15 feb. 2013

EL "PUPAS"

¿Será cosa de la edad?


Empecé a correr “seriamente” en el año 1981. Empecé con el cross, algo de pista, asfalto, medias maratones, maratones, carreras de 100 km, todo a la vez que practicaba montaña los fines de semana. Entonces aparecieron las carreras de montaña y así se conjuntaron los planetas…

En todo este tiempo he tenido altibajos, pero por suerte, no psicológicos, ni ganas de dejarlo (bueno, alguna vez sí, sobre todo cuando estás en una prueba de estas largas y te duele hasta el alma!!!). A lo que me refiero es a las lesiones que tanto nos j…n, molestan. Solamente he tenido un problema serio en mi vida, hace ya unos quince años. En una ocasión, esquiando, se me fue una pierna e intenté hacer el spagat, cuando mi ángulo de apertura de las piernas no pasa de 45 grados, intentar hacer 180º, pues iba a ser que no y tuve una rotura parcial de un aductor. Eso me tuvo parado tres meses. Desde entonces no he tenido más que “problemillas”, que no han durado más de una semana. Hasta este año.

En fin, es algo curioso e incomprensible y me da que pensar y replantearme algunas cosas. Creo que todo empieza cuando mi amigo Pablo me llama para correr el Desafío Cantabria. Aunque venía cansado del Cañón del Colorado no podía rechazar esta invitación de un amigo y me presenté allí para correr. Lo curioso es que no se me dio mal la carrera y además me gustó mucho el circuito y el ambiente. Pero cuando estaba llegando a meta, a falta de un kilómetro me entró un dolor muy fuerte en la parte baja del tibial, sobre todo bajando. Fui al fisio y me dijo que era una periostitis. Me animó mucho cuando me dijo que eso en tres días desaparecía y, en cierta medida así fue. Tenía alguna molestia pero podía entrenar. Es más, el mes siguiente fui a correr a Camboya (en noviembre) una carrera de 240 km y no me dio ningún problema. En diciembre todo el mundo me decía que tenía que descansar, que había sido un año muy duro y muy intenso, con muchas competiciones, así que por una vez les hice caso.

No sé, pero cada día estoy más convencido de que fue un error. Al empezar a entrenar de nuevo, me aparece, más que un dolor, es una especie de fuerte tensión en los isquiotibiales. El cinco de enero otro amigo mío me dice a ver si puedo ir a una carrera que se celebra en el pueblo. Son sólo cinco kilómetros, así que digo: “pues vale, salgo a entrenar por la mañana mi entreno diario y termino haciendo la carrera”. Y allí me presento frente a unos “galgos” del asfalto. Un circuito de un kilómetro al que hay que dar, obviamente, cinco vueltas. Pasamos la primera vuelta y miro el crono: 3’17’’…coño, ya ni me acordaba que se podía correr tan rápido. Me van a saltar las bielas. Segunda vuelta: a falta de cien metros para completarla…. crassshhhhh, el bíceps femoral a la mierda. Y para colmo, dos días después tenía la Transcandamia. Mi fisio estaba allí, pusimos hielo y el domingo me dio un tratamiento para intentar correr el lunes La Transacandamia. No lo tenía nada claro. Más bien oscuro, muy oscuro. El lunes estoy en la salida de la carrera. Nada más salir ya veo que voy encogido. No puedo estirar la pierna y empieza a doler cada vez más. Sólo siento cierto alivio en las subidas, pero cada vez va a más, tanto que no consigo acabar los 17 kilómetros teniéndolo que dejar en el kilómetro 13. Vuelta al fisio. Y más tratamiento. Una semana parado y otra vez que todo el mundo te dice lo mismo: hay que descansar. Y vuelvo a descansar. Y para hacerlo me voy a Tailandia, donde también me dan masajes todos los días (ya le he dicho a mi fisio que tiene que ir a allí a aprender). A la vuelta, a entrenar de nuevo. Y el segundo día reaparece la periostitis, y con fuerza. Jo……er, esto ya pasa de castaño oscuro. Más tratamiento. En dos días ya consigo entrenar aunque me molesta. Para no cargarlo mucho, los fines de semana voy a hacer esquí de travesía. Aquí no me molesta. Pero…..allá voy. Estos días ha hecho un tiempo de perros. Ha nevado mucho; mucho viento, mucha ventisca, mucho frío,…pero uno no se puede quedar en casa. Y vamos al monte a esquiar. El sábado no veía un burro a tres pasos. Estaba tan cerrado que no veía ni el relieve. Aún así conseguí llegar a la cumbre. Pero la ventisca me empapó las gafas y no podía ver. Así que me las quité y las puse en un bolsillo del gore tex. Y comencé a bajar…y comencé a volar…………vamos, que de pronto me sentí en el aire y caí de bruces con tan buena suerte que las gafas se me clavaron en las costillas…que risa…Así que ahora bajando a ciegas y con las costillas doloridas (y además perdí las gafas). A pesar de todo, cuando llego a casa salgo a correr (no hace falta que me digáis nada, ya me lo imagino). Ahora me duelen las costillas, la periostitis y los ojos. Bueno, bueno, bueno,… pero como estoy en racha cuatro días después el bíceps femoral derecho (la otra vez fue el izquierdo) se me pone más rígido que una tabla de surf. Vuelta al fisio. Más tratamiento. Pero sigo saliendo a correr. Y ahora ya me duelen las costillas, la periostitis, los ojos y el bíceps femoral, bueno los ojos ya no. Pero me empieza a dar guerra el aductor derecho. Y para colmo se me estropea el Compex. Y en esas andamos…

Y todo esto por parar a descansar, estoy convencido de ello (se admite todo tipo de sugerencias, informes, estudios y “sobres” de Bárcenas…).

Es para estar cabreado, muy cabreado. Pues sí y no. Es más, cuanto más lo pienso, más me considero una persona afortunada.

Desistir…………….:



Sufrir……….:



Quejarme:





Siempre me ha gustado el ejemplo del bambú chino como metáfora de los procesos de cambio y transformación personal. El bambú chino funciona de la siguiente manera. Después de plantada la semilla, no se ve nada durante aproximadamente cinco años, salvo un brote muy diminuto. Todo el crecimiento es subterráneo; se está construyendo una compleja estructura de raíces que se extiende en vertical y horizontalmente por la tierra. Entonces, al final del quinto año, el bambú chino crece velozmente hasta alcanzar una altura de veinticinco metros. Algo muy similar ocurre con los procesos de desarrollo personal.. Uno decide un buen día ir en búsqueda de su Leyenda Personal; seguir su vocación, su pasión, sus sueños. Siembra y trabaja, pero no ve resultados. Así un día tras otro; una temporada tras otra, pero todo parece que sigue igual, que nada ocurre. Entonces, aparecen las dudas, los bajones, los momentos de debilidad emocional...Algunos, ante la incertidumbre del futuro, abandonan y prefieren plegar velas para navegar a puerto seguro; otros, continúan, pero poco tiempo después, también desisten; y así otros más cada cierto tiempo. Nada nuevo. Seth Godin en Salir del abismo escribe: «Muchas profesiones y muchos mercados sacan provecho de quienes se dan por vencidos. La sociedad supone que usted se rendirá. De hecho las empresas y las organizaciones cuentan con eso».Sin embargo, hay un pequeño grupo minoritario que hace suya la máxima de Woody Allen de que «el 90% del éxito es insistir», y se mantienen firmes, rumbo a destino a pesar de los fuertes vientos que azotan el barco. Y de repente, un día todo se precipita, y el crecimiento es exponencial. El día anterior era otro de esos días en que uno pensaba abandonar, y de repente aparece la luz. «La hora más oscura de la noche es la que precede al alba», dice la sabiduría popular. Si me preguntasen cuál es la virtud más difícil de encontrar en el proceso de búsqueda personal, diría que la PACIENCIA.

Nada que merece la pena se construye de un día para otro. Y si es así, hay que empezar a sospechar que está levantado sobre materiales de barro, con lo que es difícil de pronosticar su desenlace. Como un dicho inglés afirma: Easy come, easy go.



Hasta pronto

4 dic. 2012

THE ANCIENT KHMER PATH - CAMBOYA 2012

CAMBOYA: DOMINGO 18/11/2012 A VIERNES 23/11/2012


VIERNES 16-11-2012

Después de 16 horas de vuelo con escalas en Amsterdam (donde me encuentro con Edward, otro corredor holandés que también va a la misma carrera) y en Cantón y con dos horas de retraso, llego a Phnom Penh, capital de Camboya, a las 22:30 de la noche. Bajar del avión es como si te golpease en la cara una llamarada de calor. El calor y la humedad es agobiante. Nos recogen (somos los últimos en llegar) y nos trasladan al hotel. Cenar un poco y a la cama, donde comparto habitación con Manu, un amigo de Burgos.

SABADO 17-11-2012


Nos levantamos a las 6 de la mañana. Aquí amanece pronto, sobre las 5:30. No pego ojo en toda la noche. El cambio horario y el dichoso calor no me dejan dormir casi nada. Desayunamos y nos llevan a hacer la clásica visita turística por la ciudad durante un par de horas. Después tenemos que coger el autobús que nos llevará al Campo Base, dónde está ubicada la salida de la primera etapa. El trayecto dura unas 6 horas. Hacemos una parada en el camino para comer. Comida típica del país: gusanos, arañas, saltamontes, cucarachas,…estos son los entrantes:):):). Lo cierto es que hay mucha miseria en este país, pero la gente es encantadora. Y por fin llegamos al destino. El primer campamento es un templo budista. Dormimos dentro del templo, que nos han cedido los monjes, pero tenemos que usar mosquiteras si no quieres ser devorado por estos insectos.

DOMINGO 18-11-2012

ETAPA 1: 34 Kilómetros: Templo Budista. Dos check points: km 11,7 y km 23,1


Esta noche tampoco he podido dormir. El calor y la humedad son constantes, tanto durante el día como por la noche. Y son las 6 de la mañana. No me quiero imaginar lo que puede venir a medida que avance el día. La temperatura a estas horas es de 24 grados y la humedad de un 90 %, algo que irá aumentando a lo largo del día!!!


No somos muchos corredores, unos 40, de varios paises. La organización tampoco quiere que la cifra supere los 50, pues no es fácil organizar una carrera de estas en un lugar tan remoto, aislado y en unas condiciones extremas. Mejor. Cada vez me gustan más este tipo de carreras. Terminamos siendo una familia. Hablamos todos, de todo, nos reímos y sufrimos juntos. Pero aún así es una competición. Y venimos a competir. Hoy en día, en cualquier carrera, te encuentras con varios tipos de corredores. Están los que vienen a luchar por estar en cabeza, los pocos; luego hay otro grupo que también “pelea” por acabar entre los diez o los veinte primeros,…; y están los que su objetivo es acabar, como sea, pero acabar. Aunque realmente éste es el objetivo principal de todos nosotros: acabar.

Son las 8 de la mañana, se va a dar la salida tras una oración de los monjes. Es una etapa completamente llana. Los primeros kilómetros transcurren por una especie de senda-camino que pasa por pequeñas aldeas diseminadas. El canadiense Paul sale como una moto. Lleva un ritmo muy alto (me comentó que había hecho hace unos días un 5.000 en 17 minutos). Le sigo y tras de mí viene el otro canadiense: Simon. A los diez minutos mi cabeza va a entrar en ebullición. Sudo como un pato. Necesito refrigerar o mi cabeza va a estallar. Hay mucho agua alrededor, pero no es muy fiable. Aún así tengo que parar a meter la cabeza bajo el agua y refrescarme. Paul se va unos trescientos metros y no consigo alcanzarle hasta llegar al primer control. A partir de aquí vamos por una pista, siempre rodeado de vegetación y pequeñas aldeas (algunas no son más de dos o tres “chabolas” aisladas). Paul se vuelve a escapar otra vez. Va muy rápido y yo estoy ya empapado de sudor por todo el cuerpo. El termostato corporal se me dispara si subo el ritmo. Aún así consigo alcanzarle un par de kilómetros antes de llegar al segundo control. Pero su cara ya no tiene la misma expresión que al principio. Me da la sensación que va algo tocado (pero nunca te puedes fiar). Yo tampoco estoy como una rosa. Llegamos al segundo control. Para hacernos a la idea: normalmente tomo una pastilla de sales cada dos horas, pues en estas condiciones tomada dos pastillas cada una hora. Al salir del segundo control Paul se queda. Miro para atrás y ya no le veo. Sigo a mi ritmo y llego a meta en poco menos de tres horas. Para mi sorpresa veo llegar a Manu unos diez minutos después. Genial, a su ritmo consiguió remontar. El tercero fue el canadiense Simon y la primera mujer la inglesa Sophie. Paul llegó… 50 minutos después…Os imagináis lo que le pasó. Le llegó el hombre del mazo y le sacudió bien. Después me lo comentó. Se pasó de ritmo.


Hoy terminamos en una pequeña aldea. Dormiremos en casa de un lugareño. Nos cede una especie de “hórreo-granero”, donde también hay que usar la mosquitera.

LUNES 18-11-2012

ETAPA 2: 42 Km. Aldea. Tres check points. Km 10,1, km 20,2, km 29,5


Otra noche más sin pegar ojo. No consigo dormir ni media hora seguida. Estas condiciones me están matando. La etapa de hoy transcurre por senda y pistas a través de selva y bosques de bambú. Los últimos kilómetros por sendas con agua y barro.

Después de la etapa de ayer, hoy la gente se lo ha pensado mejor y los comentarios son todos los mismos: hoy más relajados. Salimos otra vez a las 8 de la mañana. Pero a mi me gusta correr a mi ritmo y me voy sólo. A pesar de ir más despacio que ayer, este constante calor y esta humedad son implacables. Estás sudando ya antes de salir. La temperatura ya sube a los 35 grados y la humedad al 95%. Además tanta pista me raya la cabeza. Es que son treinta kilómetros de pista…Si que es cierto que estás rodeado de vegetación y con las clásicas aldeas, pero es completamente llano y así hasta el kilómetro treinta. Y entonces comienza la fiesta. Nos desvían por una senda, advirtiéndonos que no nos desviemos ni un metro y sigamos muy bien las marcas. La senda está continuamente llena de agua y barro.


Se hace muy entretenida, pero también te cuesta correr. En un recodo, me sorprende ver un cuadrado en el suelo rodeado de una cinta, con una bandera en medio. Me imaginé lo que era y me lo confirmaron cuando llegué a meta(efectivamente, una mina antipersonas; la habían detectado ayer por la tarde!!!; por eso te dicen que no te salgas de la senda). Tras casi cuatro horas de carrera llego a meta, situada en el templo de Preah Kham, un templo abandonado, pero inmenso, en un lugar maravilloso. Lo primero que te preguntas al ver esto es:”…cómo coños han conseguido traer estas enormes piedras de varias toneladas hasta aquí si sólo hay selva. La respuesta me la da enseguida el guía que nos acompañaba: con elefantes. En segundo lugar vuelve a llegar Many y al primera chica vuelve a ser Sophie.
http://youtu.be/GHJq-B_nWr8
Hoy dormiremos en tiendas de campaña a las mismas puertas del templo. Durante la noche, antes de irte a acostar, los mosquitos son implacables. No sirve de nada el repelente. Te acribillan. Y no digamos las hormigas, la madre que las parió, creo que el repelente es su comida favorita!!! Me dejan los pies como un coladero.


Mañana es la etapa larga. La organización ha decidido que el grupo con peores tiempos salga una hora antes y el resto una hora después. La hora prevista son las 6 y las 7 de la mañana respectivamente.

MARTES 20/11/2012

ETAPA 3: 65 Km. Templo de Preah Khan, año 1.131 construido por el rey Suriyavarman II. Cinco check points: km 11, km 21,2; km 31,2; km 41,3; km 51,5

El recorrido de esta etapa es mayormente llano. La primera mitad por la jungla y la segunda mitad por pista bien delimitada con final en el templo de Prabat Boeng Mealea (el de la película de Indiana Jones).

Finalmente la salida de hoy se ha retrasado. No es lo que más me gustaba, pues una etapa larga, sabiendo que la temperatura y la humedad aumentan a lo largo del día, no es lo más halagüeño y esperanzador y puede ser muy delicado. Parece ser que el marcaje se complicó y por eso se ha retrasado casi dos dos horas.

Bueno, este comienzo es increible, sencillamente aluncinante: agua, más agua, barro, mucho barro, agua por encima de la cintura, barro hasta las rodillas, con tramos donde también se puede correr y volviendo a pasar por algunas aldeas,…muy pocas esta vez. Así podemos resumir los primeros treinta kilómetros.


Tuve que parar un par de veces a lavar las zapatillas porque se llenaban completamente de barro. En un principio me acompañó Manu, pero luego se quedó y me volví a ir en solitario. Aún así conseguí hacer estos primeros treinta kilómetros en tres horas y unos veinte minutos. Los siguientes treinta y cuatro kilómetros eran completamente llanos y transcurrían por una pista de la que no te tenías que desviar en ningún momento. Pensé que iba a ser mucho más fácil, más rápido, pues “sólo” había que correr, sin prestar atención ya a marcas,…craso error. Nada más pasar el tercer control, el “amigo Lorenzo” golpeó con todas sus fuerzas. El sol te fulmina y comencé a correr como un zombie. Sólo pensaba en agua fría, en refrescar la cabeza. Y es que, a pesar de mojarme con el agua que hay a los lados de la pista, esta agua está caliente y no conseguía el efecto deseado. Llegar al cuarto control se me hizo interminable. Estaba a la orilla de un río. Allí estaba Christina, de la organización, con un montón de críos observando con curiosidad que coño hacen estos chiflados. Bajé al río con cuidado, pues está muy inclinado. El agua estaba fresca, por fin, y no lo dudé ni un momento. De cabeza al agua, vestido y todo. Esto me alivió un poco, pero me costó un huevo empezar a correr de nuevo. Un ritmo cochinero, pero por lo menos corro. Ya no sé en qué pensar. El calor y la humedad te aplatanan la cabeza. Sólo miro a los pies y digo: “…no pares,…sólo un control más y te acercas al final. Deseaba parar, caminar, no correr más, pero sabía que si lo hacía iba a ser muy difícil continuar corriendo y consigo llegar al quinto control. Te reanimas un poco pensando que sólo te quedan los últimos diez kilómetros. Joder con los últimos diez kilómetros, un puto infierno. El pequeño diablo te tortura: “…no seas gilipollas, para y camina…” pero como voy a parar con lo poco que me queda…Pero es que no vislumbro nada al horizonte, sólo vegetación, más vegetación y una pista interminable. No asoma nada de templo por ningún lado. Y si además es turístico, dónde están esos pequeños puestos de ventas de souvenirs que suele haber en estos lugares? Y así voy pensando hasta que por fin veo los dichosos puestos. Y entonces te entran esas fuerzas que creías que no tenías y llegas al desvío donde hay una persona de la organización que te dice: trescientos metros para la meta en el templo de Prabat Boeng Mealea. Y entonces te invade esa satisfacción indescriptible de estos momentos y gritas de alegría. Pero, vaya agonía tras casi siete horas bajo un sol incompasible. Y más de tres horas y media para hacer esta segunda mitad del recorrido. Unos cincuenta minutos después llega el canadiense Paul. Hoy la primera chica ha sido la francesa Valerie. La inglesa Sophie llegó casi de noche con una deshidratación severa. Fue atendida por los médicos y en reposo hasta el día siguiente. Esta noche también dormimos en tiendas a las puertas del templo. También hubo otro accidente por parte del italiano Gianpietro que tuvo una caída y se pensó que había fracturado una costilla.



MIERCOLES 21/11/2012

ETAPA 4: 32 Km. Templo Prabat Boeng Mealea del año 1.100 construido también por el rey Suriyavarman II. Dos check points: km 11,8 y km 20,1

Esta etapa transcurre, los primeros once kilómetros por asfalto, luego dos kilómetros de subida (+ 400m) y el resto relativamente llano, con pequeñas subidas y bajadas con suelo arenoso y paso por pequeñas aldeas con final en las cataratas de Phnom Kulen (con 25m de altura y 15 m de ancho).

Después de la dura etapa de ayer, la salida de hoy se hace a las 9 de la mañana. Hoy no hay muchas ganas de correr, así que salimos un pequeño grupo juntos. Sophie no tomó la salida porque todavía no se había recuperado. A pesar de ir tranquilos y de ir por asfalto, al final nos quedamos en el grupo Manu, Paul y yo. Manu me comentó que quería atacar en la subida para intentar consolidar el segundo puesto. También me dijo que le haría ilusión ganar una etapa (tema de sponsors) y así me invitaba a una chuletada en Burgos (trato hecho). Poco después de terminar el asfalto, a la salida de un pequeño pueblo estaba el primer control, dónde también comenzaba la dura subida que había en el recorrido.


Y, efectivamente, Manu se puso a tirar como un cohete por una estrecha y serpenteante senda. Yo iba detrás y paré en una fuente a beber, por fin, agua fresca. Manu se iba, pero le volvía a alcanzar. Y así lo mismo en otra fuente (las únicas que había en toda la carrera). Después del esfuerzo que hizo en la subida, Manu se “relajó”, aunque aún quedaban repechos por subir. Así llegamos al segundo control situado en una pequeña aldea. Ahora era un camino arenoso por dónde corríamos. A veces acelerábamos algo el ritmo y así llegamos a otra pequeña aldea donde pensábamos que estaba la meta. Manu se aceleró, pero no veíamos la meta por ningún lado y tampoco veíamos marcas. Preguntamos a un aldeano por la cascada, pues sabíamos que estaba allí la meta y nos indicó la senda. Efectivamente allí vimos más marcas. Nos quedarían 500 metros para llegar por una senda estrecha hacia abajo. Y de pronto lo vemos. Un puente de madera, que se mueve más que un tiovivo, y que cruza un río y detrás del puente la meta.

 Y el lugar idílico. Nada más cruzar la meta nos vamos de cabeza al río, vestidos, nos damos un baño (por fin), comemos fruta fresca,…y disfrutamos de la hermosa cascada donde nos damos otro baño.


Para dormir tenemos una especie de casetas, sin paredes, pero con techo, donde cabemos dos personas y con la sempiterna mosquitera.


Pero el día nos depara una desagradable noticia. Aunque finalmente Sophie no tomó la salida, hoy empeoró bastante. Los médicos de la organización la ven tan mal que deciden evacuarla al hospital de Phnom Phen en helicóptero. La situación es tan crítica que a las pocas horas nos dicen que en Phnom Phen no pueden hacer nada y deciden trasladarla a Bangkok. Según la organización la situación es extremadamente crítica. Ante esta situación y sin médicos en la carrera, la organización decide que mañana no habrá etapa, pues no quiere correr riesgos a que ocurra algo y no haya ningún médico disponible. Por lo que finalmente deciden hacer una etapa neutralizada de unos doce kilómetros y que sólo se puede hacer andando.

JUEVES 22-11-2012

ETAPA 5: (Prevista de 44 km) Finalmente 12 km neutralizados. Cataratas de Phnom Kuelen

Tras la triste noticia de ayer, hoy salimos a las 11 de la mañana, andando, por dónde debería transcurrir la etapa de hoy. Ibamos charlando en pequeños grupos, un poco de todo, pero especialmente de las causas que pudieron provocar el llegar a esta situación a Sophie. Yo la ví cuando llegó a meta el día de la etapa larga. Estaba allí. A pesar del tremendo calor que hace, tuvimos que envolverla en una manta. No hablaba. Tiritaba, con la mirada perdida, ella, que a lo largo de todos estos días había sido una chica muy simpática y dicharachera. Personalmente creó que debió de haber algún factor más que desencadenase esta situación. Una desihadratación, aunque sea grave no creo que llegue a provocar algo así. No soy médico, pero he visto y vivido situaciones similares. En fin, lo mejor de todo es que después de unos días se recuperó y podremos volver a verla en cualquier otra carrera.

Después de la caminata de los doce kilómetros, nos esperaba un autobús que nos llevó a Angkor Wat, dónde teníamos que recoger los permisos necesarios para la etapa de mañana, ya que sin ellos no podríamos correr por el entorno del templo y la meta estaba a la misma entrada del templo. Después de recoger los permisos nos trasladaron a una pequeña aldea, donde dormiríamos en el patio de una escuela, en tiendas. Aproveché para dejar aquí una mochila con diverso material.

VIERNES 23-11-2012

ETAPA 6: 16,6 Km. Escuela Aldea. Un check point: km 5,5

En esta etapa los tres primeros kilómetros transcurren por suelo arenoso, luego suelo más firme, se pasa por templos (de hecho, atravesamos uno por el medio) y la meta directamente enfrente del templo de Angkor Wat.



A pesar de ser la última etapa y que ya estaba todo decidido,…siempre hay sorpresas.

La salida se dio a las 6 de la mañana (fue tan pronto para acabar lo antes posible, pues la cena de gala era este mismo día en Siem Reap) para el grupo más rápido. El otro grupo salió una hora antes. La verdad es que pensé que íbamos a salir tranquilos, relajados,…pues no. Cuando me dí cuenta, ya había un pequeño grupo que salió a saco. Estaban más de un kilómetro por delante. Tampoco me importaba mucho, pero ya que corrían, pues a correr. Por lo visto, el francés Fabien estaba a muy poco tiempo del siguiente clasificado y fue quien rompió las hostilidades, lo mismo que los canadienses. Hacia el kilómetro siete ya me había colocado tercero y vi al canadiense Simon delante. Había que pasar por un templo, pero la organización nos advirtió que no podíamos correr por él, y el templo era largo de narices, pero el canadiense si que corría.


Me era igual, yo lo hice andando y me dediqué a grabarlo con mi cámara. Cuando salí ya no vi a nadie. Seguí corriendo con mi cámara hasta llegar a la entrada de Angkor Wat. Teníamos que correr con el permiso, pues nos lo controlaban y picaban en la entrada.


Desde la entrada hasta la meta hay que ir andando pues estás dentro de un templo. Sólo nos dejaron correr los últimos cuarenta metros…para la foto. Y así conseguimos acabar esta etapa y esta carrera.


Aunque hoy también nos dio otro pequeño susto el búlgaro Krasse, que también sufrió una deshidratación grave, aunque con suerte él recupero bien este mismo día.

Y así acaba esta carrera, que ha sido una de las experiencias más gratificantes y duras que he hecho. Me ha encantado este formato de carrera, donde se mezcla la carrera, la aventura, la cultura, la convivencia,…


CLASIFICACION GENERAL

1º Salvador Calvo: 18h 1’ 45’’

2º Manuel Pastor: 19h 23’ 05’’

3º Paul Trebilcock: 21h 05’ 02’’

Cada vez que salgo a correr fuera, a un país “diferente”, creo que empiezo a entender un poco de que va esto llamado vida. Emulando a la periodista Angeles Caso, creo que he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de coronas de laureles y de halagos sucios, de los que te aplauden cuando eres rey y te abandonan cuando te salen pústulas. De los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser. Así que en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo unas zapatillas para correr, la compañía de mis amigos para echar unas carcajadas o unos entrenamientos, o la soledad de la montaña para perderme, un instante de belleza a diario y no convertirme nunca, nunca en una persona amargada, pase lo que pase.

Ahora hay como una sensación de que la gratificación tiene que ser inmediata. La gratificación es algo que lleva mucho tiempo, esfuerzo, dedicación y paciencia. Y por eso es gratificante cuando llega.

4 oct. 2012

G2GULTRA (EEUU) septiembre 2012

GRAND TO GRAND ULTRA (KANAB – UTAH) Y (ARIZONA)



Esta carrera se celebra  en el oeste de EE.UU. Es una carrera de 269,6 kilómetros,  dividida en 6 etapas, una de ellas larga para la que dan dos días para hacerla. La carrera comienza en el estado de Arizona, justamente al mismo borde del Gran Cañón del Colorado y termina en el estado de Utah, en la cumbre del Gran Staircase, un icono geológico. Una carrera en autosuficiencia, donde sólo te dan el agua y te ponen la tienda, todo lo demás depende única y exclusivamente de ti.

El desnivel acumulado de esta carrera es de 5.509,8 metros positivos y 4.254,3 metros de desnivel negativo.

DIA 20 DE SEPTIEMBRE

Después de haber preparado, durante toda la semana, minuciosamente todo el material obligatorio, de tener reservado el billete de avión desde hace más de un mes y creer que ya estaba todo controlado, al final, siempre te ocurre algún percance, que en ocasiones puede ser bastante grave. Y esta vez no iba a ser menos. Totalmente convencido de que mi avión salía a las tres de la tarde, dudaba si coger el bus a las 8 de la mañana o las 5 de la mañana. Con el primero llegaba justo, pues para viajar a EE.UU te hacen estar tres horas antes en el aeropuerto (hay que pasar muchos controles). Cómo oí por la radio que podría haber alguna huelga, finalmente decidí ir a las 5 de la mañana (el bus desde León tarda casi 4 horas en llegar a Madrid). Así que, tranquilamente me voy en bus, cojo el metro, llego al aeropuerto y…sorpresa: el vuelo no era a las tres de la tarde, sino a las 12 de la mañana. Jo……, eran las 10:30, sólo tenía hora y media. Menos mal que apenas había gente en ese vuelo y no había cola y, por suerte, me tocó gente bastante simpática. Así que conseguí pasar sin problemas. Eso sí, no sé para dónde narices había mirado yo cuando saqué el vuelo y no me había fijado en la hora. Estaba convencido que era a las tres de la tarde.

Tras nueve horas de vuelo llego a Filadelfia. Aquí tengo que recoger la mochila, pero sin facturarla de nuevo, tengo que ponerla en otra cinta para que la embarquen otra vez. No tengo ni idea por qué lo hacen así, pero es lo que hay. Tras tres horas de espera, otro avión y destino a Las Vegas (Arizona), donde llego tras otras cinco horas de vuelo. Son las nueve de la noche. Me recogen en el aeropuerto y me voy al hotel. Al día siguiente hay que volver al aeropuerto, pues es donde hemos quedado todos los corredores que llegan ese día y desde nos trasladarán en autobús hasta Kanab (Utah), ciudad final de destino y donde comienza toda la movida. Son otras tres horas de autobús. En Kanab nos alojan en un hotel. Yo aquí había reservado la comida liofilizada en una tienda que está al lado del hotel, lo cual fue una ventaja ya que así no la llevaba en el avión, ni corría el peligro de perderla en el viaje.

Al día siguiente por la mañana, había revisión y control de material, así como de los certificados médicos. Te pesaban, pesaban la mochila (la mía pesaba poco más de 7 kilos, pero sin el agua) y…te hacían entrevistas!!!

Hacia algo más de mediodía, nos trasladaban a todos en autobús hasta el primer campamento donde se daría la salida de la carrera al día siguiente. Nos repartieron por tiendas. En cada tienda estábamos ocho personas. A mí me tocó con dos chicas americanas, una de Holanda, otra de Irlanda, otro americano y un neozelandés (un buen sistema para tener que hablar inglés, sí o sí!!!, aunque siendo como somos los españoles, al final casi les obligo a hablar en españolJJJ).

Esta misma tarde, los guardas de los parques nacionales nos dan una charla. Se presentan allí con unos sacos y unas cajas. Dentro de los sacos hay serpientes y en las cajas hay escorpiones, alacranes, arañas y otros bichitos. Nos explican que nos los podemos encontrar por el camino y lo que tenemos que hacer en caso de darnos con ellos, pues algunos son venenosos. Que miremos siempre en el saco y en las zapatillas antes de acostarnos y de ponernos el calzado.

ETAPA 1: 50,7 kilómetros, con cuatro check points

El lugar es sencillamente espectacular, alucinante. El campamento montado justo al mismo borde del Gran Cañón del Colorado. La vista es indescriptible.

Nos levantan a las 6 de la mañana; aún es de noche. Preparamos nuestro desayuno y nuestra mochila. A los 7 kilos, ahora hay que sumarle un kilo y medio de más por el agua. Es una zona seca, árida, con mucho calor y donde no encontraremos agua en ningún sitio. Y aunque los controles donde te dan agua están, más o menos a unos diez kilómetros unos de otros, hay que tener cuidado, pues no sólo hay que beber, la cabeza se calienta mucho y también hay que refrescarla…

Y nos dan la salida a las 8 de la mañana. Ya ha amanecido. Un italiano, Stephano Gregoreti, se pone a tirar y yo le sigo. La ruta va por una pista que va al mismo lado del Gran Cañón. Se corre rápido hasta llegar el primer check point. Seguimos los dos en solitario por otra pista. Se va rápido. No es lo que más me gusta, pero es lo que hay. Y así hasta el tercer check point, desde donde se sigue por más pista, pero ahora sólo durante unos pocos kilómetros, donde nos meten campo a través. Sigue siendo un terreno más o menos llano, pero ahora no hay apenas senda. Hay que ir a través de hierba, matorral y…lo que no nos esperábamos: cactus. Estos fueron los que más guerra nos dieron. Se nos clavaban en las zapatillas y eran como agujas, los muy cabrones. Había que parar para sacar los largos pinchos. Creo que así perdimos más de diez minutos, pero como luego comprobamos fue así para todos. Y así llegamos hasta la meta. Creo que tardamos poco menos de cinco horas, pero sufrimos lo nuestro, debido al ritmo, al calor y al peso de la mochila.
Un par de horas más tarde preparo mi comida y…la cagamos, nunca mejor dicho. Vaya diarrea que me entró. Ya me puse en lo peor. Como siga así me voy a quedar sin nada en el cuerpo. Fui a ver al médico pero no tenían nada. Intentarían ir al pueblo esa tarde para ver si podrían traer algo para la noche. A la hora de la cena, estaba comentándolo con otra corredora de Venezuela y me dijo que ella tenía Emodium. Me pasó unas pastillas. Me tomé dos, volví al baño, me tomé otra y….santo remedio. Menos mal, porque la diarrea era de campeonato.

ETAPA 2: 46,1 kilómetros, con cuatro check points: La búsqueda del oro de Moctezuma

Lo mismo que ayer. Diana a las 6 de la mañana y salida a las 8. La distancia hasta el primer check point era corta, de unos cinco kilómetros, pero era otra vez por terreno irregular con muchos cactus. Una vez llegados al primer check point , comenzaba una dura y entretenida subida y aquí fue donde empecé a darme cuenta que el italiano iba más flojo.
 Al igual que en la bajada. De todos modos, no conseguí sacarle mucha ventaja y en cuanto empezó el llano ya íbamos otra vez a la par. Pero este tramo ya me gustó. Aquí también nos perdimos un poco, pero no mucho. El marcaje estaba bastante bien, pero en este punto nos despistamos y nos perdimos unos diez minutos.  Pero desde el control tres hasta el cuatro fue una pesadilla. Una pista llana y con un calor sofocante.  Aunque las vistas del fondo eran preciosas, el camino era un dolor. Por suerte, al llegar al control cuatro cambió y nos metieron por una senda con toboganes y pegados a una valla donde se hizo más ameno y aparecía por primera vez la temida arena. Pero también habíamos ido a buen ritmo en esta etapa. Y aunque era algo más corta que la de ayer, empleamos más de media hora más que el día anterior.

ETAPA 3: 75,8 kilómetros con 8 check points: Cañones, cuevas y dunas

Esta es la etapa más larga y dura de la prueba. Se hacen dos salidas. Una a las 8 para los más rezagados y otra a las 9 para los más rápidos. Nos hacen un pequeño traslado en cuatro por cuatro hasta la salida, pues en esta ocasión no es donde acabamos.

Comenzamos con una fuerte subida por una senda pedregosa. El recorrido es muy entretenido. Pero vamos más lentos que los otros días y se nos une otro italiano: Davide. Así seguimos hasta el primer control. A partir de aquí comienza una pista arenosa hasta el segundo control. Se puede correr bien . Después comienza una pista más pedregosa, muy rápida, que a veces se combina con pista de tierra. Continuamos hasta llegar hasta el cuarto control. Vamos adelantando gente que salió antes. Desde este control tenemos que ir por un tramo de carretera, no es mucho, unos dos km., pero es pesado hasta que se convierte en pista, la cual se va encajonando en un cañón, donde por primera vez conseguimos ver un arroyo y varios lagos.
El sitio es una maravilla, pues cada vez se encajona más hasta que salimos del cañón.  Luego volvemos a otro camino que nos llevará hasta el control cinco. Aquí comienza una pista arenosa que te hace difícil correr. Por suerte no tiene mucho desnivel y se va llevando. Hacemos una bajada por dicho camino con bastante arena hasta el control seis. Aquí cogemos de nuevo la carretera asfaltada durante unos dos kilómetros. Nos desviamos a la izquierda y entramos en la parte más dura de la etapa y una de las más espectaculares de la prueba: las dunas.
 Al principio es un camino de arena. Es casi imposible correr. Y al cabo de un kilómetro el camino desaparece y comienzan las dunas. Arena y más arena. Subidas muy duras en las que no se puede correr y te hundes hasta por encima del tobillo. Te vas para atrás.
Stephano decide correr descalzo. Y parece que le va bien, porque termina yéndose. Yo tengo que parar varias veces a quitarme la arena, porque me va a reventar la zapatilla.
 Y así durante ocho kilómetros, hasta el control siete. Perdí de vista al italiano. Pensé que se había ido, pero me lo encontré justamente en el control. Cuando yo llegaba él se iba. Pero el siguiente control me favoreció. La arena desapareció y el recorrido era por un monte sin senda, con muchos arbustos que había que esquivar y con muchas ramas y raíces por el suelo. Aquí el italiano se quedaba. Aunque yo tuve un pequeño problema con las sales. Me hicieron vomitar un par de veces, pero creo que me vino bien, porque me dejó el estómago limpio. En medio de este tramo se nos  hizo de noche. Y llegamos al último control. Desde aquí hasta meta sólo quedaban 6 kilómetros y eran por un camino. Pero lo que no sabíamos era que el camino picaba hacia arriba y estaba completamente lleno de arena, por lo que tuvimos que hacerlo casi completamente andando.

Después de más de 12 horas llegábamos a meta los tres: los dos italianos y yo. La organización había puesto un campamento intermedio para la gente que se quisiera quedar a dormir y continuar al día siguiente, pues para esta etapa daban dos días.

En la noche siguiente tuvimos un invitado más en la tienda. La verdad es que nos habías despreocupado por completo de los animales que nos habían comentado los guardas. Pues esta noche nos visitó un escorpión. Dentro de la tienda. El neozelandés, que era un tipo bastante grande, echó con medios bastante expeditivos al inquilino.

ETAPA 4: 41,1 Kilómetros: tres check points. Zion y más allá

Esta fue una etapa de transición. Nos la tomamos con bastante relajación. Salimos de nuevo los tres juntos. Hasta el segundo control la ruta fue en un principio por una pista arenosa, al igual que la última parte del día de ayer y luego por otra pista más compacta. En un giro que hicimos de por esta pista nos metimos en un túnel que nos llevaba a un pequeño cañón. Al final del mismo había que subir por una pared de unos treinta metros, bastante vertical, en la que habían puesto una cuerda fija. Luego seguíamos por un tramo cerrado de vegetación hasta llegar al tercer control. Desde aquí al final la carrera iba por un camino mezcla de arena y tierra.

ETAPA 5: 41,4 Kilómetros: cuatro check points: Peekaboo (cucú)

La etapa se presentaba interesante. Había decidido que hoy habría que salir a dar guerra. El perfil se presentaba interesante. Una fuerte bajada, un cañón y un final el subida. Pero eso era el perfil, luego no fue exactamente así.

Como de costumbre, música para despertarnos a las 6 de la mañana y salida a las 8. Sale el neozelandés muy fuerte y yo detrás de él. Al kilómetro comienza una fuerte bajada, donde paso al de Nueva Zelanda y bajamos a un cañón, el cual se va estrechando cada vez más, hasta convertirse en una auténtica maravilla. Vas completamente encajonado, con paredes verticales a tu lado y donde no entra más que una sola persona. Me siento volar ahí dentro.
 En algunos tramos han puesto escaleras para bajar, pues hay desniveles fuertes. Casi ni las toco. Me encuentro muy cómodo en este terreno y todo esto durante nueve kilómetros hasta que se acaba el cañón y está el primer control. Aquí ya me he quedado sólo. La carrera continúa por el fondo de un río seco y muy pedregoso. Así  hasta el segundo control. Miro el tiempo y me doy cuenta que voy bastante rápido comparado con los otros días. Continúo por el fondo del río. Hay muchos abetos alrededor y a veces hay que salir del fondo para ir entre los árboles. La ruta es con continuos toboganes y muy divertida. Sigo por el fondo del río y nos hacen girar a la derecha para comenzar una dura y empinada subida que nos lleva al tercer control. A partir de aquí, según el perfil, comenzaba una subida, pero nada de nada. Una pista pedregosa, casi llana por el fondo de un valle me lleva hasta el tercer control. Hace mucho calor y la pista no ayuda nada. Desde el tercer control hasta el cuarto es más de lo mismo. Más pista y más calor. Lo bueno es que estás rodeado de bosque, pero se hace monótono y duro. Finalmente llego a meta en menos de cuatro horas. Reconozco que hoy sí se ha ido rápido y me ha gustado. No sabía dónde venía el italiano. Pensé que en este último tramo me recortaría, pues le venía muy bien a sus condiciones. Pero finalmente llegó casi una hora más tarde.
Por suerte, esta vez el campamento se asentaba sobre algo mullido. Estábamos sobre hierba, cuando siempre habíamos estado sobre arena, piedra y tierra.

ETAPA 6: 14,5 Kilómetros: un check point:  The Summit (la cumbre)

Hoy hemos salido en tres grupos. El primero a las 6 de la mañana, el segundo a las 7 y el tercero a las 8. Lógicamente nos toca el último. Es una etapa corta, pero dura, pues tenemos que subir hasta el Grand Staircase, que se encuentra a 2.700 metros de altura. Aún así decidimos salir a disfrutar, pues ya estaba todo decidido. La salida no es desde el campamento, sino que nos trasladan en cuatro por cuatro unos kilómetros, para ahorrarnos la aburrida pista y nos dejan en un bosque precioso, desde donde salimos ya hacia arriba por una senda que nos lleva a un mirador y donde se encuentra el único control de hoy.
 Esta vez vamos cinco corredores juntos.  Luego comienza una bajada, en principio por una pista y luego por una preciosa senda zigzagueante hasta el fondo del valle donde comienza la definitiva subida hasta  la meta. El recorrido va siempre por un camino boscoso y siempre hacia arriba. Creo que tardamos menos de dos horas en llegar. La meta está situada en lugar fantástico. Cruzas la meta y cinco metros más adelante te encuentras con una caída vertical de casi doscientos metros y con unas vistas magníficas. Me gusta este tipo de llegadas. La verdad es que no necesitas ningún público para disfrutar de estos momentos.

Por fin podemos comer y beber algo dignamente. La organización nos tiene allí preparado un mini buffet para reponernos. Después nos trasladan en cuatro por cuatro hasta una carretera donde nos espera un autobús que nos lleva al hotel de Las Vegas, donde esa noche es la cena y entrega de premios. ¡¡¡Cómo añoraba una ducha,  una cama,…!!! En un hotelazo, uaaahhhhh…

Y ya de estar en Las Vegas y a pesar del cansancio, pues no quedaba más remedio que dar una vuelta por la ciudad de la perversión.

CONCLUSION

Ha sido una carrera muy bonita e interesante. Ha habido tramos espectaculares y otros más aburridos, algo normal en una carrera tan larga. Me ha encantado la organización. Sobresaliente. Tuvo el detalle de ofrecernos después de la etapa larga un refresco (a elegir) frío. Cómo se agradece. Pero no sólo fue eso, lógicamente. Prácticamente sin fallos, siempre pendientes de todos.

Y la carrera. Me encantan este tipo de carreras. ¿Por qué? Pues entre otras razones, porque aquí no hay ayudas de ningún tipo. Ni una sola. Eres tú contra todo y contra todos. Tú tienes que arreglarte ante cualquier improvisto, tú tienes que gestionar tu equipo, tú tienes que calcular tu comida, nadie te va a esperar en un control para ofrecerte nada. Aquí estamos todos en las mismas condiciones. La única ayuda que puedes recibir, y eso es otro motivo por el que me atraen estas carreras, es la de los propios corredores. Pero, ni aún así es fácil, pues generalmente todos vamos con lo justo.

9 sept. 2012

G2Gultra

Por aquí estaremos corriendo dentro de 15 días:

http://vimeo.com/48203684


 

7 ago. 2012

ANILLO DEL VINDIO

El viernes fuimos a dormir al albergue de Santa Marina de Valdeón, el gallego de Porriño Jesús y yo. Pensábamos unirnos al grupo guiado por el cántabro Pablo Criado (Chelis Valle, Nerea Martínez, Manuel Jiménez, David González, Antonio Molina, y Antonio Martínez, de Madrid; JorgeRivero y Miguel Álvarez, de Asturias; Valentín García, de Guadalajara; Oscar Martín, de Bilbao, y Abel Atalanta, de Salamanca) que salían de Aliva, el sábado a las 10 de la mañana.

Nosotros decidimos salir de Posada a las 7 de la mañana con la intención de cogerles por el camino. Salimos puntuales y comenzamos a subir por la riega de Asotín donde se nos echó la niebla. Poco antes de llegar al refugio de Collado Jermoso despejó, pero el día seguía bastante cubierto. Tardamos dos horas en llegar. Desde aquí fuimos al refugio de Cabaña Verónica pasando por los Tiros de Casares lo que nos llevó una hora y cuarto más. Después seguimos por la Vueltona y llegamos a Aliva. Hasta aquí, desde Posada empleamos cuatro horas y cinco minutos.
Eran las once de la mañana y el grupo comandado por Pablo hacía una hora que se había ido. Al ser un grupo numeroso pensábamos cogerles pronto, pero iban a buen ritmo. Bajamos a las Vegas de Sotres, ya otra vez con niebla y comenzamos la subida de la canal de Jidiellu, con más niebla. Jesús no iba fino (bueno, según él, yo iba rápido). Le dejé los bastones y le dí un poco de “estimulantes”.
Desde el Collado Valdominguero bajamos al siguiente refugio, el del Casetón de Andara. Aquí abrió un poco la niebla. Cogimos la pista hasta el desvío a Fuentesoles para bajar al pueblo de Sotres. Aquí nos encontramos con el equipo de apoyo de Pablo y nos dijeron que nos llevaban una hora. Coño, pues sí que iban rápido. Subimos la pista hacia Pandébano. Nos encontramos con gente conocida por el camino (Avigamo, Aguirre, Ricardo Cuervo y bastantes más.). Para a hablar cinco minutos con cada uno,…
Llegamos al refugio del Urriello con mucha niebla y lloviendo. Tomás, el guarda del refugio, llamó a Cabrones, para ver que tiempo hacía, y malas noticias, estaba igual de malo que aquí. Es igual. Subimos la brecha de los Cazadores y llegamos al refugio de Cabrones. Aquí elguarda nos dice que el grupo de Pablo nos lleva más de una hora. Bajamos con niebla. Jesús no puede correr y baja andando. Las rodillas le duelen mucho. Finalmente decidimos que es mejor que lo deje. Que baje a Poncebos y siga la ruta del Cares para volver a Posada (posteriormente comprobamos que fue la mejor decisión, ya que estaba completamente roto).
 Seguí sólo. Bajé la canal deAmuesa hasta Bulnes y Poncebos a saco. Y me llevé una sorpresa cuando llego a Poncebos y me encuentro allí a todo el equipo, algo más reducido pues ya hubo varios abandonos. Ahora continuamos juntos. Seguimos la ruta del Cares hasta coger el desvío que nos sube por la canal de Trea. Aquí hay otro abandono. En total quedamos siete.
Subimos Trea y a media subida se nos hace de noche. Probamos nuestras nuevas frontales (parecemos el equipo Nao, pues Pablo, Nerea y yo llevamos la nueva frontal de Petzl, que por cierto en modo Trail, me duró más de ocho horas). Llegamos al refugio de Ario. La noche ha refrescado, pues la niebla meona no desaparece. Nos dirigimos hacia los Lagos. Al llegar aquí, debido a la poca visibilidad, decidimos rodear los Lagos, ya que encontrar el otro paso sin mojarnos los pies, no iba a ser fácil, lo cual también fue un acierto. Llegamos al Pozo del Alemán, donde nos esperaba el equipo de apoyo. Reponer fuerzas, algunos cambiarse de ropa y otro abandono. Al final seguimos seis (Pablo, Nerea, Jorge, David, Miguel y yo). Parece increíble, pero no sé las veces que he subido por aquí, incluso varias de ellas, durante la noche. Pues aún así nos “perdimos” (desorientamos, mejor), subiendo al refugio de Vegarredonda. La jodida niebla es muy cabrona. En fin, conseguimos enderezar el rumbo y llegamos al Jou Santo. Aquí tenemos que dejar la senda y coger el desvío abrupto y sin senda, hacia la Forcadona, donde todavía hay un buen nevero. Bajamos hasta dar de nuevo con la senda que nos lleva a Vega Huerta. Aquí ya nos ha amanecido, pero la niebla no se va. Continuamos bajando por la canal del Perro y nos adentramos en el bosque que nos lleva al refugio de Vegabaño, donde Julián nos prepara un café caliente. Son las 9 de la mañana. Ahora sólo nos queda seguir subiendo un poco hacia el collado del Escobaloso y afrontar la última bajada fuerte hacia el destino final, Posada de Valdeón. He empleado 28 horas en llegar. Al resto del equipo todavía les queda terminar lo que yo hice al principio y llegar a Aliva, de donde salieron.
Y aquí un pequeño vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=_zmy1q82HzQ&feature=youtu.be

30 jul. 2012

ANETO ULTRA TRAIL 2012

ANETO ULTRA TRAIL 28/07/2012


28 de julio 2012

Como viene siendo habitual en estas fechas, se celebró la V edición del Aneto Ultra Trail, que se celebra conjuntamente con otras dos pruebas: las dos Caras del Aneto y la Maratón del Aneto.

La carrera es de 96 km y rodea el pico del Aneto y el macizo de La Maladeta. Es una carrera muy bonita y entretenida. Tiene bastante tramos técnicos, aunque también tiene tramos “comecocos”, esas pistas interminables que suele haber antes de la llegada a algún pueblo o los cinco kilómetros de carretera en continua subida hacia Artiga de Lin. Pero es lo que hay.

Aunque en un principio siempre vas con la tensión de si te saldrá bien la carrera, si no tendrás ningún problema, etc, etc, lo cierto es que esto llegó a pasar a un segundo plano cuando comentábamos la previsión meteorológica. Cielos, daban rayos y truenos. Y si hay algo que me jode un montón es que me coja una tormenta a casi tres mil metros. No se lo recomiendo a nadie. Acojona y mucho. Además es algo que no puedes controlar y cuando hay algo que escapa a tu control, te pone de los nervios. Puedo pasarlo mal con calor, con lluvia, con nieve, con viento, con niebla, pero no me altera. Pero una tormenta….si es que cada vez que hablas con alguien te recomienda una cosa diferente, así que yo pienso que es una lotería, cómo la ruleta tenga tu número, lo tienes claro. Y eso que piensas,…coño, más de mil corredores por aquí y me va a tocar a mí!!!!!

Pero la montaña es impredecible, así que vamos a esperar a ver qué ocurre. La salida es a las 8 de la mañana y desde las 6:30 puedes ir a recoger el dorsal. Te obligan a llevar un material obligatorio (frontal, manta térmica, navaja, silbato, cortavientos, forro, gorro, gafas, guantes, comida, y alguna cosa más por si surge cualquier imprevisto). La carrera es en autosuficiencia, sólo hay un control en Vielha (hacia la mitad de la carrera) donde te permiten dejar una bolsa con lo que necesites, el resto del recorrido, nada de nada, ni agua. Pero eso también lo hace interesante. Gestionar tus propios recursos. Aunque agua hay mucha de los múltiples arroyos que bajan de la montaña y no supone ningún problema. Tampoco hay marcas a lo largo del recorrido, excepto en la subida desde Vielha hasta que empieza la subida de la carretera, el resto del recorrido se trata de seguir el GR11.

Sábado 28, día de la carrera: El día amanece completamente despejado. Y salimos de Benasque, al principio, por una pista, durante unos 7 km, con un pequeño atajo en cuesta, hasta llegar al primer control: Senarta. Aquí cogemos un desvío que sigue el GR-11 a través de una gran pista. Hay otro atajo al principio, para evitar una inmensa curva de la pista, que este año no vimos, y luego continuar por el GR 11, por la pista de Vallibierna hasta llegar de nuevo a otro control: Coronas. Hasta el primer control íbamos un pequeño grupo de seis corredores. Una vez en la pista de Vallibierna, yo continuaba con mi ritmo y me fui quedando sólo y así llegué al segundo control, el de Coronas. Aquí acaba la pista y comienza una senda pedregosa, en continuo ascenso, La senda se va transformando en algunas ocasiones en pradería hasta comenzar a subir por un auténtico pedrero que nos lleva al control de Ballibierna (2.732m). Desde este collado comienza una ligera bajada, en un principio por un pedrero, que poco a poco se va transformando en senda, pero que hay andar con cuidado donde se ponen los pies. Pero el recorrido es bastante entretenido y ameno para correr. Corremos al lado del lago Llauset que nos lleva al siguiente control: Llauset. Una primera subida no muy larga, pero dura nos lleva a la collada de Anglos (2.438m) para comenzar a bajar por otra senda de piedras sueltas que nos lleva a los lagos de Anglos y al refugio del mismo nombre, y donde el terreno se ha vuelto llano y verde por unos momentos, justo para relajarnos un poquito antes de comenzar la, probablemente, bajada más dura y técnica de la carrera. Una senda retorcida e irregular con fuertes desniveles, en los que, a veces, era conveniente agarrarse a algún árbol. Una vez llegados al fondo del valle, la senda transcurre por un precioso bosque, muy corrible, aunque el terreno sigue siendo irregular. Se agradece el bosque, por el calor es sofocante. No paro de beber agua de todos los arroyos y refrescarme la cabeza. Incluso tuve unas sensaciones como de falta de fuerzas, que me obligó a comer una barrita, pero creo que el calor era la causa de esa debilidad. Pero parece que fue un momento breve.

Continuamos por el GR 11 hasta llegar al pantano de Senet . Subimos un pequeño tramo por la carretera para luego coger un desvío a la derecha y seguir una pista que nos lleva al siguiente control: Conangles. Continúo por la pista buscando agua fresca en todas las fuentes y arroyos. Hasta ahora iba bien, pues conocía el terreno del año pasado, aunque a veces me surgía alguna duda en algún desvío. Porque el año pasado poco después de pasar este último control, en una bifurcación Manuel, que iba conmigo, nos “perdimos” cinco o diez minutos. Pero esta vez iba sobre seguro.

Continúo por la pista para, poco después, en un giro de noventa grados, empezar otra dura subida, en un principio por un bosque, que cuando acaba hay que cruzar un arroyo de donde baja un agua fría y fresca que te hace revivir. Luego la senda transcurre por pasto de alta montaña y finalmente roca y piedra, hacia el puerto de Vielha(2.448m), donde estaba el siguiente control. Y comienza otra larga bajada, la primera parte por la clásica senda de piedra suelta y descompuesta, que puede darte un disgusto como tengas una mala pisada. Después vuelve de nuevo la senda por praderías y pastos de alta montaña hasta finalmente coger una pista, que también hay que cortar por otra senda, que nos llevará a otra pista hormigonada que es lo que te hace saber que estás llegando a la civilización. Eso sí, la pista se hace eterna, además estás ya metido en el fondo del valle y el calor cada vez es más agobiante.

Y así llego a Vielha donde estaba el control en el cual habíamos dejado la bolsa que nos permitía la organización. Paro un poquito a beber y comer algo.

Ahora hacía bastante calor y humedad. Sudaba como un pato. Y para más inri, comenzaba otra eterna subida. Procuraba beber a menudo, no mucho, pero si frecuentemente. No suelo comer mucho en estas carreras, pero intento beber, especialmente si hay humedad. No estoy acostumbrado a estos ambientes tan cálidos y húmedos e intento evitar problemas mayores, y aún así llegan… Esta parte del recorrido estaba marcada, pues era fácil despistarse (aún así siempre se pierde alguien). Bueno sigo subiendo, meto la cabeza en el agua en cualquier arroyo y sigo subiendo. Por primera vez en mi vida deseo que caiga una tormenta, descargue un buen chaparrón y me empape de arriba abajo. Este calor me está matando. Esta subida va cortando una carretera. Luego se suaviza un poco e incluso llanea. Y parece que se abre una luz para mí: hay niebla. Pienso que esta circunstancia refrescará el tiempo. Pues no. Sigue el bochorno. Mucha humedad. Paso al lado de dos cabañas y llego a un pequeño collado. Continúo por la senda y llego al siguiente control situado en una cabaña: Gèles.

Toda esta parte del recorrido es con pequeñas subidas y bajadas, muy asequibles para correr. Después de pasar este control y tras una pequeña subida por una senda herbosa, comienza una senda en diagonal muy entretenida, hasta llegar a una bajada a través de una senda en medio de un bosque con un fortísimo desnivel que hace temblar los cuádriceps. Y llego al terreno llano. Otra pista que me lleva a, quizás la parte menos deseada de todo corredor de montaña, el asfalto. Una carretera en continua subida durante unos cinco kilómetros, donde, por suerte, bajan unos pequeños cañones del margen de la derecha con agua fría que viene fenomenal. No tengo ni idea de dónde viene el segundo, ni tan siquiera quien puede ser. Pero por fin se acaba la carretera y aquí se encuentra el próximo control: Artiga de Lin. Y continúa la subida, aunque ahora es por una senda en medio del bosque, hasta que llegas a un pequeño cruce, donde a más de uno le puede dar un disgusto (si no llevas GPS, claro), pues la senda continúa de frente, pero hay unos jitos a la izquierda, que te indican que debes girar ahí y dejar la senda principal. Aunque este año había unos palos cruzados en la senda para orientarte mejor. Esta subida es más un camino de vacas que una senda. Pero poco a poco va apareciendo la senda, que además se vuelve llana, pero aparece otra vez la niebla, una niebla bastante cerrada, pero que tampoco refresca nada. Lo bueno (o lo malo, según se mire) es que así no ves la dura subida que te queda (yo porque la recuerdo del año pasado). Como consuelo puedes pensar que es ya la última subida(al menos de las consideradas duras) y que a partir de ahí es ya todo para abajo. Pero hay que subir primero. Poco antes de llegar arriba escucho algún tronido. Parece que se me va echar la tormenta encima justo cuando llegue arriba. Coño podía haber aparecido abajo, sí que esto es la ley de Murphy. Caen cuatro gotas contadas y no llega la tormenta. Y por fin llegas al Puerto de la Picada(2.477m). Y justo aquí desaparece la niebla.

Este punto es el control de las tres carreras por lo que me encuentro con muchos de los corredores que participan en las otras pruebas, por lo que esta parte del recorrido se hace más amena, aunque también con algún inconveniente, pues a veces, los adelantamientos no son fáciles en una senda donde se cruza tanta gente. Pero estoy bajando bastante bien, aunque me he quedado sin agua, por lo que al llegar al primer arroyo que hay meto la cabeza en el agua, y pude seguir corriendo más “cómodo” (en realidad iban bastante fundido, corría ya con el automático puesto) hasta llegar al control de Vado. Desde aquí, tras unos metros de carretera, empieza una pequeña subida por una senda que nos lleva al siguiente control: Baños. Esta última senda es estrecha y no es fácil adelantar a los numerosos corredores que hay de las otras pruebas, pero cuando puedo paso y cuando no puedo pues “pito” para que me dejen pasar. Las fuerzas están muy, muy justitas y en algunos toboganes tenía que andar. Desde Baños hasta Senarta ya es todo pista (excepto un pequeñito tramo de senda al dejar la carretera). Ahora era cuestión de quemar lo último te que queda (si es que te queda algo). He llegado al último control, que coincidía con el primero: Senarta y desde aquí sólo me quedaban siete kilómetros para llegar a meta. Miro el crono y por primera vez me doy cuenta que podría bajar el tiempo del año pasado. Pero ni con esas puedo acelerar el ritmo. Para lo único que me sirve es para no terminar andando. Y como no podía ser de otra manera y para rematar la faena: llegó la tormenta faltando cuatro kilómetros. A buenas horas, mangas verdes.

Un golpe de agua y granizo que sirvió de poco, pues pasó en unos minutos. Eso sí, no quiero ni pensar lo mal que lo podrían pasar los pobres corredores a los que les cogiera en cualquier collado. Joer que moral. Y luego nos quejamos.

Y por fin ves Benasque. Pero sólo piensas en llegar. Mucho ambiente, mucho público en la llegada animando, pero acabo mucho más cascado que el año pasado. Eso sí, he conseguido bajar en cinco minutos el tiempo del año anterior: 11h 57 minutos. Desde luego no se dieron las condiciones óptimas para bajar el tiempo, pero también puede ocurrir que condiciones óptimas metas una cagada del copón. Así son las ultras de montaña.

P.D.: Me estoy pensando en presentarme a alcalde de Benasque, tal y como me propusieron algunos del pueblo:):):) (probablemente sufra menos y gane más:):):) )

24 jul. 2012

EL SUEÑO ESPAÑOL...






EL SUEÑO ESPAÑOL!!! Es que lo clava...

En cierta ocasión me preguntaron que opinaba sobre la marcha de los mineros a Madrid. Mi respuesta fue corta y clara: si no van con dinamita no van a solucionar nada. Por desgracia es la única alternativa que nos queda. Hubo alguien que me dijo que Gandhi había conseguido resultados de forma más pacífica. Yo admiro a Gandhi. Pero también a Robespierre. Y si tengo que elegir entre vivir en la India de Gandhi o en la Francia de Robespierre, ahora mismo lo tengo claro. La India sólo para irme de vacaciones. Con la guillotina consiguieron mejores resultados.