GTP Y…OTRAS COSAS
Después de Andorra y con el fin de meter kilómetros en mis piernas y también para cambiar de escenario de mis entrenamientos decidí ir a correr el Gran Trail de Peñalara.
Y como ya es una rutina, compruebo todo el material obligatorio, que todo funcione, etc., etc. Hasta aquí todo perfecto. Salimos a las 11 de la noche. Llevo una frontal Petzl Nao y una Led Lenser de reserva (más pilas de recambio. Después de mis dos infortunios en las últimas carreras nocturnas he decidido no correr ni un riesgo más por la noche).
En el primer control en la cumbre de La Maliciosa una pareja nos lleva casi cuatro minutos de ventaja, pero en el descenso les puedo cazar, más rápido de lo que yo esperaba (creo que deben entrenar un poquito más la parte técnica de las carreras:):):)). Y así llego al segundo control, creo que en Canto Cochino. Mi problema es que mi etapa de rodador ya está en el baúl de los recuerdos, por lo que me vuelven a pasar como motos de nuevo hasta llegar al Collado de la Dehesilla y comienza otra bajada medio técnica, medio herbosa. Aquí me pierdo un poco, pero aún así les vuelvo a cazar. Pero claro, se repite de nuevo la misma historia, en pista soy un tractor, corro pero a ritmo futbolero:), así que otra vez que me pasan.
Y aquí vino mi primer problema. Subiendo La Morcuera se me apaga la frontal. Juraría que había programado la Ptzel Nao para que me durara prácticamente toda la noche. Pues no. Me duró cuatro horas escasas. En fin, menos mal que llevaba la otra frontal. La enciendo y…sorpresa… ilumina menos que una cerilla. Os juro por Snoopy que me compré las pilas esa misma semana, y no en los chinos. Estaban completamente nuevas, a estrenar. Pues hala majo, a cambiar las pilas (os dais cuenta por qué llevo ahora siempre dos frontales y pilas de recambio???, estoy gafado con las frontales). Pero ahora ya no me quedan más recambios así que tengo que regular la luz de la frontal para que me dure el resto de la noche. En ese lapsus perdí bastantes minutos y me pasaron bastantes corredores, pero bueno la carrera es larga.
Bajo hasta Rascafría, dónde la organización permitía llevar una bolsa con lo que quisieras. Allí cogí mi gorra (aunque aún eran las 5:30 de la mañana, más o menos) , bebí un poco y continué. Me comentan que salgo el quinto, ya que el resto de los corredores están comiendo en el control. Bueno sigo para arriba a subir el puerto del Reventón. Amanece a media subida y alcanzo a mi colega Alvaro. Noto una neblina en el ojo. Bah, pienso que es el cambio de la noche al día y el ojo se está aclimatando a la claridad. Pero a medida que es más de día noto que no veo igual, que veo borroso. Me tapo el ojo izquierdo y…vaya sorpresa más desagradable… no veo nada con el ojo derecho, pero nada, sin llegar a ser negro, como cuando ves que aparece en la tele todo difuminado cuando se ha perdido la onda. Pero sigo subiendo con Alvaro. Al llegar a la cumbre de Peñalara les digo a los voluntarios lo que me pasa y que avisen a un médico para cuando llegue a La Granja. Alvaro me va haciendo de “perro-guía”, pues debo fijar la vista en el suelo para ver donde pongo los pies, pero para ver las marcas casi me tengo que parar. Antes de llegar a la Granja hay una ambulancia del 112. Me paro y me ponen un colirio o algo parecido en el ojo, pero nada de nada, igual que antes. Sigo bajando hasta llegar a la Granja (km 80). Allí me está esperando una doctora. Me pregunta lo que me pasa. Se lo explico. Coge una jeringuilla, la llena no sé con qué y me lo echa en el ojo y me dice que con eso se pasará. Repite la operación. Me pregunta que tal está ahora. Tapo mi ojo izquierdo y estoy a punto de decirle: “…ahora te veo más guapa…” y es que seguía sin ver nada. Me mira el ojo, no sé que me dice que puede ser y piensas (como casi siempre) en lo peor. Y si es un glaucoma…y si tengo un desprendimiento de retina,… y piensas…joder, a la mierda me tengo que parar. Pero sólo quedan 30 km para acabar. Además habíamos cazado al tercero. Y decido continuar. En este tramo nos vamos alternando. Al final Alvaro pierde un poco de fuelle y llegamos el otro chico y yo al penúltimo control. Pero el sol me está matando el ojo. Veo bien cuando voy por el bosque cerrado, pero en cuanto me da el sol no veo un burro a tres pasos. Lo estoy pasando fatal y me quedo para atrás. Al llegar al puerto de Navacerrada (último control) el sol aprieta de cojones y cada vez veo menos. Hasta tal punto que aquí me adelante el inglés (perdón, pero es que ahora no recuerdo su nombre). Después de un pequeño repecho comienza la bajada final hasta el pueblo de Navacerrada. Joder, cómo echo de menos poder ver bien para bajar como a mí me gusta. Pero a ajo… y a agua… hala majo, baja pisando huevos hasta llegar a la pista. Ya en el pueblo viene Alvaro por detrás y me alegra un montón poder entrar los dos juntos. Eso sí, hemos estado algo más de 15 horas corriendo. Nada más llegar a meta, me meten en una ambulancia, me toman la tensión, me ponen una pinza en el dedo y me dicen que está todo muy bien. Aquí, otra doctora, muy simpática, me pregunta por mis gafas…¿mis gafas? Siempre corro con gafas, pero como salíamos de noche las metí en la bolsa que nos llevaban al control de Rascafría, pero como aquí llegué de noche, ni me acordé de las gafas. Me mandó sentarme y que me pusieran unas gafas. Me dejó mi hermana unas, pero es que eran horteras que te cagas, así que estaba por allí el de la tienda de Ranning y apiadándose de mí me dejó las suyas (gracias majo, espero que mi hermana te las devuelva esta semana). El caso es que el efecto fue alucinante. Empecé a ver mejor y a la media hora ya veía casi completamente bien del todo. Eso sí, luego oyes comentarios de todo tipo y ahora mismo dudas de la causa de esa “ceguera”. La más probables es, precisamente, esa, la de no llevar gafas de sol y amanecer un día tan soleado, con el sol muy alto. Pero también te comentan que si fue una subida de tensión ocular, que si falta de azúcar, que si exceso de azúcar, que si te masturbas mucho….joer y yo que sé, pero ahora veo bien.
Bueno, al final hice quinto y primero en superabuelos:):):)
En fin y ahora vamos a las OTRAS COSAS. Ahora que estoy en racha y despotricando vamos a tocar otro tema. Espero que no lea esto Nerea porque igual tiene razón cuando me llama “viejo cascarrabias”. Al principio me llamó “pitufo gruñón”, pero parece que ya lo tenía alguien pillado y lo cambió a este otro. Claro que también podría ser “viejo verde” o incluso mejor, una mezcla de los dos. Querrás creer que cuando iba por la senda desde La Granja a Navacerrada y cuando por la senda de la otra orilla del río bajaba alguna parejita mi mente pensaba, eso sí muy fugazmente, como el paso de una estrella fugaz, uno o dos segundos, “…esos dos vendrán de…???, con lo jodido que iba… ¿Será una forma que tiene la mente para evitar el dolor? O ¿será que mi mente está pervertida? Bueno, me importa un carajo. A lo que iba. Hoy toca las ayudas externas.
Pero que ocurre cuando esto pasa en el grupo de cabeza? (porque esto ha ocurrido y por desgracia seguirá ocurriendo). Coño, por más vueltas que le llevo dando a la cabeza no termino de entender nada. Señores corredores, esto se nos está yendo de las manos. Ya sé que son muy, muy pocos, pero hacen daño. A ver, que alguien me lo explique. Voy a correr el Ultra Trail de Los Anillos de Saturno. Primer premio: una copa de cristal, una piedra volcánica y un buff. Segundo premio: Una piedra volcánica y un buff. Tercer premio: una piedra…
En fin, sólo espero que algún día cercano se cumpla el refrán: …se coge antes a un mentiroso que a un cojo…
Después de Andorra y con el fin de meter kilómetros en mis piernas y también para cambiar de escenario de mis entrenamientos decidí ir a correr el Gran Trail de Peñalara.
Y como ya es una rutina, compruebo todo el material obligatorio, que todo funcione, etc., etc. Hasta aquí todo perfecto. Salimos a las 11 de la noche. Llevo una frontal Petzl Nao y una Led Lenser de reserva (más pilas de recambio. Después de mis dos infortunios en las últimas carreras nocturnas he decidido no correr ni un riesgo más por la noche).
En el primer control en la cumbre de La Maliciosa una pareja nos lleva casi cuatro minutos de ventaja, pero en el descenso les puedo cazar, más rápido de lo que yo esperaba (creo que deben entrenar un poquito más la parte técnica de las carreras:):):)). Y así llego al segundo control, creo que en Canto Cochino. Mi problema es que mi etapa de rodador ya está en el baúl de los recuerdos, por lo que me vuelven a pasar como motos de nuevo hasta llegar al Collado de la Dehesilla y comienza otra bajada medio técnica, medio herbosa. Aquí me pierdo un poco, pero aún así les vuelvo a cazar. Pero claro, se repite de nuevo la misma historia, en pista soy un tractor, corro pero a ritmo futbolero:), así que otra vez que me pasan.
Y aquí vino mi primer problema. Subiendo La Morcuera se me apaga la frontal. Juraría que había programado la Ptzel Nao para que me durara prácticamente toda la noche. Pues no. Me duró cuatro horas escasas. En fin, menos mal que llevaba la otra frontal. La enciendo y…sorpresa… ilumina menos que una cerilla. Os juro por Snoopy que me compré las pilas esa misma semana, y no en los chinos. Estaban completamente nuevas, a estrenar. Pues hala majo, a cambiar las pilas (os dais cuenta por qué llevo ahora siempre dos frontales y pilas de recambio???, estoy gafado con las frontales). Pero ahora ya no me quedan más recambios así que tengo que regular la luz de la frontal para que me dure el resto de la noche. En ese lapsus perdí bastantes minutos y me pasaron bastantes corredores, pero bueno la carrera es larga.
Bajo hasta Rascafría, dónde la organización permitía llevar una bolsa con lo que quisieras. Allí cogí mi gorra (aunque aún eran las 5:30 de la mañana, más o menos) , bebí un poco y continué. Me comentan que salgo el quinto, ya que el resto de los corredores están comiendo en el control. Bueno sigo para arriba a subir el puerto del Reventón. Amanece a media subida y alcanzo a mi colega Alvaro. Noto una neblina en el ojo. Bah, pienso que es el cambio de la noche al día y el ojo se está aclimatando a la claridad. Pero a medida que es más de día noto que no veo igual, que veo borroso. Me tapo el ojo izquierdo y…vaya sorpresa más desagradable… no veo nada con el ojo derecho, pero nada, sin llegar a ser negro, como cuando ves que aparece en la tele todo difuminado cuando se ha perdido la onda. Pero sigo subiendo con Alvaro. Al llegar a la cumbre de Peñalara les digo a los voluntarios lo que me pasa y que avisen a un médico para cuando llegue a La Granja. Alvaro me va haciendo de “perro-guía”, pues debo fijar la vista en el suelo para ver donde pongo los pies, pero para ver las marcas casi me tengo que parar. Antes de llegar a la Granja hay una ambulancia del 112. Me paro y me ponen un colirio o algo parecido en el ojo, pero nada de nada, igual que antes. Sigo bajando hasta llegar a la Granja (km 80). Allí me está esperando una doctora. Me pregunta lo que me pasa. Se lo explico. Coge una jeringuilla, la llena no sé con qué y me lo echa en el ojo y me dice que con eso se pasará. Repite la operación. Me pregunta que tal está ahora. Tapo mi ojo izquierdo y estoy a punto de decirle: “…ahora te veo más guapa…” y es que seguía sin ver nada. Me mira el ojo, no sé que me dice que puede ser y piensas (como casi siempre) en lo peor. Y si es un glaucoma…y si tengo un desprendimiento de retina,… y piensas…joder, a la mierda me tengo que parar. Pero sólo quedan 30 km para acabar. Además habíamos cazado al tercero. Y decido continuar. En este tramo nos vamos alternando. Al final Alvaro pierde un poco de fuelle y llegamos el otro chico y yo al penúltimo control. Pero el sol me está matando el ojo. Veo bien cuando voy por el bosque cerrado, pero en cuanto me da el sol no veo un burro a tres pasos. Lo estoy pasando fatal y me quedo para atrás. Al llegar al puerto de Navacerrada (último control) el sol aprieta de cojones y cada vez veo menos. Hasta tal punto que aquí me adelante el inglés (perdón, pero es que ahora no recuerdo su nombre). Después de un pequeño repecho comienza la bajada final hasta el pueblo de Navacerrada. Joder, cómo echo de menos poder ver bien para bajar como a mí me gusta. Pero a ajo… y a agua… hala majo, baja pisando huevos hasta llegar a la pista. Ya en el pueblo viene Alvaro por detrás y me alegra un montón poder entrar los dos juntos. Eso sí, hemos estado algo más de 15 horas corriendo. Nada más llegar a meta, me meten en una ambulancia, me toman la tensión, me ponen una pinza en el dedo y me dicen que está todo muy bien. Aquí, otra doctora, muy simpática, me pregunta por mis gafas…¿mis gafas? Siempre corro con gafas, pero como salíamos de noche las metí en la bolsa que nos llevaban al control de Rascafría, pero como aquí llegué de noche, ni me acordé de las gafas. Me mandó sentarme y que me pusieran unas gafas. Me dejó mi hermana unas, pero es que eran horteras que te cagas, así que estaba por allí el de la tienda de Ranning y apiadándose de mí me dejó las suyas (gracias majo, espero que mi hermana te las devuelva esta semana). El caso es que el efecto fue alucinante. Empecé a ver mejor y a la media hora ya veía casi completamente bien del todo. Eso sí, luego oyes comentarios de todo tipo y ahora mismo dudas de la causa de esa “ceguera”. La más probables es, precisamente, esa, la de no llevar gafas de sol y amanecer un día tan soleado, con el sol muy alto. Pero también te comentan que si fue una subida de tensión ocular, que si falta de azúcar, que si exceso de azúcar, que si te masturbas mucho….joer y yo que sé, pero ahora veo bien.
Bueno, al final hice quinto y primero en superabuelos:):):)
A ver como explico esto. Como comenté en otro post, nunca me han gustado las ayudas de ningún tipo, ni tan siquiera en los controles permitidos. Pero es que últimamente estoy viendo (y es que lo veo con mis propios ojos) cosas alucinantes. Podría hablar también de lo que me cuentan otros, pero claro, aquí igual habría que poner un filtro, así que mejor sólo voy a hablar de lo que yo he visto y de lo que opino al respecto.
Si vas en el puesto 569 en una competición y alguien te pasa un gel, una barrita, una botella de agua, llevas una liebre,…fuera de un control, bueno es ilegal (aquí ya dudo que sea ético, cuando vas en esa posición), porque probablemente no bajes del puesto 500 (o incluso ni eso) y no influye nada más que en tu conciencia o si has hecho una apuesta con tu vecino de si bajabas del puesto 500. Si además de pasarte el gel, la barrita, etc te subes a un vehículo y consigues acabar el 200 pues además de ser ilegal eres un tonto el haba o un tonto del culo.
Pero que ocurre cuando esto pasa en el grupo de cabeza? (porque esto ha ocurrido y por desgracia seguirá ocurriendo). Coño, por más vueltas que le llevo dando a la cabeza no termino de entender nada. Señores corredores, esto se nos está yendo de las manos. Ya sé que son muy, muy pocos, pero hacen daño. A ver, que alguien me lo explique. Voy a correr el Ultra Trail de Los Anillos de Saturno. Primer premio: una copa de cristal, una piedra volcánica y un buff. Segundo premio: Una piedra volcánica y un buff. Tercer premio: una piedra…
Os imagináis por dónde van los tiros. Merece la pena recurrir a trampas (no sé si hablar de trampas grandes y trampas pequeñas o son todo trampas) para conseguir esto. Ya sé que alguien comentará…pero está el prestigio, la fama,…pero de qué coño me estáis hablando. Acaso es esto Roland Garros, la Rider Cup, la Champions,…esto si te puede dar fama, gloria, prestigio,.. y dinero, pero unos “ taraos” corriendo por el monte, el desierto, la selva,… esto sólo sirve para rellenar algún espacio deportivo de algún telediario o periódico regional. Y a pesar de todo los hay que no se cortan ni un pelo en usar cualquier tipo de artimaña para conseguir….qué? un rato de gloria. Ja. Pero os habéis fijado, cuanta gente está en la entrega de premios?. Cuántos medios de comunicación nos siguen?



























