4 dic. 2012

THE ANCIENT KHMER PATH - CAMBOYA 2012

CAMBOYA: DOMINGO 18/11/2012 A VIERNES 23/11/2012


VIERNES 16-11-2012

Después de 16 horas de vuelo con escalas en Amsterdam (donde me encuentro con Edward, otro corredor holandés que también va a la misma carrera) y en Cantón y con dos horas de retraso, llego a Phnom Penh, capital de Camboya, a las 22:30 de la noche. Bajar del avión es como si te golpease en la cara una llamarada de calor. El calor y la humedad es agobiante. Nos recogen (somos los últimos en llegar) y nos trasladan al hotel. Cenar un poco y a la cama, donde comparto habitación con Manu, un amigo de Burgos.

SABADO 17-11-2012


Nos levantamos a las 6 de la mañana. Aquí amanece pronto, sobre las 5:30. No pego ojo en toda la noche. El cambio horario y el dichoso calor no me dejan dormir casi nada. Desayunamos y nos llevan a hacer la clásica visita turística por la ciudad durante un par de horas. Después tenemos que coger el autobús que nos llevará al Campo Base, dónde está ubicada la salida de la primera etapa. El trayecto dura unas 6 horas. Hacemos una parada en el camino para comer. Comida típica del país: gusanos, arañas, saltamontes, cucarachas,…estos son los entrantes:):):). Lo cierto es que hay mucha miseria en este país, pero la gente es encantadora. Y por fin llegamos al destino. El primer campamento es un templo budista. Dormimos dentro del templo, que nos han cedido los monjes, pero tenemos que usar mosquiteras si no quieres ser devorado por estos insectos.

DOMINGO 18-11-2012

ETAPA 1: 34 Kilómetros: Templo Budista. Dos check points: km 11,7 y km 23,1


Esta noche tampoco he podido dormir. El calor y la humedad son constantes, tanto durante el día como por la noche. Y son las 6 de la mañana. No me quiero imaginar lo que puede venir a medida que avance el día. La temperatura a estas horas es de 24 grados y la humedad de un 90 %, algo que irá aumentando a lo largo del día!!!


No somos muchos corredores, unos 40, de varios paises. La organización tampoco quiere que la cifra supere los 50, pues no es fácil organizar una carrera de estas en un lugar tan remoto, aislado y en unas condiciones extremas. Mejor. Cada vez me gustan más este tipo de carreras. Terminamos siendo una familia. Hablamos todos, de todo, nos reímos y sufrimos juntos. Pero aún así es una competición. Y venimos a competir. Hoy en día, en cualquier carrera, te encuentras con varios tipos de corredores. Están los que vienen a luchar por estar en cabeza, los pocos; luego hay otro grupo que también “pelea” por acabar entre los diez o los veinte primeros,…; y están los que su objetivo es acabar, como sea, pero acabar. Aunque realmente éste es el objetivo principal de todos nosotros: acabar.

Son las 8 de la mañana, se va a dar la salida tras una oración de los monjes. Es una etapa completamente llana. Los primeros kilómetros transcurren por una especie de senda-camino que pasa por pequeñas aldeas diseminadas. El canadiense Paul sale como una moto. Lleva un ritmo muy alto (me comentó que había hecho hace unos días un 5.000 en 17 minutos). Le sigo y tras de mí viene el otro canadiense: Simon. A los diez minutos mi cabeza va a entrar en ebullición. Sudo como un pato. Necesito refrigerar o mi cabeza va a estallar. Hay mucho agua alrededor, pero no es muy fiable. Aún así tengo que parar a meter la cabeza bajo el agua y refrescarme. Paul se va unos trescientos metros y no consigo alcanzarle hasta llegar al primer control. A partir de aquí vamos por una pista, siempre rodeado de vegetación y pequeñas aldeas (algunas no son más de dos o tres “chabolas” aisladas). Paul se vuelve a escapar otra vez. Va muy rápido y yo estoy ya empapado de sudor por todo el cuerpo. El termostato corporal se me dispara si subo el ritmo. Aún así consigo alcanzarle un par de kilómetros antes de llegar al segundo control. Pero su cara ya no tiene la misma expresión que al principio. Me da la sensación que va algo tocado (pero nunca te puedes fiar). Yo tampoco estoy como una rosa. Llegamos al segundo control. Para hacernos a la idea: normalmente tomo una pastilla de sales cada dos horas, pues en estas condiciones tomada dos pastillas cada una hora. Al salir del segundo control Paul se queda. Miro para atrás y ya no le veo. Sigo a mi ritmo y llego a meta en poco menos de tres horas. Para mi sorpresa veo llegar a Manu unos diez minutos después. Genial, a su ritmo consiguió remontar. El tercero fue el canadiense Simon y la primera mujer la inglesa Sophie. Paul llegó… 50 minutos después…Os imagináis lo que le pasó. Le llegó el hombre del mazo y le sacudió bien. Después me lo comentó. Se pasó de ritmo.


Hoy terminamos en una pequeña aldea. Dormiremos en casa de un lugareño. Nos cede una especie de “hórreo-granero”, donde también hay que usar la mosquitera.

LUNES 18-11-2012

ETAPA 2: 42 Km. Aldea. Tres check points. Km 10,1, km 20,2, km 29,5


Otra noche más sin pegar ojo. No consigo dormir ni media hora seguida. Estas condiciones me están matando. La etapa de hoy transcurre por senda y pistas a través de selva y bosques de bambú. Los últimos kilómetros por sendas con agua y barro.

Después de la etapa de ayer, hoy la gente se lo ha pensado mejor y los comentarios son todos los mismos: hoy más relajados. Salimos otra vez a las 8 de la mañana. Pero a mi me gusta correr a mi ritmo y me voy sólo. A pesar de ir más despacio que ayer, este constante calor y esta humedad son implacables. Estás sudando ya antes de salir. La temperatura ya sube a los 35 grados y la humedad al 95%. Además tanta pista me raya la cabeza. Es que son treinta kilómetros de pista…Si que es cierto que estás rodeado de vegetación y con las clásicas aldeas, pero es completamente llano y así hasta el kilómetro treinta. Y entonces comienza la fiesta. Nos desvían por una senda, advirtiéndonos que no nos desviemos ni un metro y sigamos muy bien las marcas. La senda está continuamente llena de agua y barro.


Se hace muy entretenida, pero también te cuesta correr. En un recodo, me sorprende ver un cuadrado en el suelo rodeado de una cinta, con una bandera en medio. Me imaginé lo que era y me lo confirmaron cuando llegué a meta(efectivamente, una mina antipersonas; la habían detectado ayer por la tarde!!!; por eso te dicen que no te salgas de la senda). Tras casi cuatro horas de carrera llego a meta, situada en el templo de Preah Kham, un templo abandonado, pero inmenso, en un lugar maravilloso. Lo primero que te preguntas al ver esto es:”…cómo coños han conseguido traer estas enormes piedras de varias toneladas hasta aquí si sólo hay selva. La respuesta me la da enseguida el guía que nos acompañaba: con elefantes. En segundo lugar vuelve a llegar Many y al primera chica vuelve a ser Sophie.
http://youtu.be/GHJq-B_nWr8
Hoy dormiremos en tiendas de campaña a las mismas puertas del templo. Durante la noche, antes de irte a acostar, los mosquitos son implacables. No sirve de nada el repelente. Te acribillan. Y no digamos las hormigas, la madre que las parió, creo que el repelente es su comida favorita!!! Me dejan los pies como un coladero.


Mañana es la etapa larga. La organización ha decidido que el grupo con peores tiempos salga una hora antes y el resto una hora después. La hora prevista son las 6 y las 7 de la mañana respectivamente.

MARTES 20/11/2012

ETAPA 3: 65 Km. Templo de Preah Khan, año 1.131 construido por el rey Suriyavarman II. Cinco check points: km 11, km 21,2; km 31,2; km 41,3; km 51,5

El recorrido de esta etapa es mayormente llano. La primera mitad por la jungla y la segunda mitad por pista bien delimitada con final en el templo de Prabat Boeng Mealea (el de la película de Indiana Jones).

Finalmente la salida de hoy se ha retrasado. No es lo que más me gustaba, pues una etapa larga, sabiendo que la temperatura y la humedad aumentan a lo largo del día, no es lo más halagüeño y esperanzador y puede ser muy delicado. Parece ser que el marcaje se complicó y por eso se ha retrasado casi dos dos horas.

Bueno, este comienzo es increible, sencillamente aluncinante: agua, más agua, barro, mucho barro, agua por encima de la cintura, barro hasta las rodillas, con tramos donde también se puede correr y volviendo a pasar por algunas aldeas,…muy pocas esta vez. Así podemos resumir los primeros treinta kilómetros.


Tuve que parar un par de veces a lavar las zapatillas porque se llenaban completamente de barro. En un principio me acompañó Manu, pero luego se quedó y me volví a ir en solitario. Aún así conseguí hacer estos primeros treinta kilómetros en tres horas y unos veinte minutos. Los siguientes treinta y cuatro kilómetros eran completamente llanos y transcurrían por una pista de la que no te tenías que desviar en ningún momento. Pensé que iba a ser mucho más fácil, más rápido, pues “sólo” había que correr, sin prestar atención ya a marcas,…craso error. Nada más pasar el tercer control, el “amigo Lorenzo” golpeó con todas sus fuerzas. El sol te fulmina y comencé a correr como un zombie. Sólo pensaba en agua fría, en refrescar la cabeza. Y es que, a pesar de mojarme con el agua que hay a los lados de la pista, esta agua está caliente y no conseguía el efecto deseado. Llegar al cuarto control se me hizo interminable. Estaba a la orilla de un río. Allí estaba Christina, de la organización, con un montón de críos observando con curiosidad que coño hacen estos chiflados. Bajé al río con cuidado, pues está muy inclinado. El agua estaba fresca, por fin, y no lo dudé ni un momento. De cabeza al agua, vestido y todo. Esto me alivió un poco, pero me costó un huevo empezar a correr de nuevo. Un ritmo cochinero, pero por lo menos corro. Ya no sé en qué pensar. El calor y la humedad te aplatanan la cabeza. Sólo miro a los pies y digo: “…no pares,…sólo un control más y te acercas al final. Deseaba parar, caminar, no correr más, pero sabía que si lo hacía iba a ser muy difícil continuar corriendo y consigo llegar al quinto control. Te reanimas un poco pensando que sólo te quedan los últimos diez kilómetros. Joder con los últimos diez kilómetros, un puto infierno. El pequeño diablo te tortura: “…no seas gilipollas, para y camina…” pero como voy a parar con lo poco que me queda…Pero es que no vislumbro nada al horizonte, sólo vegetación, más vegetación y una pista interminable. No asoma nada de templo por ningún lado. Y si además es turístico, dónde están esos pequeños puestos de ventas de souvenirs que suele haber en estos lugares? Y así voy pensando hasta que por fin veo los dichosos puestos. Y entonces te entran esas fuerzas que creías que no tenías y llegas al desvío donde hay una persona de la organización que te dice: trescientos metros para la meta en el templo de Prabat Boeng Mealea. Y entonces te invade esa satisfacción indescriptible de estos momentos y gritas de alegría. Pero, vaya agonía tras casi siete horas bajo un sol incompasible. Y más de tres horas y media para hacer esta segunda mitad del recorrido. Unos cincuenta minutos después llega el canadiense Paul. Hoy la primera chica ha sido la francesa Valerie. La inglesa Sophie llegó casi de noche con una deshidratación severa. Fue atendida por los médicos y en reposo hasta el día siguiente. Esta noche también dormimos en tiendas a las puertas del templo. También hubo otro accidente por parte del italiano Gianpietro que tuvo una caída y se pensó que había fracturado una costilla.



MIERCOLES 21/11/2012

ETAPA 4: 32 Km. Templo Prabat Boeng Mealea del año 1.100 construido también por el rey Suriyavarman II. Dos check points: km 11,8 y km 20,1

Esta etapa transcurre, los primeros once kilómetros por asfalto, luego dos kilómetros de subida (+ 400m) y el resto relativamente llano, con pequeñas subidas y bajadas con suelo arenoso y paso por pequeñas aldeas con final en las cataratas de Phnom Kulen (con 25m de altura y 15 m de ancho).

Después de la dura etapa de ayer, la salida de hoy se hace a las 9 de la mañana. Hoy no hay muchas ganas de correr, así que salimos un pequeño grupo juntos. Sophie no tomó la salida porque todavía no se había recuperado. A pesar de ir tranquilos y de ir por asfalto, al final nos quedamos en el grupo Manu, Paul y yo. Manu me comentó que quería atacar en la subida para intentar consolidar el segundo puesto. También me dijo que le haría ilusión ganar una etapa (tema de sponsors) y así me invitaba a una chuletada en Burgos (trato hecho). Poco después de terminar el asfalto, a la salida de un pequeño pueblo estaba el primer control, dónde también comenzaba la dura subida que había en el recorrido.


Y, efectivamente, Manu se puso a tirar como un cohete por una estrecha y serpenteante senda. Yo iba detrás y paré en una fuente a beber, por fin, agua fresca. Manu se iba, pero le volvía a alcanzar. Y así lo mismo en otra fuente (las únicas que había en toda la carrera). Después del esfuerzo que hizo en la subida, Manu se “relajó”, aunque aún quedaban repechos por subir. Así llegamos al segundo control situado en una pequeña aldea. Ahora era un camino arenoso por dónde corríamos. A veces acelerábamos algo el ritmo y así llegamos a otra pequeña aldea donde pensábamos que estaba la meta. Manu se aceleró, pero no veíamos la meta por ningún lado y tampoco veíamos marcas. Preguntamos a un aldeano por la cascada, pues sabíamos que estaba allí la meta y nos indicó la senda. Efectivamente allí vimos más marcas. Nos quedarían 500 metros para llegar por una senda estrecha hacia abajo. Y de pronto lo vemos. Un puente de madera, que se mueve más que un tiovivo, y que cruza un río y detrás del puente la meta.

 Y el lugar idílico. Nada más cruzar la meta nos vamos de cabeza al río, vestidos, nos damos un baño (por fin), comemos fruta fresca,…y disfrutamos de la hermosa cascada donde nos damos otro baño.


Para dormir tenemos una especie de casetas, sin paredes, pero con techo, donde cabemos dos personas y con la sempiterna mosquitera.


Pero el día nos depara una desagradable noticia. Aunque finalmente Sophie no tomó la salida, hoy empeoró bastante. Los médicos de la organización la ven tan mal que deciden evacuarla al hospital de Phnom Phen en helicóptero. La situación es tan crítica que a las pocas horas nos dicen que en Phnom Phen no pueden hacer nada y deciden trasladarla a Bangkok. Según la organización la situación es extremadamente crítica. Ante esta situación y sin médicos en la carrera, la organización decide que mañana no habrá etapa, pues no quiere correr riesgos a que ocurra algo y no haya ningún médico disponible. Por lo que finalmente deciden hacer una etapa neutralizada de unos doce kilómetros y que sólo se puede hacer andando.

JUEVES 22-11-2012

ETAPA 5: (Prevista de 44 km) Finalmente 12 km neutralizados. Cataratas de Phnom Kuelen

Tras la triste noticia de ayer, hoy salimos a las 11 de la mañana, andando, por dónde debería transcurrir la etapa de hoy. Ibamos charlando en pequeños grupos, un poco de todo, pero especialmente de las causas que pudieron provocar el llegar a esta situación a Sophie. Yo la ví cuando llegó a meta el día de la etapa larga. Estaba allí. A pesar del tremendo calor que hace, tuvimos que envolverla en una manta. No hablaba. Tiritaba, con la mirada perdida, ella, que a lo largo de todos estos días había sido una chica muy simpática y dicharachera. Personalmente creó que debió de haber algún factor más que desencadenase esta situación. Una desihadratación, aunque sea grave no creo que llegue a provocar algo así. No soy médico, pero he visto y vivido situaciones similares. En fin, lo mejor de todo es que después de unos días se recuperó y podremos volver a verla en cualquier otra carrera.

Después de la caminata de los doce kilómetros, nos esperaba un autobús que nos llevó a Angkor Wat, dónde teníamos que recoger los permisos necesarios para la etapa de mañana, ya que sin ellos no podríamos correr por el entorno del templo y la meta estaba a la misma entrada del templo. Después de recoger los permisos nos trasladaron a una pequeña aldea, donde dormiríamos en el patio de una escuela, en tiendas. Aproveché para dejar aquí una mochila con diverso material.

VIERNES 23-11-2012

ETAPA 6: 16,6 Km. Escuela Aldea. Un check point: km 5,5

En esta etapa los tres primeros kilómetros transcurren por suelo arenoso, luego suelo más firme, se pasa por templos (de hecho, atravesamos uno por el medio) y la meta directamente enfrente del templo de Angkor Wat.



A pesar de ser la última etapa y que ya estaba todo decidido,…siempre hay sorpresas.

La salida se dio a las 6 de la mañana (fue tan pronto para acabar lo antes posible, pues la cena de gala era este mismo día en Siem Reap) para el grupo más rápido. El otro grupo salió una hora antes. La verdad es que pensé que íbamos a salir tranquilos, relajados,…pues no. Cuando me dí cuenta, ya había un pequeño grupo que salió a saco. Estaban más de un kilómetro por delante. Tampoco me importaba mucho, pero ya que corrían, pues a correr. Por lo visto, el francés Fabien estaba a muy poco tiempo del siguiente clasificado y fue quien rompió las hostilidades, lo mismo que los canadienses. Hacia el kilómetro siete ya me había colocado tercero y vi al canadiense Simon delante. Había que pasar por un templo, pero la organización nos advirtió que no podíamos correr por él, y el templo era largo de narices, pero el canadiense si que corría.


Me era igual, yo lo hice andando y me dediqué a grabarlo con mi cámara. Cuando salí ya no vi a nadie. Seguí corriendo con mi cámara hasta llegar a la entrada de Angkor Wat. Teníamos que correr con el permiso, pues nos lo controlaban y picaban en la entrada.


Desde la entrada hasta la meta hay que ir andando pues estás dentro de un templo. Sólo nos dejaron correr los últimos cuarenta metros…para la foto. Y así conseguimos acabar esta etapa y esta carrera.


Aunque hoy también nos dio otro pequeño susto el búlgaro Krasse, que también sufrió una deshidratación grave, aunque con suerte él recupero bien este mismo día.

Y así acaba esta carrera, que ha sido una de las experiencias más gratificantes y duras que he hecho. Me ha encantado este formato de carrera, donde se mezcla la carrera, la aventura, la cultura, la convivencia,…


CLASIFICACION GENERAL

1º Salvador Calvo: 18h 1’ 45’’

2º Manuel Pastor: 19h 23’ 05’’

3º Paul Trebilcock: 21h 05’ 02’’

Cada vez que salgo a correr fuera, a un país “diferente”, creo que empiezo a entender un poco de que va esto llamado vida. Emulando a la periodista Angeles Caso, creo que he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de coronas de laureles y de halagos sucios, de los que te aplauden cuando eres rey y te abandonan cuando te salen pústulas. De los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser. Así que en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo unas zapatillas para correr, la compañía de mis amigos para echar unas carcajadas o unos entrenamientos, o la soledad de la montaña para perderme, un instante de belleza a diario y no convertirme nunca, nunca en una persona amargada, pase lo que pase.

Ahora hay como una sensación de que la gratificación tiene que ser inmediata. La gratificación es algo que lleva mucho tiempo, esfuerzo, dedicación y paciencia. Y por eso es gratificante cuando llega.