7 ago. 2012

ANILLO DEL VINDIO

El viernes fuimos a dormir al albergue de Santa Marina de Valdeón, el gallego de Porriño Jesús y yo. Pensábamos unirnos al grupo guiado por el cántabro Pablo Criado (Chelis Valle, Nerea Martínez, Manuel Jiménez, David González, Antonio Molina, y Antonio Martínez, de Madrid; JorgeRivero y Miguel Álvarez, de Asturias; Valentín García, de Guadalajara; Oscar Martín, de Bilbao, y Abel Atalanta, de Salamanca) que salían de Aliva, el sábado a las 10 de la mañana.

Nosotros decidimos salir de Posada a las 7 de la mañana con la intención de cogerles por el camino. Salimos puntuales y comenzamos a subir por la riega de Asotín donde se nos echó la niebla. Poco antes de llegar al refugio de Collado Jermoso despejó, pero el día seguía bastante cubierto. Tardamos dos horas en llegar. Desde aquí fuimos al refugio de Cabaña Verónica pasando por los Tiros de Casares lo que nos llevó una hora y cuarto más. Después seguimos por la Vueltona y llegamos a Aliva. Hasta aquí, desde Posada empleamos cuatro horas y cinco minutos.
Eran las once de la mañana y el grupo comandado por Pablo hacía una hora que se había ido. Al ser un grupo numeroso pensábamos cogerles pronto, pero iban a buen ritmo. Bajamos a las Vegas de Sotres, ya otra vez con niebla y comenzamos la subida de la canal de Jidiellu, con más niebla. Jesús no iba fino (bueno, según él, yo iba rápido). Le dejé los bastones y le dí un poco de “estimulantes”.
Desde el Collado Valdominguero bajamos al siguiente refugio, el del Casetón de Andara. Aquí abrió un poco la niebla. Cogimos la pista hasta el desvío a Fuentesoles para bajar al pueblo de Sotres. Aquí nos encontramos con el equipo de apoyo de Pablo y nos dijeron que nos llevaban una hora. Coño, pues sí que iban rápido. Subimos la pista hacia Pandébano. Nos encontramos con gente conocida por el camino (Avigamo, Aguirre, Ricardo Cuervo y bastantes más.). Para a hablar cinco minutos con cada uno,…
Llegamos al refugio del Urriello con mucha niebla y lloviendo. Tomás, el guarda del refugio, llamó a Cabrones, para ver que tiempo hacía, y malas noticias, estaba igual de malo que aquí. Es igual. Subimos la brecha de los Cazadores y llegamos al refugio de Cabrones. Aquí elguarda nos dice que el grupo de Pablo nos lleva más de una hora. Bajamos con niebla. Jesús no puede correr y baja andando. Las rodillas le duelen mucho. Finalmente decidimos que es mejor que lo deje. Que baje a Poncebos y siga la ruta del Cares para volver a Posada (posteriormente comprobamos que fue la mejor decisión, ya que estaba completamente roto).
 Seguí sólo. Bajé la canal deAmuesa hasta Bulnes y Poncebos a saco. Y me llevé una sorpresa cuando llego a Poncebos y me encuentro allí a todo el equipo, algo más reducido pues ya hubo varios abandonos. Ahora continuamos juntos. Seguimos la ruta del Cares hasta coger el desvío que nos sube por la canal de Trea. Aquí hay otro abandono. En total quedamos siete.
Subimos Trea y a media subida se nos hace de noche. Probamos nuestras nuevas frontales (parecemos el equipo Nao, pues Pablo, Nerea y yo llevamos la nueva frontal de Petzl, que por cierto en modo Trail, me duró más de ocho horas). Llegamos al refugio de Ario. La noche ha refrescado, pues la niebla meona no desaparece. Nos dirigimos hacia los Lagos. Al llegar aquí, debido a la poca visibilidad, decidimos rodear los Lagos, ya que encontrar el otro paso sin mojarnos los pies, no iba a ser fácil, lo cual también fue un acierto. Llegamos al Pozo del Alemán, donde nos esperaba el equipo de apoyo. Reponer fuerzas, algunos cambiarse de ropa y otro abandono. Al final seguimos seis (Pablo, Nerea, Jorge, David, Miguel y yo). Parece increíble, pero no sé las veces que he subido por aquí, incluso varias de ellas, durante la noche. Pues aún así nos “perdimos” (desorientamos, mejor), subiendo al refugio de Vegarredonda. La jodida niebla es muy cabrona. En fin, conseguimos enderezar el rumbo y llegamos al Jou Santo. Aquí tenemos que dejar la senda y coger el desvío abrupto y sin senda, hacia la Forcadona, donde todavía hay un buen nevero. Bajamos hasta dar de nuevo con la senda que nos lleva a Vega Huerta. Aquí ya nos ha amanecido, pero la niebla no se va. Continuamos bajando por la canal del Perro y nos adentramos en el bosque que nos lleva al refugio de Vegabaño, donde Julián nos prepara un café caliente. Son las 9 de la mañana. Ahora sólo nos queda seguir subiendo un poco hacia el collado del Escobaloso y afrontar la última bajada fuerte hacia el destino final, Posada de Valdeón. He empleado 28 horas en llegar. Al resto del equipo todavía les queda terminar lo que yo hice al principio y llegar a Aliva, de donde salieron.
Y aquí un pequeño vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=_zmy1q82HzQ&feature=youtu.be