. Es imposible y la falta de fuerzas hace que mi adrenalina se me dispare. Por eso , cuando por fin llegamos al desvío, donde había un coche de la organización y nos dice que aún nos quedan 4 km, me paro jurando en arameo y que corra Rita la cantaora. Christophe me dice que sigamos. No sé cómo me puse a correr de nuevo, pero ahora ya más tranquilamente, quizás para acabar cuanto antes todo este sufrimiento y descansar de una vez. Y así conseguí llegar a meta después de 13 horas y media de etapa.
-Sobre la carrera: las tres primeras etapas fueron muy entretenidas, técnicas, divertidas, duras. Me gustaron. Fue una pena lo del marcaje. Pero a partir de la cuarta etapa, se convirtió en una carrera llana, plana, monótona, para rodar y rodar. Le sobró el asfalto final.
-Sobre la alimentación y material: A parte de la comida liofilizada, el gasto en una prueba de estas es inmenso: 25 barras energéticas de Power Bar. Una diaria para el desayuno, el resto distribuidas a lo largo de las etapas. 18 geles de Power Bar. Usados, sobretodo, a partir de mitad de cada etapa. 5 bolsas de caramelos con vitamina C de Power Bar. Usados, casi de la misma manera que los geles. 5 tubos de Magnesio líquido de Power Bar. Sales y recuperador de Power Bar usados durante y al final de cada etapa.
La ropa de Salomon genial. Camiseta (Exo SS Zip Tech Tee) ajustada como un guante. Ni una sola rozadura en los 9 días. Pantalón (Exo Wings TW Short) lo mismo. Increible. Sólo lo lavé un día, por razones evidentes y está como nuevo. Medias de compresión (EXO III Calf), ni las noté que las llevaba. Gorra para el sol. Camel Back Xa20 con parte frontal. De maravilla para llevar todo, sin problemas en el ajuste al cuerpo. Zapatillas, fue lo único que me cambié en los 9 días: XT Wings Lab en la primera parte pedregosa y técnica. De cine. CrossMax en la segunda parte. De lo mejor que he llevado. Ni un solo problema incluso en el temido asfalto.
-Sobre la gente: como siempre, lo mejor de esta carrera. Lo bueno que tiene participar en este tipo de pruebas es la gente con la que vas, con la gente que te relacionas, con la gente que compartes penas, alegrías y sufrimientos. Descubres personas excepcionales. Y algunas todavía son capaces de sorprenderte. Xesc ha sido una de las personas más grandes que he conocido con las que he compartido carreras y tienda (el George Cloony español). Cuando estaba realmente jodido, allí estaba él, buscándome lo que necesitase (no se me olvida cuando apareció con una coca cola en la mano el día que estaba tocado), dándote ánimos y siempre amable y sonriente. Y no lo digo yo sólo lo grande que es. Era un comentario unánime. Un tío que pudo haber quedado tercero y que por echar una mano a su “enemigo”, el australiano Andrews, en la última etapa, quedó cuarto. Pero la vida te da lo que siembras. Y el australiano compartió el tercer premio con Xesc dándole la pintura aborigen. Impresionante. También está Ana. Se está convirtiendo en nuestra “niña mimada”. Llegó primera a meta, en una carrera, que como hablábamos entre nosotros, al principio, iba a ser una carrera de eliminación y ella lo consiguió. El coreano Jesse Jo, fue el recuperador, masajista, animador de Ana e, incluso, conmigo. A pesar de llegar casi siempre de los últimos y con poco tiempo para recuperar, siempre estaba dispuesto para echarte una mano. A mí me daba masajes (en la mano, pues decía que representaba el estómago) para intentar recuperar mis problemas estomacales. Siempre le veías con buen humor. Youssef el kuwaití. Verle llegar el último a meta en la etapa larga, un tipo tan grande, con ese bigote y perilla que impresionaba, y con lágrimas en los ojos, agradeciendo a todo el mundo, fue emocionante.
Y la pregunta de siempre…?: Por qué nos metemos en este tipo de pruebas? En este caso, nueve días corriendo, con calor durante el día, con frío por la noche, con moscas insoportables, con ratones incordiantes,… nueve días sin ducharse ni un solo día, con la misma ropa todos los días, cocinando en una hoguera, donde la ceniza también entraba en el menú, con falta de higiene, con las manos sucias, con arena por todo el cuerpo, durmiendo mal, comiendo peor, sabiendo que no vas a ver a nadie en carrera, que nadie te va a aplaudir, que estás en auténtica soledad, desamparado, sin público, que llegarás a meta sólo y te recibirán dos o tres personas…, yo tampoco lo entiendo…pero me gusta y repetiré, no sé dónde ni cuándo, pero lo haré.
