29 jul. 2010

Aneto y Altos Tatras

Bueno colegas, mañana me voy a Huesca a intentar correr la vuelta al Aneto. No se si podré acabar, porque he estado yendo todos los días al fisio y casi no puedo ni sentarme. Ayer me puso una inyección en el culo, que ahora tengo dos agujeros:) Y es que tengo un dolor en el hueso donde se inserta el isquio y el glúteo que me tiene frito. Pero vamos a intentarlo.
Lo que más risa me da de todo es que el domingo me voy a Polonia para intentar cruzar los Altos Tatras corriendo desde el sur de Polonia hasta el norte de Eslovaquia. Ida y vuelta. La ida por la cresta y la vuelta por los valles colindantes. Unos 300 km. Y sólo llevo un mapa. Joer, si es que cuando a uno le da mucho el sol en la cabeza, debería meterla en agua fría y no pensar en semejantes pajas mentales. Pero la suerte está echada. Ya os contaré a la vuelta.

12 jul. 2010

Andorra UltraTrail 2010

El año pasado no se pudo hacer el circuito original previsto y esta fue la causa de que este año volviera de nuevo a esta carrera. Era un objetivo, un reto el recorrer circularmente un país como Andorra. La distancia se había incrementado con respecto al año pasado y este año eran 112 km y 9.700 m de desnivel positivo. Lo curioso es que miraba el perfil de la carrera y, bueno, veía que era un circuito rompepiernas, típico de las condiciones orográficas de este país. Lo que nadie esperaba fue lo que ocurrió después. En la carrera había inscritos casi 600 personas. El día antes, hablando con Agustí Roc, me comentaba que no acabarían ni 250. El es un buen conocedor de la zona y nos describió por donde transcurría la prueba. Al parecer era dura, bastante más dura de lo que habíamos imaginado. La organización había previsto que los primeros acabaran en 15 horas. Como pitonisas creo que no tienen mucho futuro…

Por suerte, este año la meteorología parece que nos iba a respetar e íbamos a tener buen tiempo (deben cambiar de meteorólogo….).

La salida fue a las 12 de la noche el viernes 25 de junio desde el pueblo de Ordino. Comenzamos por una pista que enseguida se convirtió en una senda empinada que nos llevaba al Pic Clot del Cavall. Aquí íbamos un grupo que nos equivocamos de senda y perdimos unos minutos. Así que se formaron dos pequeños grupos de cuatro-cinco corredores cada uno. Después de la bajada del anterior pico comenzó la subida más técnica de la carrera. Se trataba de subir a Comapedrosa (2.942 m) en el km 20. En la subida nos encontramos con bastante nieve y la organización puso cuerdas fijas en algunos tramos. La bajada también tenía mucha nieve, pero esto hizo que fuera más rápida y “cómoda”. Aquí los dos grupos se había reducido a dos-cuatro. A partir de aquí la carrera transcurre por sendas con continuos toboganes hasta llegar al Bony de la Pica (2.405 m). Desde aquí comenzaba una bajada infernal, sin senda ninguna y terriblemente técnica. La organización puso cuerdas fijas y cadenas en algunos tramos de la bajada debido a la exigencia tan dura del terreno. Fue una bajada de más de 1.500 m de desnivel en 8 km, prácticamente monte a través. En este tramo creo que se cayó todo el mundo. Yo, personalmente, cuatro veces. La dureza de esta bajada y del recorrido quedó reflejado en el siguiente control, en la Margineda, km 44. Aquí podías dejar una bolsa con material o comida para uso personal. Y la organización, que había puesto tiempos de paso en los controles, en este punto neutralizó a más de 200 corredores. Increíble, nunca había visto nada semejante. Dejar fuera de carrera de una tacada a más de 200 corredores y sólo llevábamos 44 km. Pero como se pudo comprobar después fue un acierto total. A partir de aquí ya íbamos 6 corredores destacados sobre el resto, aunque los dos primeros ya habían marcado la diferencia (Chorier y Heras), después iban Jordi y Darmaillacq y poco después Oscar y yo. Ahora comenzaba la subida más dura de la carrera. Joder, si hizo eterna. Me dolían los pulmones y eso no paraba de subir. Por fin llegamos al Coll Bou Mort para continuar de nuevo por una senda algo más corrible pero también con muchos toboganes hasta llegar a un refugio (no recuerdo ahora el nombre) y empezar a subir a la segunda cumbre más alta de la carrera, la collada de Pessons (2.820 m). Desde aquí comienza un descenso vertiginoso, espectacular, muy técnico y terriblemente bonito, a través de lagos hasta llegar a los Bordes de Envalira. Aquí nos encontramos al francés que se había retirado por agotamiento. Hablamos con él y le animamos para que siguiera. Al final, con la ayuda de otro amigo que estaba con él, conseguimos convencerle y se unió a nosotros. Salimos los tres juntos en una fuerte subida y aquí Oscar dijo que no podía seguir, que nos fuéramos que él iba más despacio. Al final nos fuimos el francés y yo. De vez en cuando le preguntaba que tal iba, si quería ir más rápido que tirara y me contestaba que no, que no podía y que iba bien detrás de mí. Así subimos hasta el Pas de les Vaques (2.600m) y comenzaba otra bajada vertiginosa. Además se puso a llover, lo que hizo que el terreno se convirtiera en un baile de pies para no caerse. Le volví a preguntar al francés cómo iba y decía que bien, así que continuamos dándole a las zapatillas hasta comenzar de nuevo otra subida a la Cresta Cabana Sorda y otra vez a bajar. De vez en cuando paraba un poco, pero cuando llegamos a Incles se puso a llover con ganas y con tormenta. Nos pusimos el chubasquero y comenzamos a subir en medio de una tormenta y un chaparrón de tres pares de narices. Y para colmo, el francés con bastones. Igual que el año pasado me pasó con Oscar. Hala, si cae un rayo que nos dé bien… En fin, seguimos para arriba y al llegar al refugio de Ransol (creo) la carrera está neutralizada y allí nos encontramos a Jordi, al lado de la chimenea, que estaba bastante agotado. Y para colmo, estaban haciendo unas chuletas a la brasa que olía que alimentaba y mi estómago que sólo podía comer el olor!!!!!!!, ay que duro es esto!!!

Al poco tiempo nos dicen que está despejado y que podemos salir cuando queramos. Me asomo a la puerta y no sé dónde narices ven ellos despejado, pues yo lo veo todo negro, pero si dicen que se puede salir, yo quiero salir cuanto antes. Bueno, muy despejado no debía estar porque tuvimos que salir con chubasquero. Pero cómo sólo nos queda una subida y luego ya es todo para abajo hasta meta, y queremos acabar cuanto antes con este sufrimiento nos vamos los tres. Pero el francés de pronto parece que se ha recuperado (yo creo que al coger al tercero, se ha dado cuenta que puede hacer pódium) y se va como una moto para arriba. Intento seguirle, pero va muy fuerte (joer, podía haber dado algún relevo en los 30 km anteriores que hicimos juntos, o podía haber dicho que se iba porque se encontraba bien,…) Al final el que se queda es Jordi (luego me dijo que le parecía que estaba escalando un 8.000 de lo jodido que iba). Así consigo llegar a la collada dels Meners (2.700m), también con nieve en algunos tramos, sin dejar de llover y con algún rayo que otro. En el collado, los voluntarios hicieron un túnel sobre la nieve para que pudiésemos pasar. A partir de este lugar comenzaba la última bajada hacia meta por una senda bastante corrible, excepto en algún tramo que exigía mucho cuidado dónde ponías los pies. Eso sí, no paraba de llover en ningún momento. Los últimos 9 km transcurrían por una pista y era casi llano. Se hicieron eternos y un infierno. Prácticamente se convierte en lo más duro, porque parece que no acaba nunca. Finalmente consigo llegar de nuevo a Ordino después de 20 h y 13’, en cuarto lugar. Después de todo, contento por haber acabado, porque esta carrera se convirtió en una odisea para los corredores. Pero mis piernas no podían más. Después de ducharme intenté salir a cenar, pero para mover mis piernas necesitaba ayudarlas con las manos, así que, aunque tenía hambre y soñaba con comer algo de “porquería” no podía moverme de la cama y decidí quedarme allí hasta el día siguiente.

Para comprobar la dureza de esta carrera basta ver los corredores que consiguieron acabar. De los casi 600 en la salida que había el viernes, el domingo a las 2 de la tarde sólo había llegado 98.

Parece que últimamente se está tratando de ver quien hace la carrera más larga, más dura, más salvaje,…y veo que a la mayoría nos sigue fallando la neurona.