Aquí está el video. Dura unos veinte minutos, así que disfrutarlo con tiempo y con calma
http://www.youtube.com/watch?v=kEIJqrmWpIc&feature=youtu.be
30 mar. 2012
13 mar. 2012
EL ANILLO DE PICOS EN INVIERNO
Fue una de esas ideas que se te ocurren cuando estás eufórico o sin nada mejor que hacer. Pero un día cualquiera que coincides con un amigo (Pablo Criado) le comentas la idea y como tampoco está muy bien, pues acepta. Por desgracia tuvo un pequeño accidente que le impidió seguir con la idea. Pero la idea empezó a llegar a oídos de más gente y se me apuntó otro Pablo, en este caso Pablo Villa, un joven leonés con un futuro prometedor. Ya sólo quedaba fijar la fecha. Y no era fácil. La ruta, si ya es dura en verano, en invierno no quieres ni pensarlo. Así que buscamos un fin de semana con luna llena y que, por supuesto, hiciese buen tiempo. Con mal tiempo sería una bonita forma de suicidarse. Y ese fin de semana fue el 10 y 11 de marzo. Pero justamente dos días antes, se entera otro amigo gallego, Jesús M. Novas, y no lo duda ni un momento y también se une a la fiesta. Hablamos de la intendencia para esta actividad, pues queremos hacerla en el fin de semana. Calculamos que nos pueden salir sobre 40 horas, ya que seguramente surgirán bastantes imprevistos. Elegimos el material que debemos llevar, que nos pueda dar a la vez, seguridad y rapidez. Así que elegimos una zapatilla mixta, mitad zapatilla, mitad bota baja, excepto Jesús que él lleva zapatillas. Camisetas térmicas, mallas de lo mismo, cortavientos de gore, y alguna ropa ligera de recambio. Gafas, gorra y gorro, guantes finos y gruesos. Y, por supuesto, crampones y piolet. En cuanto a la alimentación, pues lo clásico para cuando vamos a correr una ultra. Las clásicas barritas, geles, complejos de sales, algún bocadillo ligero, botiquín.
Elegimos el recorrido que hice en verano, en sentido opuesto a las agujas del reloj, porque deducíamos que los pasos más complicados los queríamos coger subiendo y no bajando.
Y llegó el día. Nos fuimos a dormir a Posada de Valdeón. Y nos levantamos a las cuatro y media de la mañana, para empezar el reto a las cinco y cinco de la mañana.
Primer paso: el pueblo de Cordinañanes, para coger aquí la canal de Asotín. Todo este tramo durante la noche.
Segundo paso: Refugio de Collado Jermoso.


La subida la hicimos por la senda y no por el argallo, porque nos dio la sensación que no había nieve. Pero cuando íbamos hacia la mitad de la diagonal, ya nos obligó a poner crampones. Y aquí vino el primer traspiés. Los crampones nos hacían un daño del copón en los tobillos, pues al no llevar bota alta no los teníamos protegidos. Tanto que nos llegó a hacer herida. Pero ahí estaba Jesús, un experto himalayista (tiene 7 ocho miles), que a lo McGyver, nos hizo un apaño para que bajaran los enganches traseros un poco y así no nos hicieran tanto daño. Continuamos la subida que nos llevaba al refugio con mucha nieve y cada vez más dura, y con bastante inclinación, pero no hubo problemas en llegar al refugio. Desde aquí nos dirigimos hacia las Colladinas. Este era uno de los pasos que teníamos clasificados de alto riesgo. Y, madre mía, mejor no mirar para abajo, sobre todo en el primer paso. Nieve dura y mucha inclinación pero conseguimos pasar. Al llegar a la última colladina ya vimos una huella (que nos encontramos después con la persona que la hizo y nos comentó que no se había atrevido a pasar más adelante). Desde la última colladina giramos hacia la izquierda para dirigirnos a los Tiros de Casares. Precioso lugar muy cargado de nieve. En la subida a los Tiros de Casares nos encontramos banderas (se celebraba al día siguiente la prueba de esquí de travesía de la Regil). Este tramo se sube sin dificultad.

Tercer paso: Refugio de Cabaña Verónica.

Desde los Tiros de Casares nos dirigimos por la ruta clásica que nos lleva a Cabaña Verónica. Bajamos de frente para luego girar un poco hacia la izquierda y comenzar la subida que nos lleva al refugio. Allí charlamos un poquito con el guarda. Aquí nos quitamos los crampones y seguimos a zapatilla por la nieve ya pisada hasta la Vueltona. Bajamos por la pista, cubierta de nieve hasta llegar a Aliva, donde empezó a desaparecer la nieve. Un poco más abajo nos estaban esperando Pablo Criado y Ana, que nos había llevado algo para reponer fuerzas (muchas gracias pareja). Continuamos la bajada hasta llegar las Vegas de Sotres, para inmediatamente comenzar a subir la espectacular canal de Jidiellu.
Tercer Paso: Collado de Valdominguero.
Comenzamos la subida de la canal de Jidiellu, siguiendo la senda por la que transcurre la Travesera, pero enseguida empezó a aparecer nieve, por lo que decidimos subir por el fondo de la canal y a saco para arriba, eso sí con crampones y piolet. La subida es dura, pero se hace llevadera porque es muy continua, excepto cuando llegamos al tramo final, que la muy jodida se pone empinada y la nieve más dura, por lo que hay que clavar con ganas los crampones hasta llegar al collado de Valdominguero. Lo que más nos sorprendió de esta subida, aparte que se te caes llegas hasta Sotres…, es que la subimos en poco más de hora y media y eso nos dio ánimos. El tramo siguiente no lo hicimos por donde va la senda y por donde también va la Travesera, pues tenía mucha nieve y mucha inclinación, así que decidimos bajar al fondo del valle, y la verdad es que fue una idea muy acertada (los crampones molestaban un poco cuando íbamos en diagonal)
Cuarto paso: Refugio de Andara.

Desde el collado Valdominguero bajamos sin crampones. La nieve estaba muy buena y se camina con facilidad, exceptuando algún pequeño tramo. Sólo los tuvimos que poner para bajar al refugio de Andara. Allí había bastante gente , pateando, con raquetas y con esquís. Y también Cipri, el guarda que nos obsequió con un refresco y agua, que nos vino de maravilla, pues el calor durante el día apretaba de narices. Continuamos la bajada por la pista, toda cubierta de nieve, hasta llegar al desvío de Fuente Soles. Aquí pensábamos que no habría nieve y que sería más fácil pues era todo hacia abajo, jaja. Había bastante nieve y como la zona es de maleza o brezo alto, dabas un paso y te hundías otro, pero hasta la rodilla, por lo que se hizo un infierno bajar ese tramo hasta que se acabó la nieve.
Quinto paso: Sotres
Bajamos por el camino hasta llegar al pueblo de Sotres. Aquí nos esperaban Paco y Ramón, que también nos obsequiaron con un buen avituallamiento. Aquí estuve hablando con una chica y un chico del pueblo que me conocían (mil perdones, pero se me olvidaron sus nombres) que me dijeron que en Urriellu no había nadie hasta el próximo fin de semana (menos mal que a Sergio le dio por cambiar los planes). Continúo. Después de reponer fuerzas bajamos un trozo por la carretera hasta coger la pista que nos subirá hasta Pandébano. Llegamos hasta el refugio de la Terenosa y empezó a oscurecer. Seguimos un trozo todavía sin crampones, pero finalmente decidimos ponerlos. Un poco más adelante, un crampón rompió la zapatilla de Jesús. Menos mal que en Sotres nos dio por meter otras de repuesto. Y se nos hizo de noche. En esta subida Jesús parece que sufría un poco más de lo esperado, pero íbamos poco a poco.
Sexto paso: Refugio del Urriellu.
Completamente de noche nos acercamos al refugio y me sorprende ver luz. Joer, nada más llegar a la puerta allí está Sergio esperándonos. Y además ya sabía que estábamos subiendo y yo pensaba que no había nadie. Ya bastante cansados, llevábamos algo más de 17 horas, paramos a deleitarnos con una sopa caliente que nos preparó Sergio y que nos supo a gloria. Estuvimos un rato de charla, debatiendo cómo subir la subida que, a priori, a mí más me acojonaba, la Brecha de los Cazadores, y más de noche. Sergio nos dice que por allí todavía no ha subido nadie y que por encima de la brecha tendremos una visera que tendremos que romper con el piolet. Así que ante esta perspectiva y el agotamiento que había, decidimos quedarnos a dormir un poco y salir al amanecer. Sergio nos despierta a las 6 y media de la mañana y nos tiene preparado un desayuno caliente (mil gracias, no sabemos cómo agradecer semejante atención, sencillamente un tío genial). Comenzamos la subida. Había subido el día antes algunos haciendo huella, pero luego se desviaron hacia el diente del Urriellu, por lo que nosotros giramos a la derecha para atacar la brecha.

Sólo el tramo de acercamiento ya imponía. Un resbalón ahí os podéis imaginar lo que supone, pues eso. En el giro que hay que hacer hacia la izquierda para enfocar la brecha, no hay nieve, pero dentro de la brecha sí. Pero por suerte se sube bastante bien hasta llegar al final, dónde, también con suerte no había visera de nieve grande y se pasó con facilidad. Ahora continuamos, intentando adivinar por dónde va la senda cuando no hay nieve, hasta llegar a la collada del Raso. La verdad es que este tramo se hizo muy cómodamente, mucho mejor de lo imaginado. La collada del Raso tenía algo de visera hacia la cara sur pero se bajaba bien. En este tramo, como dije, no había ninguna huella, así que nos dirigimos al valle que nos llevará al siguiente paso.
Séptimo paso: Refugio de Cabrones.
Desde la collada del Raso hasta el refugio, es una gozada caminar por este tramo. Salvaje, blanco inmaculado, espectacular, que maravilla de zona.

Enlazar estos dos refugios también nos sorprendió (de la misma manera que subiendo Jidiellu). Si resbalas ya sabes dónde vas, pero conseguimos hacerlo en hora y media. Sergio nos advirtió que probablemente la primera cadena que hay cuando comienzas a bajar estuviera tapada por la nieve, así que sería mejor descender un poco más y luego subir. Empezamos a bajar hacia los cuetos del Trave, y de las cadenas sólo se veía un trozo. Además el paso por ahí era muy expuesto, por lo que seguimos las indicaciones de Sergio, y ahora sí que acertó de pleno. El resto del trayecto fue bastante cómodo hasta llegar a la segunda cuerda, que estaba completamente tapada por la nieve. Esa bajada, aunque tiene inclinación se bajó de cara a la pared sin ningún problema. La sima que hay justo debajo, como podéis imaginaros, completamente llena de nieve y ni rastro de ella. Seguimos bajando (esta bajada es muy larga, desde el refugio de Cabrones hasta Poncebos son más de 1.800 metros de desnivel), y un rato antes de llegar a la canal de Amuesa ya nos quitamos los crampones. Y comenzamos a bajar la vertiginosa canal de Amuesa que nos llevará al siguiente paso.
Octavo paso: Poncebos
La bajada de Amuesa si la coges por el pedrero, la puedes flipar, como motos. Y con calor. El gallego (Jesús) se puso en pantalón corto. Seguimos hasta llegar al pueblo de Bulnes, dónde nos volvían a esperar Paco y Ramón, que esta vez nos acompañaron el resto de la bajada hasta Poncebos (tres horas y cincuenta minutos desde el refugio del Urriellu hasta aquí). Aquí de nuevo a avituallarse bien. Y como decidieron ir a volver a vernos a Los Lagos (concretamente al pozo del Alemán), pensamos en dejarles los crampones, el piolet y algo de peso, pues así no cargaríamos con ello, ya que cuando bajábamos nos fijamos que por la canal de Trea no había nieve y nos los necesitaríamos. Y comenzamos a hacer la ruta del Cares desde Poncebos. Este tramo se hizo monótono y algo más pesado. Echamos algo más de una hora en llegar al desvío de la canal de Trea. Vaya canal. Después de la paliza que llevábamos encima, subir esto ahora y en plena solana. Llegamos a la fuente que sale debajo del pedazo de piedra que hay en la canal. Nos refrescamos (sobre todo Pablo, que se notaba un poco tocado). Y continuamos ascendiendo. ¡Qué bonita es esta canal, pero como te hace sufrir, es como las chicas!!!!!!!). Cuando llegamos al final de la canal, comienza a aparecer la nieve, pero ya no hay apenas subida.
Noveno paso: Refugio de la Vega de Ario

Como decía, desde que acaba la canal empieza a aparecer nieve y hasta el refugio todavía queda un pequeño tramo, pero son pequeñas subidas y bajadas que se hacen sin ninguna dificultad. Llegamos a Ario (dos horas desde el Cares), Pablo un poco tocado, pero nada, le paso un poco de mis “drogas” y ya verás cómo se recupera. Desde Ario hay todavía bastante nieve. Yo pensaba, que por la altura no iba a haber mucha, pero la había. De todos modos, eso nos favoreció, pues la ruta es casi toda picando hacia abajo, con alguna pequeña subida. Calculo que a mitad de la ruta la nieve desapareció.
Décimo paso: Lagos de Covadonga
Efectivamente Pablo recuperó y pudimos trotar un poco. Cuando llegamos al lago, lo rodeamos por la parte de arriba hasta dar a la pista. Seguimos la pista y llegamos al pozo del Alemán (dos horas desde Ario). Y allí estaban de nuevo Paco y Ramón, pero esta vez con más compañía: los abuelos de Pablo, su novia, la mujer de Paco. Menudo avituallamiento que nos tenían preparado. Aquí repusimos fuerzas bien. La verdad es que hubo momentos en que pensamos que no íbamos a llegar ni hasta aquí. Pero aquí estábamos. Pero también teníamos otra preocupación: eran las cinco y media de la tarde y nuestros mejores cálculos no bajaban de las siete horas para hacer lo que nos quedaba, por lo que nos iba a tocar pasar de noche tramos complicados. Ahora mismo me preocupaba La Forcadona. Pero la suerte estaba echada. Y nos pusimos a caminar poco a poco. La nieve apareció enseguida, pero se iba bien por ella.
Onceavo paso: Refugio de Vegarredonda

Y así llegamos al citado refugio. Llenamos nuestras botellas de agua, pues no nos encontraríamos ya más agua hasta Vega Huerta (si la fuente no estaba tapada por la nieve). Nos íbamos encontrando con alguna gente que bajaba y me encontré con unos colegas de Zamora. Nos advirtieron que en la paso de La Fragua había dos huellas y cogiéramos la de la derecha, pues la de la izquierda tenía mucho hielo. Y llegando a las Barrastrosas el sol desapareció y ya decidimos ponernos también los crampones. Seguimos subiendo y tuvimos un pequeño despiste (a veces más mirando para el suelo y ocurren cosas así). Vamos, que nos fuimos demasiado hacia la derecha, pero conseguimos rectificar a tiempo. Pero ya íbamos con la frontal encendida. Yo creo que cuando llegamos al Jou de los Asturianos no lo hicimos por dónde va la ruta normal, pero tampoco importaba en ese momento. La preocupación era atinar con la Forcadona. Por suerte, tampoco nos costó mucho trabajo dar con ella, aunque creo que pudimos haberlo hecho mejor, porque, al principio, nos fuimos demasiado hacia la derecha, pero también rectificamos a tiempo. Esta subida final no tiene problema, se sube cómodamente. Lo que me dejó sorprendido fue ver la cantidad de nieve que hay ahí acumulada. Y lo que más me sorprendió, y esto, ya no me hizo ninguna gracia fue cuando llegamos a la cima del collado y ver lo que había que bajar. Mi primer pensamiento fue: “…joder ,hala da la vuelta y otra vez para Los Lagos…”. Espero no exagerar y para eso está ahí el himalayista que iba conmigo, pero esa pala tenía un 80% de inclinación, tres metros de ancha y una burrada de nieve. Fue Jesús, más experto en “los pinchos” el que probó para ver cómo estaba la nieve. Por suerte y con gran alegría comprobamos que los crampones entraban bien, pero tampoco estábamos como para tirar cohetes. Coño, no mires para abajo porque no ves el fondo, sólo una lucecita de los dos que iban conmigo que bajaban delante. Bueno, después de comprobar que los calzoncillos no estaban marrones, respiramos con alivio. Intenté seguir, más o menos, por donde va la senda, pero como había mucha nieve y tenía también bastante inclinación decidí bajar en diagonal. Tota íbamos a tener que bajar de todos modos, pues a esas horas de la noche no me iba a poner a buscar el paso que hay en las rocas que te acortan un poco el camino. Prefiero perder diez minutos más y asegurar el paso bajando un poco más, aunque luego lo tenga que subir. Terminamos de hacer esa pequeña subida y desde ese collado se percibía ya Vega Huerta.
Doceavo paso: Vega Huerta
Desde el collado la senda va por la izquierda, trazando una diagonal para no bajar al hoyo. Pero la historia se repite otra vez. Demasiada nieve, demasiada inclinación,…: al hoyo. Tampoco era para tanto, y por lo menos era seguro y con la nieve que había estoy convencido que también más rápido. Y llegamos a Vega Huerta. Paramos a comer y a beber algo, pero dentro de la caseta había gente durmiendo, lo cual me alegró un montón, pues supuse que habían venido de Vegabaño y nos había hecho huella, por lo que me ahorraban el trabajo de buscar durante la noche el collado del Burro. Y así fue. No tuvimos más que seguir la huella que nos llevaba a la canal del Perro, la supuesta última complicación seria. Sí que es cierto que impone esa pala inclinada con tanta nieve (como casi todas, que narices), pero se cramponeaba bien por lo que no tuvimos problemas en llegar al collado del Frade. Aquí nos quitamos los crampones pensando que ya no quedaba más nieve y a los dos minutos los tuvimos que volver a poner.
Treceavo paso: Refugio de Vegabaño

Bajamos por la nieve hasta el collado que te obliga a girar a la derecha que te lleva al refugio de Vegabaño. Esto ya es un bosque y nos quitamos los crampones. Nos costó encontrar la senda, aunque había huellas en la nieve, pero estaban tan dispersas que eran un caos. Seguimos la senda y no sé si fue por el cansancio, por la noche o vaya usted a saber, que la perdimos. No fue mucho tiempo hasta que nos dimos cuenta, pero nos hizo dar un par de vueltas hasta encontrarla de nuevo. Claro que a estas alturas ya nos dolía todo. O mejor dicho, a uno le dolían las rodillas, a otro los cuadríceps, otro con ampollas en las plantas de los pies, etc, etc.. Pero llegamos a Vegabaño. Era la una y cuarto de la madrugada del domingo. Habíamos conseguido unir todos los refugios de Picos, que era nuestro objetivo y ya está. Estábamos muy contentos y satisfechos, pero también estábamos cansados y doloridos, tanto por el esfuerzo físico como por la tensión acumulada, por lo que la última decisión fue bajar a Soto de Sajambre, donde nos fueron a buscar nuestros queridos e inestimables amigos que también estaban en el Pozo del Alemán. A las dos y media de la madrugada llegamos a Soto de Sajambre. Invertimos 45 horas y 25 minutos en hacer el recorrido completo con paradas incluidas.
Quiero agradecer enormemente la buenísima disposición, los ánimos y la ayuda de la gente con la que nos encontramos (Pablo Criado, Ana, Cipri guarda de Andara, Sergio guarda del Urriellu y Cabrones, y la familia de Pablo) , de los que nos apoyaron y la gran compañía (Pablo Villa y Jesús “Chismes”) con la que disfruté haciendo todo esto y que no creo que habría podido hacer sin su presencia.
Fue una de esas ideas que se te ocurren cuando estás eufórico o sin nada mejor que hacer. Pero un día cualquiera que coincides con un amigo (Pablo Criado) le comentas la idea y como tampoco está muy bien, pues acepta. Por desgracia tuvo un pequeño accidente que le impidió seguir con la idea. Pero la idea empezó a llegar a oídos de más gente y se me apuntó otro Pablo, en este caso Pablo Villa, un joven leonés con un futuro prometedor. Ya sólo quedaba fijar la fecha. Y no era fácil. La ruta, si ya es dura en verano, en invierno no quieres ni pensarlo. Así que buscamos un fin de semana con luna llena y que, por supuesto, hiciese buen tiempo. Con mal tiempo sería una bonita forma de suicidarse. Y ese fin de semana fue el 10 y 11 de marzo. Pero justamente dos días antes, se entera otro amigo gallego, Jesús M. Novas, y no lo duda ni un momento y también se une a la fiesta. Hablamos de la intendencia para esta actividad, pues queremos hacerla en el fin de semana. Calculamos que nos pueden salir sobre 40 horas, ya que seguramente surgirán bastantes imprevistos. Elegimos el material que debemos llevar, que nos pueda dar a la vez, seguridad y rapidez. Así que elegimos una zapatilla mixta, mitad zapatilla, mitad bota baja, excepto Jesús que él lleva zapatillas. Camisetas térmicas, mallas de lo mismo, cortavientos de gore, y alguna ropa ligera de recambio. Gafas, gorra y gorro, guantes finos y gruesos. Y, por supuesto, crampones y piolet. En cuanto a la alimentación, pues lo clásico para cuando vamos a correr una ultra. Las clásicas barritas, geles, complejos de sales, algún bocadillo ligero, botiquín.
Elegimos el recorrido que hice en verano, en sentido opuesto a las agujas del reloj, porque deducíamos que los pasos más complicados los queríamos coger subiendo y no bajando.
Y llegó el día. Nos fuimos a dormir a Posada de Valdeón. Y nos levantamos a las cuatro y media de la mañana, para empezar el reto a las cinco y cinco de la mañana.
Primer paso: el pueblo de Cordinañanes, para coger aquí la canal de Asotín. Todo este tramo durante la noche.
Segundo paso: Refugio de Collado Jermoso.
La subida la hicimos por la senda y no por el argallo, porque nos dio la sensación que no había nieve. Pero cuando íbamos hacia la mitad de la diagonal, ya nos obligó a poner crampones. Y aquí vino el primer traspiés. Los crampones nos hacían un daño del copón en los tobillos, pues al no llevar bota alta no los teníamos protegidos. Tanto que nos llegó a hacer herida. Pero ahí estaba Jesús, un experto himalayista (tiene 7 ocho miles), que a lo McGyver, nos hizo un apaño para que bajaran los enganches traseros un poco y así no nos hicieran tanto daño. Continuamos la subida que nos llevaba al refugio con mucha nieve y cada vez más dura, y con bastante inclinación, pero no hubo problemas en llegar al refugio. Desde aquí nos dirigimos hacia las Colladinas. Este era uno de los pasos que teníamos clasificados de alto riesgo. Y, madre mía, mejor no mirar para abajo, sobre todo en el primer paso. Nieve dura y mucha inclinación pero conseguimos pasar. Al llegar a la última colladina ya vimos una huella (que nos encontramos después con la persona que la hizo y nos comentó que no se había atrevido a pasar más adelante). Desde la última colladina giramos hacia la izquierda para dirigirnos a los Tiros de Casares. Precioso lugar muy cargado de nieve. En la subida a los Tiros de Casares nos encontramos banderas (se celebraba al día siguiente la prueba de esquí de travesía de la Regil). Este tramo se sube sin dificultad.
Tercer paso: Refugio de Cabaña Verónica.
Desde los Tiros de Casares nos dirigimos por la ruta clásica que nos lleva a Cabaña Verónica. Bajamos de frente para luego girar un poco hacia la izquierda y comenzar la subida que nos lleva al refugio. Allí charlamos un poquito con el guarda. Aquí nos quitamos los crampones y seguimos a zapatilla por la nieve ya pisada hasta la Vueltona. Bajamos por la pista, cubierta de nieve hasta llegar a Aliva, donde empezó a desaparecer la nieve. Un poco más abajo nos estaban esperando Pablo Criado y Ana, que nos había llevado algo para reponer fuerzas (muchas gracias pareja). Continuamos la bajada hasta llegar las Vegas de Sotres, para inmediatamente comenzar a subir la espectacular canal de Jidiellu.
Tercer Paso: Collado de Valdominguero.
Comenzamos la subida de la canal de Jidiellu, siguiendo la senda por la que transcurre la Travesera, pero enseguida empezó a aparecer nieve, por lo que decidimos subir por el fondo de la canal y a saco para arriba, eso sí con crampones y piolet. La subida es dura, pero se hace llevadera porque es muy continua, excepto cuando llegamos al tramo final, que la muy jodida se pone empinada y la nieve más dura, por lo que hay que clavar con ganas los crampones hasta llegar al collado de Valdominguero. Lo que más nos sorprendió de esta subida, aparte que se te caes llegas hasta Sotres…, es que la subimos en poco más de hora y media y eso nos dio ánimos. El tramo siguiente no lo hicimos por donde va la senda y por donde también va la Travesera, pues tenía mucha nieve y mucha inclinación, así que decidimos bajar al fondo del valle, y la verdad es que fue una idea muy acertada (los crampones molestaban un poco cuando íbamos en diagonal)
Cuarto paso: Refugio de Andara.
Desde el collado Valdominguero bajamos sin crampones. La nieve estaba muy buena y se camina con facilidad, exceptuando algún pequeño tramo. Sólo los tuvimos que poner para bajar al refugio de Andara. Allí había bastante gente , pateando, con raquetas y con esquís. Y también Cipri, el guarda que nos obsequió con un refresco y agua, que nos vino de maravilla, pues el calor durante el día apretaba de narices. Continuamos la bajada por la pista, toda cubierta de nieve, hasta llegar al desvío de Fuente Soles. Aquí pensábamos que no habría nieve y que sería más fácil pues era todo hacia abajo, jaja. Había bastante nieve y como la zona es de maleza o brezo alto, dabas un paso y te hundías otro, pero hasta la rodilla, por lo que se hizo un infierno bajar ese tramo hasta que se acabó la nieve.
Quinto paso: Sotres
Bajamos por el camino hasta llegar al pueblo de Sotres. Aquí nos esperaban Paco y Ramón, que también nos obsequiaron con un buen avituallamiento. Aquí estuve hablando con una chica y un chico del pueblo que me conocían (mil perdones, pero se me olvidaron sus nombres) que me dijeron que en Urriellu no había nadie hasta el próximo fin de semana (menos mal que a Sergio le dio por cambiar los planes). Continúo. Después de reponer fuerzas bajamos un trozo por la carretera hasta coger la pista que nos subirá hasta Pandébano. Llegamos hasta el refugio de la Terenosa y empezó a oscurecer. Seguimos un trozo todavía sin crampones, pero finalmente decidimos ponerlos. Un poco más adelante, un crampón rompió la zapatilla de Jesús. Menos mal que en Sotres nos dio por meter otras de repuesto. Y se nos hizo de noche. En esta subida Jesús parece que sufría un poco más de lo esperado, pero íbamos poco a poco.
Sexto paso: Refugio del Urriellu.
Completamente de noche nos acercamos al refugio y me sorprende ver luz. Joer, nada más llegar a la puerta allí está Sergio esperándonos. Y además ya sabía que estábamos subiendo y yo pensaba que no había nadie. Ya bastante cansados, llevábamos algo más de 17 horas, paramos a deleitarnos con una sopa caliente que nos preparó Sergio y que nos supo a gloria. Estuvimos un rato de charla, debatiendo cómo subir la subida que, a priori, a mí más me acojonaba, la Brecha de los Cazadores, y más de noche. Sergio nos dice que por allí todavía no ha subido nadie y que por encima de la brecha tendremos una visera que tendremos que romper con el piolet. Así que ante esta perspectiva y el agotamiento que había, decidimos quedarnos a dormir un poco y salir al amanecer. Sergio nos despierta a las 6 y media de la mañana y nos tiene preparado un desayuno caliente (mil gracias, no sabemos cómo agradecer semejante atención, sencillamente un tío genial). Comenzamos la subida. Había subido el día antes algunos haciendo huella, pero luego se desviaron hacia el diente del Urriellu, por lo que nosotros giramos a la derecha para atacar la brecha.
Sólo el tramo de acercamiento ya imponía. Un resbalón ahí os podéis imaginar lo que supone, pues eso. En el giro que hay que hacer hacia la izquierda para enfocar la brecha, no hay nieve, pero dentro de la brecha sí. Pero por suerte se sube bastante bien hasta llegar al final, dónde, también con suerte no había visera de nieve grande y se pasó con facilidad. Ahora continuamos, intentando adivinar por dónde va la senda cuando no hay nieve, hasta llegar a la collada del Raso. La verdad es que este tramo se hizo muy cómodamente, mucho mejor de lo imaginado. La collada del Raso tenía algo de visera hacia la cara sur pero se bajaba bien. En este tramo, como dije, no había ninguna huella, así que nos dirigimos al valle que nos llevará al siguiente paso.
Séptimo paso: Refugio de Cabrones.
Desde la collada del Raso hasta el refugio, es una gozada caminar por este tramo. Salvaje, blanco inmaculado, espectacular, que maravilla de zona.
Enlazar estos dos refugios también nos sorprendió (de la misma manera que subiendo Jidiellu). Si resbalas ya sabes dónde vas, pero conseguimos hacerlo en hora y media. Sergio nos advirtió que probablemente la primera cadena que hay cuando comienzas a bajar estuviera tapada por la nieve, así que sería mejor descender un poco más y luego subir. Empezamos a bajar hacia los cuetos del Trave, y de las cadenas sólo se veía un trozo. Además el paso por ahí era muy expuesto, por lo que seguimos las indicaciones de Sergio, y ahora sí que acertó de pleno. El resto del trayecto fue bastante cómodo hasta llegar a la segunda cuerda, que estaba completamente tapada por la nieve. Esa bajada, aunque tiene inclinación se bajó de cara a la pared sin ningún problema. La sima que hay justo debajo, como podéis imaginaros, completamente llena de nieve y ni rastro de ella. Seguimos bajando (esta bajada es muy larga, desde el refugio de Cabrones hasta Poncebos son más de 1.800 metros de desnivel), y un rato antes de llegar a la canal de Amuesa ya nos quitamos los crampones. Y comenzamos a bajar la vertiginosa canal de Amuesa que nos llevará al siguiente paso.
Octavo paso: Poncebos
La bajada de Amuesa si la coges por el pedrero, la puedes flipar, como motos. Y con calor. El gallego (Jesús) se puso en pantalón corto. Seguimos hasta llegar al pueblo de Bulnes, dónde nos volvían a esperar Paco y Ramón, que esta vez nos acompañaron el resto de la bajada hasta Poncebos (tres horas y cincuenta minutos desde el refugio del Urriellu hasta aquí). Aquí de nuevo a avituallarse bien. Y como decidieron ir a volver a vernos a Los Lagos (concretamente al pozo del Alemán), pensamos en dejarles los crampones, el piolet y algo de peso, pues así no cargaríamos con ello, ya que cuando bajábamos nos fijamos que por la canal de Trea no había nieve y nos los necesitaríamos. Y comenzamos a hacer la ruta del Cares desde Poncebos. Este tramo se hizo monótono y algo más pesado. Echamos algo más de una hora en llegar al desvío de la canal de Trea. Vaya canal. Después de la paliza que llevábamos encima, subir esto ahora y en plena solana. Llegamos a la fuente que sale debajo del pedazo de piedra que hay en la canal. Nos refrescamos (sobre todo Pablo, que se notaba un poco tocado). Y continuamos ascendiendo. ¡Qué bonita es esta canal, pero como te hace sufrir, es como las chicas!!!!!!!). Cuando llegamos al final de la canal, comienza a aparecer la nieve, pero ya no hay apenas subida.
Noveno paso: Refugio de la Vega de Ario
Como decía, desde que acaba la canal empieza a aparecer nieve y hasta el refugio todavía queda un pequeño tramo, pero son pequeñas subidas y bajadas que se hacen sin ninguna dificultad. Llegamos a Ario (dos horas desde el Cares), Pablo un poco tocado, pero nada, le paso un poco de mis “drogas” y ya verás cómo se recupera. Desde Ario hay todavía bastante nieve. Yo pensaba, que por la altura no iba a haber mucha, pero la había. De todos modos, eso nos favoreció, pues la ruta es casi toda picando hacia abajo, con alguna pequeña subida. Calculo que a mitad de la ruta la nieve desapareció.
Décimo paso: Lagos de Covadonga
Efectivamente Pablo recuperó y pudimos trotar un poco. Cuando llegamos al lago, lo rodeamos por la parte de arriba hasta dar a la pista. Seguimos la pista y llegamos al pozo del Alemán (dos horas desde Ario). Y allí estaban de nuevo Paco y Ramón, pero esta vez con más compañía: los abuelos de Pablo, su novia, la mujer de Paco. Menudo avituallamiento que nos tenían preparado. Aquí repusimos fuerzas bien. La verdad es que hubo momentos en que pensamos que no íbamos a llegar ni hasta aquí. Pero aquí estábamos. Pero también teníamos otra preocupación: eran las cinco y media de la tarde y nuestros mejores cálculos no bajaban de las siete horas para hacer lo que nos quedaba, por lo que nos iba a tocar pasar de noche tramos complicados. Ahora mismo me preocupaba La Forcadona. Pero la suerte estaba echada. Y nos pusimos a caminar poco a poco. La nieve apareció enseguida, pero se iba bien por ella.
Onceavo paso: Refugio de Vegarredonda
Y así llegamos al citado refugio. Llenamos nuestras botellas de agua, pues no nos encontraríamos ya más agua hasta Vega Huerta (si la fuente no estaba tapada por la nieve). Nos íbamos encontrando con alguna gente que bajaba y me encontré con unos colegas de Zamora. Nos advirtieron que en la paso de La Fragua había dos huellas y cogiéramos la de la derecha, pues la de la izquierda tenía mucho hielo. Y llegando a las Barrastrosas el sol desapareció y ya decidimos ponernos también los crampones. Seguimos subiendo y tuvimos un pequeño despiste (a veces más mirando para el suelo y ocurren cosas así). Vamos, que nos fuimos demasiado hacia la derecha, pero conseguimos rectificar a tiempo. Pero ya íbamos con la frontal encendida. Yo creo que cuando llegamos al Jou de los Asturianos no lo hicimos por dónde va la ruta normal, pero tampoco importaba en ese momento. La preocupación era atinar con la Forcadona. Por suerte, tampoco nos costó mucho trabajo dar con ella, aunque creo que pudimos haberlo hecho mejor, porque, al principio, nos fuimos demasiado hacia la derecha, pero también rectificamos a tiempo. Esta subida final no tiene problema, se sube cómodamente. Lo que me dejó sorprendido fue ver la cantidad de nieve que hay ahí acumulada. Y lo que más me sorprendió, y esto, ya no me hizo ninguna gracia fue cuando llegamos a la cima del collado y ver lo que había que bajar. Mi primer pensamiento fue: “…joder ,hala da la vuelta y otra vez para Los Lagos…”. Espero no exagerar y para eso está ahí el himalayista que iba conmigo, pero esa pala tenía un 80% de inclinación, tres metros de ancha y una burrada de nieve. Fue Jesús, más experto en “los pinchos” el que probó para ver cómo estaba la nieve. Por suerte y con gran alegría comprobamos que los crampones entraban bien, pero tampoco estábamos como para tirar cohetes. Coño, no mires para abajo porque no ves el fondo, sólo una lucecita de los dos que iban conmigo que bajaban delante. Bueno, después de comprobar que los calzoncillos no estaban marrones, respiramos con alivio. Intenté seguir, más o menos, por donde va la senda, pero como había mucha nieve y tenía también bastante inclinación decidí bajar en diagonal. Tota íbamos a tener que bajar de todos modos, pues a esas horas de la noche no me iba a poner a buscar el paso que hay en las rocas que te acortan un poco el camino. Prefiero perder diez minutos más y asegurar el paso bajando un poco más, aunque luego lo tenga que subir. Terminamos de hacer esa pequeña subida y desde ese collado se percibía ya Vega Huerta.
Doceavo paso: Vega Huerta
Desde el collado la senda va por la izquierda, trazando una diagonal para no bajar al hoyo. Pero la historia se repite otra vez. Demasiada nieve, demasiada inclinación,…: al hoyo. Tampoco era para tanto, y por lo menos era seguro y con la nieve que había estoy convencido que también más rápido. Y llegamos a Vega Huerta. Paramos a comer y a beber algo, pero dentro de la caseta había gente durmiendo, lo cual me alegró un montón, pues supuse que habían venido de Vegabaño y nos había hecho huella, por lo que me ahorraban el trabajo de buscar durante la noche el collado del Burro. Y así fue. No tuvimos más que seguir la huella que nos llevaba a la canal del Perro, la supuesta última complicación seria. Sí que es cierto que impone esa pala inclinada con tanta nieve (como casi todas, que narices), pero se cramponeaba bien por lo que no tuvimos problemas en llegar al collado del Frade. Aquí nos quitamos los crampones pensando que ya no quedaba más nieve y a los dos minutos los tuvimos que volver a poner.
Treceavo paso: Refugio de Vegabaño
Bajamos por la nieve hasta el collado que te obliga a girar a la derecha que te lleva al refugio de Vegabaño. Esto ya es un bosque y nos quitamos los crampones. Nos costó encontrar la senda, aunque había huellas en la nieve, pero estaban tan dispersas que eran un caos. Seguimos la senda y no sé si fue por el cansancio, por la noche o vaya usted a saber, que la perdimos. No fue mucho tiempo hasta que nos dimos cuenta, pero nos hizo dar un par de vueltas hasta encontrarla de nuevo. Claro que a estas alturas ya nos dolía todo. O mejor dicho, a uno le dolían las rodillas, a otro los cuadríceps, otro con ampollas en las plantas de los pies, etc, etc.. Pero llegamos a Vegabaño. Era la una y cuarto de la madrugada del domingo. Habíamos conseguido unir todos los refugios de Picos, que era nuestro objetivo y ya está. Estábamos muy contentos y satisfechos, pero también estábamos cansados y doloridos, tanto por el esfuerzo físico como por la tensión acumulada, por lo que la última decisión fue bajar a Soto de Sajambre, donde nos fueron a buscar nuestros queridos e inestimables amigos que también estaban en el Pozo del Alemán. A las dos y media de la madrugada llegamos a Soto de Sajambre. Invertimos 45 horas y 25 minutos en hacer el recorrido completo con paradas incluidas.
Quiero agradecer enormemente la buenísima disposición, los ánimos y la ayuda de la gente con la que nos encontramos (Pablo Criado, Ana, Cipri guarda de Andara, Sergio guarda del Urriellu y Cabrones, y la familia de Pablo) , de los que nos apoyaron y la gran compañía (Pablo Villa y Jesús “Chismes”) con la que disfruté haciendo todo esto y que no creo que habría podido hacer sin su presencia.
8 mar. 2012
EL ANILLO DE PICOS en invierno
Próximo objetivo: Día previsto: 10/11 de Marzo del 2012
Dos "locos del running" a la conquista del 'Anillo del Vindio'. 115Km. y unos 9.000m de desnivel positivo en 40h de sufrimiento y aventura por los 'Picos de Europa'. http://www.radioleon.com/web/radiotv/play_videoclip/1089
Dos "locos del running" a la conquista del 'Anillo del Vindio'. 115Km. y unos 9.000m de desnivel positivo en 40h de sufrimiento y aventura por los 'Picos de Europa'. http://www.radioleon.com/web/radiotv/play_videoclip/1089
6 mar. 2012
VEGARADA, UNA RUTA DE ESQUI
Pues eso, otro entrenamiento más con esquís en una ruta clásica. La subida por la cara norte, que casi siempre te obliga a ponerte en la pala final los crampones (y esta vez no iba a ser menos), pero con poca nieve en esa pala y la poca que había, casi helada. Pero lo mejor que tiene esta ruta es la bajada hacia Redipuertas. Joer, vaya pedazo pala. Casi siempre con muy buena nieve, quizás porque es cara este y le da el sol, pero es que además tiene al final unos estrechamientos por una canal que lo flipas. Aunque este día el sol le dio poco, pues estaba bastante cubierto e incluso me nevó un poco. Y lo que me extrañó es que no me encontré a nadie por aquí y eso si que es raro, ya que suele ser una zona bastante concurrida. Bueno, os dejo el enlace para que lo disfruteis:
subidón!!!!!!!!
Vegarada marzo 2012 www.youtube.com
http://youtu.be/D-xh_sYnza0
subidón!!!!!!!!
Vegarada marzo 2012 www.youtube.com
http://youtu.be/D-xh_sYnza0
29 feb. 2012
POLA DE GORDON Y LA TROTABUHOS
POLA DE GORDON-FONTAÑAN-BRAÑAGALLONES
El sábado día 18 nos reunimos un pequeño grupo de siete personas (cinco chicos y dos chicas) para hacer la ruta descrita en el encabezamiento. Salimos sobre las 11 de la mañana desde el pequeño parque que hay a la izquierda de la carretera que sube a Los Barrios de Gordón. La ruta está marcada cn pintura verde y blanca y comienza con un
pequeño camino que se convierte en senda enseguida y se va poniendo cuesta
arriba con una primera subida ya durilla. Luego se baja por un camino de robles
para dar a una pista más amplia. En un principio esta pista es llana, pero
rápidamente se pone en ligera pendiente durante, más o menos, un par de
kilómetros, primero se pasa por la traída de aguas del pueblo, luego se gira a
la izquierda hasta llegar a una fuente, donde se acaba el camino y comienza una
senda que ésta sí que es ya cuesta arriba. La senda va continuamente entre un
precioso bosque de robles hasta llegar a un pequeño collado. Aquí se baja un
poco para coger algo de fuelle. En este pequeño tramo no hay robles, sino
brezos. Pero enseguida comienza de nuevo la subida, ahora ya con nieve, pero
sólo hasta que empiezan a aparecer de nuevo los robles. Hay tramos con bastante
inclinación e incluso algo de barro, pero se disfruta mucho subiendo por sitios
como éste. El bosque desaparece y comienza el último tramo, ya de roca, para
llegar a la cumbre del pico Fontañán. Hemos tardado alrededor de una hora en
subir hasta aquí. Desde aquí giramos hacia el oeste, para seguir una senda, que
en algunos tramos tiene un poco de nieve y con algunos toboganes hasta llegar a
un pico intermedio, con una pequeña pero fuerte subida. Desde este pico y por
la derecha seguimos una senda, con bastante nieve que va bajando poco a poco
hasta llegar a una pista. Este último tramo ya no tiene nieve. Seguimos unos
quinientos metros por la pista que sube poco a poco, para coger otra pista que
gira a la derecha y aquí sí que comienza a haber nieve, bastante nieve. Hay
tramos que te hundes casi hasta la rodilla, sobre todo en una pequeña bajada y en
la subida del tramo final. Y así llegamos a la cumbre del pico Brañagallones.
No recuerdo lo que tardamos en llegar aquí desde el Pico Fontañán, pero
seguramente alrededor de una hora y media. La bajada del pico la hicimos por la
cara norte. No hay senda, pero hay algo de nieve, pero hay que bajarla con
cuidado, ya que tiene algo de inclinación y la nieve está un poco dura. De
todos modos, esta bajada es corta, hasta llegar a un pequeño collado, desde
donde se gira a la derecha para coger el valle que baja hacia Los Barrios de
Gordón. En esta bajada, al principio, tampoco hay senda, pero sí que hay
bastante nieve. La bajada es preciosa y está para disfrutarla un montón, ya que
te permite correr por la nieve muy a gusto. Poco a poco y a medida que vamos bajando,
la nieve va desapareciendo y se empieza a percibir una pequeña senda, así hasta
llegar a una senda ya más marcada, que nos conducirá hacia una pista, la cual
seguiremos hasta llegar al pueblo de Los Barrios de Gordón. Avituallamos en la
fuente del pueblo, pero no bajamos por la carretera. A la salida del pueblo,
hay un camino que sale a la izquierda y nos dirigimos por este camino. Al cabo
de un kilómetro, más o menos, y en una curva hacia la izquierda del camino,
sale una pequeña senda a la derecha. Cogemos dicha senda y la seguimos hasta
llegar a un pequeño camino, que parece ser de los conductos del gas. Lo bajamos
y nos lleva directamente a Pola de Gordón, final de nuestro trayecto. Al final,
empleamos unas tres horas y media en hacer el recorrido. Bonito día, bonita
gente, buena comida,…qué más se puede pedir (…mejor no lo digo!!!)
http://youtu.be/XZSlKWo3swU
http://www.youtube.com/watch?v=jkc6t_y-Adg
Este mismo día, y por la noche, quedamos en Castrocontrigo, para hacer la II Trotabúhos. Una marcha nocturna de 18 kilómetros, que transcurre por los montes de La Cabrera. Y allí estábamos a las diez de la noche, casi cincuenta trastornados, que mejor estábamos de carnaval en Astorga o durmiendo en la cama. Pero no, la neurona ya está averiada de por vida. Y salimos a correr con la frontal en la cabeza, con duras subidas y bajadas y cada uno a su ritmo. Ya sabéis lo que pasa cuando se hace una quedada de este tipo. Si,si, vamos todos juntos y de la manita, ja, ja. Al final y como siempre, marica el último. Lo cierto es que es
divertidísimo este tipo de marchas, menos para los que se pierden:):):), pero se pasa bien, sobre todo cuando acabamos, porque acabar con toda la comida que había después, fue “Misión Imposible”
El sábado día 18 nos reunimos un pequeño grupo de siete personas (cinco chicos y dos chicas) para hacer la ruta descrita en el encabezamiento. Salimos sobre las 11 de la mañana desde el pequeño parque que hay a la izquierda de la carretera que sube a Los Barrios de Gordón. La ruta está marcada cn pintura verde y blanca y comienza con un
pequeño camino que se convierte en senda enseguida y se va poniendo cuesta
arriba con una primera subida ya durilla. Luego se baja por un camino de robles
para dar a una pista más amplia. En un principio esta pista es llana, pero
rápidamente se pone en ligera pendiente durante, más o menos, un par de
kilómetros, primero se pasa por la traída de aguas del pueblo, luego se gira a
la izquierda hasta llegar a una fuente, donde se acaba el camino y comienza una
senda que ésta sí que es ya cuesta arriba. La senda va continuamente entre un
precioso bosque de robles hasta llegar a un pequeño collado. Aquí se baja un
poco para coger algo de fuelle. En este pequeño tramo no hay robles, sino
brezos. Pero enseguida comienza de nuevo la subida, ahora ya con nieve, pero
sólo hasta que empiezan a aparecer de nuevo los robles. Hay tramos con bastante
inclinación e incluso algo de barro, pero se disfruta mucho subiendo por sitios
como éste. El bosque desaparece y comienza el último tramo, ya de roca, para
llegar a la cumbre del pico Fontañán. Hemos tardado alrededor de una hora en
subir hasta aquí. Desde aquí giramos hacia el oeste, para seguir una senda, que
en algunos tramos tiene un poco de nieve y con algunos toboganes hasta llegar a
un pico intermedio, con una pequeña pero fuerte subida. Desde este pico y por
la derecha seguimos una senda, con bastante nieve que va bajando poco a poco
hasta llegar a una pista. Este último tramo ya no tiene nieve. Seguimos unos
quinientos metros por la pista que sube poco a poco, para coger otra pista que
gira a la derecha y aquí sí que comienza a haber nieve, bastante nieve. Hay
tramos que te hundes casi hasta la rodilla, sobre todo en una pequeña bajada y en
la subida del tramo final. Y así llegamos a la cumbre del pico Brañagallones.
No recuerdo lo que tardamos en llegar aquí desde el Pico Fontañán, pero
seguramente alrededor de una hora y media. La bajada del pico la hicimos por la
cara norte. No hay senda, pero hay algo de nieve, pero hay que bajarla con
cuidado, ya que tiene algo de inclinación y la nieve está un poco dura. De
todos modos, esta bajada es corta, hasta llegar a un pequeño collado, desde
donde se gira a la derecha para coger el valle que baja hacia Los Barrios de
Gordón. En esta bajada, al principio, tampoco hay senda, pero sí que hay
bastante nieve. La bajada es preciosa y está para disfrutarla un montón, ya que
te permite correr por la nieve muy a gusto. Poco a poco y a medida que vamos bajando,
la nieve va desapareciendo y se empieza a percibir una pequeña senda, así hasta
llegar a una senda ya más marcada, que nos conducirá hacia una pista, la cual
seguiremos hasta llegar al pueblo de Los Barrios de Gordón. Avituallamos en la
fuente del pueblo, pero no bajamos por la carretera. A la salida del pueblo,
hay un camino que sale a la izquierda y nos dirigimos por este camino. Al cabo
de un kilómetro, más o menos, y en una curva hacia la izquierda del camino,
sale una pequeña senda a la derecha. Cogemos dicha senda y la seguimos hasta
llegar a un pequeño camino, que parece ser de los conductos del gas. Lo bajamos
y nos lleva directamente a Pola de Gordón, final de nuestro trayecto. Al final,
empleamos unas tres horas y media en hacer el recorrido. Bonito día, bonita
gente, buena comida,…qué más se puede pedir (…mejor no lo digo!!!)
http://youtu.be/XZSlKWo3swU
http://www.youtube.com/watch?v=jkc6t_y-Adg
Este mismo día, y por la noche, quedamos en Castrocontrigo, para hacer la II Trotabúhos. Una marcha nocturna de 18 kilómetros, que transcurre por los montes de La Cabrera. Y allí estábamos a las diez de la noche, casi cincuenta trastornados, que mejor estábamos de carnaval en Astorga o durmiendo en la cama. Pero no, la neurona ya está averiada de por vida. Y salimos a correr con la frontal en la cabeza, con duras subidas y bajadas y cada uno a su ritmo. Ya sabéis lo que pasa cuando se hace una quedada de este tipo. Si,si, vamos todos juntos y de la manita, ja, ja. Al final y como siempre, marica el último. Lo cierto es que es
divertidísimo este tipo de marchas, menos para los que se pierden:):):), pero se pasa bien, sobre todo cuando acabamos, porque acabar con toda la comida que había después, fue “Misión Imposible”
22 feb. 2012
ALTA RUTA ESQUI DE TRAVESIA
En la madrugada del sábado día 18 de Febrero se celebró la prueba-concentración de Esquí de Travesía que une las estaciones de esquí entre Fuentes de Invierno y Valgrande-Pajares. Cada año se anima más gente a este tipo de pruebas y, la verdad, es que es un auténtico espectáculo poder disfrutar de este tipo de actividades. Eso sí, durante la noche hace un frío del carajo. Pero este año pudimos disfrutar de un buen día y con muy buena nieve. Solamente tuvimos que poner crampones en una ocasión para ascender al pico Cellón, bueno exactamente al collado La Pájara. El resto de la travesía: impresionante. Y allí estábamos Mabi, Romero y yo, el team leonés.
DESCRIPCIÓN DE LA TRAVESIA.
La cuarta edición se realizará entre FUENTES DE INVIERNO y VALGRANDE-PAJARES. La ALTA RUTA, propone dos alternativas: desde FUENTES DE INVIERNO o desdePIEDRAFITA. Para los participantes en la primera salida se establecerá un corte en Piedrafita en tomo a las 9:30
El recorrido principal con salida desde FUENTES DE INVIERNO es de aproximadamente 45,7 km de longitud y un desnivel positivo acumulado en tomo a los 3.820 metros, las cotas de altura en las que nos moveremos estarán entre los 1.400 y los 2.100 m. El tiempo estimado, dependiendo de las condiciones, estarán entre las 14/15 horas a ritmo medio/alto.
El recorrido con salida desde PIEDRAFITA es de aproximadamente 23 km de longitud y un desnivel positivo de 2.180 metros. El tiempo estimado, según condiciones, es de en tomo a las 8/9 horas a un ritmo medio.Existirán dos puntos de avituallamiento de comida y bebida en ruta. El primero estará situado en el Puerto de Piedralita y un segundo cerca del pueblo de Pendilla de Arbas, en el Valle de Bustamores, que a le vez servirán para la evacuación de posibles abandonos•
RECORRIDO•
Recorrido FUENTES DE INVIERNO-PAJARES: La salida está prevista en FUENTES DE INVIERNO a las 2:00 horas.
•Recorrido PIEDRAFlTA·PAJARES: La salida prevista en PIEDRAFITA es a las 6:30 horas.
Aún cuando no sea una prueba competitiva la FEMPA exigirá a los participantes ser mayores de 18 años y habrán de estar en posesión de la licencia deportiva del año en curso -modalidad D- expedida por la FEDME o cualquier otra licencia que contemple el esquí de montaña expedida por las diferentes Federaciones Autonómicas.
El nivel de esquí será alto tanto en ascenso como en descenso. También se requieren conocimientos de alpinismo y de orientación.Se advierte a todos los participantes que la actividad no forma parte de ningún tipo de curso ni de aprendizaje. Además tampoco se trata de una actividad guiada propiamente dicha dado que se trata de una concentración de esquiadores en la qua cada uno tiene que ser responsable de sí mismo, Dada la duración, longitud, desnivel de la ruta y terreno por el que transita: cimas, crestas, collados, tipos cambiantes de nieve, en función de la hora y de la orientación, unido al hecho de transcurrir parte de ella durante la noche, requiere especialmente que todo participante sea responsable de su cuidado y sea perfectamente consciente de sus capacidades físicas, conocimientos y pericia.
MATERIAL
Dado el complicado terreno alpino en el que se desarrolla la ALTA RUTA, cada participante deberá llevar consigo a lo largo de todo el recorrido, aparte del equipo completo de Esquí de Montaña, el siguiente material OBLIGATORIO:
ARVA, casco, crampones y piolet, linterna frontal con pilas de repuesto, pala y sonda, manta térmica, altímetro y brújula, guantes de repuesto, gafas de sol y de ventisca, gorro, kit de reparaciones, pieles de repuesto, la comida y bebida necesaria para complementar el avituallamiento. De igual manera se deberá llevar la ropa adecuada, exigiéndose chaqueta y pantalón repelente de lluvia, nieve y viento.Es aconsejable el GPS.
Y como una imagen o, en este caso, un video, vale más que mil palabras, aquí os dejo el enlace para que, el que quiera ver lo que hicimos, pueda apreciarlo y disfrutarlo:
He tenido que dividirlo en dos partes, porque era un poco largo:
http://youtu.be/ZTnyiXN7w-A
http://youtu.be/2pa-J5zPQ3M
DESCRIPCIÓN DE LA TRAVESIA.
La cuarta edición se realizará entre FUENTES DE INVIERNO y VALGRANDE-PAJARES. La ALTA RUTA, propone dos alternativas: desde FUENTES DE INVIERNO o desdePIEDRAFITA. Para los participantes en la primera salida se establecerá un corte en Piedrafita en tomo a las 9:30
El recorrido principal con salida desde FUENTES DE INVIERNO es de aproximadamente 45,7 km de longitud y un desnivel positivo acumulado en tomo a los 3.820 metros, las cotas de altura en las que nos moveremos estarán entre los 1.400 y los 2.100 m. El tiempo estimado, dependiendo de las condiciones, estarán entre las 14/15 horas a ritmo medio/alto.
El recorrido con salida desde PIEDRAFITA es de aproximadamente 23 km de longitud y un desnivel positivo de 2.180 metros. El tiempo estimado, según condiciones, es de en tomo a las 8/9 horas a un ritmo medio.Existirán dos puntos de avituallamiento de comida y bebida en ruta. El primero estará situado en el Puerto de Piedralita y un segundo cerca del pueblo de Pendilla de Arbas, en el Valle de Bustamores, que a le vez servirán para la evacuación de posibles abandonos•
RECORRIDO•
Recorrido FUENTES DE INVIERNO-PAJARES: La salida está prevista en FUENTES DE INVIERNO a las 2:00 horas.
•Recorrido PIEDRAFlTA·PAJARES: La salida prevista en PIEDRAFITA es a las 6:30 horas.
Aún cuando no sea una prueba competitiva la FEMPA exigirá a los participantes ser mayores de 18 años y habrán de estar en posesión de la licencia deportiva del año en curso -modalidad D- expedida por la FEDME o cualquier otra licencia que contemple el esquí de montaña expedida por las diferentes Federaciones Autonómicas.
El nivel de esquí será alto tanto en ascenso como en descenso. También se requieren conocimientos de alpinismo y de orientación.Se advierte a todos los participantes que la actividad no forma parte de ningún tipo de curso ni de aprendizaje. Además tampoco se trata de una actividad guiada propiamente dicha dado que se trata de una concentración de esquiadores en la qua cada uno tiene que ser responsable de sí mismo, Dada la duración, longitud, desnivel de la ruta y terreno por el que transita: cimas, crestas, collados, tipos cambiantes de nieve, en función de la hora y de la orientación, unido al hecho de transcurrir parte de ella durante la noche, requiere especialmente que todo participante sea responsable de su cuidado y sea perfectamente consciente de sus capacidades físicas, conocimientos y pericia.
MATERIAL
Dado el complicado terreno alpino en el que se desarrolla la ALTA RUTA, cada participante deberá llevar consigo a lo largo de todo el recorrido, aparte del equipo completo de Esquí de Montaña, el siguiente material OBLIGATORIO:
ARVA, casco, crampones y piolet, linterna frontal con pilas de repuesto, pala y sonda, manta térmica, altímetro y brújula, guantes de repuesto, gafas de sol y de ventisca, gorro, kit de reparaciones, pieles de repuesto, la comida y bebida necesaria para complementar el avituallamiento. De igual manera se deberá llevar la ropa adecuada, exigiéndose chaqueta y pantalón repelente de lluvia, nieve y viento.Es aconsejable el GPS.
Y como una imagen o, en este caso, un video, vale más que mil palabras, aquí os dejo el enlace para que, el que quiera ver lo que hicimos, pueda apreciarlo y disfrutarlo:
He tenido que dividirlo en dos partes, porque era un poco largo:
http://youtu.be/ZTnyiXN7w-A
http://youtu.be/2pa-J5zPQ3M
1 feb. 2012
A FALTA DE NIEVE....
A FALTA DE NIEVE…
Menudo año. Sobre todo en la cordillera Cantábrica. Penoso. Sin nevar prácticamente nada. Sólo frío y hielo. Como engaña la montaña. La ves pelada, negra y piensas: no hay nieve, se puede correr por todo el cresterío y te pone a subir y, entonces, llegan las sorpresas. Efectivamente no hay nieve o hay muy poca, pero la poca que hay es hielo, es cristal y donde no hay nieve, especialmente las rocas, las piedras, están cubiertas por una fina capa de hielo, sobre todo si vas por las mañanas. Y te la juegas. Incluso con pinchos. Me los tuve que poner un par de veces. Me refiero a los pinchos para las zapatillas, no los crampones. Y aún así estuve a punto de besar el suelo varias veces. Incluso llegué a romper un par de pinchos cuando cresteaba desde Brañacaballo hasta el Estorbín de Valverde.
Me gustaría ponerme los esquís y poder subir todo esto con ellos, pero ahí siguen, llenos de polvo, esperando la gran nevada (parece que va a llegar en unos días, eso acaban de decir, pero no sé por qué me temo, que lo único que llegará será frío, mucho frío y poca nieve, al menos para esta zona; ojalá me equivoque).
Mientras tanto y a falta de nieve, cambio de planes. No me apetece empezar tan pronto con las carreras, pero tampoco me gusta estar parado. Se han suspendido varias pruebas de esquí, así que me he tenido que poner a correr. He aprovechado para hacer algunas cumbres en invierno en zapatillas, algo impensable en esta época del año y que jamás, que yo recuerde, se había hecho. En nochebuena me fui con Pablo Villa a Babia. Subimos la Calabazosa, peña Orniz, Peña Salgueiro, el Montihuero,…todas estas cumbres con más de dos mil metros, y las pudimos hacer en zapatillas, increíble. No me lo podía creer. Prácticamente no pisamos nieve. Cuando otros años todo esto lo había hecho con esquís.
Así que…a correr. Primera carrera el primer fin de semana del año: La Transcandamia. Bueno, es una carrera corta, de unos dieciséis kilómetros, pero se celebra en León. Si, en León capital. Con un recorrido muy bonito. No es alta montaña, pero si muy rompepiernas, con subidas y bajadas durillas. En alguna subida hay que echar las manos al suelo. Y ya veréis el año que venga bueno; y por bueno, me refiero a nieve y frío; será una carrera espectacular. Y allí estábamos en la salida, otra vez, mi colega Jesús Calleja y yo. Parece que se está preparando para algún Desafío de este tipo…

El fin de semana siguiente me voy a Valencia, concretamente a Pozul, para participar en el GR10Xtrem, una carrera de 93 km, creo recordar. Se trata de seguir el GR que atraviesa Valencia. Se recomienda GPS, pues no está marcada, sólo seguir las marcas del GR. Y allí me voy. Cómo no me había llegado mi GPS, me dejan uno. El día de la carrera lo pongo en marcha y veo que funciona,…hasta que me pierdo por primera vez. Miro el cacharro y está apagado. No consigo encenderlo, pero encuentro de nuevo el camino,…hasta que me vuelvo a perder. Pero esta vez fue más gorda, pues estuve casi una hora corriendo vete tú a saber por dónde hasta que me di cuenta de que no era el camino correcto. En fin, así es la vida y así son las carreras. Maldita la gracia que te hace, sobre todo en ese momento. Pero bueno, me gusta correr y, aunque no es una carrera que se adapte a mis condiciones, me lo pasé bien (e incluso iba bien, hasta que me perdí). Esta gente es muy maja.
El fin de semana pasado vino a visitarme desde Porriño, Jesús “Panoleiro” (el organizador de Chismes Dolpo-Annapurna). Quería hacer un entrenamiento por la montaña leonesa y además este año tiene intención de correr las GRANDES carreras de montaña (Travesera, Ronda del Cims, TordesGeants,…), y también tiene intención de ganarmeJJJ (al menos intención tiene). Cuidado con él, es fino de cojones, no os fiéis, ya veréis como sube (por eso tiene en sus espaldas siete ocho miles). Bueno, aunque el tiempo estaba un poco revuelto por la montaña, le llevé a un pueblo precioso que se llama Aviados y desde allí comenzamos a correr. Subimos Peña Galicia, bajamos al pueblo de Valdorria y subimos la Peña a saco, por la directa, echando las manos a la roca en varios tramos. Hicimos cumbre y el tiempo se empezó a complicar. Comenzamos a crestear y comenzó a nevar suavemente, pero se podía correr sin problemas. Seguimos hasta llegar al valle del Marqués para subir el Pico Polvoreda y descender por toda la cresta hasta el pueblo de Correcillas, para luego subir por una senda que nos llevaría de nuevo a Aviados.
Enlace para visualizar la ruta del sábado: http://earth.google.com/kmlpreview/#url=http%3A%2F%2Fbbs.keyhole.com%2Fubb%2Fubbthreads.php%3Fubb%3Ddownload%26Number%3D1044368
El domingo nos fuimos al Bierzo, concretamente al pueblo que tiene el nombre más largo de España: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano (casi na). Teníamos intención de hacer la cumbre más emblemática de los montes de León, esa montaña central de la provincia, el pico Catoute, para luego ir por todo el cresterío, haciendo el pico Ceruela, Monteviejo, llegar a la ermita de Fasgar y bajar por el bosque de acebos hacia Colinas. Fue un entrenamiento duro e intenso, sobre todo la primera subida. A saco. Marica el último. Tampoco había nieve, excepto esos pequeños neveros de la cara norte. Pero hicimos un bonito entrenamiento.
Y ahora a esperar a ver si se cumplen las predicciones meteorológicas para estos días y se ponen a caer esos dichosos copos blancos…
Menudo año. Sobre todo en la cordillera Cantábrica. Penoso. Sin nevar prácticamente nada. Sólo frío y hielo. Como engaña la montaña. La ves pelada, negra y piensas: no hay nieve, se puede correr por todo el cresterío y te pone a subir y, entonces, llegan las sorpresas. Efectivamente no hay nieve o hay muy poca, pero la poca que hay es hielo, es cristal y donde no hay nieve, especialmente las rocas, las piedras, están cubiertas por una fina capa de hielo, sobre todo si vas por las mañanas. Y te la juegas. Incluso con pinchos. Me los tuve que poner un par de veces. Me refiero a los pinchos para las zapatillas, no los crampones. Y aún así estuve a punto de besar el suelo varias veces. Incluso llegué a romper un par de pinchos cuando cresteaba desde Brañacaballo hasta el Estorbín de Valverde.
Me gustaría ponerme los esquís y poder subir todo esto con ellos, pero ahí siguen, llenos de polvo, esperando la gran nevada (parece que va a llegar en unos días, eso acaban de decir, pero no sé por qué me temo, que lo único que llegará será frío, mucho frío y poca nieve, al menos para esta zona; ojalá me equivoque).
Mientras tanto y a falta de nieve, cambio de planes. No me apetece empezar tan pronto con las carreras, pero tampoco me gusta estar parado. Se han suspendido varias pruebas de esquí, así que me he tenido que poner a correr. He aprovechado para hacer algunas cumbres en invierno en zapatillas, algo impensable en esta época del año y que jamás, que yo recuerde, se había hecho. En nochebuena me fui con Pablo Villa a Babia. Subimos la Calabazosa, peña Orniz, Peña Salgueiro, el Montihuero,…todas estas cumbres con más de dos mil metros, y las pudimos hacer en zapatillas, increíble. No me lo podía creer. Prácticamente no pisamos nieve. Cuando otros años todo esto lo había hecho con esquís.
Así que…a correr. Primera carrera el primer fin de semana del año: La Transcandamia. Bueno, es una carrera corta, de unos dieciséis kilómetros, pero se celebra en León. Si, en León capital. Con un recorrido muy bonito. No es alta montaña, pero si muy rompepiernas, con subidas y bajadas durillas. En alguna subida hay que echar las manos al suelo. Y ya veréis el año que venga bueno; y por bueno, me refiero a nieve y frío; será una carrera espectacular. Y allí estábamos en la salida, otra vez, mi colega Jesús Calleja y yo. Parece que se está preparando para algún Desafío de este tipo…

El fin de semana siguiente me voy a Valencia, concretamente a Pozul, para participar en el GR10Xtrem, una carrera de 93 km, creo recordar. Se trata de seguir el GR que atraviesa Valencia. Se recomienda GPS, pues no está marcada, sólo seguir las marcas del GR. Y allí me voy. Cómo no me había llegado mi GPS, me dejan uno. El día de la carrera lo pongo en marcha y veo que funciona,…hasta que me pierdo por primera vez. Miro el cacharro y está apagado. No consigo encenderlo, pero encuentro de nuevo el camino,…hasta que me vuelvo a perder. Pero esta vez fue más gorda, pues estuve casi una hora corriendo vete tú a saber por dónde hasta que me di cuenta de que no era el camino correcto. En fin, así es la vida y así son las carreras. Maldita la gracia que te hace, sobre todo en ese momento. Pero bueno, me gusta correr y, aunque no es una carrera que se adapte a mis condiciones, me lo pasé bien (e incluso iba bien, hasta que me perdí). Esta gente es muy maja.
El fin de semana pasado vino a visitarme desde Porriño, Jesús “Panoleiro” (el organizador de Chismes Dolpo-Annapurna). Quería hacer un entrenamiento por la montaña leonesa y además este año tiene intención de correr las GRANDES carreras de montaña (Travesera, Ronda del Cims, TordesGeants,…), y también tiene intención de ganarmeJJJ (al menos intención tiene). Cuidado con él, es fino de cojones, no os fiéis, ya veréis como sube (por eso tiene en sus espaldas siete ocho miles). Bueno, aunque el tiempo estaba un poco revuelto por la montaña, le llevé a un pueblo precioso que se llama Aviados y desde allí comenzamos a correr. Subimos Peña Galicia, bajamos al pueblo de Valdorria y subimos la Peña a saco, por la directa, echando las manos a la roca en varios tramos. Hicimos cumbre y el tiempo se empezó a complicar. Comenzamos a crestear y comenzó a nevar suavemente, pero se podía correr sin problemas. Seguimos hasta llegar al valle del Marqués para subir el Pico Polvoreda y descender por toda la cresta hasta el pueblo de Correcillas, para luego subir por una senda que nos llevaría de nuevo a Aviados.
Enlace para visualizar la ruta del sábado: http://earth.google.com/kmlpreview/#url=http%3A%2F%2Fbbs.keyhole.com%2Fubb%2Fubbthreads.php%3Fubb%3Ddownload%26Number%3D1044368
El domingo nos fuimos al Bierzo, concretamente al pueblo que tiene el nombre más largo de España: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano (casi na). Teníamos intención de hacer la cumbre más emblemática de los montes de León, esa montaña central de la provincia, el pico Catoute, para luego ir por todo el cresterío, haciendo el pico Ceruela, Monteviejo, llegar a la ermita de Fasgar y bajar por el bosque de acebos hacia Colinas. Fue un entrenamiento duro e intenso, sobre todo la primera subida. A saco. Marica el último. Tampoco había nieve, excepto esos pequeños neveros de la cara norte. Pero hicimos un bonito entrenamiento.
Y ahora a esperar a ver si se cumplen las predicciones meteorológicas para estos días y se ponen a caer esos dichosos copos blancos…
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