GRAND TO GRAND ULTRA (KANAB – UTAH) Y (ARIZONA)
Esta carrera se celebra
en el oeste de EE.UU. Es una carrera de 269,6 kilómetros, dividida en 6 etapas, una de ellas larga para
la que dan dos días para hacerla. La carrera comienza en el estado de Arizona,
justamente al mismo borde del Gran Cañón del Colorado y termina en el estado de
Utah, en la cumbre del Gran Staircase, un icono geológico. Una carrera en
autosuficiencia, donde sólo te dan el agua y te ponen la tienda, todo lo demás
depende única y exclusivamente de ti.
El desnivel acumulado de esta carrera es de 5.509,8 metros
positivos y 4.254,3 metros de desnivel negativo.
DIA 20 DE SEPTIEMBRE
Después de haber preparado, durante toda la semana,
minuciosamente todo el material obligatorio, de tener reservado el billete de
avión desde hace más de un mes y creer que ya estaba todo controlado, al final,
siempre te ocurre algún percance, que en ocasiones puede ser bastante grave. Y
esta vez no iba a ser menos. Totalmente convencido de que mi avión salía a las
tres de la tarde, dudaba si coger el bus a las 8 de la mañana o las 5 de la
mañana. Con el primero llegaba justo, pues para viajar a EE.UU te hacen estar
tres horas antes en el aeropuerto (hay que pasar muchos controles). Cómo oí por
la radio que podría haber alguna huelga, finalmente decidí ir a las 5 de la
mañana (el bus desde León tarda casi 4 horas en llegar a Madrid). Así que,
tranquilamente me voy en bus, cojo el metro, llego al aeropuerto y…sorpresa: el
vuelo no era a las tres de la tarde, sino a las 12 de la mañana. Jo……, eran las
10:30, sólo tenía hora y media. Menos mal que apenas había gente en ese vuelo y
no había cola y, por suerte, me tocó gente bastante simpática. Así que conseguí
pasar sin problemas. Eso sí, no sé para dónde narices había mirado yo cuando
saqué el vuelo y no me había fijado en la hora. Estaba convencido que era a las
tres de la tarde.
Tras nueve horas de vuelo llego a Filadelfia. Aquí tengo que
recoger la mochila, pero sin facturarla de nuevo, tengo que ponerla en otra
cinta para que la embarquen otra vez. No tengo ni idea por qué lo hacen así,
pero es lo que hay. Tras tres horas de espera, otro avión y destino a Las Vegas
(Arizona), donde llego tras otras cinco horas de vuelo. Son las nueve de la
noche. Me recogen en el aeropuerto y me voy al hotel. Al día siguiente hay que
volver al aeropuerto, pues es donde hemos quedado todos los corredores que
llegan ese día y desde nos trasladarán en autobús hasta Kanab (Utah), ciudad
final de destino y donde comienza toda la movida. Son otras tres horas de
autobús. En Kanab nos alojan en un hotel. Yo aquí había reservado la comida
liofilizada en una tienda que está al lado del hotel, lo cual fue una ventaja
ya que así no la llevaba en el avión, ni corría el peligro de perderla en el
viaje.
Al día siguiente por la mañana, había revisión y control de
material, así como de los certificados médicos. Te pesaban, pesaban la mochila
(la mía pesaba poco más de 7 kilos, pero sin el agua) y…te hacían
entrevistas!!!
Hacia algo más de mediodía, nos trasladaban a todos en
autobús hasta el primer campamento donde se daría la salida de la carrera al
día siguiente. Nos repartieron por tiendas. En cada tienda estábamos ocho
personas. A mí me tocó con dos chicas americanas, una de Holanda, otra de
Irlanda, otro americano y un neozelandés (un buen sistema para tener que hablar
inglés, sí o sí!!!, aunque siendo como somos los españoles, al final casi les
obligo a hablar en españolJJJ).
Esta misma tarde, los guardas de los parques nacionales nos
dan una charla. Se presentan allí con unos sacos y unas cajas. Dentro de los
sacos hay serpientes y en las cajas hay escorpiones, alacranes, arañas y otros
bichitos. Nos explican que nos los podemos encontrar por el camino y lo que
tenemos que hacer en caso de darnos con ellos, pues algunos son venenosos. Que
miremos siempre en el saco y en las zapatillas antes de acostarnos y de
ponernos el calzado.
ETAPA 1: 50,7
kilómetros, con cuatro check points
El lugar es sencillamente espectacular, alucinante. El
campamento montado justo al mismo borde del Gran Cañón del Colorado. La vista
es indescriptible.
Nos levantan a las 6 de la mañana; aún es de noche.
Preparamos nuestro desayuno y nuestra mochila. A los 7 kilos, ahora hay que
sumarle un kilo y medio de más por el agua. Es una zona seca, árida, con mucho
calor y donde no encontraremos agua en ningún sitio. Y aunque los controles
donde te dan agua están, más o menos a unos diez kilómetros unos de otros, hay
que tener cuidado, pues no sólo hay que beber, la cabeza se calienta mucho y
también hay que refrescarla…
Y nos dan la salida a las 8 de la mañana. Ya ha amanecido.
Un italiano, Stephano Gregoreti, se pone a tirar y yo le sigo. La ruta va por
una pista que va al mismo lado del Gran Cañón. Se corre rápido hasta llegar el
primer check point. Seguimos los dos en solitario por otra pista. Se va rápido.
No es lo que más me gusta, pero es lo que hay. Y así hasta el tercer check
point, desde donde se sigue por más pista, pero ahora sólo durante unos pocos
kilómetros, donde nos meten campo a través. Sigue siendo un terreno más o menos
llano, pero ahora no hay apenas senda. Hay que ir a través de hierba, matorral
y…lo que no nos esperábamos: cactus. Estos fueron los que más guerra nos
dieron. Se nos clavaban en las zapatillas y eran como agujas, los muy cabrones.
Había que parar para sacar los largos pinchos. Creo que así perdimos más de
diez minutos, pero como luego comprobamos fue así para todos. Y así llegamos
hasta la meta. Creo que tardamos poco menos de cinco horas, pero sufrimos lo
nuestro, debido al ritmo, al calor y al peso de la mochila.
Un par de horas más tarde preparo mi comida y…la cagamos,
nunca mejor dicho. Vaya diarrea que me entró. Ya me puse en lo peor. Como siga
así me voy a quedar sin nada en el cuerpo. Fui a ver al médico pero no tenían
nada. Intentarían ir al pueblo esa tarde para ver si podrían traer algo para la
noche. A la hora de la cena, estaba comentándolo con otra corredora de
Venezuela y me dijo que ella tenía Emodium. Me pasó unas pastillas. Me tomé
dos, volví al baño, me tomé otra y….santo remedio. Menos mal, porque la diarrea
era de campeonato.
ETAPA 2: 46,1
kilómetros, con cuatro check points: La búsqueda del oro de Moctezuma
Lo mismo que ayer. Diana a las 6 de la mañana y salida a las
8. La distancia hasta el primer check point era corta, de unos cinco
kilómetros, pero era otra vez por terreno irregular con muchos cactus. Una vez
llegados al primer check point , comenzaba una dura y entretenida subida y aquí
fue donde empecé a darme cuenta que el italiano iba más flojo.
Al igual que en
la bajada. De todos modos, no conseguí sacarle mucha ventaja y en cuanto empezó
el llano ya íbamos otra vez a la par. Pero este tramo ya me gustó. Aquí también
nos perdimos un poco, pero no mucho. El marcaje estaba bastante bien, pero en
este punto nos despistamos y nos perdimos unos diez minutos. Pero desde el control tres hasta el cuatro fue
una pesadilla. Una pista llana y con un calor sofocante. Aunque las vistas del fondo eran preciosas,
el camino era un dolor. Por suerte, al llegar al control cuatro cambió y nos
metieron por una senda con toboganes y pegados a una valla donde se hizo más
ameno y aparecía por primera vez la temida arena. Pero también habíamos ido a
buen ritmo en esta etapa. Y aunque era algo más corta que la de ayer, empleamos
más de media hora más que el día anterior.
ETAPA 3: 75,8
kilómetros con 8 check points: Cañones, cuevas y dunas
Esta es la etapa más larga y dura de la prueba. Se hacen dos
salidas. Una a las 8 para los más rezagados y otra a las 9 para los más
rápidos. Nos hacen un pequeño traslado en cuatro por cuatro hasta la salida,
pues en esta ocasión no es donde acabamos.
Comenzamos con una fuerte subida por una senda pedregosa. El
recorrido es muy entretenido. Pero vamos más lentos que los otros días y se nos
une otro italiano: Davide. Así seguimos hasta el primer control. A partir de
aquí comienza una pista arenosa hasta el segundo control. Se puede correr bien
. Después comienza una pista más pedregosa, muy rápida, que a veces se combina
con pista de tierra. Continuamos hasta llegar hasta el cuarto control. Vamos
adelantando gente que salió antes. Desde este control tenemos que ir por un
tramo de carretera, no es mucho, unos dos km., pero es pesado hasta que se
convierte en pista, la cual se va encajonando en un cañón, donde por primera
vez conseguimos ver un arroyo y varios lagos.
El sitio es una maravilla, pues
cada vez se encajona más hasta que salimos del cañón. Luego volvemos a otro camino que nos llevará
hasta el control cinco. Aquí comienza una pista arenosa que te hace difícil
correr. Por suerte no tiene mucho desnivel y se va llevando. Hacemos una bajada
por dicho camino con bastante arena hasta el control seis. Aquí cogemos de
nuevo la carretera asfaltada durante unos dos kilómetros. Nos desviamos a la
izquierda y entramos en la parte más dura de la etapa y una de las más
espectaculares de la prueba: las dunas.
Al principio es un camino de arena. Es
casi imposible correr. Y al cabo de un kilómetro el camino desaparece y
comienzan las dunas. Arena y más arena. Subidas muy duras en las que no se
puede correr y te hundes hasta por encima del tobillo. Te vas para atrás.
Stephano decide correr descalzo. Y parece que le va bien, porque termina
yéndose. Yo tengo que parar varias veces a quitarme la arena, porque me va a
reventar la zapatilla.
Y así durante ocho kilómetros, hasta el control siete.
Perdí de vista al italiano. Pensé que se había ido, pero me lo encontré
justamente en el control. Cuando yo llegaba él se iba. Pero el siguiente control
me favoreció. La arena desapareció y el recorrido era por un monte sin senda,
con muchos arbustos que había que esquivar y con muchas ramas y raíces por el
suelo. Aquí el italiano se quedaba. Aunque yo tuve un pequeño problema con las
sales. Me hicieron vomitar un par de veces, pero creo que me vino bien, porque
me dejó el estómago limpio. En medio de este tramo se nos hizo de noche. Y llegamos al último control.
Desde aquí hasta meta sólo quedaban 6 kilómetros y eran por un camino. Pero lo
que no sabíamos era que el camino picaba hacia arriba y estaba completamente
lleno de arena, por lo que tuvimos que hacerlo casi completamente andando.
Después de más de 12 horas llegábamos a meta los tres: los
dos italianos y yo. La organización había puesto un campamento intermedio para
la gente que se quisiera quedar a dormir y continuar al día siguiente, pues
para esta etapa daban dos días.
En la noche siguiente tuvimos un invitado más en la tienda.
La verdad es que nos habías despreocupado por completo de los animales que nos
habían comentado los guardas. Pues esta noche nos visitó un escorpión. Dentro
de la tienda. El neozelandés, que era un tipo bastante grande, echó con medios
bastante expeditivos al inquilino.
ETAPA 4: 41,1 Kilómetros: tres check points. Zion y más allá
Esta fue una etapa de transición. Nos la tomamos con
bastante relajación. Salimos de nuevo los tres juntos. Hasta el segundo control
la ruta fue en un principio por una pista arenosa, al igual que la última parte
del día de ayer y luego por otra pista más compacta. En un giro que hicimos de
por esta pista nos metimos en un túnel que nos llevaba a un pequeño cañón. Al
final del mismo había que subir por una pared de unos treinta metros, bastante
vertical, en la que habían puesto una cuerda fija. Luego seguíamos por un tramo
cerrado de vegetación hasta llegar al tercer control. Desde aquí al final la
carrera iba por un camino mezcla de arena y tierra.
ETAPA 5: 41,4
Kilómetros: cuatro check points: Peekaboo (cucú)
La etapa se presentaba interesante. Había decidido que hoy
habría que salir a dar guerra. El perfil se presentaba interesante. Una fuerte
bajada, un cañón y un final el subida. Pero eso era el perfil, luego no fue
exactamente así.
Como de costumbre, música para despertarnos a las 6 de la
mañana y salida a las 8. Sale el neozelandés muy fuerte y yo detrás de él. Al
kilómetro comienza una fuerte bajada, donde paso al de Nueva Zelanda y bajamos
a un cañón, el cual se va estrechando cada vez más, hasta convertirse en una
auténtica maravilla. Vas completamente encajonado, con paredes verticales a tu
lado y donde no entra más que una sola persona. Me siento volar ahí dentro.
En
algunos tramos han puesto escaleras para bajar, pues hay desniveles fuertes.
Casi ni las toco. Me encuentro muy cómodo en este terreno y todo esto durante
nueve kilómetros hasta que se acaba el cañón y está el primer control. Aquí ya
me he quedado sólo. La carrera continúa por el fondo de un río seco y muy
pedregoso. Así hasta el segundo control.
Miro el tiempo y me doy cuenta que voy bastante rápido comparado con los otros
días. Continúo por el fondo del río. Hay muchos abetos alrededor y a veces hay
que salir del fondo para ir entre los árboles. La ruta es con continuos
toboganes y muy divertida. Sigo por el fondo del río y nos hacen girar a la
derecha para comenzar una dura y empinada subida que nos lleva al tercer
control. A partir de aquí, según el perfil, comenzaba una subida, pero nada de
nada. Una pista pedregosa, casi llana por el fondo de un valle me lleva hasta
el tercer control. Hace mucho calor y la pista no ayuda nada. Desde el tercer
control hasta el cuarto es más de lo mismo. Más pista y más calor. Lo bueno es
que estás rodeado de bosque, pero se hace monótono y duro. Finalmente llego a
meta en menos de cuatro horas. Reconozco que hoy sí se ha ido rápido y me ha
gustado. No sabía dónde venía el italiano. Pensé que en este último tramo me
recortaría, pues le venía muy bien a sus condiciones. Pero finalmente llegó
casi una hora más tarde.
Por suerte, esta vez el campamento se asentaba sobre algo
mullido. Estábamos sobre hierba, cuando siempre habíamos estado sobre arena,
piedra y tierra.
ETAPA 6: 14,5
Kilómetros: un check point: The Summit
(la cumbre)
Hoy hemos salido en tres grupos. El primero a las 6 de la
mañana, el segundo a las 7 y el tercero a las 8. Lógicamente nos toca el
último. Es una etapa corta, pero dura, pues tenemos que subir hasta el Grand
Staircase, que se encuentra a 2.700 metros de altura. Aún así decidimos salir a
disfrutar, pues ya estaba todo decidido. La salida no es desde el campamento,
sino que nos trasladan en cuatro por cuatro unos kilómetros, para ahorrarnos la
aburrida pista y nos dejan en un bosque precioso, desde donde salimos ya hacia
arriba por una senda que nos lleva a un mirador y donde se encuentra el único
control de hoy.
Esta vez vamos cinco corredores juntos. Luego comienza una bajada, en principio por
una pista y luego por una preciosa senda zigzagueante hasta el fondo del valle
donde comienza la definitiva subida hasta
la meta. El recorrido va siempre por un camino boscoso y siempre hacia
arriba. Creo que tardamos menos de dos horas en llegar. La meta está situada en
lugar fantástico. Cruzas la meta y cinco metros más adelante te encuentras con
una caída vertical de casi doscientos metros y con unas vistas magníficas. Me
gusta este tipo de llegadas. La verdad es que no necesitas ningún público para
disfrutar de estos momentos.
Por fin podemos comer y beber algo dignamente. La
organización nos tiene allí preparado un mini buffet para reponernos. Después
nos trasladan en cuatro por cuatro hasta una carretera donde nos espera un
autobús que nos lleva al hotel de Las Vegas, donde esa noche es la cena y
entrega de premios. ¡¡¡Cómo añoraba una ducha,
una cama,…!!! En un hotelazo, uaaahhhhh…
Y ya de estar en Las Vegas y a pesar del cansancio, pues no
quedaba más remedio que dar una vuelta por la ciudad de la perversión.
CONCLUSION
Ha sido una carrera muy bonita e interesante. Ha habido
tramos espectaculares y otros más aburridos, algo normal en una carrera tan
larga. Me ha encantado la organización. Sobresaliente. Tuvo el detalle de
ofrecernos después de la etapa larga un refresco (a elegir) frío. Cómo se
agradece. Pero no sólo fue eso, lógicamente. Prácticamente sin fallos, siempre
pendientes de todos.
Y la carrera. Me encantan este tipo de carreras. ¿Por qué?
Pues entre otras razones, porque aquí no hay ayudas de ningún tipo. Ni una
sola. Eres tú contra todo y contra todos. Tú tienes que arreglarte ante
cualquier improvisto, tú tienes que gestionar tu equipo, tú tienes que calcular
tu comida, nadie te va a esperar en un control para ofrecerte nada. Aquí
estamos todos en las mismas condiciones. La única ayuda que puedes recibir, y
eso es otro motivo por el que me atraen estas carreras, es la de los propios
corredores. Pero, ni aún así es fácil, pues generalmente todos vamos con lo
justo.
Enhorabuena Crack!!!!!!!!!!!, estoy contigo en lo de las ayudas en las carreras, algunos avituallamientos parecen los boxes de formula 1, no sé si eso será mejor para el espectáculo pero si es verdad que desvirtua muchas veces el resultado de las carreras.
ResponderEliminarSaludos
EXAGERADO !!! salva , eres mi idolo , un saludo del Bierzo.
ResponderEliminarEnhorabuena Salva¡¡¡ Otra gran victoria que sumar a tu palmares.
ResponderEliminarPor cierto, lo de tener que recoger tu equipaje y pasarlo contigo sucede en todos los vuelos con destino a los Estados Unidos, ya que siempre que pisas suelo americano (en el primer aeropuerto al que llegas) te hacen pasar por al aduana y debes volver a recoger tu maleta (o mochila) y depositarla de nuevo en la cinta transportadora sin más contratiempo hasta el punto de destino, y eso aunque a partir de ese momento tomes varios vuelos internos dentro del país. Cuenta con ello para futuros viajes porque te pueden hacer perder bastante tiempo en ese tramite.
Nos vemos corriendo.
No sé si el organizador o uno de ellos era el representante para países angloparlantes de la Libyan Challenge, creo que algo aprendió, especialmente sobre el trato al corredor.
ResponderEliminarEnhorabuena Salva.
s
Pues desconozco si alguno era representante de la Lybian, pero desde luego, se lo han currado bien. Se me olvidó comentar algo realmente extraordinario en esta carrera, algo que te hace ver hasta donde es posible llegar cuando uno realmente lo desea. Uno de los participantes era ciego, pero ciego absoluto. Iba con un guía. Eran coreanos y uno había perdido la vista en la guerra de Corea a causa de una mina. Yo me preguntaba como diablos podía correr cuando el terreno era tan irregular, cuando había que trepar por la cuerda, por el cañón con las dificultades que tenía, con los cactus, por el río lleno de piedras, etc, etc.Pero, y eso todavía lo hace más increíble, es que nunca llegaba el último.
ResponderEliminarSencillamente me impresionó y te hace ver hasta donde puedes llegar cuando pones voluntad en hacer algo.
Eres grande Salva. Enhorabuena.
ResponderEliminarGrande Salva
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