30 may. 2017

SI NO LO CUENTO, REVIENTO...


Estoy en racha. Hacía tiempo que no escribía tan seguido en mi blog.

Quizás os hayáis dado cuenta o quizás no…que mis apariciones por el “caralibro” últimamente son escasas o casi inexistentes. Es más, si veis alguna, también es probable que no sea mía, pues mi “costilla” me suele “utilizar” para pulsar algún like o, incluso hacer algún comentario, en mi nombre. Pero bueno, tampoco esto me preocupa. Lo que tengo claro es que yo lo utilizaré para lo que considere oportuno, importante,(otros pueden considerar importante otras cosas)…y, ojo, creo que hay temas bastante interesantes, pero los leo y punto. No pongo likes ni felicito cumpleaños. El 99% de mis pocos comentarios son “privados”. Mi “costilla” me dice que soy un espíaJ, que controlo todo y no comento nada o casi nada. Pues, probablemente, cada vez menos.  Para eso tengo mi blog, que ahí, el que quiera lo lee y el que no quiera pues no. Así de simple. Y aprovecho para hacer una propuesta:

Si alguien quiere contactar conmigo para hablar, de lo que sea (desde deporte, política, literatura, religión, sexo, física cuántica,…), si está pasando un mal momento, depresión, si tiene pensado suicidarse, si quiere hacer alguna ruta de alta montaña, de baja, de senderismo, cultural, gastronómica, un entrenamiento, una charla, una conferencia…pues aquí me tiene. No dudéis en contactar conmigo. Os lo digo completamente en serio. No le garantizo una cura total, pero casi le aseguro pasar un buen momento.

Y ahora vamos a lo que quería contar…

SI NO LO CUENTO, REVIENTO…

He leído un artículo de Roberto Palomar y otro de Pérez Reverte sobre un tema que tenía en mente desde hace tiempo, así que me ha “ahorrado” el tiempo de transcribir las ideas que ya tenía en mi cabeza y que eran prácticamente las mismas, sólo que, seguramente, mejor redactadas por ellos.

Empieza con el relato del alpinista británico Noel Odell sobre la primera expedición al Everest de Irving y Mallory y que, desgraciadamente, desconocemos el resultado de aquella expedición.

A diario, las redes sociales se colman de relatos como el de Odell. Los domingos al mediodía son especialmente prolíficos. Los timelines y los muros se llenan de pequeñas o grandes gestas, de retratos de pies con un paisaje grandioso como fondo, de fotos de zapatillas embarradas, de pantallazos de gps que muestran los datos de distancia, ritmo y duración, de selfies con los amigos en la cima de un monte, de descensos vertiginosos grabados con la GoPro... Todos queremos contar lo nuestro. Que se entere el vecino, que se entere la familia, que se entere el compañero de trabajo. Que se entere todo el mundo. ¿cómo no se iba a desmenuzar al detalle hasta la más modesta de las carreras con los medios de hoy? ¿Imaginan a Amundsen con Twitter? ¿Qué hubiera sido de la aventura de Cristóbal Colón con Facebook? Hoy, Kilian nos cuenta su entrenamiento en Chamonix ( o lo último sus dos subidas al Everest) al momento y sabemos que Luis Alberto Hernando devora bocadillos de tortilla en los avituallamientos mientras se cambia las zapatillas porque lo hemos visto en streaming. Pero también sabemos por dónde fue la grupeta en la salida del domingo o cuánto entrena ese compañero que dice que nunca entrena. Lo pone en Strava, listillo...

"Los premios en metálico a las figuras del trail carecen de sentido. Desaparecerán con el tiempo. Eso pienso yo o al menos es lo que me gustaría.  A la gente le da igual quién gane. Quien viene aquí lo hace para vivir su propia aventura. Y contarla. Se llama deporte social". Y tiene razón. Cualquier carrera que no esté conectada y preparada para ser despiezada al momento por todos y cada uno de sus participantes está muerta. Mantener una ventana abierta al mundo es casi tan básico como el circuito, la distancia o el desnivel. Importa tanto si hay barro como si hay cobertura.

Aún quedan monjes y eremitas que entrenan y compiten en silencio. Que se resisten a divulgar la foto de una uña negra, que pasan de contar con qué salsa toman los espaguetis precarrera y no enlazan la noticia de su última victoria. Pero son los menos. Y algunos son unos auténticos cracks.

La verdad es que hoy todo el mundo quiere contar lo suyo. Tanto si has ido a por el pan a 5.10 el kilómetro como si has ganado el Ultra Trail del Montblanc. La verdad, amigos, es que si no lo cuento, reviento…

Lo más fascinante de las redes sociales no es su reflejo de la realidad, sino la faceta dislocada, absurda a menudo, que de ella muestran. Hay allí opiniones, puntos de vista, material absolutamente documentado y respetable, por supuesto. Pero lo más instructivo ocurre cuando lo que revelan es lo contrario. Cuando las redes se convierten en retrato disparatado, caricatura grotesca del ser humano construyendo o pretendiendo hacerlo, con la osadía de su ignorancia, la arrogancia de su vanidad o lo turbio de su infamia, un mundo virtual que nada tiene que ver con el real. Un conjunto de usos y códigos artificiales que, además, pretende imponerse, inquisitorial, sobre el sentido común y la inteligencia.

No entraré en ejemplos, pues los tenemos a la vista. Basta asomarse a Internet y ver cómo allí se deforman y manipulan, sin el menor pudor ni consideración, toda clase de ideas y conceptos, incluso los más nobles. Y así, asuntos serios y urgentes como los derechos de los animales, la convivencia social, el feminismo, el respeto a la mujer, la lucha contra el racismo, la política, se ven constantemente envilecidos por aquellos que, paradójicamente, a veces con más voluntad y fanatismo que preparación real o dotes intelectuales, los desacreditan al proclamarse, sin otro título que la propia voluntad o capricho, sus defensores a ultranza.

La razón es simple y triste: las nuevas tecnologías, que deberían hacernos más preparados y más libres, también contribuyen a hacernos más estúpidos. No es ajeno a eso el hecho de que las redes sociales estén en manos de multinacionales que buscan clicados rápidos y tráfico intenso a toda costa. Hasta no hace mucho, alcanzar voz pública requería pasar una serie de filtros naturales basados en formación, educación y, por supuesto, talento personal o capacidad expresiva. O valías, o tenías algo que decir y sabías decirlo, o nadie te prestaba atención. La voz que llegaba a hacerse oír estaba, a menudo, respaldada por la autoridad que esos filtros naturales le conferían. Ahora, ese importante territorio se ha democratizado y cualquiera puede acceder a él. Afortunadamente, hay más voces para elegir. Más lugares para opinar. Pero eso, que tiene innumerables ventajas cuando esas voces tienen un peso específico valioso, se vuelve desventaja cuando el opinador es una mula de varas, un demagogo perverso o un imbécil que grita fuerte.

Es muy interesante asomarse a las redes, como digo. Arrojar piedras al estanque y ver cómo se expanden las ondas. O provocar reacciones. Echar pan a los patos,  y observar cómo actúan. Ser uno mismo pato de infantería, nadando entre todos, mientras observo a quienes mantienen serenos la cordura y flotan inteligentes entre el cuac-cuac, y a los que, enloquecidos, se abalanzan sobre las migas proclamando su hambre, su ignorancia, su mediocridad y en ocasiones su puerca vileza.

En más de una ocasión he tenido tentación de borrar algunos “amigos” del “caralibro” (con algunos ya lo he hecho). Personalmente me están desilusionando. Mucho insulto, mucha mala baba, por no coincidir en las mismas ideas. Como decía, muestran su ignorancia y mediocridad. Además, en muchas ocasiones,  se insulta al colectivo cuando la idea es personal, especialmente lo veo en temas tan espinosos como la política, el fútbol, la religión,… o estás conmigo o estás contra mí. Y lo peor de todo, es que todo esto se está extrapolando a más ámbitos de la vida. Quizás por eso cada vez hago menos apariciones por estos medios.

De esa forma, a mi edad y con mi biografía, sigo aprendiendo cosas sobre el mundo en el que vivo, y miro todavía al ser humano aprendiendo de él cada día. Y también con eso escribo artículos este.

25 may. 2017

MAUNA TO MAUNA - HAWAII

MAUNA TO MAUNA – HAWAII     14-20 MAYO 2017

LA PEOR CARRERA QUE HE HECHO HASTA EL DIA DE HOY…

Cuando recibí una invitación para correr en Hawaii una carrera de 252 km en 6 etapas y autosuficiencia, lo primero que pensé fue: joder que afortunado. Todo el mundo sueña con viajar a Hawaii y si encima es gratis ni te cuento. Así que me metí en la página web de la carrera (http://m2multra.com/m2m-course) y leí todo lo que rodeaba esta carrera: itinerario, carrera, reglamento, equipo obligatorio, condiciones meteorológicas,… y, la verdad, es que era muy motivante y estimulador. Además la carrera estaba organizada por el mismo equipo que hace el Grand to Grand en el Gran Cañón (EE.UU.) y esa si que es una gran carrera por lo que me daba garantías y esperanzas de encontrar algo igual de espectacular en estas islas. De hecho todas las carreras que he hecho de este tipo se caracterizan por pasar por lugares únicos, espectaculares, llamativos,…esto es lo que atrae a este tipo de corredores.
Viendo el itinerario de la página web y sus videos,  me hacía a la idea de recorrer esos famosos volcanes, selva, sendas, playas,… pero el destino no es, a veces, como te lo imaginas.
Primer contratiempo:  mi vuelo es de Madrid a Los Angeles (casi 12 horas) y de Los Angeles a Kona (casi 6 horas). Cuando llego a Los Angeles me dicen que mi vuelo no va Kona en la isla de Hawaii sino a Honolulú que está en la isla de Oahu (aunque se conoce todo como Hawaii en realidad son seis islas principales: Hawaii, la más grande, Maui, Molokai, Lanai, Oahu, donde está la capital Honolulú y Kauai). Coño en mi papel pone Kona, no Honolulú. Son americanos, final de la discusión, vuelo a Honolulú. Así que llego a Honolulú a las 23:00 de la noche. Tengo que gestionar un vuelo interno hacia Kona, pero ya está todo cerrado y tengo que esperar hasta las cuatro de la mañana cuando abren las oficinas de Hawaiin Airlines. Por internet veo horarios y precios, y bueno, hay bastantes vuelos que empiezan a las 5:30am, pero este tiene un precio desorbitado y además ya está lleno, así que compro el siguiente que es a las 6:20. El vuelo dura sólo 40 minutos, así aprovecho para ver las islas desde el aeroplano, algo que no estaba incluido al principioJ. Hay que ver el lado positivo de las cosas… Otro problema es que mi vuelo de vuelta era el domingo a las 7:20am (supuestamente desde Kona, pero no, también desde Honolulú) así que tengo que comprar el billete de vuelta también, pero no el domingo ya que no hay vuelos antes de las 6:00 am, por lo que tengo que comprarlo para el sábado. El último en salir es las 20:40pm. Por suerte el precio del billete, ida y vuelta, en la oficina fue mucho más barato de lo esperado (220 dólares).
Finalmente llego a Kona a las 7:00am. Estoy tan cansado del viaje (son 12 horas de diferencia horaria respecto a España) que lo que más me apetece es llegar al hotel a descansar, ducharme y comer. Ni me paro a coger un bus, ni nada parecido,….un taxi es lo más rápido…y lo más caro también (por 30 minutos: 90 dólares, joder ni que me llevara a hacer turismo por toda la isla; encima me da una tarjeta para que le llame a la vuelta, si hijo si, mañana mismo te llamo).
En el hotel compartía habitación con Vicente, otro gran atleta español que ya nos conocíamos de otras carreras. Bajamos a desayunar juntos y empezamos a ver gente conocida. También nos querían cobrar el desayuno (35 dólares). El precio de la habitación, si la haces en persona son algo más de 500 dólares por noche; al tener la organización concierto con ellos, se rebajaba a cerca de 300 dólares. Así que ya os aviso con antelación: Hawaii es caro, muy caro (una botella de agua en el super cuesta de 5 a 6 dólares). Es más, he estado comprobando las ciudades más caras del mundo para vivir y Hawaii está en el top 10. Queda todo dicho.
Después me voy a intentar dormir ya que por la tarde es cuando comprueban todo el equipo necesario y tienes que entregar el certificado médico (siempre he dicho que esto no vale para nada, pero bueno, si eso les hace felices…les puedo dar todos los que quieran y hasta de colores si hace falta).
A las tres de la tarde voy a pasar el control del equipo. Soy de la opinión de cada uno lleve lo que le salga de las pelotas, pero también de que si el reglamento dice una cosa hay que cumplirla, así que yo soy de los que no me gusta dejar nada al azar y si el reglamento dice que tengo que llevar chilaba, pues chilaba. Pero siempre surge algún imprevisto o algún tonto y en este caso apareció el tonto, muy tonto (más adelante comprobé que aún se podía ser más tonto, es más creo que eligieron al más tonto de todo EEUU, el jefe o responsable de los voluntarios o director de carrera o lo que fuera). Dentro del equipo obligatorio estaba la brújula; bueno llevaba dos, la del Garmin y la del Suunto, pero como eran digitales no valían. Ya, pero en el reglamento no especificáis si es analógica o digital y siempre se han dado por buenas las brújulas de los nuevos relojes; pues nada, tuve que hacerme con otra brújula (son americanos medio militares sin mucha capacidad de análisis y comprensión, así que mejor no perder tiempo). Pero aún hay más. Light down jacket, es decir, una chaqueta ligera. Pues ahí presento yo mi chaqueta ligera. Uuuuummmm es muy ligera, comenta. Ya, coño, es que voy a pujarla durante seis días. Vale, me la da por admitida (además llevo otra térmica por si acaso. Aunque Hawaii suena a sol y buen tiempo, yo nunca me fío…y al final aciertoJ). Pues nada, control pasado.
La cena del viernes, dormir, el desayuno del sábado está incluido por la organización. También la comida y la cena del sábado, pero esta es campestre, no en el hotel, pues el sábado por la mañana nos trasladan hasta el primer campamento donde ya dormiremos en tiendas de ocho personas. Después de la cena vamos a hacer unas fotos al volcán Kilauea que está en continua erupción echando lava y la verdad es que verlo de noche es un espectáculo.


Yo comparto tienda con otras siete personas: Vicente y Beatriz de España, José de Portugal, John, mitad americano, mitad español, dos daneses y una inglesa. La verdad es que nos llevamos de maravilla todos (fue lo mejor de la carrera).

                                 El equipo de habla hispana en la meta, el último día...

Como sabéis, en estas carreras, la organización sólo te da agua y te pone una tienda. Durante los seis días tú tienes que correr con tu comida y tu material obligatorio, saco de dormir incluido.
El domingo comienza la carrera. Aquí os dejo un croquis de lo que nos esperaba:


Y estas eran las etapas:
M2M ULTRA 2017 - STAGE TABLE
STAGE
Miles
Kilometers
Stage 1
26.7
43.00
Stage 2
19.1
30.9
Stage 3
28.0
45.3
Stage 4
48.0
77.6
Stage 5
29.1
47.0
Stage 6
5.0
8.0

Viendo el perfil parecía espectacular, pero si os fijáis no es para tanto, ya que, por ejemplo, del kilómetro 50 al 100 que es el que parece tiene más desnivel, al final en 50km tenemos 1.750m de desnivel positivo, es decir, una mierda!!!, casi llano. Y del 150 al 170 pues parecido, aunque aquí si encontramos un poco más de desnivel, pero se podía hacer todo corriendo, sólo el cansancio de dormir mal, comer peor y los kilómetros acumulados no te dejaron hacerlo corriendo…
Pero vayamos por partes.
La primera sorpresa fue cuando nos dieron el road book, donde se detallan las etapas, los kilómetros, los avituallamientos y el tipo de terreno. Había cambiado casi todo de lo que ponían en la página web,…a peor. Así que voy a ir etapa por etapa.
1ª ETAPA:

Nos trasladan en bus desde el campamento hasta la salida en el mar en la ciudad de Hilo, al extremo oeste de la isla. El día amanece muy nublado pero con calor. Y primera sorpresa. Los primeros 30km son por carretera. Salimos a las 8:00am sorteando coches. Algunos tramos de la carretera los coches nos “acariciaban” con el espejo retrovisor, pues no había arcén. En los semáforos nos obligaban a parar hasta que se pusiera verde. Luego llegamos a otra carretera que prácticamente era una autovía con ya una acera de más de dos metros de ancho y nos empezó a llover a mares. Finalmente nos desviaron a un camino de hierbas paralelo a la carretera durante unos 13km hasta llegar a la meta. ¿Qué paisaje vimos?: pues muy bonito, animales tipo Ford, Chevrolet, Toyota,…JJJ, y hierba, mucha hierba. Y sin parar de llover. Llego quinto muy cercano al tercero y al cuarto. Al llegar a meta, nos pesan la mochila, revisión de material,… pero las tiendas sin montar y lloviendo. El “tonto” me pregunta por la chaqueta ligera y se la vuelvo a enseñar,…uuummm, tuerce el morro. Me voy a la tienda a cambiarme. Al cabo de unas dos horas llega de nuevo “el tonto” y me vuelve a preguntar por la chaqueta. Joder este tío es bobo o qué. Otra vez a enseñársela. Me dice que no es adecuada y me quedo con cara de gilipollas pensando si esto es real o el mundo está lleno de tontos. Y me dice que me va a penalizar con dos horas. Pues hala hijo, si eso te hace feliz… Cuando llega John y se entera intenta mediar y me dice que puedo hablar con ellos para discutirlo. Pues no, estoy muy a gusto en el saco, si quieren que vengan ellos. Yo pasé el control desde el principio. Si el cerebro no les da para más no es mi problema. Y me quedé con dos horas de penalización. Así que mi decisión fue ya clara: a partir de mañana a disfrutar y a entrenar, nada de competir.
2ª ETAPA:
Estuvo toda la noche lloviendo. Volvimos a salir a las 8:00 am. Y sigue lloviendo. Y por el mismo camino de ayer, con la salvedad de hoy había más agua y barro en el camino por lo que cruzamos un montón de charcos. Yo con calma, salí de los últimos a mi bola. Pero bueno, estas carreras son para yuppies con pasta, excepto para dos o tres que nos invitan, así que tampoco fue mucho esfuerzo ir pasándolos poco a poco. Y ¿qué vimos hoy? Pues lo mismo que ayer: nada. Porque además estuvo lloviendo sin parar y muy nublado. Eso sí, cuando llegamos a meta, otra vez a pesar la mochila y revisión de material. Joder parece que eran los campeonatos del mundo mundial!!!. Ah, pero las tiendas sin montar otra vez y esperando más de dos horas. Lo mismo que el agua caliente. A ver amigos, lo primero que tenéis que hacer es cuidar a los atletas y luego podéis revisar si os apetece hasta a la madre superiora, pero hay que saber cuales son las prioridades. Aún así volví a entrar quinto.
3ª ETAPA:
Sigue lloviendo. Hoy vamos por un camino algo más compacto y atravesamos un terreno más volcánico, una senda de algo menos de un kilómetro por roca volcánica para salir a una pista.

 Para de llover. Seguimos la pista en continua ascensión. Es larga pero es suave. Así hasta el kilómetro 22, donde se llega al punto más alto, donde hay un avituallamiento y otro control de material. Hay que ser gilipollas. Vamos a ver. Estamos más solos que la una. No hay familiares, ni amigos, ni nada de nada en toda la carrera,… a qué cojones viene aquí un control de material. Y luego otra vez en meta. Coño, haced sólo el de meta, que también es otra estupidez, pero bueno hay que hacerse el interesante de alguna manera. En fin, sigo. Desde este punto comienza una bajada continua…todo por carretera, más asfalto. En el tercer avituallamiento cazo al japonés y me dice si me puede acompañar. Pues claro, no problem. Llegamos a otra carretera mucho más amplia, con un arcén de más de dos metros. Nos obligan a correr por la cuneta, otra idea “maravillosa”; pero cómo se puede ser tan gilipollas. Vamos a ver, casi nos atropellan el primer día y ahora no podemos correr por un arcén de más de dos metros. Además llueve a mares y hay niebla. Y por si fuera poco es casi imposible correr por la cuneta, ya que tiene forma ovalada y terreno bastante asqueroso. Al principio intento ir por ella, pero hay tramos en que es imposible y salto al arcén. Y el japonés detrás de mí. Pero el pobre va echo polvo y en los últimos kilómetros me voy sólo y llego tercero a meta (sin forzar prácticamente nada). Y de nuevo otro control y las tiendas sin montar y sigue lloviendo. Cuando vamos a cenar veo los resultados y yo aparezco segundo clasificado de la etapa, detrás del japonés. Coño, ¿qué ha pasado?. Miro y veo a Vicente y Florien el suizo (que siempre llegaban los primeros) que están cuarto y quinto. Preguntamos qué ha pasado y resulta que a Vicente y a Florien les han penalizado con una hora por correr por el arcén y a mí con 20 minutos por lo mismo. “Pa mear y no echar gota”. Que me lo expliquen porque esto ya es surrealista. Vamos a ver “tonto”. Si todos corremos por el arcén, todos deberíamos ser penalizados con el mismo tiempo. ¿Por qué cojones sólo nos has penalizado a tres?. El japonés venía detrás de mí por el mismo sitio y cuando preguntamos a los demás corredores, prácticamente todos habían corrido tramos o todo el recorrido por el arcén. Vamos, que si ya no tenía motivación para correr, ahora ya era demencial. Además la mayoría de los corredores ya se estaban quejando de la organización. Las tiendas sin montar, el recorrido que han cambiado respecto al original es bastante cutre, el tiempo tan “asqueroso”. El cabreo era ya latente y podría tener graves consecuencias, aunque para alguien que ha pagado 3.500 dólares (sí, como lo leéis) abandonar una carrera como esta no era una buena idea.
Así que ante el “mosqueo” que había en el campamento, la organización tomó una decisión (la única un poco coherente) de a partir de mañana trasladar el campamento a la playa, en medio de un camping,  y trasladar a los corredores en bus cada día hasta la salida y llevarlos desde la meta de nuevo al campamento en la playa. Aquí, por lo menos, había muy buen tiempo. Vamos, Hawaii en estado puro.

                                                       Arbol en medio del camping

4ª ETAPA:
Hoy toca la etapa larga. Se hicieron dos grupos. El primero salía a las 8:00am y el segundo a las 11:00. Otra decisión incomprensible, pero es lo que hay. Lo normal es salir con una o dos horas de diferencia. Y a mí me tocó en el segundo grupo, creo que aún estaba entre los quince primeros en la clasificaciónJ, a pesar de todas las penalizaciones. Pero más sorpresas. Debido al cambio de recorrido, hoy lo que se iba a hacer era un circuito de ida y vuelta, es decir, se hacía la mitad del recorrido en un sentido y se volvía por el mismo. Otro coñazo, anda que no habrá caminos y sendas en la isla para dar una vuelta. Pues nada, allá vamos de nuevo. Y yo en mi línea. Salgo el último. A mi bola. He hecho, hasta hoy, todas las etapas corriendo. Nunca he andado, eso sí corriendo a ritmo de futbolero. Y hoy, pues más de lo mismo. Pero la etapa de hoy tiene mucha cuesta y a partir del kilómetro uno o dos van todos andando así que yo al tran tran me pongo el primero, coño vaya sorpresa. Pues así pienso seguir. Cuando el terreno se suaviza, Vicente y Florien me cogen, pero cuando vuelve a subir me vuelvo a ir y así vamos consumiendo kilómetros y llegamos al tercer avituallamiento. Aquí me paro a comer tranquilamente en una silla y Vicente y Florien se van. Ni me inmuto ni me preocupa. Salgo detrás. El camino es muy pedregoso y cuesta arriba…y la comida no me ha sentado muy bien, por lo que tengo que hacer unas cuatro “paradas técnicas”. Pero voy bien. Al poco de llegar al cuarto control, donde hay que dar la vuelta, me encuentro de cara, primero a Florien y luego a Vicente. Creo que les puedo coger bajando. Esta zona es volcánica, muy parecido a Lanzarote o la zona del Teide en Tenerife. Llego a arriba (unos 2.800m) y doy la vuelta. Bajando me empieza a molestar el empeine y empiezo a pensar en las penalizaciones y en la mierda de carrera que estamos haciendo y…me paro. A la mierda, no corro más. Bajo andando hasta el tercer avituallamiento, que ahora sería el quinto y abandono. Me meto en un coche hasta que me llevan al campamento (la mejor decisión que pude haber hecho). Como esta etapa era la larga, daban dos días para hacerla, así que el día siguiente fue de relax en la playa y darse un buen baño que falta nos hacía y también para secar la ropa. La televisión japonesa nos hacía entrevistas todos los días. Al final sospechábamos que nos penalizaban para que el corredor japonés pudiera hacer pódium ya que si no le hubiera sido casi imposible, pero bueno eso fueron elucubraciones nuestras.
Otra cosa curiosa era que nos “desinfectaban” cada vez que acabábamos cada etapa. Parece ser que hay un virus o un hongo, o vaya usted a saber…que está contaminando la flora autóctona y para no contagiar más zonas nos desinfectaban con un pulverizador.
5ª ETAPA:
Como me había retirado en la etapa anterior, hoy no salgo. A los demás corredores les llevan en bus a la salida. En el road book ponía que hoy eran 45km de los cuales, los primeros 20 eran otra vez por carretera, otros 15 por camino y los finales, de nuevo por carretera, precioso panoramaJ. Yo me quedé en la playa y salí a correr a mi aire y a investigar algo interesante que ver al mismo tiempo. Y no me defraudó. En un principio me fui al sur, pero enseguida se acabó la senda. A la vuelta vi una especie de “castillo” en un alto. Subí y vi que era una fortificación antigua de los antiguos habitantes de la isla. Dando una vuelta por la zona me encontré con un edificio que hacía de museo y podías ver videos sobre la historia y la cultura de las islas.

          Con el primer rey de Hawaii: Kamehameha I. Unificó Hawaii de 1758 a 1819

Un guarda me vio y nos pusimos a charlar un buen rato. Muy majo. Ahora conozco algo más de la isla, algo que de otro modo no hubiera sido posible. Llegué de nuevo al campamento en la playa y seguí ahora hacia el norte. Y aquí descubrí lo bueno. Una preciosa senda continuamente a la orilla del mar. Tan pronto corría por roca volcánica con pequeños acantilados como tan pronto cruzaba pequeñas o grandes playas de arena.

 Algunas playas eran un encanto, muy pequeñitas donde no había nadie o en alguna una o dos personas.

 Y así iba corriendo, intentado seguir siempre la senda (trail Ala Akahakali o algo parecido). Luego llegas a un campo de golf que tienes que atravesar para después llegar al hotel Hapuna Beach, que era donde estábamos alojados el primer día y donde era la cena el último día. Total unos cinco kilómetros. La senda va por la parte de atrás del hotel, cruza la playa

 y luego sigue, pero a partir de aquí perdió algo de interés por lo que di la vuelta. Quería ver llegar a los primeros clasificados. Llegué al campamento, me di un buen baño y metido en el agua esperé a que llegaran los primeros.
Cuando habían llegado casi todos, los comentarios eran patéticos. Todo el mundo quejándose. Les hicieron correr de nuevo por la cuneta. El camino que había después de la carretera era muy malo y se perdieron varios, incluidos el 3º y el 4º. Eso hizo que me pusiera más contento de no haber idoJ.
Al lado del campamento, donde empieza la senda que seguí, descubrí dos árboles frutales de mango. Tenían muchísima fruta, así que se lo comenté a los compañeros de tienda y les llevé unos 4 o 5 kilos de mango para cenar. Todos muy contentos y agradecidos, por fin comíamos algo bueno en varios díasJ… Al final, medio campamento fue a por ellos!!!
Les comenté a varios corredores lo que había hecho esta mañana y estaban flipando. Es más, también les dije, que seguramente, la última etapa, que era sólo de 8km, probablemente iría por allí, ya que cuando llegué al final de la ruta, detrás del hotel, me encontré al marcador de la carrera, que estaba marcando esa zona…así que podrían, al menos, disfrutar una etapa por un lugar precioso. Craso error!!!
6ª ETAPA:
Como comenté anteriormente, pensé que esta última etapa transcurriría por esa zona costera. Pues no. Al final otros 8km de carretera. Se hicieron tres grupos, con tres horarios de salida. Y yo me fui sólo por “mi ruta”. Coño, que no he ido a Hawaii para hacer kilómetros por la carretera, que de eso tengo aquí todo lo que quiero y más…
Así que esta vez salí andando, sin prisa, haciendo fotos, ya que por la costa eran sólo 5km, mientras que por la carretera eran 8km. Y nada, llegamos a meta, nos dieron pizzas y coca cola en la meta,  como buenos americanos y al hotel. Pero, oh!!!, otra sorpresa. A pesar del tiempo que estuvimos en meta, tranquilamente, charlando, bebiendo, comiendo,… a la 1 fuimos al hotel,…pues no nos daban las habitaciones hasta las 3pm. Motivos? Ni idea, no nos los dieron. El caso es que en recepción nos decían que las habitaciones estaban ya disponibles, pero les habían dado las llaves a la organización y esta decidió no darlas hasta las 3pm. Y mira que lo intentamos. Pues no se bajaban del burro. Coño, pero ¿por qué? Porque las damos todas juntas. Pero si ya estamos todos aquí. Pero hasta las 3. Iros a la mierda, coño. Además yo me tenía que ir al aeropuerto. Tenía que ducharme, preparar la maleta,…pero nada. Al final, Jose, el portugués, que había con su mujer varios días antes y habían alquilado un coche se ofreció a llevarme. Por eso digo, que de estas carreras, lo mejor que te encuentras es a otros corredores.
Como nota curiosa. Un “corredor” japonés se hizo todas las etapas con traje: camisa, chaqueta, corbata, pantalón largo y con unos crocs de calzado (ese tipo de zueco…)

Pues así acaba esta historia. La vuelta transcurrió normalmente, bueno, una hora y media de retraso en la salida de Honolulú, pero no supuso ningún grave problema. Ah, las mejores compañías para volar, con mucha diferencia, son las asiáticas (Qatar, Etihad, Singapore, Thai,..). Yo he volado con la mayoría, esta vez me tocó Iberia y American Airlines,…los asientos, la comida, el entretenimiento,…no le llega a la suela de los zapatos a las compañías asiáticas que he nombrado. La pena es que no vuelen a estos destinos.
CONCLUSIÓN
No sé si este texto llegará a manos de los organizadores. Colin y Tess organizan una maravilla de carrera en el Gran Cañón. De todos modos, creo que ya se habrán enterado del descontento de la gente porque tampoco nos callábamos cuando nos entrevistaban, al menos yo. Pero si lo leen, espero que lo tomen como algo para corregir errores, que fueron muchos y graves, algo completamente inesperado en una carrera de este tipo. Ya que, de lo contrario, será difícil que alguien vaya a correr esta prueba si no cambian, salvo que desconozcan la verdad o les importe un pimiento el recorrido. Al final no vimos nada, absolutamente nada interesante de Hawaii, salvo los días que fui a mi bola, pero si no hubiera sido así, pues hubiera sido desastroso. El marcador de la carrera, un italiano que había corrido conmigo en el G2G,  me comentaba que le habían denegado los permisos. Una carrera anunciada con un año de antelación, en la que tienes de tiempo de sobra para gestionar permisos;... van y te los deniegan dos días antes,…poco creíble. Además eso también hay que preverlo y buscar rutas alternativas, pero rutas algo interesantes que, seguro hay un montón. Recurrir a la carretera es demasiado simple, cómodo y “barato”.  Y,  los organizadores, o cambian al jefe ese que pusieron o lo aleccionan para que no sea tan prepotente ni tan analfabeto. Cometió fallos de campeonato, errores de bulto, demasiado estúpidos como para no darse cuenta de que lo estaba haciendo rematadamente mal. No me gusta la hipocresía, ni ser políticamente correcto, que parece que es lo que le gusta a la mayoría; pues es más, estoy hasta las narices de lo políticamente correcto. Cuento lo que vi, mi punto de vista y lo que comentaban otros corredores. Así son las cosas y así os las he contado

Así que, ojalá cambiéis todo eso y organicéis una buena carrera en un lugar, que seguramente tiene muchas cosas que ver. Porque visto lo visto, ahora mismo, prefiero mil veces irme a Canarias que a Hawaii. A la vez que también nos sirve para darnos cuenta de lo mucho que tenemos aquí y que tan poco apreciamos y valoramos. Parece que si vamos lejos, a un lugar que nos muestran como idílico, que todo el mundo sueña con ir, es la bomba. Pues no, paraísos tenemos en León y España para asombrar al mundo.

23 may. 2017

MONTE RANEDO TRAIL







Ya sé que no escribo con la frecuencia de antes. No tengo ni idea de por qué, quizás la edad, quizás la vagancia, quizás la desgana, quizás que me importa un carajo todo este circo, pero bueno, hoy he decidido escribir de nuevo sobre una carrera.


Ha pasado ya casi un mes de esta carrera. No lo pude hacer antes porque me tuve que ir a Hawaii a otra competición (y de esta hablaré en breve, que tiene morbo y es lo que se lleva ahora. En  realidad es también para reflejar lo mucho que tenemos aquí y lo poco que lo apreciamos).




Al grano. Desconocía la existencia de esta carrera hasta poco antes de su celebración (a pesar de ser su segunda edición). Tal vez debido a la aparición (y desaparición) de nuevas carreras que tanto está ocurriendo ahora. Pero mi amigo Oscar (fotógrafo de Google) me puso en contacto con ellos y probablemente por ser un recorrido nuevo para mí,  acepté su invitación de ir a esta carrera. A simple vista parece una carrera “normal”, como muchas que están proliferando ahora, pero luego te das cuenta que es una carrera “pequeña” en cuanto a números pero “grande” en cuanto a humildad y buen trato.

Pero lo mejor estaba por venir. Hoy en día hay muchas carreras, casi todas buscando lugares bonitos, espectaculares, duros,… y al final se terminan todas pareciendo, así lo que hizo de esta carrera algo distinto (tenía los ingredientes anteriores) fue el tiempo.


Vamos a la descripción de como fue la carrera:


MONTE RANEDO TRAIL – LARIO – 30 ABRIL 2017


Distancia: 20km. Desnivel: 1200m positivos. Altitud máxima: 1895m


Lario (1136m) es un pueblo a la orilla del río Esla perteneciente al municipio de Burón, y enclavado en la Montaña de Riaño y de Mampodre en León.


A las 10:30 de la mañana estábamos colocados en la salida frente a la casa del Parque de Valdeburón en Lario. Las previsiones del tiempo habían sido bastante malas, de hecho el día anterior había estado nevando bastante y hoy se presentaba parecido. Pero el tiempo nos dio una tregua,…muy breve,… en la salida.

 Subimos suavemente por unos prados que van paralelos a la carretera que sube al pueblo de Polvoredo y en este tramo ya nos empezó a nevar suavemente. Antes de llegar al pueblo cogimos una pista a mano derecha en continuo ascenso que nos lleva a las faldas de la Peña del Prao de las Cortinas (km 3,2 y primer avituallamiento).

 Aquí dejó de nevar. A partir de este punto cogemos una curva a la derecha y llegamos hasta los 1544m junto al Pico del Fraile. Todo este tramo ya estaba nevado, al principio poca nieve, pero a medida que subíamos por “las Hoyas” hasta la Cordillera de Pármede la nieve se iba incrementando dejando un paisaje espectacular.

 Una vez llegados a la cresta teníamos que continuar por ella durante un kilómetro. Este terreno fue bastante dificultoso y complicado por la cantidad de nieve que tenía y lo técnico que era, muchos agujeros donde meter la pata… Desde aquí las vistas eran alucinantes con todo el Mampodre nevado. Y así llegamos hasta la cota más alta del recorrido: 1895m. El descenso fue, de nuevo, por nieve. No se veía senda ninguna, pero fue muy entretenido hasta llegar al comienzo de un camino por medio del bosque.

 Aquí Sergio que iba conmigo en cabeza, se fue, junto con un madrileño que nos dio caza. También nos acompañó Alvaro de Cordiñanes, que subió como un tiro. El camino de Mirva-Rabanal continua bajando hasta llegar a un observatorio donde hay otro avituallamiento. No dejamos el camino durante 2,5km hasta llegar a la altura de un refugio. Aquí nos meten por una “senda” preciosa en medio del Monte de las Cogullas para salir al Pedroya, donde nos empieza a nevar de nuevo. Este tramo es rompepiernas con una subida fuerte de nuevo para llegar hasta el primer avituallamiento otra vez.

 Aquí dejamos la pista y giramos a la izquierda de nuevo al bosque por un camino forestal donde podemos ver un chozo tradicional. Luego comienza a una dura bajada por el Monte Ranedo hasta llegar hacia la Vega del Esla para encarar el tramo final por un camino más ancho hacia Lario. Sergio va 100m delante de mí y el madrileño me coge cien metros antes de la llegada por lo que entramos juntos.


Una carrera de cuento. Con su nieve, sus bosques de hayas, de robles,…con buenos detalles para los corredores, con comida, con unos voluntarios de 10 (el que estaba en la cumbre era para darle una medalla, con la ventisca que se tuvo que tragar allá arriba), y sin hacer ruido. Me gustan este tipo de carreras (que parece que ya están haciendo alguna más así, no muchas pero parece que algunos quieren volver a los orígenes y abandonar toda la parafernalia de este mundillo) y si no ocurre nada raro, el próximo año allí estaremos.