3 jun. 2015

corriendo-turismo por Francia,...


DESDE PARIS,…CON,…

Viernes 15 de mayo.

Volamos desde Avilés hasta París (CDG). La verdad es que puedes volar por menos de 100€. En París tenemos una amiga, Emma, que nos cede su apartamento, muy cerca de la Bastilla, para dormir.

Sábado 16

Al día siguiente tenemos que coger un tren que nos lleva a Quimper (Bretaña francesa), que es donde vive la madre de Nary. Son casi cinco horas de viaje y tenemos que hacer un trasbordo en bus de casi dos horas (sólo a la ida, a la vuelta es directo). Lo curioso es que sale más caro el billete de autobús que el de avión. Llegamos sobre las tres de la tarde. Aunque no conocemos la ciudad salimos a entrenar un poco buscando algo de bosque y a lo largo del río Odet conseguimos llegar a un bosque con sendas muy bien marcadas.

También hemos hecho un poco de turismo por Quimper. Me parece una pequeña ciudad muy bien cuidada, bonita y con unos dulces que están buenísimos.

DOMINGO 17

Hoy salimos a dar un paseo familiar por la ciudad. Hemos visto a mucha gente andando, andando a paso ligero y a alguno corriendo. También hemos visto marcas a lo largo de la ciudad y por un pequeño paseo fluvial. Al final nos encontramos con una especie de avituallamiento y nos comentaron que estaban haciendo una marcha. Se veía a mucha gente mayor y me resultó curioso e interesante.

Después vino la hermana francesa de Nary y su sobrino a buscarnos y nos fuimos a la playa, a Benodet. Nos dimos una buena comilona. 

Pero como queremos salir a correr todos los días, hoy no sabíamos cómo hacerlo. Así que al final decidimos volver a Quimper corriendo y no en coche. Hay unos 21 kilómetros y aunque no conocemos la carretera nos aventuraremos a ver que sale. Al principio seguíamos las señales, pero al mismo tiempo también queríamos evitar el asfalto. Al poco tiempo vimos una señal que ponía “ruta para bicicletas a Quimper” y la seguimos. Otras veces intuíamos que era mejor seguir algún camino paralelo. Y otras veces tuvimos que preguntar a algún vecino de alguna casa cuál era el camino para Quimper. Pero llegamos en dos horas.

Esta noche Marie Françoise, la madre de Nary nos preparó unas ostras y un centollo. El marisco en esta zona no está tan caro.

LUNES 18

Esta mañana fuimos a entrenar por el parque que hay siguiendo el río Estera (o algo así), que es donde vimos el avituallamiento el domingo pasado. Es un bonito parque con sendas también muy bien marcadas que te llevan a un bosque, también con sendas bien marcadas. Lo cierto, es que da gusto correr por ciudades con lugares tan bien cuidados y con tantas sendas que te salen prácticamente de la misma ciudad (a ver si aprendemos; por algo es Francia el país del mundo con más turismo, y no precisamente de playa).

MARTES 19

Cómo ayer hicimos un recorrido, hoy fuimos a hacer otro distinto, saliendo también por el mismo parque de ayer. El peligro que tengo yo aquí es que después, o antes, de entrenar, si pasamos por alguna panadería-pastelería, el dulce me pierde. ¡Qué bueno está todo!

A media mañana cogemos el tren de vuelta a París. Volvemos al apartamento de nuestra amiga Emma. Por la tarde salimos a correr otra vez. Hemos descubierto una ruta verde desde La Bastilla (a tres minutos de casa) hasta Le Bois de Vincennes y el lago Daumesnil. Está a unos cuatro o cinco kilómetros y  está muy bien para entrenar y luego en el bosque puedes dar vueltas cortas, largas,…


Después fuimos a visitar a un hermano de Nary al barrio de Chinatown y nos quedamos a cenar por allí.

MIERCOLES 20

Hoy tocaba la visita clásica turística por París. Pero queríamos hacerlo de alguna manera más original y acorde a nuestros gustos, así que decidimos recorrer el París turístico corriendo, no en plan competición ni entrenamiento “oficial”, pero si corriendo a nuestra bola, parando a hacer fotos, seguir corriendo, hacer un poco “el gamba”, vamos, lo típico pero con mallas y zapatillas.

Y este fue el itinerario: salimos de La Bastilla, cruzamos el Puente de Austerlitz

 y corrimos por la orilla izquierda del Sena.


 Por aquí hay bastante gente corriendo pues está muy adecuado para corredores y bicicletas. Es más, en una zona del paseo, había dibujada en el suelo un pista de las de atletismo (de 100 m) con cuatro calles. Llegamos al puente (no recuerdo el nombre) ese que está lleno de candados (no dejamos ninguno, eh)

 y seguimos corriendo hasta llegar a la catedral de Notre Dame. A partir de aquí el día se nubló y empezó a llover. Como la lluvia arreciaba nos refugiamos en una de las entradas del metro. Cuando suavizó continuamos corriendo y llegamos a la Tour Eiffel.

 Después de las típicas tópicas fotos haciendo el gamba,


 cruzamos el puente del río Sena hacia la otra orilla para dirigirnos al Arco de Triunfo. A lo largo del Sena se corre muy bien. Cuando cruzamos el puente hay algún semáforo pero se puede correr prácticamente sin parar. Así llegamos al Arco de Triunfo.

 Desde aquí bajamos por los Campos Elíseos y llegamos al Obelisco.


 Las aceras son lo suficientemente anchas para poder correr sin problemas de atasco o de gente. Del Obelisco fuimos a las Tulerías. 


La verdad es que está al lado. Este parque está frecuentado por bastante gente. Tiene otro Arco y justo detrás está el Museo del Louvre. Fotita con la pirámide que hay.

 Desde aquí volvimos a cruzar el Sena para ir al barrio de Saint Michel, 

donde solía ir Nary a comprar/intercambiar libros y a comer. Y aquí nos quedamos a comer. Es una zona muy buena para comer, ya que, estando en el centro de París es bastante asequible comparado con los precios que suele haber en esta ciudad.

Una vez comidos decidimos regresar andando. Hay que reposar la comida tranquilamente. No recuerdo exactamente cuánto tiempo nos llevó todo esto, pero creo que no más de tres horas, incluidas todas las paradas para fotos, lluvia y otros menesteres,…

Por la tarde cogimos un tren para dirigirnos a Roissy-en-Brie, una pequeña ciudad a las afueras de París para visitar a una amiga de Nary y que yo conocí también en Camboya y porque aquí vivió Nary su infancia y estudió en el instituto. Y allí nos quedamos a dormir.

JUEVES 21

Después de un buen desayuno (Baya, la amiga de Nary trabaja de cocinera y eso se nota), salimos a entrenar. No muy lejos hay un inmenso bosque con muchos caminos y sendas y por allí “nos perdimos” casi tres horas.

 Una buena comida de couscous y de vuelta a París, pues habíamos quedado con otra amiga. Nos reunimos con ella y nos fuimos a su casa a Versalles. Cena otra vez a base de couscous y al día siguiente regreso a casa.

CONCLUSIONES

Nunca me había planteado hacer un viaje de este tipo. Ni en mis peores sueños. Yo, que siempre he sido un adicto a la montaña, a la aventura, si alguien me dice hace un año que iba a hacer un viaje de este tipo, le hubiera fulminado con la mirada. Pero la vida da muchas vueltas y nunca puedes decir de esta agua no beberé. Y la verdad es que no me aburrí, ni lo pasé mal, todo lo contrario, disfruté muchísimo y me divertí bastante, pero ojo, no es Picos, ni los Andes o el Himalaya. Marquemos las distancias. Si hay que elegir, lo tendría clarísimo. Pero una cosa no quita a la otra y hacer viajes de este tipo me ayuda a ver y comprender que hay más vida que las montañas.

Otro aspecto que me ha llamado la atención es lo bien organizado, marcado y cuidado que tienen todo, y no sólo París, sino las pequeñas poblaciones que visité. Todo para mejorar la calidad de la gente, muchas vías para bicis, todos los bosques con sendas y caminos muy bien marcados y señalizados, todo prácticamente limpio, etc etc. Así, no es de extrañar que Francia sea el primer país del mundo con visitas turísticas y, no precisamente, viven del turismo de playa. Así que, en vez de criticar tanto a los gabachos, eso que tanto nos gusta, deberíamos aprender bastante más de ellos, ya que nos queda mucho por aprender.

1 comentario:

  1. ¡¡¡¡¡¡Vividores!!!!!

    Interesantes reflexiones finales. Aunque personalmente, por amor, yo seguiría criticando a los gabachos.

    Paz, kilómetros y desnivel (positivo).

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