11 may. 2015

PENEDA GERES TRAIL ADVENTURE

PORTUGAL 26 ABRIL A 3 MAYO

El sábado 25 de abril, después de comer, nos fuimos de viaje a Portugal. Nuestro destino era participar en una Ultra de ocho días y 280 km en el parque nacional de Peneda-Geres. Yo correría los cuatro primeros días sólo y los cuatro siguientes en pareja con Nary.
Lo cierto es que antes de ir Nary me comentaba alguna vez que quería hacer la de ocho días, pero para ser su primera ultra de montaña me parecía excesivo. Así que finalmente sólo la apunté a la de cuatro etapas (130 km) (menos mal!!!).
Nos llevó algo más de cinco horas llegar a Arcos de Valdevez, que es donde empezaba la carrera, la primera etapa y, a la vez, era principio también de la segunda, por lo que nos quedamos dos noches en un “hotel” digno de una película de Hitchcok. Tanto el hotel como sus “trabajadores” daban cierto “reparo”, pero lo cierto es que eso es sólo la primera impresión, luego nos trataron bien, pero el hotel tenía más de 200 años. Aquí sólo dormíamos, el desayuno era en otro hotel enfrente.

La primera etapa salía del centro de la ciudad. Eran unos 46 km. Amaneció lloviendo (al igual que la noche). Así que a mojarse. El recorrido fue precioso, de esos que te juegas los pies y que tienes que tener un buen baile de pies para no dejarte los tobillos o las narices a la mínima. Un terreno sinuoso, con muchas piedras, barro y agua, mucha agua que, a veces, parecían auténticos arroyos. Si a eso le añadimos que había bajadas que parecían calzadas romanas, con agua encima, pues imaginaros que panorama. Pero yo me encontré bien y fui en cabeza casi desde el principio. Sólo faltando cinco kilómetros y ya en el llano, me tuve que parar debido a unos calambres y me pasaron los Christophe (equipo francés) y el portugués. Pero disfruté.
ETAPA 2

En la segunda etapa teníamos que ir en autobús unos cuarenta minutos hasta la salida. La etapa era de unos 42 km. El autobús se retrasó y como nosotros, al igual que Santi, Samu y sus señoras, habíamos ido en coche, decidimos ir en coche hasta la salida. Pero no sé que coño pasó que Nary y yo no nos dimos cuenta de la salida del autobús y no pudimos seguirle. Volvimos al hotel para preguntar donde era la salida, nos lo dicen, pero no encontramos ni una señal de indicación para llegar. Vuelta al hotel a preguntar. Finalmente esperamos a que una persona de la organización venga a guiarnos. Cuando llego a la salida, ésta ya se había dado. Habían salido diez minutos antes de que yo llegara. En cierto modo me era igual, pues yo no puntuaba para la general, pero me gusta estar en el “ajo”, si puedo. Así que salgo no muy motivado pero al menos haré un entrenamiento. El recorrido era muy parecido al de ayer, algo que a mi me gusta y creo que me favorece. Y si a esto le añadimos que debo estar en estado de gracia o que hay mucho “gay” corriendo, me encuentro con la sorpresa de que vas pasando corredores,…hasta que paso,…a todos y me pongo en cabeza. Coño, para ser un abuelo “me llena de orgullo y satisfacción”, en fin que me encontraba bien. Los últimos kilómetros fueron un diluvio. La meta era en Melgaço, en lo alto del castillo. Y ahí llegué en poco más cuatro horas.

ETAPA 3
Hoy también nos trasladan en autobús hasta la salida, pero esta vez ya estamos atentos. Hoy nos llevan a hacer un poco de turismo, primero a un museo etnográfico, una perrera y luego a tomar un pincho en un restaurante. Así da gusto. La etapa de hoy es más corta, de unos 33 km y la salida más tarde, a las 11. Al principio no llueve. Pero de vez en cuando cae algún golpe de agua. Y aprovechando la racha, empiezo a correr con ganas y me quedo sólo. La etapa no es tan técnica como las otras, pero eso no quita que tenga algún tramo bastante “delicado” con piedras, agua y algún pincho que otro. Digo esto porque en la bajada al segundo avituallamiento “besé” el suelo y aparte de levantarme la piel de la mano, todavía, a día de hoy, me estoy sacando pinchos de la mano y de la pierna. Pero eso no me impidió seguir a buen ritmo, eso sí, con los Obaya y el portugués pisándome los talones. Y vuelvo a llegar sólo a meta. Otro lugar precioso: El santuario de Peneda. Y no llueve (por poco tiempo).

Nary había salido a entrenar y me esperaba en otro lugar. Cuando “no estamos de acuerdo en algo” me dice que si he estudiado en la Universidad de Ponferrada. ¿Sabéis por qué lo dice? Bueno, voy a omitir nombres, pero es que da la casualidad que a alguna persona que conoció de Ponferrada no destacaba por su educación y maneras. Pero también es mala suerte que a las primeras personas que ha conocido sean esas, porque yo sí que conozco a mucha gente justamente todo lo contrario.  Ya las conocerá. También es cierto que lo dice con sentido del humor y sin mala intención a ver si alguien se va a mosquear por ello.
ETAPA 4
La etapa de hoy es de unos 32 km. Y tampoco llueve, de momento. Salimos a las 9 del santuario. Es una etapa parecida a la de ayer, pero más corredera, algo que a mí me mata, sobretodo el asfalto, pero es lo que hay. Hoy el chileno Moisés, del equipo North Face, ha debido desayunar guindillas, porque ha salido como un tiro. Luego el portugués y detrás yo con Iván el zaragozano. Pero hoy hemos tenido problemas con el marcaje. Creo que me perdí tres veces, cuando tenía al portugués a tiro. Eso te cabrea. Pero en una pared veo un montón de marcas. Eso quiere decir que algún cabrón malnacido se ha dedicado a quitar las marcas y tocar los cojones (como cantaban los Ilegales: “en todas partes hay gente idiota”). En fin, seguimos y veo al portugués muy cerca pero ya estamos llegando a meta. El sitio es otra maravilla. Lo alto de un castillo entre hórreos en Lindoso. Además a Nary y a mí nos alojan en una casa justamente al lado mismo de los hórreos y del castillo. Toda una delicia para la vista. Pero siempre hay algo que se tuerce, aunque a veces no mucho, como esta vez, pero sí un poco. Nary me propone salir a entrenar por la tarde. Después de cuatro etapas a tope, mis piernas quieren relax. Pero querer es sufrir, así que haciendo un poco de meditación profunda me vuelvo a poner la ropa y salimos a correr por los alrededores. La verdad es que estuvo bien, aunque en el llano yo iba sufriendo un poco, cuesta abajo o cuesta arriba disfrutaba algo más. A ella le falta control. Está acostumbrada a ritmos de asfalto. Y lo mismo va a un ritmo alto (y cuando digo alto es que es bastante alto), como al poco tiempo se para en cuanto empieza una subida, y eso a mí me descontrola. Hay que controlar un poco más eso. Ahorra energía en el llano y mantén un ritmo suave (o más fuerte, si puedes) en la subida, pero no me pares tanto. Será cuestión de tiempo y paciencia.

ETAPA 5
Hoy nos trasladamos a Geres donde se desarrollarán las otras cuatro etapas. Además es también el inicio de la competición para los que se habían apuntado a la de cuatro etapas, como era el caso de Nary y mío. Está lloviendo mucho y no tiene pinta de parar. La etapa es nocturna y de unos 17 km. Se sale a las 9 de la noche y sigue lloviendo. Al principio es por asfalto (unos 5 km) y se sale muy rápido (alguno hizo el kilómetro por debajo de 3 minutos). Me cuesta bastante seguir el ritmo, vengo cansado de las otras etapas, pero aguanto.  Y cuando empieza la subida de los 3.000 escalones ahí es cuando Nary ya no corre y me puedo relajar. Creo que al final fueron sólo 13 km y tardamos una hora 35 minutos. Pero Nary ya empezó a saber un poco lo que se siente cuando corres por subidas y bajadas, especialmente en los cuádriceps. Una buena ducha, cena y a recuperar para mañana.

ETAPA 6
Hoy vuelve a tocar traslado en autobús. Sigue lloviendo y la salida se adelanta unos veinte minutos. No para de llover. La etapa tiene tramos técnicos y hay que cruzar varios ríos, algunos se han convertido en peligrosos debido al aumento del nivel del agua y hay que ayudarse unos a otros para pasar.


 En otros han puesto cuerdas de seguridad. En Portugal un trail no es trail si no cruzas al menos un río. Pero el recorrido es precioso, pasando por sendas al lado de enormes cascadas, pueblos recónditos,… Tardamos en hacer la etapa sobre unas 5 horas y diez minutos. Al final, el speaker nos hace una entrevista y ella, con el desparpajo que tiene le dice que ya nos veremos en meta mañana otra vez. Y hoy Nary sí que sabe lo que es subir y bajar y acabar con los cuádriceps y las rodillas hechos polvo. Así que hoy hay que darle un masaje de descarga para dejarla lista para mañana, que es la etapa reina. Y no ha parado de llover. Le traigo la cena, pues tenemos pasta party en una carpa a tres minutos del hotel pero como está agotada (y yo soy un caballero, a pesar de lo que muchos piensen) me toca llevarle la cena.
ETAPA 7
Os lo digo?, pues sí, sigue lloviendo, y mucho. La salida es a las 7 de la mañana, pues son 65 km con 4.500 metros de desnivel positivo, así que se prevé una etapa muy dura y si a eso le añadimos lo mucho que llueve pues no sé cómo acabaremos. Nary siente los efectos de la etapa de ayer. Lo pasa muy mal cuando baja cuestas, pero cuando subimos o llaneamos vamos a mejor ritmo, en las bajadas prácticamente andamos, lo que provoca “atascos de tráfico” en los que, además, es muy difícil adelantar, debido al terreno o a que te encuentras un enorme rebaño de cabras en el camino.


 Pero se lo toma con humor y eso es bueno para ella, a mí no me hace tanta gracia pues ese ritmo tan lento, con el agua que cae, la niebla, el viento,…me está dejando helado, tanto que si seguimos así mucho tiempo me planteo el dejarlo. Pero la veo como si no fuera sufriendo y diciéndome cada poco: I love you, babe, que así no puedo parar. No sé las veces que me lo decía, muchas y eso me reconforta. Y por si fuera poco, le viene alguna idea a la cabeza que te deja entre sorprendido y contento y me hace soltar una carcajada: Hey babe, we don’t get stressed, we’re in honeymoon and we’ve to keep a nice memory of this race. Joder, no me lo puedo creer. Yo sufro más que ella. Ella sufre porque sus piernas no dan más de sí, pero aun así se lo toma con humor. Yo no había competido nunca tan despacio, casi nos adelantan hasta los caracoles y si ella sufría de las piernas yo sufría del corazón. Cada vez que veía una bajada técnica, con piedras, agua, barro, la sangre me hervía. Podía bajar como un tiro por ahí abajo. Pero en el fondo también estaba contento. Porque no quiero imaginar cómo hubiera reaccionado otra persona en la misma situación. El recorrido es durísimo, hay tanta agua que hubiera sido mejor haber ido en kayak. Agua por todos los sitios, no sé cuántos ríos cruzamos. Tramos técnicos y expuestos, sobre todo por culpa de la persistente agua. Total, que llegamos al avituallamiento en el kilómetro 27 y nos dicen que han acortado la prueba. No se sube al pico más alto debido a la niebla y el mal tiempo. Menos mal. Creo que esa fue la expresión del 99,9 % de los corredores. Así que ahora sólo quedan unos 20 kilómetros para meta, pero todavía con una subida durísima. Le daba igual. Ella repetía que estábamos en luna de miel y se lo tomaba con filosofía, a pesar del dolor de las piernas. Yo tenía que buscar la motivación para ir a su ritmo. Qué duro se hace “acomodarte” a un ritmo tan lento (es que íbamos casi andando). Mucha parte de esa motivación me la daba ella. Ese positivismo que emana. No sé cómo hubiera reaccionado si hubiera ido con otra persona. Al final, después de 9 horas y media llegamos a meta, destrozados pero muy contentos. Y allí estaba el speaker para entrevistarnos.

 Y allí le dice que estamos de luna de miel (es coña, eh, aunque alguno se lo tomara en serio). Es increíble. También nos estaban esperando, como los días anteriores, nuestros amigos Roberto y Pilar de Vigo. Roberto ya se imaginaba lo mal que yo debería pasarlo corriendo a ese ritmo. Y Rui, el organizador con Carlos Sá de la carrera, me decía al respecto, sonriendo: “eso es amor”. Algo de eso debe ser, porque nunca me había imaginado hacer una carrera así, a mí, que no me gusta que me adelante ni mi propia sombra. Los cuatro primeros días iba en cabeza y los cuatro siguientes ni sé,…ni me importa. Lo que importa es que, a pesar de todo, lo pasé bien, muy bien.
Nary acabó con las piernas como las de Rambo: “…no siento las pierrrnasss…” Más masaje,  compex, aunque mañana lo va a pasar mal, a pesar de ser la etapa más corta.
Sólo una cosa más,…por fin dejó de llover, pero no echéis las campanas al vuelo,…
ETAPA 8
Ultima etapa. 15 kilómetros. 1200 metros de desnivel positivo. Salida a las 9 de la mañana. Y,…aleluya,…amanece lloviendo más fuerte todavía. Esto parece ya un diluvio.

 Pero esta chica es increíble. No sé lo que le pasará por dentro de la cabeza, pero sea lo que sea, se lo toma con humor. Aún seguimos de “luna de miel”. Pero sus piernas no dan más de sí, especialmente en las bajadas. Baja pisando huevos. Es normal. Los caminos parecen ríos. Es increíble la cantidad de agua que hay. Yo, al igual que ayer, temo quedarme frío, a pesar de llevar dos camisetas térmicas y chubasquero. Y, efectivamente, en las partes altas empiezo a sentir algo de frío. En el avituallamiento nos dicen que sólo nos quedan 7 km para llegar. Pero yo creo que se equivocaron y había alguno más. Eso, en otras carreras, me hubiera importado un comino, pero hoy no me hizo tanta gracia. Así que, trata de calmarte y sigue disfrutando de la compañía. Llegamos a meta cogidos de la mano (sin saber las consecuencias que esto traería) después de más de tres horas!!!


 Pero lo conseguimos y en ese momento me sentí igual o mejor que cuando he ganado otras carreras. Y allí estaban Roberto, Pilar y, como no, el speaker preparado para la entrevista.
Una buena ducha, una buena comida y de vuelta para León.
CONCLUSION
Participé en esta carrera el año pasado, aunque en la edición anterior sólo fueron tres etapas. Me quedé gratamente sorprendido por el recorrido. Este año, en un principio,  no tenía intención de participar, pero una serie de acontecimientos cambiaron mis planes. Conocí a Nary y nos apuntamos en la categoría de parejas en la prueba de cuatro etapas. Pero Carlos Sá me dijo que si quería correr la de ocho. Yo le dije que estaba en la de cuatro y me comentó que podía acompañar a Oscar Pérez los otros cuatros días, y así fue como me convenció. El problema vino después, pues Oscar se lesionó el tobillo y no pudo venir. Así que me quedé sólo. No me arrepiento, en absoluto.
He hecho muchas carreras por etapas en todos los continentes y en todos los formatos y con muchas organizaciones distintas. En general, no me han tratado mal y han estado bastante bien casi todas. Pero Carlos Sá se lleva la palma. Tiene, para mí, la mejor carrera por etapas del mundo. Y me remito a los hechos. Si comprobáis el precio de las inscripciones en la mayoría de estas carreras, comprobaréis que es casi imposible encontrar alguna con un precio inferior a los 1.500 euros, sólo la inscripción. Aparte de eso, tienes que pagar el billete de avión y llevarte tú toda tu comida durante seis días, durmiendo en el suelo, en una tienda durante todos esos días a cambio de una camiseta, una medalla y un trofeo (si quedas entre los tres primeros). La Peneda-Geres Trail en Portugal son ocho días corriendo, todo incluido (absolutamente todo). Se duerme en buenos hoteles cada día, tres comidas diarias (y ya sabéis lo bien que se come en Portugal), visitas turísticas algunos días, traslados durante las etapas, recorridos espectaculares donde se mezcla naturaleza, cultura, pueblos recónditos y preciosos, buen regalo de finisher…y todo ello por 750 euros; como dice el anuncio: “busca, compara y si encuentras algo mejor,…”
Eso sí, el próximo año a ver si nos acompaña algún día el sol…
Todavía no lo he comprobado, pero creo que el próximo año habrá tres formatos distintos: 8 días, 5 días y 3 días, individual o en pareja, a elegir el que mejor te convenga.



P.D.: Algún “cabroncete” se dedicó a hacer fotos tipo paparazzi y las ha colgado en FB comentando que quedamos primeros en la categoría de “corazones”.