28 sept. 2010

TORDESGEANTS 12 A 18/09/2010




INTRODUCCION
Soy una persona que descubrió en su interior esa semilla que todos llevamos dentro, y que si la regamos lo suficiente nos hace vivir la vida, recordando que la estamos viviendo...de forma intensa, con la intensidad que nuestro propio "yo" nos marca. Y mi "yo" me marca este camino.



Esta locura la pensé con toda la ilusión del mundo, sabía a lo que me enfrentaría, pero pensé que podría conseguirlo sin tanto sufrimiento.Y esa es la palabra clave, sufrimiento.



Septiembre, día 10.



Como viene siendo habitual cuando preparas una carrera, has estado, lógicamente, entrenando y preparándote para un evento de esta magnitud, tratando de afrontarlo con las mayores garantías posible. Del mismo modo también has ido colocando encima de la cama todo el material que consideras necesario, así como el obligatorio que exige la organización, tratando que no se te olvide nada, algo, que, por otra parte, casi nunca ocurre. Meto en mi mochila de mano el material obligatorio y algo de comida y el resto a otra bolsa de viaje. Así que, ya con los nervios aflorando ante lo que se viene encima, me voy a Madrid a coger el avión con destino a Milán. Facturo mi maleta, jamás imaginando lo que se avecinaba.


Llego a Milán sobre las 11 de la mañana del viernes y cuando voy a recoger mi maleta no aparece (veáse entrada en el blog de lo que estaba en mi cabeza!!!!!!). Para no ser repetitivo, omitiré esos comentarios que algunos ya habréis leído y que otros os podéis imaginar. El caso es que mi maleta se quedó en Madrid y quedaron de enviarla ese mismo día en un vuelo nocturno, pero que también se les olvidó enviarla y así la enviaron el sábado por la mañana. Pero no me la enviaban a Courmayer hasta el día siguiente, ya que tenían su propio sistema de entrega. Ni tan siquiera pagando yo el transporte. (si señor, este país es maravilloso. Cada día que pasa me gusta más ser eficaz en mi trabajo, productivo, rentable, me siento estimulado, animado, …..igualito, igualito que mis adorables políticos,….que haría yo sin ellos!!!). A la mierda todos, pandilla de cabrones.



DIA 11



En fin, tenemos la enorme suerte de contar con buena gente en este mundo de las carreras de montaña. Mi amigo Jordi (Martinez de Marsay) (espero que se recupere pronto de esa lesión en el dedo que le obligó a abandonar y nos veamos pronto en otra movida) se ofreció a ir con su coche desde Courmayer a Milan para buscar la maleta al aeropuerto. Conseguí hacerme con ella, pero me faltaba toda la comida especial que traía. No me habían dejado absolutamente nada. Menudo comienzo. Por si ya no tuvieras poca presión, añade ahora, no sólo el aspecto alimenticio, sino el factor psicológico que supone no disponer de algo con lo que contabas y que era una parte muy importante para la carrera.
Me alojo en el hotel Croux y comparto habitación con Ana Sebastian, una chica de Valencia que también va a participar en esta locura. Retiramos el dorsal y nos dan la bolsa de 50 litros en la que tendremos que meter todo lo que suponemos que nos hará falta a lo largo de esta prueba y que nos van trasladando de campo de vida a campo de vida. A lo largo del trazado están previstos diferentes puntos de avituallamiento, descanso y socorro, además de siete bases de acogida de mayor tamaño (bases vida) que dividirán el recorrido en siete sectores:

Courmayeur – Valgrisenche 49 km 3996 D+
Valgrisenche – Cogne 56 km 4141 D+
Cogne – Donnas 44 km 3348 D+
Donnas – Gressoney St Jean 53 km 4107 D+
Gressoney St Jean – Valtournenche 39 km 2601 D+
Valtournenche – Ollomont 44 km 2702 D+
Ollomont – Courmayeur 48 km 2880 D+



El recorrido se articula a lo largo de las Vías Altas del Valle de Aosta, con salida y llegada en Courmayeur, por un total de unos 330 km (200 millas) (según la medición de varios corredores que llevaban GPS, les salieron 340 km) y 24000 metros de desnivel positivo (y al igual que antes, a los que llevaban GPS, les salieron 26.000 m), aunque a estas alturas ya todo te da lo mismo; siguiendo primero la Vía Alta nº 2 hacia el bajo Valle y volviendo por la Vía Alta n°1.
Durante la tarde del sábado termino de preparar lo que voy a llevar en carrera y lo que voy a meter en la bolsa que nos llevarán a los campos de vida (excepto la comida que me desapareció en el aeropuerto).


Prácticamente no pego ojo en toda la noche. Los nervios y la tensión no me dejan dormir a gusto, además de la presión a la que te ves sometido por parte de la gente y de los medios. Nada aconsejable y que hace muy difícil llevar a cabo el planteamiento que tienes para el desarrollo de la carrera. Mi primer objetivo es acabar, como creo que es el de la casi totalidad de los que participan en esta carrera. Esto no es una carrera contra los demás, olvidaros del resto de los corredores. Aquí se corre contra uno mismo, contra tu cuerpo, contra tu mente, contra los medios de la naturaleza,….



DIA 12



Me levanto a las 7 y bajo a desayunar. Un desayuno completo y abundante. Nos queda un largo camino y hay que cargar bien el depósito. Mi intención es intentar salir en el grupo de cabeza, pero sin ir delante. Espero que no haya ningún desaprensivo que salga a saco…. Los nervios te atenazan. Deseas salir cuanto antes porque eres un manojo de nervios….Joer, donde nos hemos metido…. pero ya no hay vuelta atrás. Alea jacta est.
Por primera vez decido correr con bastones. Creo que en una prueba tan larga y con tanto desnivel, al final pueden ayudar. Además la organización no permite abandonarlos, ni tampoco cogerlos en ningún otro punto de la carrera. Así que o los llevas desde la salida o no hay otra alternativa.
Son las 10:00 y suena el pistoletazo de salida. Sale un grupo tirando y me pego atrás. Creo que se va un poco rápido, especialmente porque la carrera es muy, muy larga. En un principio vamos un grupo de 8 a 10 personas en fila india, intercalándose en cabeza algunos corredores. Poco a poco van quedándose rezagados algunos porque se ha puesto en cabeza un italiano, Nico, que tira bastante fuerte. Cuando le vi por primera vez, no pude dejar de llevarme una sorpresa. Parecía un friki. Cascos grandes para escuchar música, cinta al pelo y lo más curioso, llevaba un pantalón corto por encima de la rodilla, pero de montaña. Y además parecía que nos iba vacilando, coño. Subía con las manos en los bolsillos y a un ritmo endiablado. Era difícil seguirle y de vez en cuando, se nos iba. Con este ritmo nos quedamos tres en el grupo. El italiano Nico, el alemán Uli y yo. En la bajada a Valgrisenche (km 48) veo a un chico que sube corriendo (no era de la carrera) y se encuentra con el italiano, se pega a él y bajan juntos. Se ponen a bajar a un ritmo muy fuerte y trato de seguirlos. El alemán se queda. Cuando llegamos a la carretera hay dos coches esperándole (imagino que coches de apoyo de el italiano) y les dan comida, bebida,….al verme a mí también me ofrecen, pero prefiero esperar a llegar al punto de vida, ya que es lugar reglamentario. Cuando llego, el italiano no para. Yo paro a comer un poco, junto con el alemán que también ha llegado. Ahora comienza una dura subida hacia el Col de Fenetre, pero lo más espectacular es la bajada por una canal muy estrecha al principio y unas zetas espectaculares. La noche está cayendo y vemos al fondo el siguiente control de Rheme N.D. Aquí ya vamos los tres de nuevo juntos, pero en la bajada el italiano vuelve a tirar fuerte y voy tras él. Se nos hace de noche poco antes de llegar al control, pero por no parar bajamos si usar la frontal y nos jugamos algo más que los pies. El alemán se vuelve a quedar y llegamos al control donde comemos un poco. A partir de aquí el italiano se va quedando y nos vamos el alemán y yo, aunque sin mucha diferencia con respecto a Nico.


Comenzamos la subida al Col Entrelor (3.002m) ya entrada la noche. Abajo llovía un poco, pero a medida que subimos nos damos cuenta que el agua es nieve. No para de nevar durante toda la subida y la bajada se hace un tanto delicada. Han caído unos tres centímetros de nieve y la bajada por la senda de piedras se pone resbaladiza. Mientras bajamos vuelvo a ver a otro chico que sube con frontal (y que de nuevo se une a Nico y baja con él iluminándole el camino). En esta bajada me voy unos minutos, pero pasa un tiempo y no veo ninguna señal, por lo que espero al alemán y nos vamos juntos hasta Cogne (segundo campo de vida). Desde aquí no recuerdo casi nada, pues era de noche y el objetivo era llegar a Donnas. Recuerdo que la bajada a Donnas era bastante larga y por mucha pista, aunque, a veces, recortaban por sendas.


Llegamos a media tarde a Donnas Uli y yo. Aquí nos dicen que le llevamos casi cuatro horas al tercero, por lo que comemos bien y nos damos un pequeño masaje. Lo curioso es que al salir nos dicen que sólo le llevamos una hora y media al tercero. En aquél momento no paré a pensarlo, pero a medida que subíamos, Uli me comenta cómo es posible que en tan poco espacio nos recorten tanto tiempo, cuando hemos bajado a buen ritmo (¿????).


En este campo de vida estoy con un representante italiano de Salomon y le pregunto cómo es el terreno que nos queda, pues voy a cambiar de zapatillas y en función del terreno pondré unas u otras. Éste habla con otro chico que dice conocer bien la zona y me pregunta que modelos tengo. La Speed Cross y la Xa Pro 5. Me dice que él lo ha hecho con la Speed Cross y que va muy bien (bueno, cuando me lo encuentre alguna vez ya le diré yo cuatro cosas; totalmente no recomendables para este terreno; tuve que cambiarlas en el siguiente campo de vida, las Xa Pro 5 van de maravilla).


Aquí los cuadríceps ya empezaban a dar pinchazos, con lo que quedaba todavía…, pero el cuerpo humano es un misterio y en la siguiente subida me encuentro bastante bien. Después de hacer más de 150 km con Uli, se rompe la unión y me voy en solitario. El calor es sofocante saliendo de Donnas y peor todavía subiendo por una fuerte pendiente. Intento refrescarme en alguna fuente y en los arroyos, pero hay una cosa curiosa y es que el agua de estos lugares me sabe muy rara y casi no la puedo beber. Subiendo al refugio de Coda se echa de nuevo la noche. Este tramo se me hace largo, pues son continuas subidas y bajadas en las que algún momento se me hizo complicada la orientación. En una ocasión hice un círculo volviendo a pasar dos veces por el mismo sitio, aunque fue poco tiempo.


Todavía no había decidido dónde dormir, pues la primera noche no había parado nada y había pensado en dormir esta segunda. Todavía era pronto para dormir, así que decidí continuar. Después de subir al col Marmontana (2.348m) venía una fuerte y dura bajada. Había pensado dormir en el siguiente control, pero no estaba habilitado para dormir, por lo que tuve que seguir hasta el siguiente control en Niel. Eran las 3:45 de la mañana y llevaba 186 km. sin parar. Aquí me comentan que el segundo, el italiano Ulrich, viene a una hora. Me es igual, voy a intentar dormir un poco. No puedo dormir de lo que me duelen las piernas, los hombros y creo que todo lo demás, así que después de estar una hora tumbado sin poder dormir, me levanto y voy a comer algo. Me dicen que justamente acaba de pasar el italiano. Salgo enseguida y espero ver su frontal durante la noche, pero no veo nada. Después de llevar algo más de 15 minutos subiendo por una senda, aparece como un fantasma, una persona de entre las rocas y fuera del sendero. Parece que viene entrenando, con malla larga, chubasquero,…y le pregunto a ver si es de la carrera (en inglés y en francés), pero no habla estos idiomas y me responde en italiano algo que no entiendo muy bien. Así que le vuelvo a preguntar a ver si está entrenando y me dice que sí. Entonces sigo tranquilamente para arriba esperando ver la luz de Ulrich, pero sigo sin ver nada. Olvidé coger agua en el control y le pregunto a mi “compañero” si sabe donde hay agua, y me dice que cuando empecemos a bajar (es raro que no me haya ofrecido de la suya, cuando aquí todo el mundo estaba más que predispuesto a darte lo que sea). Está amaneciendo y hace un frío del carajo. Paro a ponerme los guantes y por primera vez mi “compañero” dice que continúa. Lo dejo ir, total está entrenando y sigo a mi ritmo, pensando que Ulrich debió pasar con más de una hora, ya que aquí, la gente de los controles era un desastre con los tiempos (sólo en eso, por lo demás chapeau por ellos). Así que llego a Loo, otro control y me dicen que acaba de pasar el primero hace cuatro minutos. Les digo que es imposible, ya que debería haberle visto. Y me repiten que sí, que acaba de pasar con una malla larga y un chubasquero; eh!!!!!!!!!!!!!!!!, me quedé perplejo, de piedra, flipando en colores. No sabía que pensar, pero de lo que no cabía duda era que tenía que seguir.


Ya había amanecido y en poco tiempo llegué al quinto campo de vida, Gressoney S.J. (km. 200). Paro a comer y salgo enseguida. El estómago lo noto pesado, pero a seguir. Me acompaña por una pista un coche de la organización y le pregunto cuánto tiempo lleva el primero y me dicen que el primero soy yo. Joer, vaya cacao, no entiendo nada. Hasta que me dicen que Ulrich se quedó a dormir en Gressoney. Pues nada, a subir por otra más de las jodidas y duras sendas de este recorrido.


Durante el día el calor es agobiante y peor todavía subiendo. Se hace muy dura esta subida, pasamos por dos refugios, donde paro a comer algo, pero el estómago cada vez me admite menos comida. En estas paradas he perdido más tiempo, pero necesito algo más de energía para afrontar la dura subida al collado de Pinter (2.776m). Aquí el calor ha hecho daño. Voy subiendo despacio y veo al italiano detrás. Llegué arriba primero, pero paré a comer una barrita y nos unimos en la bajada. A la senda por la que bajábamos también se podía acceder por pista, y en algunos tramos había coches donde salía gente para pasarle comida, geles,…. al italiano. Yo vi que llevaba una riñonera y le pregunté a ver si llevaba todo el material obligatorio en ella, pero no entendí bien la contestación. Llegamos juntos al siguiente campo de vida en Cretaz (km236) y él no para a comer??? Pero sale con una mochila como la mía???
Este sector de la carrera es más “corrible” una vez subes al refugio de Barmasse. Aquí se me echa de nuevo la noche encima. El inconveniente es que estamos casi siempre por encima de los 2.000m y la senda es estrecha y con tramos bastante técnicos y, además, de noche y con las fuerzas ya al límite. Por si fuera poco, las subidas y las bajadas, aunque no son tan largas como hasta entonces, son bastante más cortas, pero muy duras. El italiano me saca unos 40 minutos, pero voy bien y creo que puedo recuperarlos. El sueño empieza a apoderarse de mí y empiezo a tener palpitaciones. Tengo que desabrochar la parte frontal del camelback, para poder sentir que respiro. En algún momento siento que voy subiendo con los ojos cerrados. Siento la respiración. Llega un momento en el que necesito beber algo, pues no he podido comer nada. Por primera vez me siento en una piedra para parar a beber y…………………me quedo dormido encima de ella. Por suerte, al estar a tanta altura, el frío apareció enseguida y me desperté sobresaltado, jurando que no lo volvería a hacer y que tenía que tirar para arriba sin parar hasta llegar al siguiente control y dormir un poco.


Así llegué al refugio de Cuney sobre la una de la madrugada. Aquí intenté dormir algo más de una hora, pero fue imposible. A los 55 minutos ya estaba en pie, pues tampoco podía dormir nada de los dolores que tenía. Seguí subiendo hasta llegar al Bivac de Clairmont (2.705m). Intenté comer algo, pero lo vomitaba, así que salí de nuevo y aquí empezó mi calvario.


La rodilla se negaba a seguir. Me dolía mucho cuando estaba terminando de subir el último collado antes de empezar la larga e interminable bajada a Closé. Pensé que en la bajada me molestaría menos y en la primera parte, que era de piedra suelta y muy pendiente, bajé como un obús, pero cuando desapareció el pedrero y comenzó la senda, también empezó el infierno. Mi rodilla dijo basta. El dolor era insoportable. Intentaba apoyarme en los bastones, pero ni así. NO podía levantar la pierna ni cinco centímetros del suelo. Y quedaba una eternidad hasta el control de Closé. Y de noche. En este momento se me vino el cielo encima. Mi ilusión era acabar y pensé que aquí se había terminado todo. Bajé arrastrando, literalmente, la pierna. Lo que era para bajar en 40 minutos, tardé más de dos horas sufriendo lo que no está escrito en los libros de tortura. Pensé, ya no sólo en mi, sino en la gente que había puesto muchas esperanzas en mí (amigos, familia, fisio, medios,…), todo al traste. Llego a Closé cuando acababa de amanecer. Cuando me vieron llegar a Closé, tuvieron que agarrarme (se adjunta foto).


Tuve la enorme suerte que en este control había puesto sanitario. Me tumbaron enseguida en la camilla y empezaron a hacerme las clásicas preguntas de dónde me duele, cómo había sido,… Me dieron un masaje en las piernas, después un analgésico (creo que feldene, pues tuve que ponerlo debajo de la lengua). Seguían dándome masajes e intentaron que comiera algo, pero ahora tenía otro problema. No distinguía los sabores. Había perdido el gusto. Todo me sabía igual y me picaba la lengua.


Después de casi dos horas intenté ponerme de pie, pero el dolor seguía sin dejarme mover la pierna. Me dieron otro analgésico y dijeron que éste era más fuerte. No tengo ni idea de qué era; lo único que sé es que era una especie de palillo que terminaba en forma de bola y tenía que chuparlo. De vez en cuando me lo sacaban de la boca y comentaban que tenía que seguir un poco más. No tengo ni la más remota idea que diablos veían en el dichoso palillo. Después de otras casi dos horas me volví a levantar; si al menos hubiese podido dormir algo, pero nada de nada. El dolor ha disminuido pero sigue ahí. Hago intentos por correr, pero lo veo difícil. Me aconsejan que no salga, pero hay una enfermera que me dice que si el dolor sigue puedo parar en el siguiente control (quiero agradecer enormemente el maravilloso trato de esta enfermera de la que desconozco su nombre).


Finalmente salgo andando, pero como es cuesta arriba y tampoco se puede correr no tengo problemas. Por causas que todavía desconozco, el dolor desaparece bastante (quizás los analgésicos…). Ahora, incluso puedo correr y con menos dolores musculares, sólo la molestia de la rodilla pero ya he perdido casi 6 horas y el francés Guillaume se acercó bastante a mí.


Me voy encontrando mejor e incluso me permito el lujo de correr rápido a estas alturas de la prueba. También es cierto que el terreno favorece, pues es una pista de hierba casi llana. Así llego a la sexta base de vida en Rey. No recuerdo exactamente la hora, pero sería a primeras horas de la tarde. Intenté comer algo, pero me era imposible. En cuanto salía, vomitaba todo, por lo que tenía que suplir la ausencia de comida con geles y bebidas. A pesar de todo, llegué muy cómodo a Saint-Rhemy. Desde aquí comenzaba la última subida dura hacia el collado de Malatra (2.925m).


Cuando empezaba la subida debió pasarse los efectos de los analgésicos y rodilla comenzó a doler otra vez bastante. Además empezó a anochecer y pensé que si la cosa seguía a mayores no podría llegar, con lo poco que me quedaba. Esta subida se me hizo muy dura. Volvieron a aparecer las palpitaciones y la respiración era agitada. No tenía ganas ni de comer, ni de beber, sólo seguir, seguir y seguir. Es una autentica batalla mental tomar la decisión de continuar hora tras hora. Me está costando "media vida" esta experiencia..., y si al menos pudiera disfrutarla.


Lo bueno de todo esto fue que la bajada del collado de Malatra se me hizo muy cómoda y pude correr a buen ritmo (todo lo que mi rodilla y mis cuádriceps me permitían) hasta llegar al refugio de Bonatti. Aquí no paré ni cinco minutos. Quería acabar cuanto antes y que no se enfriara la rodilla para que el dolor no fuera a mayores. El tramo desde el refugio de Bonatti al refugio de Bertone se me hizo interminable, a pesar de ser un trayecto muy cómodo, con una buena senda casi llana con algunos repechos. Además ya empiezas a ver las luces de las ciudades al fondo. Sobre las 23:30 llegaría al refugio de Bertone. Desde aquí ya se ve Courmayer, pero quedaba la dura y pedregosa bajada hacia la ciudad. Por si fuera poco había empezado a llover y me decían que el francés estaba a 30 minutos, por lo que tuve jugarme un poco los pies bajando.


A las 00:40 minutos de la madrugada del miércoles se acababa el sufrimiento y entrabas en la gloria. 86 horas corriendo, prácticamente sin dormir. Acabar aquí es un triunfo, hagas lo que hagas, emplees el tiempo que emplees, esto es agónico, pero la recompensa, la satisfacción final no tiene precio.



RESUMEN



Durante estos días he pensado sino salí demasiado rápido. Quizás arriesgué demasiado, y cometí un error, pero no hay errores, sólo lecciones. El crecimiento es un proceso de prueba y error: es una experimentación. Los experimentos fallidos forman parte del proceso en igual medida que el experimento que funcione bien.
El dolor es un gran maestro. Los únicos límites son aquellos que tú mismo te pones. Cuando te atreves a salir de tu círculo de comodidad y explorar lo desconocido, empiezas a liberar tu verdadero potencial humano. Cuando se fuerzan los límites, estás abriendo reservas físicas y mentales que ni siquiera imaginabas tener. Lo único que se interpone entre la gente y sus sueños es el miedo al fracaso. Sin embargo, el fracaso es esencial para triunfar. El fracaso nos pone a prueba y nos permite crecer. Cada flecha que da en la diana es el resultado de cien flechas erradas. Y triunfar no significa llegar el primero. En este caso significa sólo llegar.
He tenido muchos daños colaterales: los ya clásicos de uñas negras, tendinitis en la rodilla, pérdida del sabor durante dos días, palpitaciones, sangre por la nariz y alteración del sueño. Pero al final siempre merece la pena. La expresión que más he oído estos días es que estamos locos, como cabras, que nos falla algo,…pero escuchar eso ahora mismo es sinónimo de cualquier piropo. Me suena bien!!!
Quiero hacer una mención especial al grupo de españoles que fuimos y que cuando daba por perdida mi maleta estaban dispuestos a ayudarme en lo que necesitase. Y ánimo para los que tuvieron que retirarse.
Felicitar a la organización por lo bien que lo hicieron y especialmente a los voluntarios y gentes de los pueblos que nos trataron de una manera increíble.