29 nov. 2011

ULTRA TRAIL AMIGOS DO MONTANHA - PORTUGAL

ULTRA TRAIL AMIGOS DO MONTANHA (PORTUGAL)
Con motivo de unas jornadas de montaña que se celebran en la localidad de Barcelos (Portugal) fui invitado para dar una charla-conferencia en este lugar. Las jornadas se realizaron durante todo el sábado y pude compartir mis aventuras con otro tipo de gente que también realiza grandes hazañas, entre ellos Miguel Arrobas, que es como el David Meca español, ya que realiza grandes travesías a nado, y, especialmente, con Joao García, otro de los grandes del alpinismo que ha logrado coronar los 14 ocho miles del planeta y Carlos Sa, quizás el mejor corredor que hay ahora en Portugal y con una gran proyección a nivel internacional, quinto en el UTMB de este año.
Después, la mayoría nos fuimos a cenar y esa fue nuestra “perdición”, porque en Portugal se come de maravilla, mucho y bueno. Terminamos de cenar a las doce de la noche. No me quería imaginar cómo iba a correr al día siguiente (como así nos ocurrió, sobre todo a Joao y a mí)
El domingo día 27 de Noviembre se celebraba una carrera de montaña de 55 km. La verdad es que no tenía “obligación” de correr, ni había ido allí para correr(estoy en fase de recuperación) pero ya de estar allí, qué narices!!!, conoces una zona nueva, gente nueva y así también aprovechas el día, aunque sea haciendo un entrenamiento (ya sabéis lo que quiere decir, sales a entrenar y terminas dejándote la bilis). La salida fue a las 8 de la mañana, con algo de niebla, pero no hacía frío. Creo que salimos unos cuatrocientos corredores. Aquí también me encontré con viejos amigos, como el portugués Claudio, que había estado también recientemente corriendo conmigo en la Chismes Dolpo Annapurna.
Y así salimos a correr. Ya desde un principio noté que hoy me iban a adelantar hasta los caracoles. Entre la cena del día anterior, la pesadez que tenía en las piernas después de toda la temporada me dije:”…majo, intenta acabar como puedas, si es que puedes…”, uuufff, creí que se me rompían los isquiotibiales. Pero bueno, hacíamos lo que podíamos. La primera parte del recorrido mezcla pistas, sendas y algún tramo técnico, corto pero entretenido, casi siempre por un bosque y monte. Sí que es verdad que aquí no tienen grandes alturas y tanto las subidas y las bajadas no son como estamos acostumbrados, ya que son muy cortas, pero intentan hacer un recorrido que no sea monótono, aunque tienen algunos tramos, especialmente a mitad de carrera, con mucha pista en el que los portugueses son como galgos. Yo seguía “arrastrándome” por estos caminos. Los tramos llanos y de pista me mataban. Después nos metieron por una zona muy divertida y entretenida, a lo largo de un río, que tenía tramos delicados, ya que la roca estaba muy húmeda y te podías dar un auténtico castañazo. Era algo parecido, para los que lo hayáis hecho, al tramo del río de la carrera del Alto Sil (Santa Cruz del Sil), pero un poco más peligroso si te caes. Aún así tuvimos que meter los pies en el agua más de una vez. También tuvimos que hacer una tirolina para cruzar el río y aún nos quedaba algo más. Para entonces yo me había unido con Narciso, un portugués muy majo y llevábamos ya muchos kilómetros juntos. Corría mucho en llano, aunque fallaba algo en las subidas y en las bajadas, pero nos íbamos esperando. También tuvimos un tramo de esos que no nos gustan nada, que es el asfalto. Creo que fueron un par de kilómetros, pero es que es demoledor. Una vez acabado este tramo, nos dirigimos de nuevo al río y aquí nos tocó otra nueva aventura. Primero tuvimos que cruzar un tramo andando, con el agua hasta la rodilla y después cruzar el río en canoa hasta la otra orilla. Desde aquí ya sólo quedaban unos cinco kilómetros para meta, todo por la orilla del río. A Narciso le habían empezado a dar calambres y se nos acercaban por detrás peligrosamente, pero no podía más, así que cómo ya estábamos casi en la ciudad, me fui y llegué a meta en 5 horas y 40 minutos (más o menos, porque no puse el crono). Al final me dijeron que había llegado el octavo.
Ha estado muy bien. He conocido una zona nueva, me he divertido y sobretodo, he hecho nuevos amigos que me han tratado de maravilla, y eso es lo mejor. Lo peor: que necesito ir a un balneario con urgencia…o a Lourdes…(y aún me queda la Peña del Tren!!!)

10 nov. 2011

Ultra Trail Chismes Annapurna Dolpo 2011

NEPAL CHISMES DOLPO ANNAPURNA

21 al 31 de Octubre del 2011


Después del incidente en el aeropuerto, por fin conseguimos llegar a Katmandú. Allí nos recibe Jesús, “jefe” y alma mater de la aventura, más conocido como Suso, Susi o “Panoleiro” . Un tío cojonudo donde los haya. Si alguna vez decidís ir a Nepal para hacer cualquier tipo de aventura, desde un trekking hasta un ocho mil, no dudéis en contactar con él, vale su peso en oro (bueno, algo más, porque pesar, pesa poco).
Nos hospedamos en el Tibet House. Está bastante bien. Hacemos alguna compra de última hora para dejarlo todo preparado para el día siguiente. Preparamos la mochila, bastante grande para lo que estamos acostumbrados, pues tenemos que llevar comida para cinco días que tenemos previstos vivaquear en la zona del Dolpo (en un principio iban a ser cuatro, pero decidimos hacer un tramo de la primera, pues ésta iba a ser muy dura hacerla de una sola vez, al igual que hicimos también con la primera etapa de la zona del Annapurna y fue una de las mejores decisiones que pudimos hacer, cómo llegamos a comprobar después) y hay que pujarla también los primeros días, aunque no hagamos acopio de ella. También hay que llevar la ropa que pienses usar, así como el saco y la esterilla. Aquí es muy importante la elección del material y calcular bien la comida. Yo opté por llevar un buen saco, aunque ello implicara llevar 700 gr más de peso que el resto de mis compañeros, pero como se pudo comprobar después, fue la mejor elección que pude hacer. Las temperaturas previstas para la noche eran de -15 ºC y yo no estaba dispuesto a estar castañeando los dientes durante la noche. Todo ello implicaba llevar una mochila con un peso que rondaba los 10 u 11 kilos para la mayoría de nosotros. También había que controlar el agua, aunque ahora en la zona del Annapurna no hay problemas, pues hay muchas fuentes por el camino, otra cosa muy distinta será en el Dolpo.

Día 21: 1ª Etapa: Besishahar-Krame: 3h 50’ Distancia 51km. Desniveles: +2160m, -400m, total 2560m. Altitudes alcanzadas: mínima 800m., máxima 2713m.

Salimos de Katmandú sobre las 6 de la mañana dirección Besi Shahar, que es donde empieza la carrera y que coincide con el trek del Annapurna. Llegamos sobre la 1 de la tarde y como todavía disponemos de varias horas, decidimos no quedarnos en este pueblo, sino hacer una parte del recorrido de la primera etapa, eso sí, neutralizada, ya que, además coincide con un tramo de pista que han abierto y que no resulta, que digamos, muy atractiva. Así también pasamos por el Checking policial, donde te sellan el permiso. Así que este día hacemos unos 15 km para dejar para mañana unos 36 km. Cabe resaltar que dormir en estos lugares es muy barato. Concretamente en el lodge que dormimos aquí nos costaba 50 céntimos de euro dormir. La comida es algo más “cara”, pero que media pensión, es decir, cena, dormir y desayuno, te puede salir por 4 o 5 euros. Aunque a medida que vayamos subiendo el precio también irá subiendo, pero no mucho.

Día 22: 2ª Etapa: Krame-Chame: 6h 11’

En realidad esta sería la primera etapa. Hay que acostumbrarse a levantarse pronto. Además aquí amanece enseguida. A las 5:30 ya tenemos luz para poder empezar a correr. Aquí nada más salir nos equivocamos y cogimos una senda a la derecha, que no teníamos ni idea donde nos llevaba, por lo que tuvimos que darnos la vuelta. Al único que le salió bien fue a Fali, que se la había olvidado algo en el lodge y había regresado, por lo que se ahorró esta subida. Este tramo combina zonas de pista y de senda. En un principio íbamos andando, hasta que el amigo Fali rompe las hostilidades y se pone a trotar. Y empieza la batalla. Nos fuimos Jesús, Tano y yo hasta Chyamche. Aquí el “guía” nos metió por una pista que sale a la derecha y nos equivocamos, ya que el pueblo sale una pequeña senda a la derecha que baja al río y cruza un puente. Dimos la vuelta y continuamos. Por el camino cogimos a Pablo y después a Claudio (el portugués). Más adelante iba Joel, que iba con una diarrea del copón y cuando paraba a evacuar, el chaval se limpiaba con hojas y cogollos de marihuana (es que el camino estaba plagado de estas plantas, no penséis mal). En este tramo Claudio tuvo un percance que estuvo a punto de darle un disgusto. Y, aunque el camino es fácil, nunca debemos bajar la guardia, pues un despiste puede ser fatal. Por suerte sólo fueron unos arañazos, pero pudo haber sido peor. Continuamos Tano y yo y llegamos a Dharapani. Aquí hay otro checking policial, donde nos tuvieron parados quince minutos, ya que coincidimos con un grupo de italianos que iban de trekking. En este pueblo también se puede coger una senda a la derecha que te lleva hacia el Manaslu (yo lo hice hace varios años y merece la pena. Y el “patrón” debe estar por ahora por esos lugares, ya que está intentando hacer el Manaslu en solitario). Y así llegamos a Chame, final de la primera etapa.

Día 23: 3ª Etapa: Chame- Manang: 4h 59’. Distancia 29 km. Desniveles: +950m, -120m, total 1070m. Altitudes alcanzadas: mínima 2575m., máxima 3351m. Haremos noche a 3351m.

El recorrido de esta etapa no es tan sinuoso, no con tanto desnivel como la de ayer. Se hace más corrible, a pesar de sobrepasar ya los 3.000 metros de altitud. Además los días están acompañando y se puede correr con pantalón y camiseta de manga corta, mientras hay sol, porque cuando se pone, las cosas cambian, y mucho. Hasta aquí llegamos Joel y yo. Este pueblo es el más grande del recorrido. Aquí hay muchos alojamientos, pues desde él se pueden hacer varios recorridos para visitar diversos lugares, como el lago Tilicho, los gompas y algún pico como el Pisang Peak o el pico Chulu que están cerca. Al ser tan concurrido, fue difícil encontrar alojamiento, y nos libramos por los pelos, pues ya hubo gente que llegó después que dudo que encontrase donde alojarse. La verdad es que nos alejamos en un lodge con unas vistas espectaculares (al final del pueblo a la izquierda; no recuerdo el nombre). Esta noche hay que cenar bien y acostarse pronto, pues mañana nos espera una de las etapas más duras de todo el recorrido

Día 24: 4ª Etapa: Manang- Jomson: 10h 06’. Distancia 50 km. Desniveles: +2065m, -2706m, total 4771m. Altitudes alcanzadas: mínima 2731m., máxima 5416m. Haremos noche a 2731m.

Nos levantamos a las 4:30 de la mañana. Noche cerrada y frío, mucho frío. Salimos caminando con nuestras frontales y tapados hasta las orejas hasta que amaneció. Paramos en el primer lodge que vimos por el camino para desayunar algo caliente y continuamos nuestra marcha. Yo todavía sentía el frío en las manos y en los pies y aceleré un poco hasta que salió el sol. Parecemos lagartijas. El recorrido se empieza a poner interesante. Sendas sinuosas con fuertes subidas y bajadas, pero en continuo ascenso hasta llegar al refugio de Thorung Phedi a 4.450 m. Allí recargamos agua por última vez antes de afrontar la dura subida que nos esperaba. Yo venía sin aclimatar, al igual que Pablo y Fali, mientras que el resto ya había estado una semana antes haciendo el trek del Everest y habían subido hasta los 6.000 metros, por lo que tenían cierta ventaja al respecto. Beñat , el vasco, fue el primero en empezar a subir. Un rato después le seguimos Joel, Tano y yo. En un principio iba un poco preocupado, porque no sabía cómo me iba a responder el cuerpo ante los 5.416 m que me esperaban, por lo que iba tranquilamente detrás de mis dos compañeros. Pero a medida que iba subiendo empezaba a encontrarme mejor, no aparecía ni un simple dolor de cabeza, así que aceleré el ritmo al final para pasar a Beñat. Detrás me seguían Joel y Tano. Lo curioso es que en este paso la mayoría de la gente va bien abrigada, pero en nuestro caso particular, al ir un poco más rápidos pudimos subir en pantalón corto y manga corta. Eso sí, en el collado no podías parar ni un segundo, porque el viento hacía que la sensación térmica fuera bastante fría, por lo que mejor era bajar algo para resguardarte de ese viento. En la bajada me acompañaban ya mis dos inseparables compañeros. Fue una bajada de vértigo, impresionante, disfrutando como enanos por esa pedregosa senda, con sus interminables zig zags y con más de 1.700 metros de desnivel negativo en muy pocos kilómetros hasta llegar a Muktinath, donde se encuentra uno de los monasterios más famosos y con mayor peregrinaje de los budistas. Aquí hay un lío de senadas y caminos que han abierto nuevos y aunque a lo lejos se ve claramente la ruta, cruzar este pueblo fue un poco laberíntico. Yo me fui por una senda y Joel y Tano por otra. Al final llegué yo antes a la ruta buena y les esperé el confluencia de los dos caminos. Continuamos bajando por la pista que va hacia Kagbeni, pero antes de bajar al pueblo sale una senda a la izquierda que acorta el recorrido y te lleva directamente a un pequeño poblado dentro ya del Kali Gandaki, un río encañonado donde hay un sempiterno y molesto viento que te llena de polvo hasta las orejas y te hace muy difícil correr. Este tramo es interminable y se hace eterno. Pero a pesar de todos estos “problemas” conseguimos llegar a Jomson. Y lo mejor de todo es que llegamos de día, pues antes de afrontar la subida al Thorung La la predicción que llevábamos era que no llegaríamos hasta la noche. El pueblo de Jomson es muy largo y desde la entrada del pueblo hasta la zona nueva hay un buen trecho todavía. Buscamos alojamiento justo al lado de otro checking policial y nos fuimos a esperar al resto del grupo. Aquí nos dimos la primera ducha de todo el recorrido (pero seguimos con la misma ropa). Hicimos alguna compra de última hora antes de comenzar con lo que se avecinaba mañana. El día siguiente estaba previsto que fuera de descanso pero al ser ésta la etapa más dura, acordamos hacer un tramo y no madrugar, hacer un tramo neutralizado pues de lo que se trataba era de quitar algunos kilómetros de la primera y más dura etapa de todas del Dolpo.


Día 25: Etapa prevista: de Jomsom a Molum Sumna. Distancia 46 km 5ª Etapa: Jomson-Bhima Lojun La: 5h. Distancia 16 km. Desniveles: +3200m, -1000m, total 4200m. Altitudes alcanzadas: mínima 2731m., máxima 5185. Haremos noche a 4860m.

He puesto los mismos desniveles y alturas en esta etapa y en la de mañana, pues iban unidas, aunque las hayamos hecho en dos días. También ha cambiado los destinos que estaban fijados de antemano, ya que las circunstancias nos obligaron a ello. Comenzamos a caminar a las 10:30 de la mañana. El desvío para adentrarnos en el Dolpo está a la entrada de Jomson, viniendo de arriba (Mustang). Enseguida comienza a ponerse la imperceptible senda cuesta arriba hasta llegar a un collado donde hay una antena. Después por otra senda se baja hasta llegar a un poblado llamado Phaltak donde nos avituallamos de agua, por si acaso. Desde aquí se vuelve a subir de nuevo, al principio por una pista y después por una senda que nos bordea por un cañón alucinante, con una caída de vértigo, eso sí, siempre cuesta arriba hasta llegar a otro collado. Aquí notamos que empieza a nevar, algo raro en esta época, según el “jefe”, pero nieva y empieza a hacer frío. Continuamos subiendo y por fin llegamos hasta una pequeña loma donde pensamos vivaquear a la luz de las estrellas. Allanamos un poco el lugar donde nos vamos a ir a dormir todos juntitos y sigue nevando. Enseguida al saco. Nadie se atreve a sacar la cabeza. Pensamos que iba a ser poco tiempo, pero hasta las 10 de la noche no paró de nevar. Además había un viento de perros. Teníamos más de 10 cm de nieve a nuestro alrededor. Algunos estaban muertos de frío. Cuando paró, me levanté y quité toda la nieve que teníamos, para dejar el suelo de nuevo seco y cocinar algo para cenar. Pero al poco tiempo empezó a nevar de nuevo y eso nos terminó de rematar. Aunque esta vez no nevó tanto, pero el frío era horroroso. Personalmente no tuve ningún problema con el frío, mientras estaba dentro del saco, otra cosa diferente era cuando salías. Por eso, cuando Jesús nos dio el toque de campana, todavía de noche, salir del saco era un suplicio. Además yo había estado pensando durante la noche, que tal y como estaba cayendo era muy difícil que continuáramos con la carrera. Pero el “jefe” es duro y sin el más mínimo atisbo de vacilación no dudó ni un momento en continuar.

Día 26: Etapa prevista: de Jomsom a Molum Sumna. Distancia 46 km. 6ª Etapa: Bhima Lojun La-Entre Jungben La y Niwar Pass: 10h. Distancia 30 km. Desniveles: +3200m, -1000m, total 4200m. Altitudes alcanzadas: mínima 2731m., máxima 5185. Haremos noche a 4860m.

Hacía un frío del copón a esas horas de la madrugada. Las manos, a pesar de los guantes, heladas, los pies lo mismo. Y por si fuera poco se nos presentaban los primeros kilómetros de la etapa con varios centímetros de nieve y todos en zapatillas. Así que comenzamos a caminar. El objetivo de hoy era llegar a Molum Sumna (algo que no ocurriría, como veremos más adelante). Por suerte, después de unos pocos kilómetros la nieve desapareció, salió el sol y pudimos parar para sacar los sacos al sol que se secaran y desayunar algo caliente con nuestras cocinillas de gas (que también hay que cargar con nosotros). Continuamos la ruta por un paraje de ensueño. Sendas escarpadas con una caída hacia un cañón que era mejor no mirar hacia abajo. Además la senda era cara norte y tenía tramos todavía con nieve, por lo que había que extremar mucho las precauciones y así llegamos a un lugar llamado Santa, donde decidimos esperar al resto del grupo, pues lo peor estaba por llegar. Ya que, aunque estábamos casi siempre por encima de los 4.000 metros, nos quedaban dos subidas de vértigo. Desde aquí bajamos al fondo del cañón que veíamos desde la senda y lo cruzamos por un destartalado puente, para subir de nuevo y llegar hasta muy cerca de un remoto pueblo llamado Ghotk. Aquí se gira hacia la izquierda y después de una diagonal, cruzamos un torrente y comienza la subida más dura de toda la carrera: el Jungben La de 5.550 metros. Aquí decido subir a mi ritmo. La verdad es que voy bastante bien y disfruto un montón subiendo a ritmo a este collado. Además me gustaría llegar con sol a nuestro destino final. Pero acordamos de esperar en el collado al resto de los compañeros que venían conmigo: Pablo, Tano y Joel. Cuando llegan arriba, el sol se acaba de poner. Todavía hay que bajar y volver a subir otro collado de 5.120 metros, así que voy a la carrera. Al llegar al fondo del valle espero a Joel para empezar a subir este nuevo collado, cuando desde atrás oímos voces. Parece ser que alguno viene muy tocado y se acuerda dormir en el fondo entre los dos collados de más de 5.000 metros. La noche ya se había echado encima y el frío ya empezaba a entrar en nuestros cuerpos. Preparamos unos vivac con unas piedras, una cena rápida y al saco. Otra noche de infarto. Temperaturas de -15 C y la mayoría congelados.

Día 27: Etapa prevista: Molum Sumna-Rapka. 7ª Etapa: Niwar Pass-Chharka Bhot: 8h 25’. Distancia 42 km. Desniveles: +1000m, -1300m, total 2300m. Altitudes alcanzadas: mínima 4110m., máxima 5027m. Haremos noche a 4535m.

Otra vez diana a las 5 de la madrugada. Con un frío de tres pares de narices comenzamos la subida al collado de Niwar Pass de 5.120m de altitud que teníamos que haber subido ayer. Y como viene siendo habitual, las manos y los pies son los que más se resienten, al menos hasta sale el sol o comience una bajada. Esta etapa, después de subir el collado se hace bastante llevadera, pues apenas hay desniveles. El inconveniente es que hay que cruzar varias veces un río helado y no hay puentes por donde pasarlo, por lo que toca mojarse hasta las rodillas con un agua completamente helada. La etapa transcurre prácticamente siempre siguiendo el curso del río que se va encañonando poco a poco. Pero se hace tremendamente larga. Nos vamos Joel y yo rodando por esa preciosa senda hasta que llegamos al pueblo de Chharka Bhot. Todos estos pueblos están completamente aislados de la civilización, sin agua corriente y con poca luz. Buscamos alojamiento y un señor nos ofrece su casa para dormir y nos da de cenar. Es lo mejor que nos podía pasar después de todos estos días de frío y mal comer. También va a venir muy bien para los que viene muy tocados. Para dormir nos dividimos en dos grupos y unos duermen en la cocina y otros dormimos en una especie de templo (nos dice que tenemos que dormir con la cabeza hacia el norte).


Día 28: Etapa prevista: Rapka-Lake Camp. 8ª Etapa: Chharka Bhot-Tinjegaon: 10h 40’. Distancia 43 km. Desniveles: +600m, -1100m, total 1700m. Altitudes alcanzadas: mínima 3870m., máxima 4535m. Haremos noche a 4000m.

Hoy por fin salimos con luz, pero lo que no desaparece es el frío. Además lo primero que se nos echa encima es otra subida a otro collado de 5.027m., el Mo La. Después una bajada empezamos a seguir el curso de otro río, que al igual que ayer, tenemos que volver a meter los pies en sus gélidas aguas. La ventaja de esta etapa es que también transcurre ligeramente hacia abajo, pero sin bajar nunca de los 4.000 metros., aunque de vez en cuando se nos echa encima algún duro repecho. Es otra etapa larga, en la que se puede correr, excepto cuando nos toca cruzar los dichosos ríos helados. Así llegamos a un espectacular pueblo tibetano llamado Tinjegaon. Uno de los pueblos más remotos del país, sin apenas contacto con extranjeros. Nadie habla inglés. Intentamos pedir comida pero no nos daban, aún pagándoselo bien. Ya nos lo habían advertido. Tienen tan poco y lo tienen tan racionado que si te dan comida se quedan sin ella para pasar el invierno. Así que aquí el dinero no sirve para nada. También pensamos en quedarnos a dormir aquí, pero aún quedaban unas horas de luz y queríamos recuperar el tiempo que llevábamos de retraso, por lo que decidimos continuar hasta encontrar un lugar donde pasar la noche. Después de una hora más o menos encontramos unas cuevas para el ganado en una pared. Un sitio ideal para resguardarnos del frío nocturno y poder cocinar tranquilamente.



Día 29: Etapa prevista: de Lake Camp Site a Shey Gumba. 9ª Etapa: Tinjegaon-Shey Gompa: 13h 32’. Distancia 38 km. Desniveles: +2100m, -1900m, total 4000m. Altitudes alcanzadas: mínima 3840m., máxima 5094m. Haremos noche a 4160m.

Nos volvemos a levantar de noche. Cocinamos algo para entrar en calor y comienza una nueva etapa. Continuamos por la senda hasta llegar a otro pueblo tibetano llamado Shimengaon, el más cercano al Tibet. Aquí tenemos que desviarnos a la izquierda, bajar al río y cruzar un pequeño puente que da lugar a otra dura subida, el Shimen Pass. Una corta pero técnica bajada nos lleva a Lake Camp (lugar al que teníamos que haber llegado el día anterior). Aquí volvemos a cruzar otro torrente y comienza otra dura subida hacia el collado de Khoma Pass. Este tramo es, quizás, el más complicado del recorrido. Hay que estar muy atento a las sendas que salen y coger la acertada. Una vez cruzado el río, la senda te dirige al pueblo de Saldang, pero no es la correcta, ya que hay que coger otra que sale en diagonal hacia la izquierda y dejamos el pueblo a la derecha. Seguimos subiendo y aquí hay otra bifurcación y, aunque la buena parece que sigue de frente, tenemos que coger la de la derecha (aunque llegaríamos de todos modos al collado, pero esta es más directa). Pero una vez en el collado, la situación no mejora. Apenas hay senda y hay que acertar el valle bueno. Llegamos a otro pequeño collado y lo faldeamos por sus innumerables pequeñas sendas de ganado. La bajada es un poco caótica, hasta dar una senda más definida, que se vuelve espectacular con una bajada flipante al fondo de un cañón (de las múltiples que hay en todo el recorrido). Una vez en el fondo del cañón seguimos el curso del río durante unos diez minutos y a la altura de un pequeñito poblado tenemos que girar hacia la izquierda y adentrarnos en otro (y ya no sé los que van) cañón, pero ahora hacia arriba. El tiempo se nos está echando encima y no sabemos si nos dará tiempo a llegar al collado antes de que anochezca, pero decidimos continuar. Al principio hay que cruzar varias veces el río, y en alguna de ellas no nos queda más remedio que volver a mojar los pies. Llegamos al collado de Sela (Gela) La, de 5.094 metros, y tal como esperábamos se nos vino la noche encima. Aún así, decidimos seguir y llegar al objetivo previsto: Shey Gompa. La senda estaba bastante bien marcada y nos permitía ir a buen ritmo. Me adelanté un poco y después de casi dos horas de marcha nocturna se vislumbra una luz al fondo. Me acerco y hay una luz en un techo. Le pregunto en inglés si podemos dormir, pero no me contesta. A los pocos minutos sale un señor y a base de monosílabos y gestos conseguimos entendernos. Parece que tenemos alojamiento y cena para esta noche. Poco después llegan mis compañeros y nos alojamos todos en la cocina. Para nosotros es un auténtico lujo poder comer y dormir en caliente. Aunque para nuestra cultura, para nuestra sociedad eso carece del más mínimo lujo e higiene, para nosotros es un hotel de cinco estrellas y, sobre todo, la disposición y el trato que nos dan. Se ponen a cocinar para nosotros, a pesar de la hora. Eso sí, la comida es la habitual de esta zona: el dalbat, el arroz con lentejas y verdura, que personalmente nos sabe a gloria (excepto al pobre de Claudio, que no puede comer picante, por eso bajó doce kilos en esta prueba). La verdad es que lugar es pintoresco, sólo hay dos casas y un monasterio o gompa. Como viene siendo también habitual casi todos dormimos en la cocina con la familia, excepto algunos que durmieron en la habitación de al lado con el monje.
Lo mejor de esta etapa es que recuperamos el tiempo que llevábamos perdido y ya estábamos de nuevo en horario.

Día 30: 10ª Etapa: Shey Gompa-Ringmo (Phoksumdo): 7h 52’. Shey Gumba a Ringmogaon. Distancia 34 km. Desniveles: +1700m, -2200m, total 3900m. Altitudes alcanzadas: mínima 3680m., máxima 5360m. Haremos noche a 3680m.

Hoy nos levantamos con la salida del sol. Ni que decir tiene que el frío vuelve a ser el protagonista de todas las mañanas, temperaturas siempre bajo cero. Empezamos a subir rápidamente por una senda que nos llevará a otro collado de 5.350m, el Nangdalo La. Cuando nos acercamos al tramo final, vemos que la última parte está cubierta de nieve y seguramente dura, pues es cara norte. Pero a medida que me voy acercando, efectivamente la nieve está dura, pero hay buena huella.

Una vez arriba nos esperan unas bajadas de esas que son para enmarcar. En la primera bajada nos vamos Joel y yo, seguidos de Fali y Beñat. Es una bajada arenosa y con piedra suelta que te permite bajar a muy buen ritmo. Después viene un pequeño tramo pedregoso y llano, para, en seguida entrar en una frenética bajada de piedra, encajonada, con una cascada de hielo a la derecha y una cordillera enfrente totalmente nevada, con unas vistas espectaculares.

Aquí se nos une Pablo y continuamos bajando, pues esto no para de ir para abajo. A partir de aquí el cañón se estrecha más y hay que cruzar el torrente varias veces con metedura de pata incluida, pero lo espectacular es la bajada por ese estrecho y pendiente cañón. Disfrutamos como enanos y de pronto el estrecho cañón desemboca en otro, un poco más amplio. Aquí la ruta es ya completamente llana y hay que continuar por el curso del río hasta llegar a un lago. Según vamos corriendo nos damos cuenta que la senda desparece entre los diversos meandros del río. Intentamos buscar por donde cruzar sin mojarnos, cruzando por encima de árboles, pero no damos con la senda, así que regresamos al principio donde acababa la senda y otra vez a meter los pies en el agua y cruzar varias veces estos pequeños arroyos hasta que llegamos al lago. El lago se bordea por su parte derecha. Sale una preciosa senda en medio de un bosque, que sube y baja continuamente (bueno, sube más que baja, sobre todo en sus tres cuartas partes primeras). Eso sí, las vistas son de postal. A medida que la senda sube el lago va quedando abajo, con un color azul turquesa impresionante. Y la senda sube mucho, tanto que hay que tener cuidado, porque una caída por allí arriba te llevaría directo al lago y hay alturas considerables. Y llegamos al tramo final del lago. Y menuda bajada. Una senda retorcida con una cantidad de polvo que no te deja ni ver. Bajamos a saco, lo que provocó alguna caída sin importancia. Por fin llegamos prácticamente al final de lago donde hay un pequeño pueblo. Desde aquí no dejamos de maravillarnos con las preciosas vistas que tenemos.

Esperamos a que llegue el resto de la gente y tras debatir si nos quedamos aquí a dormir o no, decidimos seguir con la ruta, pues todavía tenemos unas horas de luz. Además, según el “jefe”, a partir de aquí ya hay más alojamientos. Llegamos a otro pequeño pueblo, pero no hay alojamiento. Un poco más adelante vemos otro un poco más grande, pero resulta que es un colegio que alberga a la mayoría de los niños de todos los pueblos de la zona. Y tenemos que seguir. Está a punto de hacerse de noche y vemos una casa, cuando desde atrás viene un chaval del colegio que nos lleva hacia esa casa. Será nuestro “hotel” para esta noche. El chico había venido para hacernos de traductor, ya que esta familia no habla nada de inglés. Vaya pedazo detalle.
Nos parece increíble, que después del retraso que llevábamos y que nos había hecho replantear las etapas, al final habíamos, no sólo recuperado el tiempo perdido, sino que ya nos habíamos adelantado a nuestras previsiones. Y sin fallar ninguno. El lugar donde nos alojamos, creo que se llamaba Polam, pero tampoco estoy muy seguro.

Día 31: 11ª Etapa: Ringmo- Juphal: 7h 56’. Ringmogaon a Juphal. Distancia 40 km, Desniveles: +400m, -1800m, total 2200m. Altitudes alcanzadas: mínima 2282m., máxima 3733m. Haremos noche a 2475m.

Por fin llegamos a la última etapa. Hoy hemos decidido tomárnoslo con calma, ya que tenemos bastante tiempo recuperado. La ruta es la más monótona de todas, aunque también tiene su atractivo. Seguimos la senda que va bordeando el río hasta llegar a la confluencia con otro gran río, el Thuli Bheri. Aquí tenemos que seguir ya una pista durante unos cuatro kilómetros hasta coger una empinada senda que nos lleva, primero a la parte baja del pueblo de Juphal, que cruzamos, para seguir subiendo y llegar a la parte alta, FIN DE NUESTRA AVENTURA.

A pesar de que este pueblo es grande, no deja de estar aislado, como el resto de todos estos pueblos. Desde aquí sólo se puede salir a pie (cuatro días) o en avioneta (nuestro objetivo) en una pista de tierra que alucinas (la policía y el ejército tenían que espantar las cabras y los yaks para que la avioneta aterrizase).Intentamos hablar con nuestro intermediario Tenzing por teléfono, para gestionar los vuelos, no sólo el de Juphal, sino también el de Nepalgunj, algo muy difícil, pues las comunicaciones aquí son tan malas como las de Telefónica (bueno, algo peor). A pesar de que ya teníamos los billetes para volar, no es tan fácil salir de aquí. En un principio nos dijeron que no podíamos volar. Después nos dijeron que estuviéramos en el “aeropuerto” a las 7 de la mañana del día siguiente. Después que a las 6 de la mañana...

Día 1 Noviembre:

Y nos presentamos a las 6 de la mañana en el “aeropuerto” (mejor no os lo describo, pero os lo podéis imaginar e imaginad mal…). Total, que nos dan las 10 de la mañana y allí seguimos en espera. Hasta que de pronto nos llaman. Pasamos el “control policial” (seguid imaginando…) y esperamos a que llegue la avioneta. Y por fin llega. Sólo cabemos ocho, justo los que vamos. El despegue es si o si. Si no despega…nos vamos al vacío!!!. En media hora llegamos a Nepalgunj, y aquí a gestionar de nuevo los billetes para volar definitivamente a Katmandú. Para gestionar todo esto en este país tienes que tener una palabra siempre en tu cabeza: paciencia. Pero conseguimos los billetes y podemos volar por la tarde y llegar a Katmandú.

CONCLUSIONES:

Lo primero de todo darnos una ducha. Llevamos 8 días sin ducharnos y tenemos que frotarnos con estropajo para sacar toda la mugre que llevamos encima. Hay que tener en cuenta, que no nos cambiamos de ropa en todo el recorrido; que nada más acabar cada etapa nos metíamos en el saco con la ropa que habíamos corrido y que a ver quién era el guapo que se daba una baño en unas aguas gélidas!!!
La mayoría de la gente puede quedar impresionada por la carrera, por el lugar, por el recorrido, por la dureza, por lo extremo, que sin ninguna duda quita el hipo y es un poco la excusa del viaje. Pero en este tipo de pruebas hay algo más: el equipo. Aunque a pesar que siempre hay diferencias de opiniones entre nosotros, lo mejor fue llegar todos. Y si hubo que renunciar a correr, en mayor o menor medida, se hizo. Se esperó, se hicieron tramos en grupos, porque el objetivo era el equipo y me alegro de haber compartido esta aventura con toda esta gente. Pero también hay algo más: la gente que habita este lugar, y a este lugar me refiero al Dolpo. Creo que unas vacaciones para mucha gente a cualquier poblado de estos le cambiaría la visión de la vida. No se puede explicar con palabras lo que se ve, ni lo que se siente. Yo repetiría encantado este recorrido. Estás en otra dimensión.