4 oct. 2012

G2GULTRA (EEUU) septiembre 2012

GRAND TO GRAND ULTRA (KANAB – UTAH) Y (ARIZONA)



Esta carrera se celebra  en el oeste de EE.UU. Es una carrera de 269,6 kilómetros,  dividida en 6 etapas, una de ellas larga para la que dan dos días para hacerla. La carrera comienza en el estado de Arizona, justamente al mismo borde del Gran Cañón del Colorado y termina en el estado de Utah, en la cumbre del Gran Staircase, un icono geológico. Una carrera en autosuficiencia, donde sólo te dan el agua y te ponen la tienda, todo lo demás depende única y exclusivamente de ti.

El desnivel acumulado de esta carrera es de 5.509,8 metros positivos y 4.254,3 metros de desnivel negativo.

DIA 20 DE SEPTIEMBRE

Después de haber preparado, durante toda la semana, minuciosamente todo el material obligatorio, de tener reservado el billete de avión desde hace más de un mes y creer que ya estaba todo controlado, al final, siempre te ocurre algún percance, que en ocasiones puede ser bastante grave. Y esta vez no iba a ser menos. Totalmente convencido de que mi avión salía a las tres de la tarde, dudaba si coger el bus a las 8 de la mañana o las 5 de la mañana. Con el primero llegaba justo, pues para viajar a EE.UU te hacen estar tres horas antes en el aeropuerto (hay que pasar muchos controles). Cómo oí por la radio que podría haber alguna huelga, finalmente decidí ir a las 5 de la mañana (el bus desde León tarda casi 4 horas en llegar a Madrid). Así que, tranquilamente me voy en bus, cojo el metro, llego al aeropuerto y…sorpresa: el vuelo no era a las tres de la tarde, sino a las 12 de la mañana. Jo……, eran las 10:30, sólo tenía hora y media. Menos mal que apenas había gente en ese vuelo y no había cola y, por suerte, me tocó gente bastante simpática. Así que conseguí pasar sin problemas. Eso sí, no sé para dónde narices había mirado yo cuando saqué el vuelo y no me había fijado en la hora. Estaba convencido que era a las tres de la tarde.

Tras nueve horas de vuelo llego a Filadelfia. Aquí tengo que recoger la mochila, pero sin facturarla de nuevo, tengo que ponerla en otra cinta para que la embarquen otra vez. No tengo ni idea por qué lo hacen así, pero es lo que hay. Tras tres horas de espera, otro avión y destino a Las Vegas (Arizona), donde llego tras otras cinco horas de vuelo. Son las nueve de la noche. Me recogen en el aeropuerto y me voy al hotel. Al día siguiente hay que volver al aeropuerto, pues es donde hemos quedado todos los corredores que llegan ese día y desde nos trasladarán en autobús hasta Kanab (Utah), ciudad final de destino y donde comienza toda la movida. Son otras tres horas de autobús. En Kanab nos alojan en un hotel. Yo aquí había reservado la comida liofilizada en una tienda que está al lado del hotel, lo cual fue una ventaja ya que así no la llevaba en el avión, ni corría el peligro de perderla en el viaje.

Al día siguiente por la mañana, había revisión y control de material, así como de los certificados médicos. Te pesaban, pesaban la mochila (la mía pesaba poco más de 7 kilos, pero sin el agua) y…te hacían entrevistas!!!

Hacia algo más de mediodía, nos trasladaban a todos en autobús hasta el primer campamento donde se daría la salida de la carrera al día siguiente. Nos repartieron por tiendas. En cada tienda estábamos ocho personas. A mí me tocó con dos chicas americanas, una de Holanda, otra de Irlanda, otro americano y un neozelandés (un buen sistema para tener que hablar inglés, sí o sí!!!, aunque siendo como somos los españoles, al final casi les obligo a hablar en españolJJJ).

Esta misma tarde, los guardas de los parques nacionales nos dan una charla. Se presentan allí con unos sacos y unas cajas. Dentro de los sacos hay serpientes y en las cajas hay escorpiones, alacranes, arañas y otros bichitos. Nos explican que nos los podemos encontrar por el camino y lo que tenemos que hacer en caso de darnos con ellos, pues algunos son venenosos. Que miremos siempre en el saco y en las zapatillas antes de acostarnos y de ponernos el calzado.

ETAPA 1: 50,7 kilómetros, con cuatro check points

El lugar es sencillamente espectacular, alucinante. El campamento montado justo al mismo borde del Gran Cañón del Colorado. La vista es indescriptible.

Nos levantan a las 6 de la mañana; aún es de noche. Preparamos nuestro desayuno y nuestra mochila. A los 7 kilos, ahora hay que sumarle un kilo y medio de más por el agua. Es una zona seca, árida, con mucho calor y donde no encontraremos agua en ningún sitio. Y aunque los controles donde te dan agua están, más o menos a unos diez kilómetros unos de otros, hay que tener cuidado, pues no sólo hay que beber, la cabeza se calienta mucho y también hay que refrescarla…

Y nos dan la salida a las 8 de la mañana. Ya ha amanecido. Un italiano, Stephano Gregoreti, se pone a tirar y yo le sigo. La ruta va por una pista que va al mismo lado del Gran Cañón. Se corre rápido hasta llegar el primer check point. Seguimos los dos en solitario por otra pista. Se va rápido. No es lo que más me gusta, pero es lo que hay. Y así hasta el tercer check point, desde donde se sigue por más pista, pero ahora sólo durante unos pocos kilómetros, donde nos meten campo a través. Sigue siendo un terreno más o menos llano, pero ahora no hay apenas senda. Hay que ir a través de hierba, matorral y…lo que no nos esperábamos: cactus. Estos fueron los que más guerra nos dieron. Se nos clavaban en las zapatillas y eran como agujas, los muy cabrones. Había que parar para sacar los largos pinchos. Creo que así perdimos más de diez minutos, pero como luego comprobamos fue así para todos. Y así llegamos hasta la meta. Creo que tardamos poco menos de cinco horas, pero sufrimos lo nuestro, debido al ritmo, al calor y al peso de la mochila.
Un par de horas más tarde preparo mi comida y…la cagamos, nunca mejor dicho. Vaya diarrea que me entró. Ya me puse en lo peor. Como siga así me voy a quedar sin nada en el cuerpo. Fui a ver al médico pero no tenían nada. Intentarían ir al pueblo esa tarde para ver si podrían traer algo para la noche. A la hora de la cena, estaba comentándolo con otra corredora de Venezuela y me dijo que ella tenía Emodium. Me pasó unas pastillas. Me tomé dos, volví al baño, me tomé otra y….santo remedio. Menos mal, porque la diarrea era de campeonato.

ETAPA 2: 46,1 kilómetros, con cuatro check points: La búsqueda del oro de Moctezuma

Lo mismo que ayer. Diana a las 6 de la mañana y salida a las 8. La distancia hasta el primer check point era corta, de unos cinco kilómetros, pero era otra vez por terreno irregular con muchos cactus. Una vez llegados al primer check point , comenzaba una dura y entretenida subida y aquí fue donde empecé a darme cuenta que el italiano iba más flojo.
 Al igual que en la bajada. De todos modos, no conseguí sacarle mucha ventaja y en cuanto empezó el llano ya íbamos otra vez a la par. Pero este tramo ya me gustó. Aquí también nos perdimos un poco, pero no mucho. El marcaje estaba bastante bien, pero en este punto nos despistamos y nos perdimos unos diez minutos.  Pero desde el control tres hasta el cuatro fue una pesadilla. Una pista llana y con un calor sofocante.  Aunque las vistas del fondo eran preciosas, el camino era un dolor. Por suerte, al llegar al control cuatro cambió y nos metieron por una senda con toboganes y pegados a una valla donde se hizo más ameno y aparecía por primera vez la temida arena. Pero también habíamos ido a buen ritmo en esta etapa. Y aunque era algo más corta que la de ayer, empleamos más de media hora más que el día anterior.

ETAPA 3: 75,8 kilómetros con 8 check points: Cañones, cuevas y dunas

Esta es la etapa más larga y dura de la prueba. Se hacen dos salidas. Una a las 8 para los más rezagados y otra a las 9 para los más rápidos. Nos hacen un pequeño traslado en cuatro por cuatro hasta la salida, pues en esta ocasión no es donde acabamos.

Comenzamos con una fuerte subida por una senda pedregosa. El recorrido es muy entretenido. Pero vamos más lentos que los otros días y se nos une otro italiano: Davide. Así seguimos hasta el primer control. A partir de aquí comienza una pista arenosa hasta el segundo control. Se puede correr bien . Después comienza una pista más pedregosa, muy rápida, que a veces se combina con pista de tierra. Continuamos hasta llegar hasta el cuarto control. Vamos adelantando gente que salió antes. Desde este control tenemos que ir por un tramo de carretera, no es mucho, unos dos km., pero es pesado hasta que se convierte en pista, la cual se va encajonando en un cañón, donde por primera vez conseguimos ver un arroyo y varios lagos.
El sitio es una maravilla, pues cada vez se encajona más hasta que salimos del cañón.  Luego volvemos a otro camino que nos llevará hasta el control cinco. Aquí comienza una pista arenosa que te hace difícil correr. Por suerte no tiene mucho desnivel y se va llevando. Hacemos una bajada por dicho camino con bastante arena hasta el control seis. Aquí cogemos de nuevo la carretera asfaltada durante unos dos kilómetros. Nos desviamos a la izquierda y entramos en la parte más dura de la etapa y una de las más espectaculares de la prueba: las dunas.
 Al principio es un camino de arena. Es casi imposible correr. Y al cabo de un kilómetro el camino desaparece y comienzan las dunas. Arena y más arena. Subidas muy duras en las que no se puede correr y te hundes hasta por encima del tobillo. Te vas para atrás.
Stephano decide correr descalzo. Y parece que le va bien, porque termina yéndose. Yo tengo que parar varias veces a quitarme la arena, porque me va a reventar la zapatilla.
 Y así durante ocho kilómetros, hasta el control siete. Perdí de vista al italiano. Pensé que se había ido, pero me lo encontré justamente en el control. Cuando yo llegaba él se iba. Pero el siguiente control me favoreció. La arena desapareció y el recorrido era por un monte sin senda, con muchos arbustos que había que esquivar y con muchas ramas y raíces por el suelo. Aquí el italiano se quedaba. Aunque yo tuve un pequeño problema con las sales. Me hicieron vomitar un par de veces, pero creo que me vino bien, porque me dejó el estómago limpio. En medio de este tramo se nos  hizo de noche. Y llegamos al último control. Desde aquí hasta meta sólo quedaban 6 kilómetros y eran por un camino. Pero lo que no sabíamos era que el camino picaba hacia arriba y estaba completamente lleno de arena, por lo que tuvimos que hacerlo casi completamente andando.

Después de más de 12 horas llegábamos a meta los tres: los dos italianos y yo. La organización había puesto un campamento intermedio para la gente que se quisiera quedar a dormir y continuar al día siguiente, pues para esta etapa daban dos días.

En la noche siguiente tuvimos un invitado más en la tienda. La verdad es que nos habías despreocupado por completo de los animales que nos habían comentado los guardas. Pues esta noche nos visitó un escorpión. Dentro de la tienda. El neozelandés, que era un tipo bastante grande, echó con medios bastante expeditivos al inquilino.

ETAPA 4: 41,1 Kilómetros: tres check points. Zion y más allá

Esta fue una etapa de transición. Nos la tomamos con bastante relajación. Salimos de nuevo los tres juntos. Hasta el segundo control la ruta fue en un principio por una pista arenosa, al igual que la última parte del día de ayer y luego por otra pista más compacta. En un giro que hicimos de por esta pista nos metimos en un túnel que nos llevaba a un pequeño cañón. Al final del mismo había que subir por una pared de unos treinta metros, bastante vertical, en la que habían puesto una cuerda fija. Luego seguíamos por un tramo cerrado de vegetación hasta llegar al tercer control. Desde aquí al final la carrera iba por un camino mezcla de arena y tierra.

ETAPA 5: 41,4 Kilómetros: cuatro check points: Peekaboo (cucú)

La etapa se presentaba interesante. Había decidido que hoy habría que salir a dar guerra. El perfil se presentaba interesante. Una fuerte bajada, un cañón y un final el subida. Pero eso era el perfil, luego no fue exactamente así.

Como de costumbre, música para despertarnos a las 6 de la mañana y salida a las 8. Sale el neozelandés muy fuerte y yo detrás de él. Al kilómetro comienza una fuerte bajada, donde paso al de Nueva Zelanda y bajamos a un cañón, el cual se va estrechando cada vez más, hasta convertirse en una auténtica maravilla. Vas completamente encajonado, con paredes verticales a tu lado y donde no entra más que una sola persona. Me siento volar ahí dentro.
 En algunos tramos han puesto escaleras para bajar, pues hay desniveles fuertes. Casi ni las toco. Me encuentro muy cómodo en este terreno y todo esto durante nueve kilómetros hasta que se acaba el cañón y está el primer control. Aquí ya me he quedado sólo. La carrera continúa por el fondo de un río seco y muy pedregoso. Así  hasta el segundo control. Miro el tiempo y me doy cuenta que voy bastante rápido comparado con los otros días. Continúo por el fondo del río. Hay muchos abetos alrededor y a veces hay que salir del fondo para ir entre los árboles. La ruta es con continuos toboganes y muy divertida. Sigo por el fondo del río y nos hacen girar a la derecha para comenzar una dura y empinada subida que nos lleva al tercer control. A partir de aquí, según el perfil, comenzaba una subida, pero nada de nada. Una pista pedregosa, casi llana por el fondo de un valle me lleva hasta el tercer control. Hace mucho calor y la pista no ayuda nada. Desde el tercer control hasta el cuarto es más de lo mismo. Más pista y más calor. Lo bueno es que estás rodeado de bosque, pero se hace monótono y duro. Finalmente llego a meta en menos de cuatro horas. Reconozco que hoy sí se ha ido rápido y me ha gustado. No sabía dónde venía el italiano. Pensé que en este último tramo me recortaría, pues le venía muy bien a sus condiciones. Pero finalmente llegó casi una hora más tarde.
Por suerte, esta vez el campamento se asentaba sobre algo mullido. Estábamos sobre hierba, cuando siempre habíamos estado sobre arena, piedra y tierra.

ETAPA 6: 14,5 Kilómetros: un check point:  The Summit (la cumbre)

Hoy hemos salido en tres grupos. El primero a las 6 de la mañana, el segundo a las 7 y el tercero a las 8. Lógicamente nos toca el último. Es una etapa corta, pero dura, pues tenemos que subir hasta el Grand Staircase, que se encuentra a 2.700 metros de altura. Aún así decidimos salir a disfrutar, pues ya estaba todo decidido. La salida no es desde el campamento, sino que nos trasladan en cuatro por cuatro unos kilómetros, para ahorrarnos la aburrida pista y nos dejan en un bosque precioso, desde donde salimos ya hacia arriba por una senda que nos lleva a un mirador y donde se encuentra el único control de hoy.
 Esta vez vamos cinco corredores juntos.  Luego comienza una bajada, en principio por una pista y luego por una preciosa senda zigzagueante hasta el fondo del valle donde comienza la definitiva subida hasta  la meta. El recorrido va siempre por un camino boscoso y siempre hacia arriba. Creo que tardamos menos de dos horas en llegar. La meta está situada en lugar fantástico. Cruzas la meta y cinco metros más adelante te encuentras con una caída vertical de casi doscientos metros y con unas vistas magníficas. Me gusta este tipo de llegadas. La verdad es que no necesitas ningún público para disfrutar de estos momentos.

Por fin podemos comer y beber algo dignamente. La organización nos tiene allí preparado un mini buffet para reponernos. Después nos trasladan en cuatro por cuatro hasta una carretera donde nos espera un autobús que nos lleva al hotel de Las Vegas, donde esa noche es la cena y entrega de premios. ¡¡¡Cómo añoraba una ducha,  una cama,…!!! En un hotelazo, uaaahhhhh…

Y ya de estar en Las Vegas y a pesar del cansancio, pues no quedaba más remedio que dar una vuelta por la ciudad de la perversión.

CONCLUSION

Ha sido una carrera muy bonita e interesante. Ha habido tramos espectaculares y otros más aburridos, algo normal en una carrera tan larga. Me ha encantado la organización. Sobresaliente. Tuvo el detalle de ofrecernos después de la etapa larga un refresco (a elegir) frío. Cómo se agradece. Pero no sólo fue eso, lógicamente. Prácticamente sin fallos, siempre pendientes de todos.

Y la carrera. Me encantan este tipo de carreras. ¿Por qué? Pues entre otras razones, porque aquí no hay ayudas de ningún tipo. Ni una sola. Eres tú contra todo y contra todos. Tú tienes que arreglarte ante cualquier improvisto, tú tienes que gestionar tu equipo, tú tienes que calcular tu comida, nadie te va a esperar en un control para ofrecerte nada. Aquí estamos todos en las mismas condiciones. La única ayuda que puedes recibir, y eso es otro motivo por el que me atraen estas carreras, es la de los propios corredores. Pero, ni aún así es fácil, pues generalmente todos vamos con lo justo.

8 comentarios:

  1. Enhorabuena Crack!!!!!!!!!!!, estoy contigo en lo de las ayudas en las carreras, algunos avituallamientos parecen los boxes de formula 1, no sé si eso será mejor para el espectáculo pero si es verdad que desvirtua muchas veces el resultado de las carreras.
    Saludos

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  2. EXAGERADO !!! salva , eres mi idolo , un saludo del Bierzo.

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  3. Enhorabuena Salva¡¡¡ Otra gran victoria que sumar a tu palmares.

    Por cierto, lo de tener que recoger tu equipaje y pasarlo contigo sucede en todos los vuelos con destino a los Estados Unidos, ya que siempre que pisas suelo americano (en el primer aeropuerto al que llegas) te hacen pasar por al aduana y debes volver a recoger tu maleta (o mochila) y depositarla de nuevo en la cinta transportadora sin más contratiempo hasta el punto de destino, y eso aunque a partir de ese momento tomes varios vuelos internos dentro del país. Cuenta con ello para futuros viajes porque te pueden hacer perder bastante tiempo en ese tramite.

    Nos vemos corriendo.

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  4. Ese es mi Salva, me gustas Panoleiro. Un abrazo

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  5. No sé si el organizador o uno de ellos era el representante para países angloparlantes de la Libyan Challenge, creo que algo aprendió, especialmente sobre el trato al corredor.

    Enhorabuena Salva.
    s

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  6. Pues desconozco si alguno era representante de la Lybian, pero desde luego, se lo han currado bien. Se me olvidó comentar algo realmente extraordinario en esta carrera, algo que te hace ver hasta donde es posible llegar cuando uno realmente lo desea. Uno de los participantes era ciego, pero ciego absoluto. Iba con un guía. Eran coreanos y uno había perdido la vista en la guerra de Corea a causa de una mina. Yo me preguntaba como diablos podía correr cuando el terreno era tan irregular, cuando había que trepar por la cuerda, por el cañón con las dificultades que tenía, con los cactus, por el río lleno de piedras, etc, etc.Pero, y eso todavía lo hace más increíble, es que nunca llegaba el último.
    Sencillamente me impresionó y te hace ver hasta donde puedes llegar cuando pones voluntad en hacer algo.

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